Tener o no tener, esa es la cuestion

Hoy leía un artículo en Cinco días de El País, llamado “los primeros caprichos que se da un millonario“. (lo puedes leer  desde el link) que me ha dejado pensando.

Está claro que hay una paradoja actualmente, y es que en plena crisis del Coronavirus, con un montón de problemas financieros para todo el mundo, el número de ricos ha subido. Qué se considera rico? los que tienen más de un millón de € en su cuenta corriente. Evidentemente existe otro nivel, como los que heredan, los que dan un pelotazo con una tecnológica, etc, etc.  El que tiene un millón en el banco, puede que sea por su trabajo, dependiendo de cual sea. 

No es mi caso, y no creo que lo sea a no ser que me saque algún premio en la Lotería. Porque lamentablemente trabajando se puede uno hacer millonario pero en contadas ocasiones.

Siempre recuerdo esa frase que dijo Lola Flores cuando tenia que pagar Hacienda por evasión fiscal «Si una peseta diera cada español, no a mí, a quien tiene que darla, quizás saldría de la deuda». Pues eso, a no ser que reciba ayuda divina o de otros, no creo que con mi trabajo me haga rica. Puedo vivir, pero al día, nada más.

Volviendo a la reflexión de lo que leí, los muy ricos ya no hacen ostentación de que lo son. Quieren pasar desapercibidos. Lo entiendo y comparto. Si tienes mucho que no te lo han regalado sino que ha sido fruto de tu esfuerzo, mejor pasar inadvertido.

No importa lo que tengas, no hace falta restregarlo a los demás. La humildad es la mejor virtud en estos tiempos. Invierten en lo que no se ve, como salud, educación o servicios de bienestar.

Esa neura por las “marcas” y sus logos, nunca me ha gustado. Lo veo bastante vulgar. Me gustan las cosas bonitas, de calidad y posiblemente caras, como a todo el mundo. Pero aunque no soy rica, si me pude comprar algo de marca, seguro que no tenia logo. Siempre lo he odiado. Y si fuera millonaria o no, hoy en día, haría lo mismo.

Mi madre siempre decía “si eres pobre que no se note”. Y yo agrego ” y si eres rico tampoco”.

A veces fantaseo que haría si de repente me llegara un millón. Que aunque parezca banal, no alcanza para demasiado, seamos realistas. Ayuda, como decía alguien que conocí hace unos años, “recibir esa cantidad de repente por lo que sea, no te soluciona la vida, te la adelanta 5 años“. Tenia razón. Por eso se conocen tantos casos de gente que se hizo rica con un premio, y lo perdió todo por mala previsión.

Todo esto me recuerda una película de animación que vi estos días “el dragón de los deseos” en Netflix. Si me lo encontrará que tres deseos pediría? oro, fama y éxito? No tengo ni idea, lo tendría que pensar seriamente. Posiblemente el primero seria “no tener que preocuparme más por tener o no tener“, los demás vería. Ahora no se me ocurren. O si, pero me lo guardo para mi.

Calculo que los deseos irán en la línea de si tienes hijos o no, si eres solo o no,  si tienes una vida hecha o no… Qué sencillo que es reflexionar sobre esto sin la presión de la realidad. Porque si esto fuera real, estaría de los nervios por no equivocarme. Os lo aseguro.

Y tú? que pedirías o que harías si fueras de repente rico? o si te concedieran tres deseos?

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La vida que tengo o la que necesito

Hoy miraba un vídeo de esos que no dicen nada de Hola, pero que me ha hecho pensar. Era la reina Isabel II de Inglaterra a los 95 años, conduciendo su Land Rover para ir un evento de caballos que va siempre.

Era curioso, porque uno asocia edad a poder hacer o no hacer. Bueno, la sociedad que vivimos. Pero parece que la señora no tiene problemas en hacer lo que le apetece. Evidentemente no creo que lo haga todos los días, pero se ha dado el capricho de volver a conducir.

La explicación al hecho de la revista, como siempre manida y tonta, porque se han  quedado desfasados, aunque uno siempre termina cayendo en verla, les maravillaba que “a su edad” siguiera conduciendo. Y resaltaba “la edad que se aparenta no es a veces la que se tiene”, o algo por el estilo.

Tengo que decir que también en el día a día del vivir es similar. La vida es la que se tiene y muchas veces no la que se quiere o puede tener. Extrapolando la idea de la edad que se aparenta y la que se tiene. Porque la vida no se aparenta, se tiene.

Cuántas veces escuchamos “quiero cambiar de vida”. Pero qué significa verdaderamente. Porque no lo hacemos. Diran los gurus del buen rollito, “no puedes cambiar de vida, sino alígeras la mochila emocional”. Puede que tengan razón, pero muchas veces es que tenemos una vida porque es la que hay y nos tocó, y otra la que de corazón necesitamos. Y no importa la llamada “mochila emocional”, porque es lo que hay.

Esto me hace pensar en la vida que tengo y la que verdaderamente necesito.

La que tengo ha evolucionado en el tiempo, y me he ido montando tiempos y situaciones que me han ayudado a tener una rutina más o menos acorde a lo que me apetece, sin muchos floripondios, pero que está bien. Como dato aportaré que he tenido suerte y me he montado el trabajo que me permite tener mucha libertad de horario.

Pero es verdaderamente la vida que necesito? O podría preguntarme “la vida que quiero” mejor? Qué cambiaría para lograrla?

Evidentemente si me sobrara el dinero sería más fácil cambiarla o no. Pero no todo es dinero tampoco. Escribiendo este post, me doy cuenta, que quizás con pequeños gestos que mejoren algunos aspectos, podría tenerla.  Porque no?

La que tengo me ha costado muchos años poder vivirla, mucho trabajo y esfuerzo, con una pizca de estar en el lugar que debía cuando debía y suerte. Algo de riesgo, tambíen, porque reconozco que he sido valiente o inconsciente, y me he metido en fregados que la han mejorado pero que eran un riesgo. Diría que no he tenido hasta ahora una vida conservadora.

Es la que verdaderamente necesito? Lo más probable que si. Porque uno ya tiene unas edades que piensa más en la jubilación que en otra cosa. Como la reina, si pudiera de vez en cuando hacer lo que me apetece aunque no sea convencional por la edad, me daría como satisfecha.

No pretendo hacer carrera, ya la hice y la tengo. No pretendo “logros”, porque los que necesitaba ya los logre, y nuevos ni me los planteo. No pretendo hacerme rica, porque a no ser que tenga un golpe de suerte con la lotería, no tengo medios ni herencias familiares para lograrlo. No pretendo ni ser más guapa, ni más alta, ni más hermosa, porque a la edad que tengo es lo que hay y me acepto tal cual. (Como nota a esto, podría pretender bajar unos kilos pero no para que me vean mejor sino para sentirme mejor.) No pretendo ser lo que no soy, porque como se dice “soy lo que soy”, en lo bueno y en lo malo, le guste a quien le guste.  Más claro agua.

Entonces, llegados a este punto, tengo la vida que necesito o no? Yo creo que si.

Aunque para no dejar de lado mi búsqueda constante en la vida, que cuando me aburro empiezo a ver posibilidades de cambio de trabajo, o de casa, o de lo que sea. Siempre he tenido esta costumbre. Soy de los que piensan “siempre se puede estar mejor”. Seguiré pensando en cambios en aplicar a mi vida. 

Sino como me divierto y supero la rutina impuesta por las obligaciones. Doy gracias por poder hacerlo y no tener impedimentos físicos o emocionales. Los otros se superan con trabajo, esfuerzo, ganas y un toque de buena suerte. Aunque ésta muchas veces es esquiva. Pero que la esperanza en lograr cambios no quede.

Espero como la reina que si llego a los 95 tenga la vida que quiero.

 

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La felicidad es un asunto del espíritu…

debido a la plasticidad de la mente.

¿Qué es la plasticidad de la mente?

Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos tener.” Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos.

A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. En otras palabras: más infelicidad autogenerada.
Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad.

Se debe trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad.

Esto lo leí el otro día, que confirma lo que yo digo siempre… Nosotros somos nuestro peores enemigos.

Pero como yo no puedo ni quiero irme al Tibet como hizo la persona que dijo estas palabras, intento hacerlo a diario. Algunas veces lo consigo pero la mayoría no. Pero por intentarlo que no quede.

Una buena manera de intentarlo, es pillar el petate e irse unos días a descansar. Cosa que he hecho estos días, y debo reconocer, que luego de casi dos años de no salir por la pandemia, esta vez me he atrevido.

No se si con el cambio de sitio, de la ciudad al mar, el cambio de horarios y hábitos, mi cerebro plástico que no blandito, cambio algo pero hoy, luego de volver ayer, me siento descolocada, y vaya como.

Puede ser por eso, o como se dice, verdaderamente esos días de descanso fuera de mi entorno habitual ha sido tan intenso que he verdaderamente desconectado de todo.

Hacía mucho pero que mucho tiempo que al volver de un viaje no me sentia asi, que me ha llamado la atención. Todo me parece nuevo, hasta la casa. Es una sensación rara, os lo aseguro. Será que verdaderamente he descansado y sobre todo mi cerebro ha hecho click y se ha desconectado.

Hermosa sensación. La necesitaba luego de tanto encierro y crispación.

Pero bueno, ya estamos de nuevo por aqui, afrontando el verano de calor y ciudad, sin nuevos planes a futuro, salvo cumplir con las obligaciones, e intentando hacer que esa “plasticidad mental” me autoconvenza que la vida que tenemos es la que verdaderamente queremos tener. 

Porque pueda que sea más feliz con los pensamientos positivos, pero estos mismos no me conformarán en pensar o sentir, que muchas cosas deberían cambiar. Pero eso para otro post.

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26 años en internet

Hoy recordaba cuando comencé a usar Internet y fue por el año 95 o sea que llevo casi metida en esto 26 años, año arriba año abajo. Antes eran las páginas web con Html, los IRC, donde la gente chateaba y se conocían, yo aun tengo amigas de esa época, había algo de romanticismo en esos tiempos por aqui. Luego todo como siempre que se masifica creciendo o quizás la expresión seria “se democratizó” y se ha ido al garete.

Con la aparición de las redes sociales, wordpress, el avance de la tecnología, esto cada día es más imposible por una cosa o la otra.

Lo que sí he comprobado,  por más que han pasado tantos años de uso, que nunca he perdido la oportunidad de encontrar a gente que se toma internet como la vida misma, o si les fuera la vida en ello. Aún hoy. Qué cruz!!!

En  mi caso siempre, independientemente de usarlo para la información o el trabajo, ha sido una cosa lúdica. Ya bastante tenemos con la vida fuera de esto, como para tomarse el uso de internet como la vida. Me divierto en Instagram, o Facebook, o pillo ideas de Pinterest, o leo a gente interesante en Twitter, o me rio con Tik Tok. Pero nunca le he dado la importancia como a otras cosas. Es un pasatiempo y nada más.

Aunque siga existiendo gente al día de hoy, que lo que debería ser lúdico, se empeñan en imponer reglas y leyes a cumplir. Siempre el mismo error, tomarse esto como la vida misma.

Por eso, me hace pensar mucho, seguir encontrando gente después de 26 años, que creen que todo lo que pasa y se dice en Internet es real. O se lo toman tan en serio, que terminan aburriendo. Y como.

Hay cosas interesantes, siempre se puede aprender algo, pero hay que rebuscar porque hay mucha que mucha mierda también. Me da cierta congoja, darme cuenta que mucha gente joven se toma lo que lee o ve, como ley. Y no creo que sea así. 

La vida está fuera, al aire, esto no es la vida, es solo tecnología. 

 

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Si la vida te da limones, pues haz limonada

La frase del título de este post, es algo que últimamente se dice mucho. No tengo ni idea de donde salio, pero tiene cierta connotación conformista de la vida. Y si te dá piedras?? que harás, una lápida? Menuda chorrada.

Todas esas cosas que se dicen por querer “ser profundos”, denotan que al final, no tenemos ni idea, y me incluyo, de que es verdaderamente la vida y sus circunstancias. La tenemos, la disfrutamos como se puede, la sufrimos también, pero sabemos verdaderamente la parte filosófica de ella? Creo que no, sino no la definimos con frases relamidas y que solo tienen  sentido como texto para un cartel de impacto.

Esta moda, por llamarlo de alguna manera, del hombre moderno de frases bonitas, que se dicen posiblemente para hacernos pensar, no se de donde vienen. Yo también a veces las digo y las plasmó en un cartel. Me pregunto, pero son necesarias para abrirnos los ojos, y hacernos pensar en las cosas o no tienen ningún sentido.?

Si nos hacen pensar, vale me parece bien. Pueden ser un punto para que alguien se pare, y reflexione sobre una situación. Porque el verdadero problema es que con la vida que llevamos, muy pocos se ponen a reflexionar sobre las cosas.

Vivir no es solo eso, vivir y aceptar lo que viene con resignación. Sino también reflexionar porque aparecen las cosas y cómo las podemos llevar lo mejor posible. Pero nunca se tiene tiempo para eso, si tenemos que centrarnos en frases hechas para entender lo que nos pasa.

Si ocuparamos parte de nuestro tiempo, a parar y pensar en las cosas, no repetiriamos siempre los mismo errores, o no aceptamos lo que nos pasa solo porque si vienen, es porque debe ser así, y hay que adaptarse. No.

Evidentemente, si las cosas que vienen en nuestra vida son malas, habrá que apechugar, adaptarse y superarlo. Y si son buenas, igual agregando el disfrute de lo bueno que nos llegó. Porque como todo, desde que nacemos, llevamos subiendo y bajando, por el camino. Ni todo siempre es malo, ni todo siempre es bueno, nada es lineal.

Ayer leía a alguien que decía “si todo depende de la actitud”, ¿la actitud de qué depende?”. me hizo acordar cuando se dice “que es antes  el huevo o la gallina”.

Evidentemente la actitud no va a depender de una frase hecha. Dependerá de nosotros, de los factores que influyen en esa actitud, de cómo vemos o sentimos la vida o las situaciones. De tantas cosas depende, que me suena a la letra de una canción.

Pero si, algo tiene razón, todo depende de la actitud. La actitud que tengamos o que podamos tener según nos dejen, en afrontar lo bueno o lo malo de la vida. Y de las cosas que tengamos a mano para poder poner en práctica esa actitud, en este caso según parece serán los limones que nos de la vida para hacer limonada

Intenta que la vida no te de piedras, porque vaya a saber lo que puedas hacer con ellas. Tienes más variedad, si te da limones, que no solo hacen limonada sino unos fantásticos lemon pie, Y como todo, dependerá de la actitud que pongas en aprender a hacerlos, como todo en la vida.

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Filomena

Filomena es el nombre de una tormenta que llega hoy a la península (léase España) desde el sur, y como estamos con frío polar desde hace semanas, al chocar el aire húmedo con el frío, dicen que nevará tres días seguidos aqui.

La última nevada grande que recuerdo fue cuando yo cumpli 50, y me parecio muy premoritorio. Recuerdo que mi madre y mi sobrina mayor, estaban en casa. Pasaron las fiestas conmigo por mi cumple, que es en unos días. Teníamos pensado ir a comer un buen arroz, pero cayó tanta nieve que colapsó la ciudad y terminando haciendo morcilla con piñones y manzana para comer.

Año 2009, ya han pasado casi 12 años. En todo este tiempo muchas cosas han pasado. Pero aun lo recuerdo como si fuera hoy. Quizás lo más significativo, es que mi madre ya no está, que me cambie de casa y de forma de vivir, y que por la pandemia mi sobrina que está lejos, demasiado para mi gusto, no sé cuándo la volveré a ver.

Pero a qué viene todo esto? es simple, ponerle el nombre de Filomena a una tormenta, como poco me parece divertido. Pero de dónde viene el nombre? de una santa cristiana, que nació precisamente un 10 de enero pero de 180 D.C. He leido la historia aqui. Por si a alguien le interesa. Es muy curiosa.

Aunque mi pregunta existencial de hoy es .. ¿Quién elige los nombres de las tormentas? Porque este es muy curioso, largo y contundente. Es como pensar en los nombres de los perros, que dicen que deben ser de dos sílabas, para que estos se reconozcan en la llamada, y no ponerles nombres largos ni humanos. Aunque la gente le pone los nombres que se les da la gana, como hoy que me encontré a uno que se llamaba Alberto.

Será que la tormenta llamada Filomena, será tan rara y distinta, que necesitaba un nombre original como ese? Me llama mucho la atención, os lo aseguro.

Pues nada, mi historia de hoy termina con mucho frío, un sol de invierno que algo calienta y poco más. Esperando que caiga esa llamada “nevada histórica” sobre Madrid, que supuestamente nos trae Filomena. Y que al final, seguro no será para tanto.

Felices reyes a todos.

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Autoayuda de andar por casa

1º.- No eres completamente inútil; al menos sirves como mal ejemplo.
2º.- Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.
3º.- Equivocarse es humano; buscar a quien echarle la culpa, es más humano todavía.
4º.- Lo importante no es saber, sino tener el teléfono de quien sabe.
5º.- Quien sabe, sabe. Quien no sabe es… jefe.
6º.- Es bueno dejar la bebida. Pero hay que recordar dónde.
7º.- Existe un mundo mejor, pero es carísimo.
8º.- Trabajar nunca mató a nadie, pero ¿para qué arriesgarse?
9º.- Hay dos palabras que abren muchas puertas: empuje y tire.
10º.- No lleves la vida tan en serio; al final, no saldrás vivo de ella

Pues vale, si usted lo dice será así…

imagen @xacobe.casal
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Ta te ti, suerte para mí, si no es para mí, será para tí, ta te ti.

Esta semana he sentido que jugaba la vida al “ta te ti” conmigo. De un día para otro, las cosas cambiaban. Hoy estaba arriba, al momento abajo. Ha sido frenética, y me ha recordado que todo es efímero, y que aún queda mucho 2020 para que sigan pasando cosas.

Porque aunque pongamos todo el empeño del mundo, luchando el día a día, por hacer las cosas bien, muchas no dependen de nosotros mismos. Y el entorno se encarga de darnos dos tortas que nos dejan en shock para que espabilemos, y abramos los ojos a la realidad.

Vivir sin engañarnos a nosotros mismos agota. Porque vivir en la realidad del día a día, es duro.

Ver las cosas positivas, y darnos cuenta que siempre se puede estar peor o que otros están peor que nosotros, es todo un ejercicio emocional, que no siempre nos ayuda a digerir las cosas mejor. Conformarse es positivo pero no es lo mejor.

Nunca hay que conformarse con la vida. Hay que querer más. Hay que luchar por conseguir los sueños, lo dicen los entendidos. Pero sinceramente, que decimos los simples mortales como tu o como yo?

Nunca hay que conformarse con la vida. No dejes que juegue al tateti contigo, "se puede con mucho, pero no con todo". Clic para tuitear

Vivir es eso, una lucha constante para no desinflarnos. Aceptar que bastantes aspectos de ella no dependen de nosotros, y que por más que lo intentemos, no siempre lo conseguiremos, es vivir en la realidad. Es reconocer nuestras propias limitaciones.

Así que mi reflexión de hoy es…

Vive, ama e intenta vivir de la mejor manera posible que puedas con los medios que tengas. No pretendas alcanzar o hacer lo que sabes que nunca conseguirás, no te engañes. No te conformes, pero tampoco te des siempre con la pared queriendo que ella desaparezca. Muchas veces no lo hace.

Al final, focaliza en otra cosa y dá vuelta página. Ya sabes mi dicho “se puede con mucho, pero no con todo”.

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Opciones

Hace muchos años, en primer año de la facultad, mi profesora de diseño cuando nos hizo la primera charla para presentar la materia, nos dijo en la arquitectura todo esta inventado, hay que aprender a reinventarlo”.

Esto es algo que siempre he recordado. Porque tenia razón. Siempre lo he traspolado a la vida, pues es así.

Todo se repite, todo vuelve, lo bueno y lo malo que hemos vivido, lo importante es reinventarlo para bien, cuando vuelve. Habiendo aprendido de ello en el pasado. O disfrutarlo si es bueno lo que vuelve con energía renovada.

Dicen los budistas, que cuando algo se repite en tu vida, es porque tienes que aprender de ello, y hasta que no lo hagas, volverá una y otra vez. Cuando ya lo superas en esta vida, pasas al siguiente nivel de enseñanza espiritual en tu existencia.

Yo muchas veces me digo a mi misma sobre algunos temas “¿de nuevo esto?” intento ver que tengo que superar, pero aun no me doy cuenta y los repito. Soy consciente de ello. ¿Me gustaría superarlo? Por supuesto, pero no lo hago y no sé muy bien porque. El día que me entere será que lo superé y ya no me acordaré de porque se repetía, porque estaré preocupada por otro nivel.

La vida es así, saltar obstáculos una y otra vez. Los que se resisten, se hacen cada vez más altos. Pero siempre se encuentra una forma de saltarlos.

Las opciones siempre son dos. Si o no. Me gusta o no me gusta. Lo hago o no lo hago. No hay más. Como el Ying y el Yang, las cosas de la vida tienen dos caras. Una de luz y una de oscuridad.

La vida es así, saltar obstáculos una y otra vez. Los que se resisten, se hacen cada vez más altos. Pero siempre se encuentra una forma de saltarlos. No te escondas. Elije una opción de vida y vívela. @lucreziarrias Clic para tuitear

Los que dicen que puede haber cantidades de matices sobre algo hasta llegar a los extremos, puede que tengan razón pero al final las opciones son una u otra. Las medias tintas no llevan a ninguna parte.

Así que mi consejo hoy vienes es…

Vive, ama y sobre todo elije la mejor opción de las cosas para pasar al siguiente nivel. No tengas miedo. La vida es una, la que tienes hoy. ¿Para qué dudar? Tírate de lleno a la piscina de la vida y vívela. Que te aseguro que es muy corta. Cuando te des cuenta de ello,  ya será tarde.

No te escondas. Elije una opción de vida y vívela.

 

 Imagen vía Pinterest 
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El bolso perdido, o era yo la perdida

Los pequeños detalles que aparecen de repente, si sabes verlos, a veces nos hacen pensar y nos recuerdan, que tenemos muchas cosas y no las necesitamos tanto. Se puede vivir con poco.

A qué viene esto? pues es simple. Facebook tiene esa acción de traerte recuerdos de repente. De cosas que han pasado hace años y tú has compartido en esta red social, pero que ya habías olvidado, por eso se llama recuerdos no?

Ayer estaba buscando una foto de un dibujo mío que hice en la pandemia y regalé a la persona que se lo hice, porque le gustó mucho. Y para no variar, borre sin querer la foto del original, que sabía que había hecho y compartido. De repente me encontré con una publicación del año 2015, para San Valentín, donde decía que como no tenía a nadie que me regalara nada, y yo me quería mucho, me había encargado un bolso para mi misma, y de mi parte, por ser esa fecha señalada.

Al ver la foto, que es la que ilustra este post, no recordaba ese bolso. Es más ni sabía que era mío. Tampoco han pasado tantos años, solo 5 desde ese momento. Así que fui con la escalera a mi armario de los bolsos, porque soy un poco adicta a ellos. Siempre estoy buscando el perfecto, que como la propia adicción indica, nunca encuentro. Y luego de revolver un poco ahí estaba. Con polvo, pero que en el instante me hizo pensar “porque te dejé de usar, si cumples con todos los requisitos de los que me gustan”. Y no me habrá salido barato, por la marca.

Evidentemente, lo limpie y deje para volver a usarlo, a mano.

De la tontería del recuerdo, he sacado varias lecturas. Por ejemplo, de cómo un simple recuerdo, te hace ver que a veces o siempre, compras cosas que no necesitas pero quieres por lo bonitas que son. Costumbre que con la pandemia ha desaparecido, al tener miedo de ir al circuito de tiendas habituales por entrar a un lugar cerrado. Y que luego de casi 7 meses, ves que era una costumbre consumista pero no necesaria, porque ahora no quieres nada.

O, para qué quiero tantos bolsos si solo puedo usar uno a la vez. Y que por las circunstancias personales, tampoco usas mucho. O que siempre sales con las cosas en los bolsillos por la comodidad, etc, etc.

Tantas cosas en la vida, como con las personas, las tenemos porque creemos necesitarlas y al final te das cuenta que en solo 5 años has olvidado por completo. Simples y cortos 5 años.

Porque es verdad, todo se olvida sea por lo que sea, las personas también. Ya decía el dicho “el roce hace el cariño”. Si una cosa no se usa, o una persona no se trata, se olvida siempre.

La distancia y el tiempo, olvida todo rastro de cariño hacia el objeto o una persona o relación. Y no comparo una relación personal con la de un objeto, pero las conclusiones son las mismas. Si amo los bolsos, me gasto una pasta en tenerlo y lo dejo de usar en el olvido, porque no compararlo con una relación personal con una persona, a la cual tenemos o nos tiene cariño, que de repente dejamos o nos deja de tratar por lo que sea. La olvidamos o nos olvidan, es lo mismo.

Y como decía un viejo post en este blog que ya es una vida en casi 16 años… “yo nos los perdí, ellos me perdieron” Aunque lo tendría que haber titulado… “yo no los perdí, simplemente ellos me olvidaron“. Como si fuera un bolso en un armario, cogiendo polvo con otros varios.

(suspiro)

Lo bueno de todo esto, es que todo puede volver a la vida, como ese bolso que lo usaré la próxima vez que salga a la calle, o una relación , con un simple llamado telefónico.

Para pensar… o no

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