Desde un dron

Me gustan mucho las fotos nuevas que se hacen desde un dron.  Desde una altura diferente a la del ojo humano. Son muy curiosas, de ver cómo la perspectiva de un paisaje, puede cambiar tanto desde una altura considerable.

Ya podríamos hablar si el punto de vista es el correcto, o si necesitan más altura, o si se ven planas, etc. Lo importante es que nos han dado una visión nueva del mundo. Antes solo posible para los que volaban o los astronautas.

Pero cada vez que las veo, no dejo se asociarlas con cómo cambia la visión de una cosa si tomamos distancia de la misma.

Lo importante que es eso, tomar distancia de los problemas, de las situaciones, de la vida, para poder ver un punto de vista distinto de lo que sea, y así despegarnos y disfrutar de lo que sea mejor o despegarnos para ver lo que necesita solución a la distancia y con otros ojos.

El ser humano, no se da cuenta cuando estamos inmersos en algo, que a las cosas hay que darles espacio para disfrutarlas más, sin agobiarlas o sin empastarlas con nuestra presencia. Con los problemas o las personas pasa lo mismo. Hay que tomar distancia.

No digo que veas todos desde un dron, desde la distancia. Sino que pongas esfuerzo por no quedarte con una vista, solamente. Con una sola dimensión Eso te enriquecerá como persona y dará más valor a lo que tienes delante.

Mi humilde consejo es…

Vive, ama y súbete a un dron imaginario para poder ver las personas o la vida a la distancia, y así darle el valor real que tiene para poder disfrutarlas de una forma más sana y relajada. Que las situaciones y las personas son lo que son, para lo bueno y malo, y no lo que nosotros queremos que sean.

Aprender y aplicar esto pronto, te ahorrará muchos disgustos.

Etiquetado: / /