Adiós 23, hola bisiesto 24

Se nos va ya el 2023, y viene el 2024 bisiesto. Pues si, tenia que llegar alguna vez un bisiesto. 

Yo los odio, pero intentaré romper con la maldición de los bisiestos. Para mi son años duros, aunque al final el resultado es positivo. Así que intentaré que este 2024 sea un buen año, y si es duro pues estamos acostumbrados a llevarlos lo mejor posible. 

La vida es dura casi siempre, así que un año más que importa… No? 

Lo importante es tener fuerza y voluntad para llevarlo lo mejor posible. Tenemos las armas para que así sea. La mayoría de las veces depende de nosotros mismos y como afrontamos las cosas y los duelos diarios por salir airosos de las cosas que se plantean. Sino depende de nosotros, como decía mi abuelo Juan José… aprendamos a sobrellévalos lo mejor posible. Total, sino esta en nuestra mano, para que preocuparnos no?

Así que 2024 ven que te daremos pelea, seas bisiesto o no. Así cuando escriba el post de diciembre del año que viene pueda decir, he podido contigo y lo he logrado. Tengo muy claro las cosas que quiero lograr o hacer este nuevo año que llega.

Lo más claro es…

  • Volveré a pintar al oleo.
  • Saldré a dibujar más a la calle, en febrero ya tengo un viaje solo a dibujar a Hamburgo para ver la expo de Friedrich, volviendo a la costumbre de viajes a exposiciones importantes de pintura.
  • Me he hecho amiga del Museo del Prado por el COAM, por lo tanto como poco una vez al mes iré de visitas. Siempre hay algo para ver en el museo. Cada vez que voy no tengo la sensación de repetir sino que siempre encuentro algo nuevo.
  • Me haré un tatuaje, el primero. Ya lo tengo claro lo que quiero, porque no?
  • Tengo otro viaje a la Argentina, pero esta vez de turismo y al encuentro de los USK mundial que es en Buenos Aires.  Argentina es siempre un buen destino sin compromisos sociales como en viajes anteriores. Al cerrar una etapa de vida, ahora la que se abrió es otra e involucra el turismo puro y duro.
  • Voy a ver a Bruce Springsteen en junio, la cuarta vez que lo voy a ver a lo largo de mi vida, pero me hace como siempre mucha ilusión.
  • Volveré en verano a Escocia. A las tierras altas y la isla de Skye. Amo esas tierras y quiero conocerla de apoco entera. Es mágica para mi. Por ahí en otra vida habré vivido por ahí.
  • Y más…
  • Las cosas que se tercien, que sorprendan porque no las espere o que aparezcan en el camino, las afrontaremos como decíamos antes con “Valor y Voluntad” como debe ser. Sin miedo, con fuerza y sobre todo sin cargas emocionales. Porque llegados a este año bisiesto, la mochila que portamos esta bastante vacía. Ha costado pero lo hemos logrado en el 2023. Así que se que este año que viene no será como otros bisiestos. En eso estamos tranquilos.

2024 ven, que te esperamos tranquilos y felices, aunque seas bisiesto. No nos asustas, ni nos gustan tu etiqueta de bisiesto, pero te daremos pelea como siempre.

A los demás, feliz año nuevo.  Como dice la portada de este post…

“que todo lo bueno te siga, te encuentre y se quede contigo”

40 años, no son nada o si….?

El 16 de diciembre de 1983, me dieron la última nota de la carrera de arquitectura. Por lo tanto, mañana cumplo 40 años de arquitecto. Wow.

Arquitectura no era mi primera, ni ninguna opción de estudio. Yo quería estudiar Bellas Artes, pero como siempre mi madre que era una señora muy señorona consideró que no era una buena opción para mantenerme económicamente.

Sinceramente le tengo que dar las gracias que insistiera. A veces no le hacemos caso a los padres, pero craso error. Porque cuando me planteo el problema, me vino la idea de estudiar arquitectura porque tenia una parte creativa y otra técnica. Nunca me lo había planteado. Así que estudie para el acceso y entré. 

Hice la carrera en 6 años, los correspondientes. Y al mes de salir encontré el primer trabajo en una empresa constructora, en la oficina técnica. Eso si, luego de un mes de vacaciones en el mar, para poder descansar de la paliza que fue cursar Proyectos 5, que nos tuvo a mi y otras dos compañeras, 4 meses encerradas en un piso proyectando y sobre todo dibujando. Porque hicimos la carrera con lápiz, rotring  y reglas. Los ordenadores en esa época no existían.

La parte creativa no fue un problema porque se me dio bien. El dibujo y la creatividad del espacio era lo mío. Y ese primer trabajo con dos técnicos me dio las bases de aprender de construcción, de hacer presupuestos, etc. etc. Me ayudo a aprender lo que la facultad no me había enseñado. La realidad de la construcción. Como ahora haría un master. En mi época tampoco había eso.

Recuerdo con mucho cariño a esas dos personas que me enseñaron tanto en los tres años que trabajé con ellos. Porque me dieron las bases para completar mi formación, que me ha acompañado hasta ahora.

Nunca he sido un arquitecto vocacional sino un arquitecto práctico. Me gusta la arquitectura, verla y diseñarla pero nunca fue mi vocación. Lo que si, me dio el medio de vida para desarrollar la vida que hice. Con mi profesión pude viajar, disfrutar de la vida y sobre todo pagar las facturas hasta hoy. Quizás si hubiera estudiado bellas artes, no hubiera sido así. No me arrepiento de las decisiones que tomé.

Ahora 40 años de empezar, me divierte un montón hacer arquitectura, aunque me centré en las reformas de viviendas. Hace poco le decía a unos amigos en un cumpleaños que me justaría antes de jubilarme diseñar otra casa desde cero.

En mi carrera diseñé varias. Algunas las construimos otras solo quedó en proyecto. Pero ya hace muchos años. Pero puedo recorrer Madrid, la ciudad donde vivo y las puedo ver. Un edificio sobre todo que queda cerca de la M30, cada vez que paso lo veo y me siento orgullosa de mis proyectos. Es más una amiga vive en ese edificio. Y cuando voy a su casa de visita, me encanta. Hace unos años le reformé un baño y fue un gustazo.

Pero hacer una ahora desde cero, seria un sueño para cumplir. Aunque veo pocas posibilidades reales. Pero es bueno seguir con sueños no?

Así que llegado a este aniversario, le doy las gracias a mi madre, la señora muy señorona, que me hizo reflexionar que no estudiara lo que quería. Le doy las gracias a la arquitectura, porque me dio y me da los medios para vivir. 

Y como el año de jubilación lo pondré yo, porque por las características de esta profesión no hay año fijo, mientras tenga trabajo, seguiré en ello. Si algo tengo que reconocer es que me ha permitido desarrollar la vida que tengo y quiero. Que más puedo pedir? quizás diseñar una casa desde cero de nuevo.

Alguien se anima a contratarme para ello? pues aqui estoy. Sino en otra vida.

Nota: la foto de la portada es como quedamos después 
que nos dieran la nota. Nos tiraron huevos, harina 
y no se que más. Toda la ropa la tuve que tirar, 
pero que recuerdos.

Si digo No, que pasa, algún problema

Pues si, estoy notando que a mucha gente no le gusta que uno diga NO. Últimamente me pasa mucho con los que ofrecen algo por teléfono. Si les dices que no te interesa, aunque les escuches por educación, después de todo es su trabajo, te cuelgan con dos c…  sin decir gracias y si pudieran te mandarían a la mierda, seguro.

Parece que se ha perdido las ganas de escuchar un NO. Con lo relajante que es decirlo, no?

Posiblemente a nadie le gusta escucharlo, pero estamos en nuestro derecho de decirlo.  En psicología, existe una vertiente que enseña a decir no, porque mucha gente no sabe como hacerlo. Ya sea por miedo o por vergüenza, o por lo que sea. Pero muchas veces decir NO te hace bien, te evita problemas y sobre todo te sacar pesados de encima.

El verdadero problema no es saber decirlo, sino aceptar escuchar un NO.

Cuantas veces nos dicen que NO en la vida. Que no puedes hacer esto porque eres pequeño, o porque eres grande, que no puedes ponerte eso porque, igualmente, eres pequeños o eres grandes, que no hagas eso porque.. etc, etc.

Es infinita las veces que desde que somos niños, nos dicen NO a casi todo. Al principio por miedo a que nos equivoquemos o nos hagamos daño, como protección. Y cuando crecemos para que según ellos no hagamos el ridículo con algo.

Entonces, que les molesta a los tele operadores que alguien les diga NO. Les molesta y mucho, y como decía, últimamente les jode tanto que se enfada. No controlan su ira. Tendrían que tener un supervisor que les enseñe que el cliente siempre tiene la razón, y tiene su derecho a decir NO.

Pero en fin, como yo no les voy a enseñar nada porque paso, revindico mi derecho y ganas de decir NO. Estoy hasta los mismísimos de que la gente me diga que tengo que hacer, como me tengo que vestir, que tengo que comer, como me tengo que comportar, con quien tengo que salir, etc. Sinceramente ya tire la toalla de la niña “buena”. Así que seguir diciendo NO, siempre que me apetezca aunque joda a quien joda.

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