Crónica dominguera: cúal es la casa perfecta?

Hola a todos. Aquí otro domingo más. Ayer tuve sesión de dibujo en la calle y encuentro con amigos. En ambos tiempos se planteó en distintas conversaciones y personas, la posibilidad de vivir en otra ciudad. Creo que vamos llegando a unas edades, que pensamos en jubilarnos, cambiar de vida y de ciudad. A cuantos luego de la pandemia, nos da ganas de salir corriendo y vivir en algún lugar nuevo. Creo que muchos pensamos eso. Fantasear con cambiar de ciudad, nos libera de tantas restricciones y prohibiciones. Yo es algo que pienso mucho. Posiblemente ahora no, porque me ancla el trabajo y cambiar de ciudad significa que la forma de vida que yo me he montado no sería posible y ya no tengo ganas de empezar de cero a mi edad. Pero si, en un futuro no tan lejano.

Siempre he pensado en terminar mis días en Málaga. Amo esa ciudad. Pero esta última década, con tanto museo internacional y rehabilitación se ha convertido en refugio de mucho europeo adinerado, y está imposible de cara. Quizás algo más accesible sea Cádiz. La ciudad que también me gusta mucho, con su historia y sus edificios antiguos, para restaurar como a mí me gustan, con balcones y techos altos, sobre todo la luz y las playas. La playa de la Victoria, es una de las más bonitas que he estado en mi vida. ¿Por qué no? al final, nada me ata a Madrid, aunque este mes cumpla 30 años de vivir aquí. Que se dice pronto, aunque no es aún, la mitad de mi vida. Dicen que uno es de un lugar cuando vive en él, más de la mitad de su vida. A mi aun me quedan un par de años para cumplir esta máxima. Pero me siento madrileña. Decía un arquitecto que “la casa perfecta es aquella que nos permite estar a solas con nosotros mismos”. Madrid, hoy por hoy, es eso para mi… “la ciudad que me permite estar a solas conmigo misma y con todos los demás”, como si fuera de aqui. Es mi casa.

Muy probablemente, si las cosas no cambian, no será la última ciudad donde viva. He estado pensando en Portugal, o algún pueblo de la Toscana, en Italia. Bueno lo de la Toscana tiene su que, desde que estrenaron la película “Bajo el sol de la Toscana” en el año 2003. Que he visto un montón de veces. Esa villa “Bramasole”, restaurarla y vivir así, un sueño de película. Pero porque no posible? Mucho tiempo llevo fantaseando con eso, y siempre llego a la conclusión que no es imposible, si ninguna obligación me ata al lugar donde vivo, puedo hacerlo donde quiera o pueda no?

Este tiempo de pandemia, lo he comprado aún más si cabe. Las obligaciones nos atan, y yo en el fondo casi ninguna tengo. Desde que mamá se fue, más aún lo pienso. (suspiro) En fin, muchas cosas pienso.

Con la que está cayendo y lo que significa para la vida de todos, estos tiempo convulsos, hacen que aun medite en algún cambio radical viable. Son demasiadas las cargas, restricciones, prohibiciones y todo lo que conlleva, que como hace mucho digo, me tienen harta, porque no un cambio de aires? Posiblemente no a corto plazo, pero como los millennials que aun piensan que la vida se puede planificar, puedo aunque sea fantasear como ellos, en que yo aunque sea de a generación de los cincuenta, puedo planificar mi vida.

(Me parto de risa) Planificar… quién puede planificar algo en estos tiempos? quién? Soñar es gratis, menos mal.

En otro orden de cosas, y volviendo a la lamentable realidad que tenemos, si se confirma lo que se está gestando en Cataluña, que sea presidente de esa comunidad, uno de la CUP, (para el que no lo sepa… Candidatura de Unión Popular o lo que es un partido antisistema), confirmaré que este mundo cada día está más loco. Os podéis imaginar un “presidente” de lo que sea y que sus ideas sean antisistema? Con lo que ello significa? Es como darle un arma a un mono, o algo parecido. Solo de pensarlo se me hiela la sangre. 

Confirma que estamos enfermos o algo parecido. Respeto todas las ideas, pero el sentido común sencillamente se ha perdido. Que una región como Cataluña se lo esté planteando, como poco me sorprende, por no decir más. Y sin siquiera haber ganado las elecciones, porque son minoría. Una locura. 

No quiero hablar de política, era solo una reflexión. Lo siento si a alguien ofendo con ella. Pero la sensación que me quedó cuando leí sobre ello, me revolvió y mucho. Menudo futuro tenemos.

La marmota salió el 2 de febrero, y predijo otras 4 semanas de invierno. Tenía razón. Sigue el frío y el tiempo revuelto. No sé cómo lo predice, pero estos últimos años, por gracia, la he seguido y nunca se equivoca. Este tampoco. Se que después llegara mayo, habrá 40 grados y querremos frío. Pero en estos dos meses que han pasado los cambios térmicos han sido tan notorios, o mucho frio o mucho calor, de un día para otro, como el viento y las tormentas, que me llevan a ver que el mundo y el clima se está mimetizando de la locura del ser humano. Y debe pensar “si estos están locos, porque no lo voy a estar yo, no?” Bromas aparte, el clima también está loco, loco. Y ya son….

Bueno aquí acabo. Deseando que todos sigan bien. Hoy esto se ha convertido en un poco de “delirio divagante”, pero me divierte escribirlo porque lo pienso. Que me quiten lo bailado, como decía el tango. Espero no haberlos aburrido con esta crónica.

Lo dicho, buena semana, cuídense, y recuerden… Esto también pasará.

Antes o después, pasará y quedará en el recuerdo, hasta la próxima pandemia, locura o descontrol. Que al final, eso significa que seguimos vivos y en la brecha.

Nota: la foto de hoy que ilustra esta crónica, de mi sueño de película “la villa de Bramasole” en la Toscana. Por qué no?

 

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