María Rosa, mi mamá

Mamá hoy te fuiste, en paz y sin sufrir. Se que estos últimos días en el hospital, sobre todo los primeros habrán sido terribles para vos. Porque odiabas los hospitales, porque amabas la vida.

Pero, al final, te fuiste en una cama de hospital, cosa que muchas veces hablamos y no querías. Aunque confirmo una vez más que el hombre propone y Dios dispone, como le de la real gana. Eso sí, acompañada por uno de tus hijos cerca, y por los demás lejos, por el bendito virus. Porque te aseguro que si no fuera por la pandemia, hubieras estado con todos a tu lado. Pero bueno, las cosas se dieron así.

He buscado una foto que te representará, y he encontrado esta, que te hice hace no muchos, en nuestro salón de casa.  Y esa eras vos. Una señora muy señorona, como te llevo llamando  15 años en mi blog. Una verdadera señora, elegante, culta, buena amiga, que se hacía querer, que hasta hace pocos años, cocinaba de fábula, que hacía del arte del compartir un evento social con todo el mundo, abriendo su casa de par en par para todos.

Como madre, para mí, fuiste maravillosa. Siempre a mi lado, siempre ayudándome, porque si alguien en mi vida lo ha hecho, fuiste vos. Autoritaria vale, pero justa al final. No compartíamos muchas visiones de esta vida,  siempre lo hablamos, y siempre lo achacamos a la diferencia de educación y de época que habíamos vivido ambas.

Pero eras una mujer abierta, algo conservadora o quizás mucho, pero al final aceptabas los cambios sociales y de vida . Siempre me apoyaste en todas las decisiones que tome, aunque una de ellas fuera vivir alejada de vos.

De algo que estoy segura, es que nos amabas y mucho. Éramos en muchos aspectos la razón de vivir tuya. Y no lo digo por mí, sino también por mis hermanos, aunque ellos tuvieran contigo una relación más tumultuosa. Pero si no fuera así, no seríamos A.. C.., no?. Y ese amor tuyo por nosotros, también lo hacías extensible para las dos generaciones siguientes, tus nietos que los y te adoraban, y los bisnietos, que te disfrutaron menos. Aunque se que tus sobrinos también se quedarán “huérfanos” de vos, porque te querían como a sus madres, que las perdieron antes.

Extrañaré ya muchas cosas, pero como me dijiste hace dos sábados, nuestro té de las 5 en el sofá de casa. Esas pequeñas charlas, que el año pasado esos dos meses  que pasé contigo, los volvimos a recuperar, de la pila de años que al estar separadas, no lo hacíamos. Era nuestro momento de intimidad, madre hija.

Y ahora que mamá? Me dejas sola. O como se dice aquí, “más sola que la una”. Los chicos tienen a sus hijos, o nietos, a mi solo me quedabas vos. Que voy a hacer ahora sin vos? A quien le voy a contar mis cosas, mis problemas. Quién me va a decir “te extraño y te quiero”.

No me esperaste. Te pedí que me esperaras, para darte un abrazo, para charlar de nuevo con esa taza de té… Se que querías hacerlo, y ponías toda tu energía en hacer las cosas bien, para volvernos a ver, te cuidabas. Pero no pudo ser. Se que no fue tu culpa, sino la mierda de año 2020 que estamos viviendo, que nos tiene atrapados sin poder salir.

Pero en definitiva, me he quedado sin vos. Sin mi “mamá”, esas señora muy señorona que me volvía loca muchas veces con decirme lo que tenía que hacer aunque yo ya tengo la edad que tengo, como si fuera una cría, pero que me quería más que lo que nunca nadie lo hará nunca, ni en lo que me resta a mi de vida.

Mamá te extrañaré mucho. Te quiero mucho. Descansa en paz y deseo de corazón que papá se diera una vuelta por acá para buscarte, así no estás sola donde hayas ido. Y de paso se bailan juntos de nuevo un tango.

6 comentarios en «María Rosa, mi mamá»

  1. Adiós María Rosa. Hasta que nos volvamos a encontrar. Tú estarás vestida de color crema (como en la foto) con tu precioso collar de perlas, esperándonos con la mesa puesta como lo hiciste estos últimos años. Mi madre despide a una amiga y hoy te llora como si fuese s su madre. Saludos a A…

  2. Tía Lucre, desde la distancia que nos separa, te envío un abrazo grandote. Mi abuela Chicha siempre contaba – cuando yo preguntaba de aquella parte de la familia que para mi era lejana – sobre su concuñada Ma. Rosa, una señora elegante y afable. Ojalá se encuentren, donde sea que estén, los 4 a charlar. Besotes.

    1. Paula cielo, gracias por tus palabras. Tu no tuviste oportunidades de conocerla, por la distancia pero te aseguro que era como decia la tia Chicha, tu abuela, que también echamos en falta y mucho. Seguro, esten donde esten los 4 estarán charlando… un bss enorme y todo mi cariño.

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