El sentido común es revolucionario

La frase del título la escuche hace unos años, en una tertulia política cuando las veía, porque ahora es imposible. Nunca lo he olvidado. No recuerdo de qué iba la tertulia ni quien la dijo, pero al día de hoy no es solo “revolucionario” solo porque cuando se usa es una revolución, sino porque verlo usar es una excepción. 

Estamos inmersos en miles de problemas de todas las índoles, y he optado por hacer como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. No los puedo solucionar, es más de lo que hago actualmente que ya bastante me saca el sueño. Si para colmo los problemas son generados por personas que han perdido el sentido común, estamos fritos. ¿Así que para que me voy a preocupar?

[bctt tweet=”Como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa.” username=”lucreziarrias”]

Dicen los psicólogos que el sentido común es lo que “describe las creencias o proposiciones que parecen, para la mayoría de la gente, como prudentes, siendo esta prudencia dependiente de unos valores de conciencia compartidos que, permiten dar forma a una familia, clan, pueblo y/o nación.

¿Dónde ha quedado esa prudencia? Esos valores de conciencia que definen el sentido común? En ninguna parte. Tenerlos ahora en los tiempos que corren es verdaderamente ser revolucionario. Donde ha quedado la ética, las buenas costumbres, la amabilidad, el “sovoir faire” que dicen los franceses, o decían, porque ellos también han perdido ese sentido común.

Bueno en realidad la sociedad actual lo ha perdido. Por ej, apliquemos el sentido común a la amabilidad. Otra cualidad perdida en esta sociedad.

Ya todos sabemos lo que es ser una persona amable, empática. ¿Cuál aplicas tú? Dicen los psicólogos que la verdadera amabilidad o empatía, no es compatible con la falta de confianza en uno mismo o el miedo a los otros, estos dos aspectos engendran una forma de defensa que puede manifestarse en forma de egocentrismo o frialdad.

Pongo como ejemplo la actitud de la joven Luna Reyes, voluntaria de la Cruz Roja esta semana abrazando a un Senegalés, exhausto por haber llegado a España. Un ejemplo de empatía, amabilidad y sobre todo sentido común hacia el trato a una persona desesperada sin importar porque estaba donde estaba, sino solo la persona y las circunstancias.

A esta joven se la ha acosado en Twitter hasta que borró su cuenta, gratuitamente y sin sentido alguno desde mi perspectiva. Solo por su gesto hacia un desfavorecido.

En nuestro día a día, se nos quiere hacer enseñar que ser amable o tener sentido común, y mostrarlo es ser débil. O que estamos equivocados ante nuestra actitud hacia la vida y la gente. Se quiere hacer creer, a través de la crítica feroz en este caso,  que los fuertes son los que más alzan la voz o los que se comportan con más agresividad. No es así, estos comportamientos ahora se sabe que encierran inseguridad y sobre todo baja autoestima.

Un jefe que grita a su personal o tiene malos modos, no tiene sentido común sobre todo porque se quiere imponer con el grito o los malos modos. Las buenas palabras, amabilidad y trato cordial, logra más que todo lo que no han querido meter en la cabeza que tiene que ser una persona para lograr el éxito. Por eso estamos donde estamos con la bendita crisis, corrupción política, inmoralidad, etc. Porque han perdido el sentido común, la amabilidad y sobre todo los buenos modales. Hemos perdido la empatía hacia otros.

¿Porque no iniciamos otra revolución? Retomando el uso del sentido común para tomar decisiones en la vida. Y si mandamos a nuestros políticos y dirigentes, a un máster en sentido común, no estaríamos todos mejor? Como esto es utópico, porque no empezamos por casa? Por nosotros mismos?

Ya lo decía mi abuelo, “la caridad empieza por casa” yo agregaría “y si el sentido común, la amabilidad empiezas a imponer contigo mismo, verás como por empatía la trasmites a los demás, seguro te sientes mejor. Se moderno, ser revolucionario, usa el sentido común.

Le doy las gracias a Luna, porque a sus 20 años le ha dado a muchos una lección de humanidad impresionante con un simple abrazo. Y espero que no se deje amedrentar por esos “inadaptados” de la vida que la quieren convencer que estaba equivocada. Para nada.

Lamentablemente en la vida se encontrará con ese tipo de gente muchas veces, pero que no pierda esa capacidad de usar su “sentido común como revolución”. Así se empieza a cambiar el mundo, con gestos como el suyo.

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