Centrarnos en lo que se nos da bien

Esta semana escuchaba en una entrevista un consejo de una madre a un hijo “No te centres en ser bueno en lo que se te da mal, céntrate en ser bueno en lo que se te da bien“. Y me pareció un buen consejo.

Porque es verdad. A veces no nos damos cuenta que nos centramos en querer hacer cosas bien que de entrada no se nos dan bien, porque no tenemos habilidades para ellas, y en contrapartida no hacemos caso a lo que si se nos da bien. Creo que muchas a lo largo de la vida.

En mi caso por ejemplo me gusta dibujar. Tengo mi estilo propio, ni mejor ni peor que otros, el mío. A veces me gusta y otras no. Como decía una profesora de primero de facultad “el trabajo creativo es subjetivo, te gusta o no“. Eso me pasa a mi, a veces me sorprendo gratamente de lo que he hecho y otras no, porque veo los fallos. Pero algo que me ha traído de cabeza todo la vida, es que se que no soy buena en hacer retratos.

Al escuchar el consejo de esa madre, me acordé de ellos. Porque me he centrado mucho tiempo en intentar de hacer un retrato bueno, pero no se me da bien. Llegando de nuevo a tener un estilo propio que algunos le ha gustado mucho y me han pedido uno. Nunca he sabido si con humor negro lo han pedido o porque les gusta de verdad. Pero lo han pedido y los he hecho. Porque al día de hoy lo sigo intentando.

Lo que me lleva a pensar, porque no me he centrado en lo que verdaderamente se me da bien? pero se lo que es? Porque hay recae la verdadera reflexión, se a conciencia lo que se me da bien en la vida? A esta altura creo que no.

No tengo 20 años, y he hecho muchas cosas, la mayoría con mucho entusiasmo, pero han quedado en eso, en entusiasmo. De eso si estoy sobrada, de ganas de hacer.

Hace muchos años me regalaron un libro que se llamaba “el elemento”. Que nunca terminé de leer como otros tantos, pero planteaba las pautas de saber cómo encontrar ese “elemento o pasión” en tu vida que te hacia único o especial. Que lo cambiaria todo.  Aunque creo que todos somos únicos y especiales, es verdad que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué es lo que lo apasiona de verdad de hacer.

Admiro a esa gente joven que desde chicos saben lo que les apasiona y van a por ello. Posiblemente la sociedad o la época que me tocó vivir de joven no me dio los medios para que pensara en ello. Una mujer se le exigía casarse, tener hijos y ser sumisa al patriarcado, como se dice ahora. Eso sí, me dio los medios para ganarme la vida con una profesión que aun desarrollo pero que no me apasionaba, ni antes ni ahora como debería haber sido. Simplemente ha sido me medio de vida, y gracias por ello.

Será tarde para con la edad que tengo seguir buscando ese elemento o esa pasión? (suspiro) No tengo ni idea. Cuando uno ya ve que está en unas edades que parece que todo se está acabando, no sé si quedan ganas de seguir buscando.

Quizás habría que plantearse que todo en la vida ha sido y es “ese elemento especial” que tenemos todos. Una idea conformista posiblemente, pero el que no se conforma y acepta lo que es y lo que tiene es porque no quiere o no puede.

Somos muchas cosas como individuos y tenemos que estar orgullosos de la vida que hemos desarrollado. Podría haber sido mejor o peor posiblemente, pero es la que hemos tenido. Con sus claros y oscuros.

Ahí reside todo, en la aceptación. En echar la vista atrás y no arrepentirnos. De las cosas buenas y los errores hemos aprendido a vivir. Siempre podríamos haber hecho las cosas mejor y también peor, pero llegados al día de hoy, somos lo que somos, ni mejores ni peores que los demás, simplemente somos nosotros mismos.

Ese es el verdadero valor de centrarnos en desarrollar lo que se nos da bien, que es vivir tal como somos.

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