Saber consolar al prójimo, divino tesoro.

Consuelo significa según la RAE: “Alivio que siente una persona de una pena, dolor o disgusto”
La acción de consolar es “aliviar la pena o aflicción de una persona!”
Sus sinónimos son: confortar, calmar, tranquilizar, alentar, aliviar, animar, desahogarse, serenarse
Sus Antónimos: desanimar, angustiar

Empiezo con esto, para recordar yo que significa consolar. Pues como dice la definición, hay gente que consuela y otra que desanima o angustia.
Hay gente que le es imposible por su naturaleza consolar la aflicción de otro semejante. No importa el motivo de la aflicción, uno se tiene que dar cuenta que el otro necesita aliviar su dolor o disgusto con un consuelo amigo. Pero no todos tienen esa virtud.

Porque cada día que pasa, me doy cuenta que es una virtud, el saber decir la palabra justa en el momento preciso, que provea consuelo a alguien que lo necesita.
Lo que antiguamente se llamaba “la palmadita en la espalda”.

A quien no le gusta que le consuelen, que le digan “no te preocupes, todo saldrá bien”. Vivimos en una sociedad tan individualista y competitiva, que estas buenas costumbres de sentir empatia por el contrario y sus problemas ya escasean.

Si hablas de lo que te pasa, algunos te dicen “no te quejes”. Si pedís ayuda de apoyo moral a una decisión, te dicen lo que tenes que hacer, no según tu punto de vista sino el de ellos.
He notado últimamente que es bastante difícil para la gran mayoría, abstraerse de uno mismo y pensar la situación desde la experiencia o situación del otro.

Se que eso es difícil, pues cuando uno habla de una situación siempre, sus palabras, involucra su propio bagaje, que lograr dar uno opinión pensando en el otro, siendo totalmente neutral, es bastante complicado.
Pero se puede hacer. Os lo aseguro.
Involucra un ejercicio de humildad y sobre todo aprender a escuchar al otro, sin juzgar.
Uno puede hablar de su experiencia como ejemplo, pero no querer imponer esta al otro. Pues no tendrá nada que ver, son personas distintas.

Yo odio que me digan lo que tengo que hacer. Creo que me he ganado mi derecho a decidir y hacer lo que se me dé la gana. Encontrar gente que te escuche y te de una opinión neutral sobre un tema, contada con los dedos de las manos. Y me sobran.

Algunos ni se molestan en preguntar, aunque saben que te pasa algo. La mayoría, como siempre desde mi propia experiencia y de la gente que me es cercana, te da su opinión con su carga emocional y según lo que haría ella. Pocas reconocen no saber qué harían, o más pocas aún se ponen en tu lugar y si bien no sabrían que hacer, te consuelan el alma y solo se quedan junto a ti, así cerquita como si haciendo bulto la situación se te hiciera más llevadera.

Esta semana, he quedado con alguien muy cercano, y en la comida, le abrí mi corazón y le dije cómo me sentía y porque. Posiblemente demasiado, para lo precavida con los sentimientos, que me estoy convirtiendo. Al final, me sentí como una idiota. Sí, escuchaba, pero como si hubiéramos estado hablando de futbol. Daba igual. Me que de con una sensación amarga de soledad.

Cuando me pasan cosas así, no se si es por la incapacidad del que escucha de ponerse en tu lugar, y decir algo coherente y empático, o lo que cuentas es tan personal, que los deja sin habla al ser sincero lo que escuchan, no porque sea raro ni dramático.

Bueno, y ya ni hablo del consuelo de un abrazo y del contacto físico de estos y lo buenos que son, porque ahora en la nueva normalidad, post pandemia, ese contacto está prohibido.

Como diría el saber popular… “eramos pocos y parió la abuela”.

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  1. Kotinussa dice:

    Reconozco que no se me da bien lo de consolar a nadie. Que me preocupo por las cosas de mis amigos, de eso no hay duda, pero soy bastante insegura a la hora de aconsejar a nadie que afronte cambios importantes. Y cuando quiero encontrar las palabras adecuadas, siempre me quedo con miedo a meter la pata. Sobre todo cuando no controlo bien el tema que preocupa a la persona interesada.

    Besos y abrazos (por si sirven de algo).

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