Tú rechazas…? Yo no, o lo intento

El rechazo es algo que he sufrido mucho en mi vida. Consciente o no por parte de los demás, pero yo lo he sentido. He vivido situaciones que han sido bastantes incómodas, que me han llevado a sentir ese rechazo por varios factores.

Desde no hablar el idioma y por lo tanto el grupo me borraba de la ecuación como si fuera invisible, evidenciando una falta total de educación o empatía en no buscar una forma de comunicarse, que siempre existe. Esto me pasó varias veces, y siempre en Francia. Para salir del mal rato, porque os aseguro que lo es, recordaba una anécdota con mi madre en un viaje, que sin saber una palabra de inglés, siempre se comunicaba con todos y sin problemas. Evidentemente porque los interlocutores hacían lo imposible por hacerlo, aunque era por señas porque mi madre les caía bien. Cuando me pasaba a mí, recordaba la anécdota y pensaba, si ella puede yo también. Pero el sentimiento de rechazo no se iba, al final la que se iba era yo, dándome vuelta y cerrando la puerta a mi espalda.

Otras veces he sentido rechazo por mi condición de mujer en una profesión, la mía, la construcción donde aún existe, lamentablemente, un sentimiento que es masculina solamente. En ello he sentido mucho pero que mucho rechazo. Pero bueno, la solución ha sido ser yo la jefa. Ahora no permito que eso vuelva a pasar.

Pero el peor rechazo es el que se da en el ámbito familiar o de amistad. Porque cuando se da así, os aseguro que uno se siente traicionado por los que se suponían que te querían. Y de este he tenido también, lamentablemente.

La semana pasada ha sido el caso. Alguien muy cercano tuvo la frialdad, por llamarlo de alguna manera, de llamarme y directamente decirme que no quería que vaya a un evento importante para su vida. El cual llevamos más de 30 años diciendo que cuando sucediera, ahy estaría. Pero parece que si bien yo recordaba la promesa, la otra parte ha cambiado de opinión. No me quiere a su lado.

Sin detallar más la situación porque se dicen los pecados pero no el pecador. Luego de pasar el shock de la sorpresa inicial ante la situación, sin juzgar porque he intentado alejarme de la situación para dar respuesta a un porque que no tengo. He sentido nuevamente “rechazo” de alguien que pensé que formaba parte de mi vida cercana.

No tengo respuesta a ese “porque”. Pues la explicación dada ha sido tan bizarra que mejor ni comentarla. Lo único que me queda, es una desazón en el alma a este rechazo que pesa y mucho.

Me he puesto a pensar en ese sentimiento. El sentirse rechazado. Cuantas veces en la vida lo sentimos. También es verdad que uno se ve afectado si deja que eso le afecte. Pero nos afecta, no somos de piedra. No sé tú, pero yo no.

He pensado en los que yo, por lo que sea, también he rechazado. No recuerdo muchos, pero posiblemente lo he hecho. El rechazo es más común de lo que queremos aceptar. En una cosa estoy casi segura, no era gente que entrara en la esfera de los afectos cercanos, como en este caso. 
No sé si esas personas que yo rechace se sintieron mal por lo pasado, puede, pero no lo creo mucho, porque no teníamos una relación cercana, seguro. Posiblemente el rechazo fue por incompatibilidad de caracteres o de vida. Hay un dicho que dice que “a los amigos se los elige”. No tengo porque aceptar a todo el mundo, no? Ni tú tampoco.

Pero cuando el rechazo es entre afectos, es demoledor, os lo aseguro.

(suspiro)

Al final, te paras, suspiras pensando “en fin”, y sigues adelante. Si alguna vez coincides con la persona que suscitó tu rechazo,  le sonríes, le miras a los ojos y le preguntas….  por qué? Y sino, sigues tu camino, das vuelta tu cabeza y piensas… pues ahí te quedas… y todos contentos, como se dice.

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