365 días

365 días o un año como quieras decirlo sin ella. Hoy hace ese tiempo que estando yo dibujando en la Cuesta de Moyano, con los urbans luego de un largo confinamiento por el Covid, recibí esa llamada que uno nunca quiere recibir, pero que es ley de vida. Porque lo contrario es más duro aún para el que se queda.

Una llamada que me avisaba que mi madre, María Rosa, se había ido. En paz y sin enterarse. Tres días antes se quedó dormida y nunca más se despertó. Tres días que fue el tiempo que su cuerpo de 93 años resistió a la partida, porque ella no se dio cuenta. Algo que me da consuelo, porque no se enteró y no sufrio, pero no por eso deja de ser muy duro.

Por supuesto, como para miles de personas que han tenido una pérdida esa época, no pude despedirme, ni acompañarla en sus últimos días. Porque no se podía viajar por la pandemia. Otro motivo más para decir que el año 2020 fue una mierda, como poco.

Estos 12 meses han sido para mi una montaña rusa de emociones. Me ha costado mucho y aún lo hace acostumbrarme a no estar ella. Ella era mi referente en muchos aspectos. Y el vacío que me dejó, aún hoy no le llene.

Muchos dicen que los que se van, vienen a despedirse. A mi me pasó con una gran amiga Ceci cuando partió, creo que ya lo conté por aqui. Pero en el caso de mi mamá, no. Se que se fue porque me lo dijeron, pero mi corazón no lo constató. Si me tengo que poner mística, diría que nunca vino porque donde se fuera, era donde ella quería estar. (suspiro) que se yo.

María Rosa, era una gran madre, que siempre estuvo para mi ahí. Con un caracter difícil para otros, pero no para mi. Me da igual lo que digan o no, los otros afectados por la pérdida, he escuchado de todo. Yo me quedo lo que su partida significó para mi.

Lo único que me hace aún daño, es que algunos de los cercanos, se pudieron despedir de ella por teléfono, pero cuando pedí yo hablar con ella, me dijeron mañana y fue la noche que se durmió y no despertó más.

Han pasado muchas cosas este último año, a nivel familiar que me lo guardo para mi, pero solo decir que alguno me ha borrado mi historia y mi existencia. O lo ha intentado. Pero no pasa nada. Yo por mi salud mental en algún momento hice click,  y di por zanjado el tema. Sin resentimiento, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. En la vida he aprendido en ver para adelante y no para atrás. Que cada uno apechugue con sus mochilas.

Solo contaré una anécdota. A principio de ése mes de julio yo me fui unos días a Galicia porque me prestaron un piso. Era para dos semanas, y tuve que volverme 3 días después de llegar porque cerraron la zona donde estaba por Covid.  Cuando supe que me volvía llamé a mamá para contarle, siempre lo hacia de donde estaba. Cosas de la tecnología que siempre hablaba con ella y le contaba dónde estaba y lo que estaba viendo, como en Atenas junto a la Acrópolis, que la llamé y le conté lo que estaba disfrutando. A ella eso le gustaba mucho. Muchos viajes y siempre compartidos con ella por el teléfono.

Esa llamada desde Galicia fue la última vez que hable con ella, y nada me hacía presagiar su desenlace 15 días después, pero paso algo. Algo que me di cuenta cuando partió, no antes. Cuanto se despidió de mí, me dijo un montón de cosas bonitas, que me quería mucho, que me extrañaba, que era su niña, etc etc. Fueron tantas las cosas lindas que me dijo, que yo que no soy muy buena para aceptar muchas muestras de cariño o de amor, aunque me encanta, le dije “mamá te estas poniendo muy moña”. Y nos despedimos con un “te quiero mucho” mutuo.

Eso fue lo último que escuche de ella. Me quedo con eso ante la pérdida. Unos días después de llegar el desenlace entendí lo que había pasado. No se si era conciente o no de que se iba, pero fue un momento muy especial madre-hija. ¿Quizás lo sentía? No tengo ni idea, ya no se lo puedo preguntar.

Solo sé que ya no está. Esta semana le hice una misa in memoriam porque es lo que hacen los hijos cuando sus padres se van. Lo hago con mi padre y ahora con ella en su primer aniversario. Ella está en paz, estoy seguro, y yo con el tiempo también. Me quedo con los buenos recuerdos que han sido un montón.

Mamá, estes donde estes, te recuerdo, te quiero un montón y te extraño aun más.

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