Coherencia

Aplicar la coherencia en nuestras vidas, se está perdiendo. Es impresionante la cantidad de gente que dice una cosa y hace otra. O dijo hace una mes algo, y lo defendió, y ahora que la situación ha cambiado, esta en lo contrario a lo que pensaba y hacia.

Cuando pienso en la incoherencia de esta sociedad en que vivimos me acuerdo de una entrevista a ex presidente argentino Menen, que cuando gano su ultima elección, dijo al hacer todo lo contrario que había prometido, “si hubiera dicho lo que pensaba hacer nadie me hubiera votado”. Os juro que siempre caigo en el mismo recuerdo. 

Y es así. Ser coherente en la vida con lo que se piensa, dice y hace, puede ser bastante difícil. Porque denotaría un alto nivel humano, de sensibilidad y empatia hacia nosotros y los demás. Y lo tenemos? o solo lo intentamos? No estoy tan convencida.

Porque son tantos los ejemplos que vemos a diario de falta de coherencia en la gente de la calle, como en los que llevan la dirección del grupo. Un día se dice una cosa y el otro otra. Es agotador. 

Que decir en la personal. Ser incoherente con lo que se dice y hace es ser un hipócrita con todas las letras. Si piensas algo, defiéndelo, llévalo hasta el final y asume las consecuencias de tu manera de pensar. Es la única manera que se puede vivir. Sea lo que sea. 

Ser coherente es ser maduro en su forma de vivir.

Ya sabes siempre mi consejo, vive, ama, disfruta de tu tiempo, y sobre todo no te dejes manipular, piensa por ti mismo, se coherente. Y si te equivocas o cambias de parecer, no pasa nada, la flexibilidad ante la vida y las situaciones también es parte del juego. La falta de coherencia, nunca.

 

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El “sino” de ser soltera

En la actualidad ser “soltera”, y ojo, me refiero solamente a la soltería femenina, se diría que esta de moda o eso nos hacen creer.

No hablo de la soltería masculina, porque para la sociedad que vivimos ser hombre, soltero y de cierto éxito, está bien visto. Dependiendo  la edad del soltero, pero eso para otro post.

Volvamos al tema de la soltería femenina.

Yo soy soltera. Tengo ciertas edades que ni me planteo dejar de serlo, y donde serlo, es solo un tema legal, porque ser soltera solo significa que nos has pasado por la vicaria o el juzgado con otra persona.  Y listo.

Lamentablemente para esta sociedad donde a las solteras se las llamaba “solteronas”, “para vestir santos”, etc, etc, no es tan simple como haber pasado o no por el altar. Es un “menosprecio” como que por ser soltera por elección o no, es ser menos que otras personas.

Porque os puedo asegurar con conocimiento de causa que dentro del canon social antiguo o actual, ser soltera es menos que ser divorciada o viuda. Lo tengo comprobado. Haber tenido compromisos de pareja, aunque ahora estés sola, te da cierto cache que una  simple soltera no tiene.

A que viene todo esto? Ayer hablaba con una amiga de este tema. Recordábamos cuando uno era más joven, si había una boda, y no tenías pareja para ir a la misma, te sentaban o con matrimonios mayores o adolescentes. No diré niños, porque tanta cara por vergüenza no tienen, pero casi. A mí me paso varias veces. Recuerdo una de un amigo que cuando terminó la cena, me levanté, pedí un coche y me fui al hotel, porque una es soltera, independiente y resolutiva. El aburrimiento era tal que no se me antojaba seguir por ahí. Lo mejor es que cuando me preguntaban los siguientes días porque me había ido tan pronto, les sorprendía mis  explicaciones.

Con mi amiga nos reíamos de esto, pero me he quedado pensando en todas las veces que los demás no saben que hacer con una “soltera” en eventos sociales, como si uno por serlo fuera una “tontita” que no sabe comportarse. Cuantas veces nos vemos obligadas socialmente a tirar de “algún amigo” para que nos acompañe al evento, para no parecer una “soltera”.

Menuda estupidez. Sigue pasando, y la que diga que no lo ha hecho, que no mienta. Nos ha pasado a todas, aunque lo neguéis. Lamentablemente vivimos en una sociedad con prejuicios.

Por ser soltera yo he tenido que aguantar… y sintetizo a tres casos reales.

Comentarios como “pobrecita, aun no se casó, algo tendrá”.

-Preguntas a tu madre como “es lesbiana?”. Que no pasaría nada si lo fuera, pero lo especulan solo porque uno no se casó. Eso sin, no tiene H.. de preguntártelo a vos misma.

-Opinar que eres una “golfa” porque vives sola y no te has casado, como si por estar sola vives en un libertinaje constante.

Estos ejemplos por decir algo, así que explicaré porque estoy soltera para que quede claro ya que no me lo preguntan abiertamente.

Estoy soltera, porque las circunstancias se dieron así. Por suerte no he tenido que necesitar un hombre, ya sea padre, hermano o marido,  para que me mantuviera económicamente, porque lo he hecho yo solita con mi esfuerzo y profesión.  Porque nunca ha aparecido en mi camino alguien que pudiera ser un compañero de vida. Y si lo ha hecho, por lo que sea no ha llegado a terminar en compromiso duradero. Listo.

No hay más razones.

Y a esta edad porque ni me lo planteo, ya he perdido las ganas de tener que empezar algo con alguien. Me da pereza de solo pensarlo. Porque soy libre de hacer, pensar, decir y estar con quien quiera, sin ataduras, ni compromisos. Porque no los necesito.

Me gusta ser soltera? Quizás no, si lo relaciono con estar soltera = estar sola. Pero como la soledad y la soltería en estos tiempos para mi no es lo mismo, No. Se puede estar casada y con mucha gente y sentirse sola, y viceversa.

Ser soltera solo es una etiqueta o un tema legal, como decía,  que se nota al hacer la declaración de la renta te puede ser adversa, porque seguro pagas más que hacerla conjunta con alguien. Pero nada más. Eso sí, esto último a los hombres también les pasa. En eso si tenemos igualdad, digo en que la declaración de la rente le salga por ser soltero a pagar más.

Pongámonos la mano en el corazón y pensemos… vemos igual a una soltera o a un soltero de igual edad????? No. Preguntémonos a nosotros mismos porque sigue pasando esto en estos tiempos. La respuesta esta en nosotros mismos y como nos comportamos como sociedad. Los cambios también.

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Tu vida en 15 minutos

Con lo que está pasando en La Palma con el volcán, y la gente que pierde sus casas, su vida, por la lava, me ha llevado a pensar en su situación. No hoy, sino que llevo días haciéndolo y cada vez que veo o escucho  a los afectados directos, lo vuelvo a pensar.

Gente que ha tenido que salir corriendo de sus vidas en este caso sus casas o sus negocios, por la explosión de la naturaleza en estado puro. Algunos han podido volver a recoger algo, pero casualmente hoy leía una señora, que no volvió porque no puede emocionalmente, desde que la evacuaron.

Si me hubiera pasado a mí, ¿Qué me hubiera llevado?. La pregunta del millón. Ahora levanto los ojos de la pantalla que escribo esto, y vuelvo a pensar en ello.

Seguro lo primero a mi compañero perro de vida, el Sr. Spock, por supuesto. Es familia aunque aún hoy no lo entiendan algunos. Pero y luego? Los documentos que te garantizan que estas en el mundo.  Lo demás son cosas materiales. Qué justifica que uno se juegue la vida a parte de la familia?

Yo tengo una sola casa, donde vivo. En ella están mis recuerdos, mis colecciones, mis cuadros y los que he adquirido por gusto, las fotos, y esas cosas que componen la vida de una persona.

Si me dan 15 minutos para recoger algo y salir pitando, no sé por dónde empezaría. Las fotos? los pequeños objetos que recuerdan un momento importante? Al final 15 minutos para guardar tu vida no es mucho tiempo, o es mucho?

Pensar en esta situación me despierta muchas preguntas. Es importante lo que uno acumula? Vale la pena hacerlo? 

El ser humano no se da cuenta o no se plantea estas cuestiones hasta que no se muda  y se tiene que achicar, o tiene una crisis como la del volcán u otra catástrofe como una inundación, o una guerra. 

Esta situación me hace pensar en la suerte que muchos aún tenemos por tener una casa y no tener que salir corriendo para salvar la vida. Tenemos que ser conscientes de esto, cada vez más. Vivir más ligeros de cosas materiales, ser más organizados con lo que es importante y lo que no. Dejar de acumular como respuesta a otras carencias emocionales. Pero sobre todo, disfrutar de la vida, de esos momentos que van con nosotros en nuestros recuerdos. 

Cuando veo un programa de esos que reforman casas, al final siempre hablan de que en esos nuevos espacios generaran nuevos recuerdos que atesoraran para la posteridad.

Eso es vivir. Atesorar recuerdos, experiencias que llevemos en nuestra mente, en nuestro corazón y que si tenemos 15 minutos para recoger, no haga falta, porque con solo recordar ya van con nosotros.

Pero para dar respuesta a la reflexión al iniciar este post, que me llevaría si tengo 15 minutos para salir y no volver, como dije a mi perrito, la documentación que me da base legal, algunas fotos, algún pequeño objeto que me recuerden a los que ya no están y no van a volver, y listo.

Lo demás es sustituible, si las circunstancias que ocasionaron la partida son reversibles. Sino, como se dice que “nos pillen en paz y confesados, lo demás no va a importar.”

Imagen vía @ElConfidencial

A cinco metros de la vida o la muerte

Ayer leía en el periódico y escribo textual “No olvidaré a unas familias que se quedaron a cinco metros de entrar”. Refiriéndose a la evacuación de familias de Afganistán de los últimos días. Desde que las leí,  y los testimonios de los que ya están a salvo en España,  no dejo de pensar en ello.

Pensar en la suerte que tenemos de vivir donde vivimos, de comer todos los días, de trabajar, y de tener salud. Nos quejaremos mucho de todo, seguro, es una costumbre de esta sociedad, pero vivimos  sin restricciones, en libertad, sin violencia extrema, pudiendo hacer los que nos apetezca, cuando y donde. Menuda suerte. Otros se quedan a 5m de vivir o morir.

Creo que luego de lo que hemos pasado  en el 2020, cuando aún no ha pasado. Cuando ya nos “hemos acostumbrado malamente” a ver cifras de más de 100 muertos al día. Cuando vemos esos incendios que devoran la vida del entorno no perdonando nada. Cuando vemos esas lluvias torrenciales que arrasan con todo. Y aun muchos dirigentes del mundo niegan el cambio climáticoLlega lo de Afganistán.

La frustración de 20 años de guerras que no han servido para nada. Como siempre, pues las guerras no sirven nunca. Algún día el ser humano aprenderá que las guerras no sirven.

Lo peor, la desesperación de la gente como vos o como yo, queriendo salir de la que era su tierra y sus raíces hasta ese momento en pos de una mejor vida, sobre todo de más libertad. Para que sus vidas sean lo más parecidas a la que tenían, y como poco mejor.

Evidentemente soy consciente que los desplazados por violencia extrema, no es el primer caso Afganistán y lamentablemente no será el último. Pero estos dos últimos años ha habido tantas cosas, que creo que en mi caso esto es la gota que colma el vaso.

Todo esto me recuerda una reflexión de hace unos años, en el 2016 donde pensaba en quien tenia en el mundo el monopolio del dolor. Como si los occidentales sufriéramos y los demás no, de la misma manera.

Ya no podré soportar mucho más cosas. Cuando alguien me venga con quejas tontas, lo mandare a paseo. No te digo nada de los políticos. En cuanto comience el curso de nuevo, y empiecen con las discusiones sin sentido, si ya no les hacía caso, en el futuro menos.

Cada día confirmo aún más las cosas que son importante en la vida. Esa frase “la vida es muy corta”, que todos sabemos pero que se dice tanto hasta parecer un chiste. Pero es verdad. Lo importante es los que queremos, los que están cerca de nosotros, la familia, los amigos y la salud. Lo demás, es como el dinero, va y viene. 

Así que si hoy tengo que dar gracias por todo, las doy. Gracias!!!

Y cuando me sienta triste o mal porque las cosas no me salen como yo quería, pensaré “aunque sea has tenido los medios para intentarlo”. Otros no han tenido ni tienen tanta suerte.

Lo demás son estupideces como poco.

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¿Gente normal o dioses?

El año pasado cuando hubo una inundación en Manacor, en Mallorca, saltó la noticia que Rafa Nadal, estaba con los vecinos ayudando y limpiando desinteresadamente como muchos otros no conocidos. Evidentemente, solo se hablaba de él, como sino fuera una persona normal.

Ha pasado un año, las cosas que pensé en ese momento, se han vuelto a repetir.

Esta vez, lamentablemente un incendio en Ávila, junto al pueblo de la familia de Iker Casilla, muestran a él ayudando a los demás vecinos a luchar para que el fuego no llegara al pueblo. También, como si no fuera una persona normal, sino un dios o super héroe.

Vuelvo a preguntarme? porque son excepcionales sus ayudas?. Que evidentemente aplaudo, otros ni eso. Pero porque tienen que ser noticias, si son tíos normales que ayudan en su tierra como otros anónimos.

El punto de este tema, es que la sociedad los ve o los muestra como si fueran excepcionales más allá de sus logros personales. En sus profesiones lo son, sus triunfos lo demuestran, con esfuerzo y sacrificio, han destacado cada uno en lo suyo. Otros lo intentan pero no lo logran. Pero por eso tienen que ser “héroes”.

Pero como decía alguien, “también le huelen los pies“. Aunque yo sería más escatológica, pero lo dejaremos ahí.

Admiro que se involucren en los problemas y urgencias de sus pueblos, sé que hacen o ayudan en otras muchas cosas, pero para mí son gente normal que hacen lo que deben hacer.

La pregunta que me hago es ¿Por qué esta sociedad “idolatra” a los que destacan?. Es como se dice en Argentina “un claro ejemplo de cholulismo enfermizo”. Quizás el verdadero problema es que ese “cholulismo” se aplica también a otros conocidos más cuestionable, que mis ejemplos. 

Sinceramente, me aburre. Esta “idolatría” para mi barata y sin sentido cansa bastante. 

El “valor” de la gente se demuestra con sus hechos y actos, como los ejemplos que he dado. Lo aplaudo, pero son gente normal que destaca, y que también hace cosas de gente como tu o como yo. Ahí se termina el tema.

Debemos también aplaudir, con el mismo ímpetu, a esos anónimos que ayudaban en las mismas tareas. Lamentablemente eso no se hace.

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Constancia

El ser humano tiene muchos valores morales, y uno es la constancia. Aunque como todo en este mundo raro que nos ha tocado vivir, se va perdiendo. Una de las causas es que vivimos tan rápido, que nos olvidamos de aplicarlos.

Ser constante, hoy es un reto. Nos llenamos de cosas que ocupan nuestro día a día sin darnos cuenta. Para toda persona que tiene una afición o realiza una actividad concreta creativa, tener constancia es una necesidad. La creatividad está ligada totalmente  la constancia.

Cuando lees alguna entrevista o biografía de algún creativo, independientemente de su campo, siempre comentan que tienen una rutina de vida que aplican sin parangón. Eso es en parte ser constante. 

Hay que luchar con el ruido que se nos presenta alrededor para hacer algo creativo. Tener un horario para trabajar o unas normas a cumplir. Sin constancia no se puede hacer nada. Ese golpe de suerte que puede tener un artista en un campo, es uno entre miles. No se puede solo esperar eso. 

Como decía alguien “hay que besar muchos sapos para que aparezca el príncipe“. Pues eso, mucho trabajo para lograr un objetivo.

No es solo en trabajos creativos. Pasa en muchos ámbitos de la vida. Se necesita constancia para ser emprendedor, para estudiar una carrera, para llevar un proyecto adelante.

¿Por qué todo esto? Porque sigo en el reto de escribir algo 30 días seguidos, y os aseguro que aunque piensen que sea una chorrada, el rito de hacerlo a diario es agotador. De repente te das cuenta, como ayer que ya se acababa el día, que no has cumplido, y por no volver a empezar, porque si me olvido tengo que volver a empezar, pones tres líneas y listo.

Así no vale  Es sobre todo aprender a ser constante con algo. Yo, que en muchos aspectos no lo soy. Aun teniendo mi edad, lo intento. Escribir por escribir, no debería ser una opción. Cumplir con lo que me he propuesto, si que vale.

Pero eso con todo. Llevo años planificando que voy a hacer algo, lo monto pero no lo hago. Como los cursos de Domestika. Los compro y no los termino. Tengo varios aun por hacer. El consuelo, si lo puedo tener, es que  cuando se lo comenté a varios en una charla de café, me reconocieron que a ellos les pasa lo mismo, menos mal.

Soy un desastre. Menos mal que con el trabajo no me pasa esto, sino viviría en la calle. Cuando se cruza mi obligación con la inconstancia, gana la obligación. Pero solo se da en un tema en mi vida, que es el laboral. En todos los demás soy lo que soy, inconstante.

Mejor reconocer o ser consciente de como somos. Así no nos engañamos mucho.

En síntesis, ser constante en mi vida, cuando no lo soy, cuando me aburro rápido de las cosas, etc, etc, es verdaderamente un reto para mi, aunque parezca una chorrada. Qué no lo es. Os lo puedo asegurar.

 

Imagen @Blog: Milk Does A Sketchbook Good - Doodlers Anonymous

 

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Pararse, mirar y respirar

Llevamos mucho tiempos oscuros con tanto confinamiento y pandemia. Algunos dice que hay que sentar las bases de una nueva vida, cuando esto pase. Eso los más optimistas. Todos los demás, siguen tan negativos y cansantes como siempre.

No pretendo quejarme, es solo una reflexión, pero hoy lunes me he parado, y mirado a mi a todos lados, intento respirar profundamente, porque estoy saturada. Como todos, me imagino.

Ver algo positivo cerca es como encontrar una aguja en un pajar. Y la comunicación y noticias que  nos llega en cantidades infames diariamente, no ayuda para nada.

Se han dado cuenta que si uno lee los titulares de los periódicos, ninguno es positivo? Si hay alguno, entras a leer, y el que ha escrito la noticia se encarga que a la mitad, empiece lo negativo.

Es como las esquelas que salen de la gente conocida que fallece. Lamentablemente en estos tiempo de Covid, bastantes. Hablan de sus logros al principio, de sus recuerdos, y a la mitad  sacan lo negativo, o si tenía problemas con alguien, o con la justicia o lo que sea. Ni los muertos se salvan de la negatividad reinante en estos momentos en el mundo.

Qué decir si alguien ha ganado un premio, o un logro deportivo, o cualquier cosa que haya que celebrar. Lo mismo. Hablan bien, las primeras líneas y luego el zasca.

No se puede vivir siempre así. En lo negativo constantemente. No tengo ni idea si antes era así también, pero en estos tiempos, esta tendencia ha tomado tintes bíblicos.

No sé si es para meternos miedo, o para meternos en vereda y que no protestemos, o lo que sea. Pero no lo veo normal. Y si antes lo aceptaba, ahora ya no.

Por eso el pararse, ver donde uno está mirando para todos lados, y respirar profundamente pensando.. venga yo sigo que les den.

Ya no leo casi la prensa. Solo algunos artículos interesantes pero nada más. Como el de ayer, en EL País, sección cultural de Margaret Atwood, sobre las utopías. Muy recomendable.

No escucho programas de la tv, donde tertulianos, muchas veces desconocidos y sin base para hablar de lo que hablan, intentan dar cátedra sobre lo que sea. Y la radio tampoco, hace mucho que no me engancha.

No leo más prensa del corazón,  donde intentan mostrar vidas que muchas veces no son reales, como si no les olieran también los pies o no se tiraran pedetes. Y mira que antes me encantaba leer el Hola, pero ahora me aburre, son todos los artículos iguales. Los veo desfasados de la realidad 2021.

Y por supuesto, nada de informativos. Con solo pasar vista rápida a los titulares de un periódico online me basta para saber lo que pasa en el mundo. Porque están constantemente con lo mismo siempre. Jodido, bien jodido. Y sin miras de cambiar.

Lamentablemente, esto nos encierra más en nosotros mismos. Y si para colmo, la vida social se ha visto diezmada por la pandemia, que nos queda? Ver muchas series o películas. Pero esto es para otro tema, porque la calidad de las misma últimamente va en barrena como nuestra vida en el mundo. Si, hay muchas, pero que te enganchen??? pocas.

No sé si a ustedes le pasa lo mismo, pero los guiones en estos tiempos son predecibles. Antiguamente estaba el chiste que decía “el asesino es… ” antes de empezar la película. Ahora no se si es por ver tantas o que, ya sé lo que va a pasar antes que pase, y muy pocas veces me equivoco. Así que otro aburrimiento.

Soy consciente que en los tiempos que vivimos, hay que llenar la vida digital con tantas cosas e información, que se pierde calidad por esta acción. Está en nosotros hacer el filtro, porque el sistema no lo hará. 

Por eso muchos lunes, es importante pararse, mirar y respirar profundamente para dejar la mente en blanco y volver a empezar otra semana de rutina, de negatividad y de pandemia. Y aguantar.

Y sino que nos queda? la pregunta del millón.

 

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El sentido común es revolucionario

La frase del título la escuche hace unos años, en una tertulia política cuando las veía, porque ahora es imposible. Nunca lo he olvidado. No recuerdo de qué iba la tertulia ni quien la dijo, pero al día de hoy no es solo “revolucionario” solo porque cuando se usa es una revolución, sino porque verlo usar es una excepción. 

Estamos inmersos en miles de problemas de todas las índoles, y he optado por hacer como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. No los puedo solucionar, es más de lo que hago actualmente que ya bastante me saca el sueño. Si para colmo los problemas son generados por personas que han perdido el sentido común, estamos fritos. ¿Así que para que me voy a preocupar?

Como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. Clic para tuitear

Dicen los psicólogos que el sentido común es lo que “describe las creencias o proposiciones que parecen, para la mayoría de la gente, como prudentes, siendo esta prudencia dependiente de unos valores de conciencia compartidos que, permiten dar forma a una familia, clan, pueblo y/o nación.

¿Dónde ha quedado esa prudencia? Esos valores de conciencia que definen el sentido común? En ninguna parte. Tenerlos ahora en los tiempos que corren es verdaderamente ser revolucionario. Donde ha quedado la ética, las buenas costumbres, la amabilidad, el “sovoir faire” que dicen los franceses, o decían, porque ellos también han perdido ese sentido común.

Bueno en realidad la sociedad actual lo ha perdido. Por ej, apliquemos el sentido común a la amabilidad. Otra cualidad perdida en esta sociedad.

Ya todos sabemos lo que es ser una persona amable, empática. ¿Cuál aplicas tú? Dicen los psicólogos que la verdadera amabilidad o empatía, no es compatible con la falta de confianza en uno mismo o el miedo a los otros, estos dos aspectos engendran una forma de defensa que puede manifestarse en forma de egocentrismo o frialdad.

Pongo como ejemplo la actitud de la joven Luna Reyes, voluntaria de la Cruz Roja esta semana abrazando a un Senegalés, exhausto por haber llegado a España. Un ejemplo de empatía, amabilidad y sobre todo sentido común hacia el trato a una persona desesperada sin importar porque estaba donde estaba, sino solo la persona y las circunstancias.

A esta joven se la ha acosado en Twitter hasta que borró su cuenta, gratuitamente y sin sentido alguno desde mi perspectiva. Solo por su gesto hacia un desfavorecido.

En nuestro día a día, se nos quiere hacer enseñar que ser amable o tener sentido común, y mostrarlo es ser débil. O que estamos equivocados ante nuestra actitud hacia la vida y la gente. Se quiere hacer creer, a través de la crítica feroz en este caso,  que los fuertes son los que más alzan la voz o los que se comportan con más agresividad. No es así, estos comportamientos ahora se sabe que encierran inseguridad y sobre todo baja autoestima.

Un jefe que grita a su personal o tiene malos modos, no tiene sentido común sobre todo porque se quiere imponer con el grito o los malos modos. Las buenas palabras, amabilidad y trato cordial, logra más que todo lo que no han querido meter en la cabeza que tiene que ser una persona para lograr el éxito. Por eso estamos donde estamos con la bendita crisis, corrupción política, inmoralidad, etc. Porque han perdido el sentido común, la amabilidad y sobre todo los buenos modales. Hemos perdido la empatía hacia otros.

¿Porque no iniciamos otra revolución? Retomando el uso del sentido común para tomar decisiones en la vida. Y si mandamos a nuestros políticos y dirigentes, a un máster en sentido común, no estaríamos todos mejor? Como esto es utópico, porque no empezamos por casa? Por nosotros mismos?

Ya lo decía mi abuelo, “la caridad empieza por casa” yo agregaría “y si el sentido común, la amabilidad empiezas a imponer contigo mismo, verás como por empatía la trasmites a los demás, seguro te sientes mejor. Se moderno, ser revolucionario, usa el sentido común.

Le doy las gracias a Luna, porque a sus 20 años le ha dado a muchos una lección de humanidad impresionante con un simple abrazo. Y espero que no se deje amedrentar por esos “inadaptados” de la vida que la quieren convencer que estaba equivocada. Para nada.

Lamentablemente en la vida se encontrará con ese tipo de gente muchas veces, pero que no pierda esa capacidad de usar su “sentido común como revolución”. Así se empieza a cambiar el mundo, con gestos como el suyo.

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No se puede vivir esperando una llamada

Eso escuche ayer en un avance de un nuevo programa de charlas. Qué verdad. Cuántas veces vivimos esperando una llamada en vez de verdaderamente vivir. Y no me refiero solamente a la gente que vive pegada al teléfono por un tema afectivo. Sino a cualquier tema. Siempre esperando, sin hacer.

Si lo piensas un poco, muchos esperamos que suene el teléfono como si esa llamada hiciera que vivamos. Lo que no nos damos cuenta, es que el vivir no lo da una llamada de teléfono de otra persona. Porque detrás de esa llamada hay otra persona, evidentemente. Una persona que sea por lo que sea le estamos pidiendo permiso para vivir.

No se puede vivir esperando una llamada Clic para tuitear

En realidad esperar que llame el teléfono, es pedirle permiso para vivir en esa llamada, a esa persona. Pero nos olvidamos, que nosotros somos los que debemos vivir y si recibimos una llamada ansiada  con buenas noticias, nos alegrará ese camino de vida que vamos teniendo. Si la recibimos sin esperarla, además, nos sorprenderá gratamente, y sea cual sea el motivo, nos robará una sonrisa y pensamos “wow, que bien, me ha llamado”.

Pero habiendo recorrido el camino hasta aquí, me doy cuenta, cuanto tiempo perdido, esperando ya sea esa llamada, que los otros digan algo, que los demás se decidan, etc, etc. Siempre esperando. Y la vida sigue, y nos vamos poniendo viejos como decía la canción.

No será más sensato, no esperar tanto a nada ni nadie, e ir a por ello? esos se llama emprender. Pero no solo con el trabajo o los negocios, sino con la vida. Emprender en la vida, en lograr lo que queremos lograr, lo que soñamos.

Basta de esperar.

El cementerio está lleno de gente que esperaba a que les resuelvan la vida. La vida, no te la va a resolver una llamada, la vas a resolver tú solito con tu vivir.

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Ya no tengo paciencia

Dicen que cuando uno comenta “estoy harto”, esta negativizando su entorno con una queja. Puede ser, pero basta de tanto buen rollito, porque si, estoy harta y como.

No me considero una persona distinta o especial, ni mejor o peor, soy lo que soy. Yo, te puedo gustar o no, caer mejor o no, pero seguro que ves lo que hay, nada oculto, nada misterioso, soy así. Pero parece que todos los “tontos”me tocan a mi, o puede que yo lo vea así, porque este cansada y he perdido mi capacidad para desarrollar paciencia.

Puedo poner muchos ejemplos pero contaré uno de los super raros que me han pasado. A ver si me entienden.

Entro a una tienda por un sujetador para hacer gimnasia. Porque  “mis chicas”, como dicen en USA, envidia de muchas, me molestan cuando hago deporte, por ejemplo. Entro y le digo a la dependienta, que tenía pinta de ser la dueña, lo que quiero y va y me dice “vale, pero son caros“.

Me la quedé mirando, sinceramente sin saber muy bien qué contestarle porque me parecía surrealista. Le contesto “me lo imagino, pero no estoy aquí por un chollo sino por un sujetador para hacer gimnasia”.

Evidentemente tengo que deducir que me vio mala pinta o pinta de pobre,  o simplemente tenía un mal día y no quería vender, para hacer ese comentario antes de mostrarme nada a ver si me iba, porque otra respuesta lógica no tengo.

Y de este calibre, surrealista, puedo contar muchas más acaecidas esta época. Pero no quiero quejarme, solo diré que tengo muchos motivos para “ESTAR HARTA”.

Leía el otro día un texto atribuido a Meryl Streep, no se si es verdad, pero me da igual, lo haré mío…y dice “Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreír.

Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones.

Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia” .

Y toda otra palabra sobra…

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