Manga corta en marzo

Pues sí, hace día que voy de manga corta por la calle. Y que decir a las tardes con el balcón abierto y el sol de la primavera. Porque hace temperatura de mayo.

Pero eso sí, “no hay cambio climático”. No, no. (suspiro)

Lo que si se, es que este verano será intenso, muy intenso y largo, si ya tenemos esta temperatura. A ver. Lo mejor de todo es que mi balcón está lleno de flores. Porque estos días me gustan para comprar flores y tenerlas.

Hay margaritas, azaleas, malvones, y alguna que ni se como se llaman, pero me gustaron para que formaran parte de mi coto privado de flores. Amo las flores. Viviría en una casa solo para tener un jardín como el de mi sueños que cuento aquí. Pero como lo hago en un piso, tengo un balcón. Que es la felicidad de todos los que vienen a mi casa, pero principalmente para mí.

Porque son los pequeños placeres que uno se puede dar. Estas fechas para mí, ese es mi placer.

Cada vez que paso por la tienda a la vuelta de la esquina que venden plantas, no puedo dejar de verlas. Y pienso, “no debo gastar más en plantas”. Pero siempre caigo en la tentación.

Hoy había jazmines, de esos que se trepan por las paredes. Pero no sucumbí a comprarlos. Porque voy a estar unos días que no los podre cuidar y morirán sino lo hago. Pero averigüe si para mi vuelta, tendrán más. Esta primavera tendré también jazmines, de esos pequeñitos que huelen de maravilla.

Creo que el año pasado lo intenté también, pero el intenso calor del verano pasado los mato. Veremos qué pasa este.

Porque como la vida, la intensidad a veces mata. En este caso el calor. 

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No es lo mismo dar las gracias que agradecer

Eso dice el artículo de psicología de la revista dominical de El País de hace un tiempo. Al leerlo me he quedado pensando en eso que dicen los budistas, que hay que amar sin apego. Cosa que los occidentales no entendemos y nos cuesta mucho, pero que mucho implementar.

Dar, sea lo que sea, desde amor, amistad, o simplemente las gracias, sin esperar recibir la contraprestación, es algo que no hace nadie. Aunque intentemos decir que nosotros estamos por encima de eso, y que lo hacemos sin esperar nada, es mentira. Es cultura en occidente.

Inconscientemente, el hombre moderno es incapaz de dar sin esperar recibir nada.

El amor en muchos casos, es posesivo. La expresión “te quiero” en una pareja denota posesión, eres mía o mío. Por eso, el amor entre dos personas se dice “te amo”, siento amor hacia ti, sin esperar nada. Esto, llevado a los amigos, es igual. Si bien a los amigos no les diremos “te amo”, aunque sí es amor lo que sentimos, se supone que no sentimos atracción, por eso es querer. Pero no deja de ser el mismo sentimiento, sin la parte de atracción física.

Las gracias son iguales. Damos las gracias a diario como muestra de educación hacia las personas que hacen algo para nosotros. Cosa que plantea el artículo, pero como ellos, pienso que ese “gracias” va vacío de contenido. Es un cliché, como decir buenos días u hola, cuando entras a un ascensor. Cosa que te da exactamente lo mismo, porque no conoces a nadie, y lo haces simplemente porque tu educación te dijo que hay que hacerlo. Y porque socialmente está bien hecho.

Cuando alguien, verdaderamente hace algo por ti, sin esperar recibir la contraprestación por ello, ese “gracias” se hace sentido y es más que nada no dar las gracias, sino sentirse agradecido con afecto hacia otro ser.

Lo que plantea el artículo, es buscar formas alternativas de dar las gracias, sin tener que usar la palabra gracias. En ser creativos con esto, para volver a dotar de sentido la palabra gracias.

Como dice el autor del artículo “Para mostrar al otro nuestra gratitud, los pequeños detalles son mucho más eficaces que las palabras, y mucho más indicados para transmitir nuestro sentimiento. El reto es: ¿Cómo podemos hacer sentir al otro que le estamos agradecidos de verdad? ¿Cómo podemos mostrarle que ocupa un pequeño espacio en nuestro corazón y en nuestro pensamiento?

Es imprescindible pensar en gestos que, conectados con aquello que hemos recibido, lleguen al otro. Recibir el agradecimiento por algo que hemos hecho es sin duda agradable, y es bueno que lo disfrutemos. Pero no debemos necesariamente contar con ello, y sobre todo no debemos depender de ello.

Si dependemos de los agradecimientos de los demás, nos exponemos a constantes frustraciones. Dijo Dale Carnegie: “Esperar gratitud de la gente es desconocer la naturaleza humana”. Yo no iría en absoluto tan lejos, pues creo que la gente, en esencia, es agradecida. Pero sí es cierto que no todos lo son, y que quienes lo son no lo son siempre.

Hay gente que hace favores a los demás para que le den las gracias. Es su alimento emocional, lo que le llena y le da energía. Y, claro, cuando no lo reciben se indignan: ¿Cómo puede ser que no me den las gracias?”

Me ha gustado eso de “alimento emocional”. Cuanta gente a nuestro alrededor, se alimentan de las emociones de los otros. Pero no solo de las positivas, sino y lamentablemente como he comprobado mucho este último tiempo, de las negativas. Como esperando que el otro tenga un bajón para alimentar sus emociones o egos, con la desgracia ajena. Pero eso para otro post.

Volviendo a lo de ser agradecido más que dar las gracias, tengo que decir que me siento agradecida a todos los que leen mi blog y me hacen comentarios, tanto de afecto, de afirmación, de complicidad, de gusto por lo que hago. Y los que no los hacen, pero se que me leen porque las estadísticas lo dicen. Por todo ello seguimos escribiendo, porque me dan fuerzas para así hacerlo, aunque no digo más gracias. Solo me siento agradecida.

Y pongo a Dios por testigo (porque algo de Scarlett O’Hara, tengo, en cuanto que a veces soy algo dramática) que no dejaré de escribir esto me lean o no, simplemente porque la acción de hacerlo me recuerda todas las visitas de estos casi 17 años.

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Risas

Hoy, y viendo lo que cae al rededor de nuestras vidas actualmente, por una razón que mi entender es muy clara, me he levantado falta de alegría. Viendo imágenes en Pinterest, no deja de enviarme gente, niños, animales, riendo. Como si cada foto que veo, va sacándome una sonrisa más grande.

Lo que me demuestra que la risa es contagiosa. Leía por algún lado, que si no querías estar depre, lo primero que tenias que hacer era no juntarte con gente negativa, no ver películas o temas deprimentes, etc.  Y es verdad.

[bctt tweet=”Si quieres huir de lo negativo, llénate de cosas positivas. Unas risas ocupa el primer lugar del ranking, contra la depre.” ]

La risa se contagia. Es sana y sobre todo es gratis. Ver a una persona reírse de algo sanamente, como poco nos roba una sonrisa de gusto en ver la escena, y si formamos parte de ella, nos regala un rato de endorfinas que nos acompañarán mucho tiempo durante el día.

Así que si tengo que darte un consejo para tu día, “ríe mucho”· No te tomes la vida tan seriamente, que lo único que logras es ser un ser infeliz. La felicidad son esos instantes  donde el reír la acompaña. La vida es para vivirla a pleno y sin descanso, y la risa forma una parte importante de ella. No lo olvides. Ríe.

Vivimos tiempos oscuros, y la luz cada día se apaga más. La risa es lo único que aun no nos pueden robar la locura que se ha apoderado de nuestro mundo. Se que a veces será difícil, pero no dejes de reír. Nunca.

Aunque sea solo una simple sonrisa por la imagen dulce que te la produzca. Seguro que con el tiempo esa se convertirá en algo pleno en una risa franca y alta. Permítete reír, no te cortes. Te hará sentir mejor, seguro.

Permite hacerlo desde el corazón. Y llenaras el mundo de algo positivo que quizás, si.. simplemente quizás logremos que la luz llene de nuevo nuestras vidas.

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Cuando los reyes es uno mismo

Llevo dos días que la gente me dice cuando se despide de mi “que los reyes te traigan muchas cosas“. Siempre me siento abrumada ante ese buen deseo, en lo que significa para mi, porque no festejo los reyes.

En España, para el que no lo sepa,  son más importantes los reyes del 6 de enero que la navidad, en cuanto a los regalos. Aquí los reciben todos en la familia, no solo los niños como en América. Es algo que me sorprendió desde el primer día de vivir por aqui.

Cuando me dicen ese buen deseo que posiblemente sea solo por educación o costumbre, intento decir poco y devolver los deseos hacia el que me los dice, en reciprocidad. Porque salvo un par de regalos que aun recuerdo y me hicieron de pequeña, solo recuerdo otros que para ser uno más del sistema me hice a mi misma. Porque en mi caso, los reyes soy yo mismo.

No existen mejores regalos que los que uno se hace a uno mismo, cuando no tiene a nadie cerca que le quiera y sobre todo que le conozca tanto para saber que le gustaría sin preguntar y acertar por el regalo.

Pero al final, no deja de ser un consuelo piadoso para no terminar de aceptar que al final esta solo, que sino te cuidas y regalas a ti mismo nadie lo hará.

Todos estos años me he regalado a mi misma en las fiestas algo que quisiera con la excusa que decía antes. Este año ha sido distinto, porque no me he regalado nada y no tengo nada en vista. Posiblemente porque este año tengo un gasto que no puedo eludir, y no viene al caso explicar. Pero también, porque llegados a este momento no hay nada viable  que quiera. El próximo año, ya veremos, pueden pasar tantas cosas en un año.

(suspiro)

Todo esto no significa que no me parezca fenomenal que la gente se regale y festeje la festividad de los reyes magos, con ilusión como lo hacen. Gratifica verlo cerca.  Es solo una reflexión de mi propia realidad y posiblemente la de muchos.

Así que llegados a este momento, felices reyes y que os traigan muchos regalos!!!

Posdata: Yo intentaré poner tiritas como la niña de la foto, a ver si cierro esa brecha que hay por ahí.

 

Primer día del año nuevo

Dice la tradición que el primer día del año nuevo uno tiene que hacer las cosas que querrá hacer todo el año.

Algunas son inevitables como cocinar o poner la lavadora. Las tareas habituales del ser humano se repetirán quieras o no quieras durante todos los días de tu vida, eso es estar vivo.

Pero otras como disfrutar con la familia o los amigos, desarrollar tus aficiones, las tienes que repetir el primer día del año, para que la vida te lleve a repetirlas siempre. 

Es una tradición que yo suelo recordar de las enseñanzas de mi madre. Lamentablemente, la vida también te enseña que no siempre es posible repetir esos momentos, porque algunos no estan ya junto a ti, o las circunstancias no te permiten cumplir con la tradición. Pero se hace lo que se puede.

Por mis circunstancias yo este primer día del año no puedo disfrutar con la familia porque estan lejos, ni con los amigos también por la distancia o no se muy bien porque, pero si puedo desarrollar lo que me gusta hacer como dibujar, pintar o escribir este blog, cosa que estoy haciendo.

Algo que si me he dado cuenta, es que este primer día del año puedo pensar en actualizar fotos viejas  por las nuevas de la familia que he recolectado este año pasado de sus redes sociales. Sinceramente tengo varias para cambiar y ver todos los días del año que hoy comienza, como los pequeños ya no son tan pequeños, como otros han cambiado su estado social casándose, otros tienen perritos nuevos cuando antes no les gustaban las mascotas o como con algunos he compartido viajes porque han venido a mis tierras a pasar unos día en las vacaciones.

Yo estoy lejos, pero la vida de todos, estén donde estén sigue su curso. Menos mal. Las únicas que no puedo cambiar son las que se han quedado congeladas en el tiempo porque los protagonistas ya no estan con nosotros. Siempre serán un instante del tiempo ya pasado, uno de esos recuerdos que uno atesora para siempre. Cuando el tiempo y la luz  las envejezca, las seguiremos viendo en el mismo portarretratos de siempre, en el mismo lugar, como nuestro amor hacia ellos, siempre en nuestro recuerdo y nuestro corazón, hasta que nos volvamos a encontrar con ellos.

No siempre cambio todas las fotos año a año. Solo actualizo algunas nuevas para ver la evolución del tiempo. Escribiendo esto, levanto los ojos y veo una de mi sobrino  JM, cuando aun era un bebé, ahora ya es un hombre, dando palmas sobre una cama con un pañal puesto en su cabeza como si fuera un turbante. Siempre me ha encantado esa foto. Si bien ya tiene treinta tantos, está en el mismo marco que la puse en su momento y me ha acompañado siempre. Espero que siga así mucho tiempo.

El truco que tengo para no tener que comprar marcos nuevos, es elegir las que quiera cambiar, en general una de cada uno de los protagonistas, y pongo las nuevas en el mismo y las que saco pasan a la colección guardada.

Porque por más que la tecnología me acerque a la gente que quiero plegando el espacio, y las redes sociales hagan que no me sienta tan lejos de ellos, soy de papel, y de las más de 200 fotos que he recolectado todos estos meses pasado de ellos, ya elegí varias de cada uno y las llevaré a imprimir para instalarlas y que me acompañen este nuevo año que comienza hoy hasta el próximo.

Porque me gustan las tradiciones, y soy una persona de ellas. Muchas más cosas tengo que hacer este primer día del año para que se repitan todos los día. Lo único que he estado a punto de no poder hacer es estrenar algo. No tenia nada esta vez, hasta que me di cuenta que podía estrenar cepillo de dientes, cosas que hice. Así que estrenaré muchas cosas también. Qué más puedo pedir?

Si, me olvidaba, lo que pido hace mucho tiempo, que este nuevo año que comenzó, me traiga una grata sorpresa de esas que dices “wow”.  A ver si este de los dos patitos, se cumple. Ya os contaré el último día de este año que comienza hoy.

De cambios en gustos musicales va la cosa

Al ver un vídeo de Sandro cantando Rosa Rosa, he tenido un flash de memoria. Y os lo voy a contar.

Corría el año setenta y tantos, mi hermano Roberto estudiaba ingeniería nuclear en  el Instituto Balseiro en Bariloche, Argentina. Uno de esos años yo fui en mis vacaciones de invierno a su casa para esquiar. En ese viaje me pasaron dos cosas que aun hoy las recuerdo.

Primero, con su amigo de piso, me pase uno de esos días esquiando todo el día en el Catedral con él, y en cada subida en la telesilla me enseñaba un párrafo de la única canción que aun hoy recuerdo de memoria y era su preferida.. Father and Son de Cats Stevens. (lo puedes escuchar vía este link) Empezamos en la primera subida, y en la última ya me la sabia de memoria. Fue un día maravilloso. Han pasado,… qué más de 40 años? Posible, y aun la canto de corrido. El que me lo enseñó ni se que ha sido de él. Recuerdo el día, la canción pero nada más.

En ese viaje también fue la prima de ese amigo de mi hermano, y hablando con ella una noche me dice que estaba enamorada de Sandro. Me acuerdo de mi sorpresa, porque para una chica como yo “de buena familia y colegio de monjas”, Sandro no entraba en los cánones de gustos musicales admitidos. Porque como el tango en el principio del siglo XX que las señoritas no lo bailaban porque era de arrabal, a Sandro en esa época “una señorita” como se suponía que era yo, no lo escuchaba por casi similares razones.

Tengo que decir, que el gusto de esta chica en ese momento me escandalizó, pero no solo porque le gustara, a mí me parecía algo vulgar, sino por el nivel de fan que haría cualquier cosa por su ídolo, cosas que yo no he tenido nunca por nadie. Ella estaba convencida que se casaría con él. Cosa evidentemente que nunca sucedió, porque no creo que lo haya conocido en persona. Era pura fantasía de “Cholula”, como se decía en mi época. (Si ves el link del inicio del post, ves el vídeo de la canción y el público, y me entenderás lo que cuento.)

Las cosas de la vida, ahora me gusta Sandro, como Tom Jones que era la misma situación. Era un escándalo que le gustara a una joven de 20 años en la sociedad que me tocó vivir. Ahora tengo los grandes éxitos de Sandro, en casa que compré cuando falleció y me encantaría ver un concierto en directo de Tom Jones.  Los gustos cambian, menos mal sino me los hubiera perdido de conocer sus músicas.

Lo que me pasa, es que sigo sonriendo escribiendo esto, porque pienso… como cambiamos en la vida, no solo los gustos sino como personas. Por suerte, evolucionamos de las tonterías enconcertadas que nos querían imponer hace años. Que en mi caso fueron muchas.

Que tenía que hacer esto, hacer lo otro, vestirme así, maquillarme o vestirme asa. Cuantas imposiciones sociales tenía que cumplir. No he soportado las normas y por suerte ahora tampoco. Será por eso que en cuanto pude me salí corriendo y haciendo lo que me diera la gana.

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El mundo necesita un abrazo, ya

Dice el diccionario de la Real Academia Española: Abrazo: Acción y efecto de abrazar (ceñir con los brazos, Comprender, contener, incluir).  O sea en jerga popular, achuchar, estrujar con los brazos a alguien.

Que importante es dar un abrazo. ¿Lo has pensado alguna vez? A mi me encanta abrazar y sobre todo que me abracen. Los abrazos curan muchas cosas y sobre todo demuestran otras más. A veces son más importantes que una palabra de consuelo o de alegría.

Creo que se puede lograr mucho más con un abrazo ante una situación que muchas horas de terapia. Y no importa a quien abracemos, lo importante es cómo se da.

Pero el hombre moderno con la vida que llevamos todos ya no abraza. ¿Por vergüenza? ¿Por el que dirán? No tengo ni idea, pero es una costumbre que se ha dejado de tener y que yo reivindico como una necesidad como el comer o el dormir.

Y durante este año 2020, que con la pandemia se prohíbe abrazar, nos damos cuenta que es más necesario que nunca.

Recibir un buen abrazo es cuestión para muchos de vida o muerte o simplemente de calidad de vida. Te has puesto a pensar que feliz haría un abrazo a una persona mayor que estuviera sola, o a ese amigo que está triste o con depre. O al que tiene una buena noticia, es como si un abrazo les acercará a nuestro corazón. Les transmitimos nuestra energía sea para lo que sea, y eso hace mucho.

A veces nos invade un pudor mal entendido con respecto al contacto físico con la gente que nos rodea. Y eso se nota muchas veces en como damos la mano al saludar.

Hace muchos años me regalaron un libro que acabo de encontrar luego de arreglar la biblioteca, de una psicóloga americana llamado “Abrázame de Kathleen Keating”, te hablo de hace más de 30 años, aunque se sigue editando, y lo puedes encontrar gratis por ahí. Una maravilla, donde con dibujos con osos explicaba los distintos tipos de abrazos, el de osos (fuerte y estrujante), el grupal (entre varios), el de costado (pasando el brazos por la espalda), etc, etc.

Y al ojearlo nuevamente luego de tanto tiempo, me doy cuenta que es algo que deberían enseñar en la escuelas. Todos deberíamos crecer con la educación en el arte de abrazo.Sería fantástico.

Un resumen del libro sobre este tema dice:

“EL ABRAZO
Es agradable. Ahuyenta la soledad. Aquieta los miedos. Abre la puerta de los sentimientos. Fortalece la autoestima. ( ” ¡Caray! ¡Quiere abrazarme… a mi! “) Fomenta el altruismo. (” Me cuesta creerlo, pero tengo ganas de abrazar a este grandísimo bandido.”) Demora el envejecimiento; (los abrazantes se mantienen jóvenes por más
tiempo.) Ayuda a dominar el apetito; (comemos menos cuando nos alimentamos con abrazos…. y cuando tenemos los brazos ocupados al abrazar a los demás).

ADEMÁS, EL ABRAZO
Es un ejercicio de flexión para los altos. Ofrece una saludable alternativa frente a la promiscuidad. Representa una alternativa saludable y sin riesgo ante el alcohol y otras adicciones. ( ¡Mas valen abrazos que vino y pinchazos!). Afirma el ser físico.
Es democrático; cualquiera es candidato a un abrazo.

TAMBIÉN
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente. Ahorra energía al economizar calor.  Es portátil. Es gratis. No requiere equipos especiales. No necesita de un sitio especial; (cualquiera, desde un umbral hasta una sala de conferencias para ejecutivos, desde el atrio de una iglesia, hasta un estadio de fútbol, es un buen lugar para un abrazo). Hace más felices los días felices. Hace más soportables los días insoportables. Imparte sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de la vida.”

ABRACEMOS MAS PORFAAAAAAAAAA!!!!! El mundo entero necesita un abrazo en los tiempos que corren. Y si ahora no se puede, pensar que cuando volvamos a la tan ansiada normalidad practicarlo más.

Os aseguro que en estos meses tan largos y complicados de este año, muchos días de ellos, he necesitado un abrazo, y no lo he tenido. Y si algo deseo de corazón de que esta crisis pase, es para poder dar y recibir más abrazos. Seguro que a todos nos pasa lo mismo.

No olvidemos el arte de abrazar, que ya volverán los tiempos de achucharnos, de eso estoy segura.

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Singularidad humana

Leía un artículo de El País, donde se habla de la pérdida o no de la cortesía, pero que plantea también un punto interesante, el de la “singularidad humana”. (lee desde aquí)

Como dice en el artículo “las singularidades del individuo le distinguen ante la idea de que nuestras vidas están estandarizadas y que con una vida social más compleja es más difícil encontrarnos con iguales“.

La singularidad humana, en esta sociedad moderna, se potencia hasta llegar al individualismo. Somos o nos hacen creer que “somos singulares“, somos especiales. Y como tales no nos relacionamos con otros que no sean como nosotros. Cosa que es muy difícil de llevar a cabo. Porque al ser “singulares“, o como diría yo, “no del montón.” en el grupo que nos movemos habitualmente, no hay otros como nosotros.

Todo esto puede crear dos cosas. O el aislamiento de esa persona con “singularidades”, al no sentirse arropada por otros iguales con quien discutir o compartir esa singularidad, o el desarrollo de sentimientos de soberbia al sentirse distinto o superior a los de su entorno.

Esta sociedad, fomenta las dos posibilidades.

Porque no fomentar como individuos dentro de un grupo o sociedad, otra tercera posibilidad, como compartir es “singularidad humana”, que tengamos con los demás, para crecer como grupo. Aportando mejoras dentro de nuestra singularidad a los cercanos o no, y así mejorar nuestras vidas y las del grupo.

Las redes sociales, fomentan en muchos casos las dos primeras posibilidades, pero no la tercera. Aunque en algunos casos el individuo tiene tal fuerza emocional, que se da cuenta de su singularidad y la comparte, para obtener ese crecimiento consciente del grupo. Pero son los menos.

Vale más la tontería, el postureo y mostrarse como ganado, siendo la mayoría de las veces todo mentira, que compartir tu singularidad positivamente.

Para mi, es más importante como ser humano, que si siento que soy “especial o singular”, ponerlo al servicio de el grupo, y no de mi individualismo. De que me vale ser “singular” sino lo tengo solo para mí.

El compartir es lo mejor en muchos aspectos de la vida. El compartir una palabra, una sonrisa, un abrazo o lo que sea, hace crecer el individuo y al grupo. Y si es “tu singularidad”, aún más.

Ya sabes, vive, ama, y comparte tu vida con el grupo, pero como iguales, y no como si estuvieras en un nivel diferente, porque al final eso te acarreará mucha negatividad.

Como decía alguien sabio, “siempre guardate algo para ti mismo, que algo de misterio siempre es bueno“. No te muestres tanto, que eso solo genera comentarios de envidia, odio o negativos.

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