Tu vida en 15 minutos

Con lo que está pasando en La Palma con el volcán, y la gente que pierde sus casas, su vida, por la lava, me ha llevado a pensar en su situación. No hoy, sino que llevo días haciéndolo y cada vez que veo o escucho  a los afectados directos, lo vuelvo a pensar.

Gente que ha tenido que salir corriendo de sus vidas en este caso sus casas o sus negocios, por la explosión de la naturaleza en estado puro. Algunos han podido volver a recoger algo, pero casualmente hoy leía una señora, que no volvió porque no puede emocionalmente, desde que la evacuaron.

Si me hubiera pasado a mí, ¿Qué me hubiera llevado?. La pregunta del millón. Ahora levanto los ojos de la pantalla que escribo esto, y vuelvo a pensar en ello.

Seguro lo primero a mi compañero perro de vida, el Sr. Spock, por supuesto. Es familia aunque aún hoy no lo entiendan algunos. Pero y luego? Los documentos que te garantizan que estas en el mundo.  Lo demás son cosas materiales. Qué justifica que uno se juegue la vida a parte de la familia?

Yo tengo una sola casa, donde vivo. En ella están mis recuerdos, mis colecciones, mis cuadros y los que he adquirido por gusto, las fotos, y esas cosas que componen la vida de una persona.

Si me dan 15 minutos para recoger algo y salir pitando, no sé por dónde empezaría. Las fotos? los pequeños objetos que recuerdan un momento importante? Al final 15 minutos para guardar tu vida no es mucho tiempo, o es mucho?

Pensar en esta situación me despierta muchas preguntas. Es importante lo que uno acumula? Vale la pena hacerlo? 

El ser humano no se da cuenta o no se plantea estas cuestiones hasta que no se muda  y se tiene que achicar, o tiene una crisis como la del volcán u otra catástrofe como una inundación, o una guerra. 

Esta situación me hace pensar en la suerte que muchos aún tenemos por tener una casa y no tener que salir corriendo para salvar la vida. Tenemos que ser conscientes de esto, cada vez más. Vivir más ligeros de cosas materiales, ser más organizados con lo que es importante y lo que no. Dejar de acumular como respuesta a otras carencias emocionales. Pero sobre todo, disfrutar de la vida, de esos momentos que van con nosotros en nuestros recuerdos. 

Cuando veo un programa de esos que reforman casas, al final siempre hablan de que en esos nuevos espacios generaran nuevos recuerdos que atesoraran para la posteridad.

Eso es vivir. Atesorar recuerdos, experiencias que llevemos en nuestra mente, en nuestro corazón y que si tenemos 15 minutos para recoger, no haga falta, porque con solo recordar ya van con nosotros.

Pero para dar respuesta a la reflexión al iniciar este post, que me llevaría si tengo 15 minutos para salir y no volver, como dije a mi perrito, la documentación que me da base legal, algunas fotos, algún pequeño objeto que me recuerden a los que ya no están y no van a volver, y listo.

Lo demás es sustituible, si las circunstancias que ocasionaron la partida son reversibles. Sino, como se dice que “nos pillen en paz y confesados, lo demás no va a importar.”

Imagen vía @ElConfidencial