Recuerdos refugio

Siempre nos llegan mensajes con una frase o una reflexión que no pedimos, pero nos hacen pensar. Esos mensajes que uno recibe, que le gusta y reenvía, como si fueran un mail.
Uno de esos, hacia referencia a la gente que pasaba por nuestras vidas y con los que elegíamos quedarnos.

No lo transcribo, porque borro los mensajes una vez que los leo. Pero lo recuerdo,  me gusto y porque me motivo a pensar en toda esa gente que uno lleva en la memoria diaria. Gente que de repente piensas “que será de la vida de tal o cual”.

Yo tengo varias personas que están en mi pensamiento diario o casi. No se muy bien porque aparecen, porque tampoco es que son amigos entrañables o familia. 

Pero me ha pasado mucha veces que el recuerdo de conocidos que vienen también del pasado. Nombres que me han acompañado en mi crecimiento como persona. El más notorio fue alguien que fue importante para mi en mi adolescencia y que por circunstancias nos alejamos. Pero siempre volvía a mis pensamientos, y tengo que decir que por años. A veces preguntaba a los que si sabia que le veían  que tal estaba, porque conmigo había cortado toda comunicación. No por peleas, sino por la distancia y el tiempo.

Hace uno años y por uno de mis hermanos, coincidimos nuevamente con esta persona. Los tres, como en los viejos tiempos, más de treinta años. Luego de un rato de estar charlando de repente yo pensé “y este quien es?” era alguien totalmente distinto a que venia  a mi pensamiento. No le conocía de nada, pero es más, me caía super mal. Así que me excuse, y les deje solos. Recuerdo la sensación de cuando salí de donde estábamos, como si el recuerdo de repente hubiera desaparecido. Nunca más tuve su recuerdo recurrente.

Con el tiempo me di cuenta que ese recuerdo constante de esta persona, solo era algo “ideal”, algo que me hubiera gustado tener, como un osito de peluche para achuchar y dormir, era un recuerdo “refugio”, como yo les llamo, pero nada que ver con la realidad.

Con los años, me he dado cuenta que yo he tenido mucha gente referenciada como “recuerdo refugio”. Posiblemente los siga teniendo, pero ya menos. Porque cuando me ido encontrando de nuevo con esas personas, la realidad ha borrado esos “recuerdo refugio”, donde volvía en un momento de necesidad emocional. Quizás eran recurrentes porque estaban lejos. Y cuando nos encontrábamos la idealización desaparecía.

Lo mismo pasa, con los que ya no están con nosotros.  El otro día encontré  limpiando la biblioteca, que de apoco se va reduciendo de papeles y revistas, fotos de una amiga entrañable, como mi hermana, que se fue hace más de 20 años, diciendo “ay” y desplomándose muerta pillándose la cabeza con una aneurisma.

Fotos, donde me mostraba a su primer sobrino. Ella siempre ha sido un “recuerdo refugio” para mi. Hoy en día, luego de hacer tanta limpia de “supuestas amigas”, me pregunto si viviera, aun hoy lo seríamos. Estoy convencida que si. Bueno, como no lo puedo saber seguirá siendo uno de mis “recuerdos refugio”.

Pero como decía el mensaje que ha desencadenado esta reflexión, nos quedaremos con los que son importantes, sean recuerdos o personas reales o como lo que leímos por ahí .. “desde hoy formarán parte de mi vida los que demostraron que me hicieron el bien, a los demás ha sido un gusto haberlos conocido”.

Con los cercanos nos seguiremos riendo y viviendo el día a día y con nuestros “recuerdos refugio”, pues seguirán siendo eso, refugio de nuestras emociones y sobre todo de nuestro corazón. Porque gracias a Dios, también hemos hecho limpia de esos recuerdos refugio, y solo nos hemos quedado con los que nos han echo bien.

El otro día, se me ocurrió llamar a la persona que me lo mandó el mensaje que motivo mi reflexión, y le pedí que me reenviara el mensaje, que es este …

La vida es como un viaje en autobús algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se montan a la mitad del camino, muchos se bajan antes de que llegues al final de tu viaje y muy pocos permanecen junto a ti hasta el final Pero cada una de esas personas dejan algo en tu corazón que recordaras a lo largo de ese hermoso viaje. Baja las ventanas y disfruta del viaje, porque no sabes cuando llegaras a tu parada…Gracias por haberte montado en algún momento en el bus de mi vida…Espero que nunca te bajes…Y si te bajas, nunca te olvides de mi.”

Así que seguiremos recordando a la gente que se subió a nuestro autobús  aunque solo sean recuerdos refugio.

imagen vía Pinteres @Andrea Torres
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