El día después

Hay muchos días después en la vida de una persona. Los que indican, que comienza una nueva etapa, los que indican que el día antes ha marcado un hito, ya sea de dolor o alegría. Muchos, igual que personas.

Evidentemente, los buenos son los “días después” de un día grande, alegre y fantástico. Pero si no puede ser, como hoy, el día después de un recuerdo doloroso y de vacío, cambiemos el chip, y convirtamoslo en un día positivo y lleno de esperanza.

Un día, el día después, que nos apacigue el dolor por la pérdida, o el recuerdo de ella, y lo convierta en luz y armonía.

Nosotros debemos esforzarnos por borrar ese sentimiento de tristeza y convertirlo en otra cosa. Está en nosotros hacelo. Nadie lo va a hacer por nosotros. Nadie te hace ni regala nada, por la cara.

Ya sabes, mi mejor consejo es...
Vive, ama y sacude tu tristeza para que la luz y esperanza que el futuro y la vida te dará cosas buenas, vuelva a tu vida. El dolor se tiene que sentir, pero no hay que vivir regodeándose siempre en él. La vida es demasiado corta y cuando nos queremos dar cuenta, se ha ido.

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