Crónica dominguera: La vie en rose, ou pas?

Hola a todos. Menuda semana, y como yo siempre digo “y yo me la quería perder“. No voy a contar penurias porque no es mi intención en esta crónica, pero ha sido movidita en todos los aspectos, externos e internos. Lo que confirma empíricamente que “la gente está de los nervios y perdida, en general”. Lo más probable que yo también, no dejo de estar en el mundo. Pero intento no estarlo. Como será que la mañana del sábado, me sentía como si me hubiera pasado un tren por encima, agotada. Hacía mucho que no tenía esa sensación. No era solo físico que también, era todo. Y me daba cuenta que difícil se hacía todo cuando las cosas que son importantes para ti, y prioritarias,  no dependen de ti sino de los que están junto a ti. Es la vida que yo he elegido o he sustentado, no me arrepiento, pero me da mucha desesperanza darme cuenta que no depende de mi.

Esta semana he vuelto a escuchar “los sueños se hacen realidad, siempre”. Mentira. Otros te dicen “esfuérzate, y lo conseguirás”. Mentira también. Por más que pongas empeño, esfuerzo, trabajo, dedicación, cuánto hay otra gente que no lo hace, y debería, es imposible. Por eso siempre digo “las cosas se consiguen si te dejan que lo hagas”, la gente, las circunstancias, el tiempo. Nada, o casi nada depende solo de nosotros. En mi caso, mucho no depende de mí. Y eso me enferma. Ojalá fuera de otra manera, así no me sentiría tan frustrada como me siento. Pero es lo que hay, o lo cambio, cosa casi imposible en estos tiempos y por mi edad, o lo sigo aguantando por necesidad. Creo que no tengo otra opción que lo segundo.

En otro orden de cosas, os cuento que la acuarela de la Gran Vía que hice para un regalo, ha gustado y mucho. Se emocionó cuando la vio. Luego de los agradecimientos, halagos, etc, etc. Me quedé pensando, qué raros que somos. Si todos te dicen “Lu, me encantan tus dibujos” ¿porque tu no los valoras? en igual medida, y los ves como unos del montón. Esto tiene un trasfondo que viene de lejos. Quizás porque a la persona que si me hubiera gustado que me dijera “me encanta”, nunca lo hizo. Nunca valoró mi vena artística. Siempre eran otras cosas pero no esa que era importante para mí. Posiblemente por eso no lo valoro yo. “Carne de diván”, dirían en Argentina. (suspiro) Posiblemente.

Hoy parezco triste, puede, pero estoy cansada, más de lo habitual. Nada más.

Esta semana he empezado a restablecer mi “jardín privado”, que luego de los -20 de enero por más que estaban protegidas, casi no ha sobrevivido ninguna planta. He tenido que tirar casi el 90% de lo que tenía en el balcón, quemado por el frío. Ya tengo una azalea florecida y dos malvones con flores. Me causa gracias porque aquí a los malvones, los llamas geranios, aunque yo los seguiré llamando “malvones”. Estos giros idiomáticos siempre me han sorprendido. Por ejemplo los “jazmines”, esos que en primavera en Buenos Aires, los compramos en ramitos en la calle, y que a mamá y a mí, siempre nos gustaba tener en la mesita de luz.  Aquí los llaman “gardenias”. Posiblemente porque su nombre botánico es “gardenia jazminoide”. En este caso, me gusta el nombre y los llamo así, gardenias. Aunque ahora no tengo ninguno. Porque el clima de Madrid es complicado para ellos. Creo que como aquí empieza el buen tiempo, ya se huele a primavera, me pasare por un vivero esta semana a ver si me hago con más plantas. Verlas me alegra el corazón. Tengo que replantar algunos esquejes que salve del frío de la planta del dinero, y los he tenido en agua largando raíces. Y vaya si lo han hecho. Veremos si crecen, como el dinero o no

Bueno os dejo. Espero que todos estén bien. Y sigan cuidándose. Aquí lo intentamos, esta semana fui a la piscina dos veces. Qué gusto. Iba aterrada, lo reconozco, pero he superado el miedo. Ya me lo decía mi carta astral para este año, que el contacto con el agua era importante en mi vida. Me hace fenomenal. La semana que empieza intentaré ir tres veces. Ya que no puedo aun ir al mar, me conformaré con la piscina.

Y recuerden que esto también pasará.

nota: la imagen que acompaña este texto hoy es una que vi en Pinterest y simboliza mi semana. ( by Yaritza Ellison) Mi semana que no es una tipo “la vie en rose, ou pas?”. Que se acaba hoy febrero.

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Crónica dominguera: Viva el jamón y el aceite de oliva

Hola a todos. Aquí estamos otra mañana dominguera, aun riéndome del algoritmo que ha dicho que el jamón de jabugo y el aceite de oliva virgen es perjudicial para la salud, en un grado 2 siendo 5 el más favorable y 1 el menos,  para el ser humano. Esto pasa cuando se dejan esas variables a un algoritmo. Mi Dios a qué niveles de estupidez hemos llegado. Lo bueno, es que algún despistado o de los que viven su vida a través de estadísticas y no de experiencias contrastables lo dejarán de comer y así los demás que disfrutamos con un buen aceite de primera prensa, virgen como el de Jaén en un buen pan de pueblo y unas lonchas de jamón del bueno, tendremos más.

Otra tontería más para la vida complicada que vivimos. Porque miren que es complicada. Ayer hablando de las musarañas, al solecito de la mañana, mi interlocutora me hacía una reflexión en contestación a la mía sobre lo sombrío del futuro. Diciéndome “que vida se puede tener detrás de esto“, señalándome la mascarilla que llevábamos. Y tiene razón. Como anécdota tengo que contar, que el otro día invité a la paseadora del Sr. Spock a un vino, para charlar y conocerla más, luego de tantos meses de verla en la puerta cuando viene a buscar al gordito. De repente cuando la veo en la mesa de la terraza que quedamos, no la reconocí. La primera vez que la veía sin mascarilla en un año. Lo que me llevo a pensar… “vaya si me la cruzo por la calle sin mascarilla no la saludo  porque no sabría quién era”. Un año, charlando, viniendo casi a diario por el perrito y no la reconocería.

Wow, menudo shock. Darme cuenta como nos ocultan las mascarillas. Que hace que no se sepa o reconozcan las emociones, si sonreímos, o nos reímos. Salvo el sonido que emitimos. No porque no me diera cuenta, sino que esta vez me sorprendió un montón, fue como dicen “tuve una revelación”. Otros tienen revelaciones místicas, yo de darme cuenta la falta de identidad emocional y física que nos ocultan las mascarillas.  (suspiro) Para todos los gustos.

En otro orden de cosas he tenido que sopesar pro y contra de, “perjudicar mi salud física y mental no haciendo actividad física, o el riesgo de contagiarme de Covid.·” La conclusión ha sido que vuelvo el lunes a la piscina. Tuve que superar el miedo a contagiarme sobre mi salud. Seguiré con mis medidas de seguridad propias, usando lo mínimo posible el gimnasio, sin sacarme la mascarilla salvo en la piscina. Pero mi salud física me lo agradecerá. No iré todos los días, quizás dos seguros, máximo 3 a la semana. Pero tengo que hacer algo. Necesito el contacto con el agua. No tener esa actividad me está pasando factura en mi estado emocional, en dormir y en mi movilidad. No puedo permitir que una “posibilidad” de que pueda pasar algo, me inmovilice. Se que tengo miedo de contagiarme. Pero la pregunta del millón es “qué es peor para mí”. Debo salir de mi zona de confort como dicen los psicólogos. Yo diría “a tirarme a la piscina”.

El miedo ya nos inmoviliza demasiado por si pasa… En la vida pueden pasar muchas cosas, no podemos controlarlas todas. Pero tampoco podemos seguir viviendo siempre en esta vida encapsulada que tenemos todos. Tenemos que poner medidas para cambiar ciertas situaciones que nos atenazan porque a largo plazo nos dañaran definitivamente. Habrá que correr el riesgo.

Recuerdo hace más de un año, sin pandemia, con la vida normal, no como ahora y que casi sin darnos cuenta corríamos riesgos desde el momento de salir a la calle. Como si nada. Ni nos dábamos cuenta, ni siquiera lo pensábamos. Y ahora uno tiene que ir en todo momento con pie de plomo, cuidándose, alejándose de los lugares cerrados, de la gente, de la vida. Hemos perdido espontaneidad, afecto, contacto físico, sonrisas, etc etc, en definitiva hemos perdido calidad de vida. Solo ha pasado un año. Y como poco nos queda otro. Esto ya es inaguantable. Así que mejor nos sacudimos un poco el miedo y vivimos un poquito más, sin locuras evidentemente. Pero sin tantas restricciones. Se necesita desmelenarse algo.

Mientras escribo esto, me río sola por no llorar, porque en otra época el desmelenarse en mi caso era por ejemplo, pillar el coche e irme a la playa unos días a tomar el sol o un billete e ir a París a pasar el finde. Ahora no puedo o no me dejan, ni siquiera salir de mi provincia. O ir a Francia porque tengo que hacer cuarentena y todo allí cierra a las 6 de la tarde. Una locura. Como para pensar siquiera en un viaje a la Argentina.

En fin, espero que lleguen mejores días y que sobre todo yo los vea.

Bueno, llegados a este punto, os dejo. Deseando que todos estén bien de salud. Pidiéndoles que se cuiden mucho, pero que se planteen “desmelenarse un poco” con algo, para empezar a romper esa cápsula que nos contiene la vida. Porque no hacerlo con una buena ración de jamón, un buen aceite de oliva virgen extra, una buena copa de vino, y si es en compañía mejor. Eso si es desmelenarse, vaya sino. Dejémonos de tantos algoritmos que nos quieren controlar la vida, aún más, como si no tuviéramos bastante con la mierda de pandemia que estamos pasando.

Recordando que aunque no se sepa cuando… esto también pasará.

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Crónicas domingueras: Be my Valentine

Aquí estamos, otra semana más. Para los que festejan San Valentín, mi enhorabuena, para los que no… pos que se le va a hacer no?. Se que muchos reniegan porque dicen que es un día solo comercial, puede ser. Pero en EEUU, es algo que se festeja hace muchos años, pero no es solo para los enamorados. Sino para decirles que les quieren a los amigos, a las familias y a esas personas que están a nuestro lado y no se lo decimos nunca. Si hay un día para cada cosa, como ayer que fue el de la radio, porque no uno para el amor? Cuando dicen que es la fuerza más potente de todas. La frase “be my Valentine”, es eso, para los amigos que no son una pareja. Así que, a llenar el día de amorrrr, por favor, que de lo demás sobra.

Sobran las peleas, las discusiones, las elecciones catalanas, las amenazas, los virus, las reglas, las órdenes, las quejas, porque mira que se quejan, etc. Etc.

Y hablando de quejas, una que ya también supera lo aguantable es la de la hostelería. Se que me pondrán el grito en el cielo, pero es así. Si les cierran porque les cierran. Si les abren, porque solo pueden trabajar el 50% de ocupación. Que papá estado les indemnice por no ganar lo que deberían haber ganado abiertos, y siguen y sigue. Parecen como esa personas que no hacen nada más que exigir y pedir. Y los demás qué? Hemos estado de jauja? Y los que han perdido el trabajo? Y los que no tiene para comer en serio? A ellos que??? Yo comprendo que el que no trabaja no vive, es mi caso. Los meses que no tuve trabajo por la pandemia, y el 2020 no fue muy productivo que digamos, no entro absolutamente nada, porque papá estado, consideró que no tenía derecho a nada de subvención (al final no sé a quién se lo dieron) , o como mi banco, al que pedí ayuda, y aunque no tengo deudas ni hipoteca, dice que soy “insolvente” o algo parecido. Yo creía que el concepto “insolvente”, era el que no tenía para pagar sus deudas, pero parece que es más amplio, como no tener una empresa que te pague todos los mese un sueldo, o una subvención del estado. El riesgo parece que no es atractivo, para un banco. Aunque existan otros medios, no se muy bien cómo evalúan. Así que yo no  entro en los parámetros de una persona “solvente” según el banco, posiblemente porque no tengo ahorros por miles para que me cobren comisiones por tener el dinero en el banco, será eso. Es demencial. Siempre me queda la pregunta… cual es la función de un banco…. ayudar a sus clientes o desangrarlos?

Comprendo que el sector de la hostelería se queje, pero siempre?? O es que solo nos enteramos de las quejas de ellos? Puede ser. Al final la información que nos llega está tan sesgada por intereses, que uno ya no sabe que escuchar. Como decían, corramos un tupido velo. Eso me gustaría hacer en muchos temas, correr un tupido velo, para ver las cosas de lejos o entre penumbras. Para que verlas tal cual son, asustan o mejor dicho aterran.

Esta semana he retomado con mucho esfuerzo, porque cada cosa que hago me cuesta un montón,  el tema del arte en mi vida. Un día de paseo por un museo a ver pintura, aunque lo que vi no me impresionó mucho, salvo un cuadro de la primera época de Mondrian, que ilustran esta crónica hoy. Me quedé un buen rato viéndolo, me recordó, sin comparar por supuesto,  a mis cielos de cuando comencé  a pintar. Siempre me ha gustado mucho pintar cielos. Sinceramente me enamoró, no así lo otro que vi. Eso sí, disfrute del sol y uno de los patios de museos que más me gusta, el Reina Sofía, con una tranquilidad pasmosa y viendo como se movía el móvil de Calder del centro, con la brisa que había. Momento mágico. Me faltó fumarme un cigarrillo pero está prohibido. Hubiera sido el clímax. Y al día siguiente, fui a dibujar con los uskmadrid, al paseo del prado. Y pinté. Si pinté de nuevo al aire libre. Un gusto. Aunque cuando volví a casa, me sentía cansado como si hubiera corrido una maratón. Será por lo que estoy pasando, pero lo hice, no me encerré en casa.

Como curiosidad os cuento que la serie que os recomendé la semana pasada, la recomendaba hoy en el HOLA, Sara Carbonero, para distraerse luego de salir del hospital (La extraordinaria playlist de Zoey). Así que mi recomendación temprana no ha estado mal. No? Os recomiendo otra, totalmente distinta, en HBO, The Undoing, con Nicole Kidman y Hugh Grand, 6 capítulos para ver de corrido. Muy buena. Hasta el minuto final, no sabes quien es el asesino, y yo no haré spoiler.

Bueno, os dejo. Que tengan una buena semana. Aquí como siempre seguimos cuidándonos, cumpliendo con las obligaciones aunque nos cueste mucho hacerlo, pero lo hacemos. He intentado superar el inmovilismo que nos ocasiona el ánimo. Qué es lo que hay.. ya habrá tiempo de estar como antes.

Y recuerden…. Esto también pasará.

Nota: el cuadro que ilustra esta crónica es de Mondrian. A que no parece de él. Y la foto no le hace justicia, los colores son más bonitos al natural. Me recordaba a los cielos de Turner, que también me encantan.

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Crónica dominguera: Mal, pero acostumbrados

Hola, otro domingo por aquí. Tarde porque hay que disfrutar de esos pequeños momentos que se presentan en el día a día que uno ahora valora más que antes. Hoy me levanté tarde, luego de las 10, deje la casa abierta y salí con el perrito. Pensaba volver rápido, el periódico, vuelta y listo. Pero como era tarde me senté en una terraza a desayunar un buen cafecito. En ese momento, me llamo Elena, bajo con sus peques, y nos hemos liado. A pasear por el río con los perros, encontrarnos con muchos conocidos y charlar. Como el Retiro está cerrado, el río estaba lleno. Luego unos vinitos al sol y volver a casa tres horas después. Eso si es un buen paseo al perro.

Pero quién nos quita lo bailado. Son esos pequeños momentos de relaciones sociales que nos dan pilas para la semana de aislamiento que empieza, y van… Porque agradezco la zona donde vivo, junto al río que tengo que decir que luego de la nieve, ha subido más de un metro en su nivel, y ahora se ve más agua que tierra.

Lo que hemos notado es que han vuelto las cigüeñas. He visto varias. El dicho dice por “San Blas las cigüeñas verás“. Y esa fecha fue el 3 de febrero. No sé si se fueron este año, pero si así lo hicieron, ya han vuelto lo que nos anota en el calendario que la primavera no tardará en llegar. 

También he recordado que hoy 7 de febrero hace 4 años que me mudé a mi nueva casa. Mi Dios. 4 años ya. Parece poco tiempo, pero han pasado tantas cosas estos años, que parece una eternidad. Cuántas cosas pueden pasar en 4 años. En mí, muchas. Buenas y malas, pero no me quejo. Han sido años duros, pero al final aquí seguimos, en la lucha día a día. Menos mal.

El 2 de febrero la marmota Phil salió de su madriguera y ha predicho otras 6 semanas de invierno. Así que nos espera más frío. No me extraña con la cantidad de borrascas que llegan semana a semana una tras otra. El clima está tan revuelto, que el que me diga que no existe el cambio climático le doy con algo. Lo bueno que tiene Madrid es que aunque haga frío, si hay sol, se agradece.

Llevo más de una semana sin ver el telediario. Y me siento más tranquila. Es imposible aguantar emocionalmente que un día y otro también, nos metan miedo con todo lo que está pasando. Se que pasa, pero con escucharlo solo una vez por semana me alcanza y me sobra. Que Bárcenas y el PP, que el rey emérito, que las elecciones en Cataluña, que la pandemia, que los contagiados, que esto que lo otro, etc, etc. No lo soporto más. Así que mejor no escucharlo más. Total ya sé que paso y que pasa. Mejor cambiar de tema.

Os tengo que aconsejar una serie. Ahora busco series distintas, con un guion original. Y la de esta semana se llama “ La extraordinaria playlist de Zoey”  . En HBO. Una chica que por un accidente en una tomografía computada, pilla  el “super poder” como ella lo llama, de sentir lo que la gente siente a través de la música. Aconsejo verla con subtítulos así lees la letra de la canción. Es fresca, distinta, divertida y muy original. Te evade de todo y te hace reír.

Bueno, os dejo. Aquí seguimos, con mucho cuidado pero seguimos viviendo y eso es lo importante. Otros están mucho peor. Mejor no quejarnos. Que como la ley de Murphy dice “siempre se puede estar peor”. Mejor quedarnos como estamos.

Porque como siempre digo “Esto también pasará”.

La foto que ilustra esta crónica es una que me ha sacado hoy mismo. Asi estamos, como me hacia recordar esta semana alguien en un mail, y decía el personaje Mendieta en la viñeta de un periódico de la Argentina cuando le preguntaban cómo estaba…”Mal, pero acostumbrado“. (sonrió)

Así estamos. Mal pero cada día más acostumbrados a eso no?

Crónica dominguera: La diferencia de 46 grados en 15 días.

Hoy termina el primer mes del año 2021. Y recordando a Turchin de mi primera crónica donde decía “2020 pondría a las sociedades occidentales al borde del abismo: también ve muy probable que en 2021 den un (¿irreversible?) paso al frente, precipitándose al vacío.” Ya no cabe la duda que tenía razón, lamentablemente. En un mes hemos tenido la peor nevada en 50 años, una ola de frío y luego calor, que ha hecho que la temperatura tuviera una variación de 46 grados en 15 días, cientos de terremotos en Granada por noseque unión de las masas tectónica europea con la africana, 5 borrascas ciclónicas, una tras otra, y más y más. Y han pasado solo 31 días del 2021.

Se ve que viene cargadito este año. Y recién empieza (suspiro). El otro día whatsappeando con alguien, porque ahora se dice asi, lo que antes era chatear, me dijo que quería pasar directamente al 2022. Ay niña, y lo que queda. Ojalá pudiéramos elegir cuándo y cómo vivir. Lo podemos medianamente manejar, pero no lo controlamos. Cada día podemos controlar menos cosas.

Miren sino lo de las vacunas. Al final como todo en este mundo, era solo un tema de dinero. ¿Porqué Israel vacuna tanto? porque pago el doble por dosis y garantizó el abastecimiento. Pobres los países pobres. Tendrán las vacunas vaya a saber cuando. Me río cuando escucho la negociación de la Comunidad Europea  con este tema. Y sin ser políticamente correcta, porque no me da la gana, diré que se ha dado lo que se veía venir… “que la tienen pillada por las p…”

Lo que me demuestra que si bien soy una creyente que todo es negociable en la vida, y que el mundo es una negociación continua de temas, para llevar a buen puerto una negociación tienes que poner a gente capaz, reservada y realista. No gente que quiera una resultado rápido por la foto triunfalista, y de eso la CE tiene demasiada. Muchas esperanzas dieron a la gente y han generado un monstruo lleno de desesperanza en el futuro. Porque la población, en su gran mayoría, ha visto desinflado tanto optimismo, al verse pillados por las farmacéuticas. Y eso crea cabreo, mucho cabreo. Sumado al estado general, se está gestando una marea de descontento que no tengo ni idea por donde va a salir. En fín, lindo 2021 y recién ha pasado un mes.

Lo que me ha sorprendido hoy es leer en la cabecera de los periódicos la cifra del contrato de Messi con el Barcelona. No porque me importe sino por que son 550 millones de euros. Me he quedado en shock en pensar como un club deportivo puede pagar eso a una persona por jugar al fútbol. Y un país no puede dar mejores sueldos a sus sanitarios o jubilaciones a sus mayores. Flipante.

Evidentemente ese club es una empresa privada, y puede hacer lo que quiera. Pero me lleva a volver a reflexionar sobre las desigualdades de la sociedad en que vivimos. Lo mismo que pensé en lo que ha pasado esta semana en Wall Street con los fondos a la baja y los pequeños inversores y su revolución. No lo entendí del todo porque se me escapan cosas de ese tipo, aunque debo reconocer que a mamá la bolsa le encantaba y hubo una época que hacía sus pinitos en ella hace mucho pero que muchos años. Recuerdo la anécdota que ella iba a donde hacía sus inversiones los lunes y los que la atendían, esperaban a que ella invirtiera para seguirla a veces, porque tenía un instinto natural para ello. Lastima que lo dejó, no se muy bien porque, nunca se lo pregunté, y que ese instinto no lo heredé. Quizás seríamos ahora una familia rica ahora o yo lo seria. (me parto)

Volviendo a lo de los pequeños ahorradores, han hecho una revolución sobre tres acciones que los fondos querían hacer bajar más, porque esos buitres ganan con las pérdidas de otros, y ha sido tal lo que han subido y como que han descolocados a todos. Lo que me lleva a pensar, que a veces los pequeños se pueden comer a los grandes, solo se necesita coordinación. Es solo un pequeño ejemplo de que a veces se puede. No siempre, pero se puede. Porque no?

En fin, muchas cosas han pasado esta mes que termina y esta semana que también. En cuanto al virus, aqui sigue disparado y dicen los “entendidos” que después de las elecciones catalanas en 15 días, vuelven a confinar a España. No me extrañaría nada. Lo que me vuelve loca es que se de una noticia y siempre sea el inicio de la decisión a futuro. No en ese momento mismo. Porque les cuesta tanto poner en práctica las decisiones que toman. Miren sino hoy Australia, han descubierto un caso, si un caso luego de 10 meses, y han confinado una provincia entera una semana cerrando todo, desde el momento que lo han sabido. Eso es actuar o se van al otro lado?

Posiblemente ni unos tan cautos ni otros tan agresivos. Pero solo el futuro, la cantidad de enfermos y de sobre todo muertos, cuando esto haya pasado, darán la respuesta de quien tenía razón. A ver si las generaciones futuras, y la lucha contra virus venideros, porque habrá más, todo esto sirva de algo. Sobre todo las incontables pérdidas de vidas. Pero conociendo a la humanidad, y viendo como aun hoy hay mucha gente que crea que esto es solo para controlarnos, no va a pasar.

Hoy como ven estoy charleta, vaya sino. Os he contado un rosario. Así que lo dejo aqui, espero que se cuiden, aqui sigo en “autoconfinamiento” no extremo pero sí social, cuidándome lo mejor que puedo. Y con cautela porque cerca mío han aparecido cuarentenas varias por contacto estrecho con infectados. Lala como tu decias “lo vamos a pillar todos tarde o temprano”. Siento que el cerco se va cerrando sobre mi. Teniendo esperanza contada con los dedos de una mano de que las cosas mejorarán, y llevando esta vida en soledad bastante mal. Pero lo intento, hago lo que puedo. Y hoy se cumple exactamente un año del primer caso detectado en España. Y lo que nos queda.

Recordando que “esto también pasará”.

Crónicas domingueras: Sex and the city

Hoy sin muchas ganas de escribir, porque esta semana he cometido el atropello de hace maratón de series. Lo que ha ocasionado que nunca me acostara antes de las 2 de la mañana. Aunque algún día a las 4 AM. Y aunque me levanto tarde, yo que soy un bicho diurno, no lo llevo muy bien que digamos.

Esto de ver maratones de series, me lleva a varias conclusiones.

Primero que ver series viejas, que uno ya vio pero en capítulos semanales y como ya conoce la historia, se centra en otros detalles que habían pasado desapercibidos. Entendiendo mejor la historia final. Esta semana me he dedicado entre otras a “Sex and de city” o como se decía en español “Sexo en New York”.

Serie que empezó hace 23 años, y que me ha vuelto a sorprender, no por su calidad, sino que hace tanto se hablara y se mostrara tanto sexo libremente. Lo que me ha llevado a ver que en vez de evolucionar con este tema, hemos involucionado. No creo que la nueva etapa de la serie, que han empezado a grabar de nuevo este año, sea tan libre como la anterior. La sociedad no es la misma, ahora de repente nos hemos convertido en “una sociedad políticamente correcta”. Sin aún saber muy bien qué significa eso. Seguro que alguien pone el grito en el cielo y denuncia que se siente molesto. Ahora que se quejan y se ofenden por todo. Veremos.

En esta nueva etapa de “maratones” me esperan algunas como los Soprano, o quizás Juego de Tronos. Ya veremos. Tengo mucho tiempo libre con mi auto confinamiento. Porque para que la Sra. Ayuso adelantara el toque de queda y el cierre de todo, es signo de que todo va muy pero que muy mal. Ella que siempre ha sido contraria a la lógica y al sentido común en pandemia solo por hacer sentir que era distinta, con esta decisión, me pone los pelos de punta. No lo habéis pensado? No es un gesto que pase desapercibido.

Las cosas van muy mal. En mi caso, he vuelto a tener miedo de ir a la piscina. Cosa que no hago hace más de dos semanas. (suspiro). Mis actividades se han reducido a lo esencial, y no sé si ir al gym lo sea.

Lo que si me pasa, es que he pasado mi límite de escuchar estupideces. Y lo que dicen políticos, gurús de la sanidad, tanto tertulianos que uno ni conoce y parece que son ganadores del Nobel, tanto periodista de calle, que repiten hasta la saciedad una y otra vez lo mal que está todo, las quejas de los que van a perder aún más, etc etc. Ya no puedo más con eso. Así que he cambiado la tv y la información del mundo, por Netflix y HBO.

Es mi momento de escapar de la realidad. Lo que a veces me da que pensar, es que dedique tanto tiempo a hacerlo que estoy viendo pasar mi vida en un túnel de vacío total. Es más la noche que me acosté a las 4 AM, por ver el último capítulo de una de las maratones. Apague todo y en el silencio de la noche, con solo la penumbra de una luz, pensé “lucre que estás haciendo, la vida se te está yendo de las manos, esto no es vivir, es solo sobrevivir”.

Si bien soy consciente de esto, no veo que lo pueda cambiar porque las circunstancias de todo lo que pasa fuera de mis 4 paredes, no me permite hacerlo. Quien puede meterse a ver una expo en un museo, o ir al cine, en plena ola de contagios de un virus que está descontrolado. Yo no. 

Y me asusta. 

No el contagiarme, que como decía LaLa, una de mis tías, “al final lo vamos a pillar todos“. Sino, en que si lo pillo como lo voy a llevar. Lo que me aterra es terminar en el hospital, sin poder llevar adelante mi trabajo, y lo que eso conlleva. Cuando uno es solo, sin la red de contención familiar, todo se hace cuesta arriba.

A veces, como ahora, pongo música para que el silencio de una casa vacía de gente no me vuelva loca. Apagó el silencio con ruido musical. O con maratones de series. Y aún no hemos cumplido el primer año de esta locura que estamos viviendo.

No se ustedes, pero yo siento mucha que mucha impotencia, desazón o miedo como decía. Es bastante difícil decir que uno está bien, aunque lo esté.

En fin, seguiremos en marcha, a medio gas, o viendo maratones, para que no nos sintamos tan mal. Sin planes de futuro, y sin saber muy bien para donde salir corriendo, porque de eso si tengo ganas. De irme a una playa  y mojar mis pies en el mar, aunque haga frío.

Dejaría todo y partiría como Gauguin a pintar a las Salomón, ya mismo. Aunque eso también sea una utopía pandémica. Porque la mochila de mi actual realidad como la de muchos, se iría conmigo en mi espalda.

En fin, espero que todos sigan bien, cuídense, y vivan su semana lo mejor que puedan, total hagan lo que hagan será igual. Ahora no es tiempo de pensar en grandes aventuras o futuros, es tiempo de aceptar lo que hay, porque no nos queda otra.

Pero como siempre termino diciendo “ESTO TAMBIÉN PASARÁ“. Aún sin saber cuándo y cómo.

Y yo me lo quería perder con estos pelos.

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Crónicas domingueras: El retorno

El retorno a la costumbre de escribir una crónica se inicia hoy. No se cuánto durará, pero como la vida efímera, ya veremos. Retornar sobre los pasos de escribir pensamientos y emociones, es gratificante y me ayuda a centrar mis ideas y pensamientos. Así que aquí estamos de nuevo.

Ha empezado un nuevo año, y como algo que me mandaron el otro día que decía “estoy interesado en devolver el 2021, porque no ha superado los 15 días de prueba“, así estamos. Lo quisiera devolver, si fuera posible. Porque menudo inicio de año. Y nos lo queríamos perder!!!

Una tormenta que decía que iban a caer 20 cm de nieve, y fue medio metro o más. La cual ha caído el día de mi cumpleaños, así que por una cosa y la otra, la recordaré siempre. Aún hoy casi 10 día, y por poner un ejemplo, aún no he podido sacar mi coche de la nieve. O no he podido ir a buscar el café que me gusta y que se acabó por falta de previsión propia, porque no hay transporte público. Como decía Benedetti,,, seguimos “jodidos pero contentos”. Porque aunque sea nadie nos puede sacar eso, están contentos. O sí?

Que nos va a quedar, si en 15 días del año nuevo, los contagios de Covid se han disparado de golpe, han intentado tomar el Capitolio en EEUU, con lo que significa, ha caído más nieve de lo previsto y Madrid, se colapsó de tal manera que aun hoy no funciona bien. Wow, en solo 15 días. Y aún quedan 350 días del año.

Ayer escuche a alguien en el lugar donde desayunaba, porque no tenía café en casa como conté, se quejaba de lo mal que iba todo, y de repente me salió del alma meterme en la conversación y le dije “tranquilo, que aún puede ir peor”. Siempre hay margen para ir peor. Lamentablemente, siempre.

Peter Turchin, es un matemático ruso, que nunca se le hizo mucho caso, pero con lo acontecido en el 2020 cobró notoriedad. Lo predijo en el 2010.  Os dejo el artículo aqui, para que lo conozcan. Lo que más me impresionó de esta lectura es, “dijo qué 2020 pondría a las sociedades occidentales al borde del abismo: también ve muy probable que en 2021 den un (¿irreversible?) paso al frente, precipitándose al vacío.” (El País) 

Si, señoras y señores, el 2021 puede ser peor que el 2020, y estos últimos 15 días podrían confirmarlo. Lo dicen las  matemáticas, y si Asimov ya escribió una trilogía, las de las fundaciones, sobre cómo las matemáticas o lo que él llamaba “psico historia” predecían el futuro. Vale puede ser para muchos ciencia ficción,  y lo era, pero es Asimov. No era un escritor al uso. Porque no creer al sr. Turchin.

En fin, predicciones matemáticas o no, los hechos lo están confirmando. Como digo yo siempre al verme inmersa en una locura de acontecimientos, “y yo me lo quería perder”. Pues no, porque quiera o no, es lo que nos ha tocado.

Yo había previsto en enero organizar mi vuelta a la Argentina para noviembre, pero a la vista de los acontecimientos, lo he dejado para último momento. No veo claro al futuro como para organizar algo 11 meses vista. Es tan imprevisible todo, que sí terminé el año pasado de forma incierta, ahora no lo es menos. Lo que antes era un sentimiento de inmediatez de la vida, de repente el confirmarlo a diario, hace que la ansiedad que se instauró en mi vida el año pasado, se incremente en este incipiente nuevo.

Así que os dejo, en esta primera crónica dominguera un deseo de que todos estén bien, que la vida nos dé una tregua de tranquilidad aunque los augurios no sean buenos, que no nos robe eso, la esperanza que algo bueno puede llegar. 

Y recuerde, que “esto también pasará”. Sea lo que sea lo que se avecina.

Os dejo el link de Turchin, para el que le interese.

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