La invisibilidad como estado de existencia

Hace muchos años, salió un libro que hablaba como las mujeres a más edad, más invisibles de hacían. Quizás hace 50 años, la invisibilidad como estado de existencia, empezaba a los 40, cuando a esa edad ya se era viejo.

Pero ahora que existe el culto al cuerpo, nos cuidamos mucho más y la mayoría no queremos envejecer, aunque diga que hacerlo es digno. A quien le gustan las arrugas, las canas, que te salgan michelines porque la grasa se cambia de posición en tu cuerpo y se va al abdomen seas flaco o no? A nadie, y el que diga que si, al psiquiátrico ya mismo.

Siempre me ha parecido curioso como lo popular crea palabras nuevas. “Michelines” deriva de la marca de neumáticos Michelin, obviamente. Me pregunto cuando se empezó a usar como ejemplo de los flotadores abdominales?

Volviendo a la invisibilidad como estado de existencia, cuando nos convertimos invisibles?. Pero no para la sociedad solamente, sino para la familia.
Porque he comprobado o mejor dicho, cada día me convenzo más, que no solo la sociedad te hace volverte invisible cada año que cumples un año más, sino también la familia cuando ellos cumplen un año más.

Pues sí. A quien le interesa una persona que sobrepasa los 50, cuando la sociedad se basa en la juventud. Donde mucha gente a los 25 se siente frustrada porque “no ha triunfado en la vida”. Como si eso fuera la panacea. Si en el colegio les enseñan que la teoría generacional, que para el que no la sepa digo..

“de cada 1000 personas que nacen en una generación, 1 es genio y las otras 999 no. De esas 999, un 50 por ciento pondrán toda la carne en el asador y a través del esfuerzo, estudio o lo que sea, logran hacer lo que quieran o destacar en lo que se propongan. Del otro 50 por ciento se tendrán que conformar con lo que la vida les dé, o permitan las circunstancias” No los 999 pueden triunfar en la vida, porque no se puede.

Si aprendiéramos esto, no con más de 40, sino con 15, viviríamos más felices y posiblemente podríamos nuestros objetivos en algo sensato y lógico, no en “triunfar”. Pero alguien ha pensado que significa “triunfar”. Mejor para otro post, porque me estoy desviando.

La invisibilidad como estado de existencia, llega luego de los 40 y no se va más. La gente deja de mirarte por la calle porque seguro cerca de tuyo va una joven y la mirarán a ella. La familia, digamos sobrinos y quizás hijos, ya te dicen “mamá o tía (según el caso) no me abraces que van a pensar” o dejan de ir al cine contigo porque salen con sus amigos. Etc.

En fin, cada día compruebo que yo ya vivo en la invisibilidad como existencia, y que difícil se hace, mi Dios!!!

Aunque a veces tiene sus ventajas. Si no vas a la pelu a teñirte las canas, no pasa nada, total te pones un sombrero y listo. Podes salir sin maquillarte, que tampoco pasa nada, las arrugas son bonitas, no dicen eso en las revistas? Podes no estar a la última porque te da igual.

El meollo es, que si no pasas esa línea que existe entre la dejadez y la comodidad que esa invisibilidad como existencia que te da con la edad, todo está bien. Si la pasas, ese es el problema y da para otro post.

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Sorprenderse

Una de las cosas más maravillosas que tiene esta vida, es cuando recibes una sorpresa, grata por supuesto y que no esperas.

Es algo que siempre alegra el corazón y sobre todo nos hace sonreír. Al no esperar esa sorpresa, es como si se movieran los resortes de todo nuestro cuerpo para generar un momento de felicidad, que, dependiendo el calibre de la sorpresa, será eterno.

Muchas veces en la vida, este tipo de sorpresa las gratas, no las tenemos. Sea por la vida que llevamos de vorágine o porque no sabemos verlas. Quizás más de lo segundo. Porque la vida moderna nos deja poco tiempo para los detalles, para verdaderamente ver o darnos cuentas de las sorpresas que tenemos cerca.

Es un ejercicio para hacer todos los días. Pararse y ver al rededor. Solo con eso, nos sorprenderíamos al ver lo que tenemos, o lo que nos perdemos por no hacer esa parada.

La vida está llena de esos micro instantes, que nos sorprenden y alegran el día. @Lucreziarrias Clic para tuitear

El mejor consejo es que no esperes nada, y si te llega una sorpresa, será doble, por la misma sorpresa y por no esperarla. Y si no te llega, no te bajoneará, no haberla tenido.

Cuando alguien me dice “pide un deseo”, por lo que sea, siempre pido el mismo “que una sorpresa no esperada llegue a mi vida“. No necesito pedir más. Para eso son los deseos. Lo demás, me lo trabajo yo con el día a día.

Ya sabes, vive, ama y no esperes sorpresas a no ser que sean buenas y que te alegren la vida, que para eso son. Que, de las otras, ya tenemos todos más de las que quisiéramos. O ¿no?

Me pregunto, ¿qué sorpresa me espera al final de este camino? Ya me enteraré, cuando llegue. No vale la pena apurarse, por llegar.

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Abrumo, abrumas, abruma …abruman

Desde las últimas elecciones de mayo, me siento un poco agobiada. Bueno la palabra no seria agobio, sino abrumada. 

Tanto pacto, tanta especulación intelectual, tanta mala leche de unos con los otros, tanto de que tu has hecho esto y tu lo otro, tanta descalificación, tanto miedo en definitiva a que las cosas puedan cambiar, no importa como, pero cambiar,  me abruma. Y los 4 meses que nos van a dar todos. Uff, de solo pensarlo, me abrumo más.

No diré que me quita el sueño, porque no es así. Duermo como un lirón mis 8 horas reglamentarias. Aunque tengo que decir, que cuanto más entrenamiento físico hago, más espabilada estoy y menos duermo. No se muy bien porque, y espero que eso le  pase a todo el mundo, porque para mi es raro. Posiblemente este ligado al exceso de cansancio que te  satura y te quita el sueño, digo yo.

Volviendo a lo que me abrumaba, llega un momento que por suerte desconecto. Porque no se puede vivir con tanto estres informativo. Y como dice un amiguete, no veo noticias sino series. Pero estas últimas, para más inri,  también son tan intensas como Juego de tronos, que también abruman.

Al final uno no sabe que hacer. Quizás sea la época del año, que ya invita a las ganas de playita, sol y mar. Aunque para mi esta sea la época de más trabajo del año.

No se. Es un sentir algo raro. Como un no se que en el estómago y no estoy enamorada, ojo. 

Tengo unas ganas de gritar al viento esa famosa frase que decía “porque no te callas” y silenciar el entorno. O irme de vacaciones.

pd: Pedrín, claramente necesito vacaciones ya.

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Es lo que hay

La frase que esta incorporada a nuestra vida actual, “es lo que hay”, nos ha llevado a ser una sociedad conformista y que aceptamos las cosas, bajando la cabeza resignados. Somos una sociedad que ha aceptado la crisis y las ambiciones han quedado en el vacío. En el fondo, no arreglamos nada de lo que esta pasando.

Las cosas pasan, por mala praxis, y nadie tiene la culpa, nadie renuncia, nadie se hace cargo. Entonces que nos podemos exigir a nosotros mismos en cambiar las cosas? Nada, pero nos sentimos mal igual.

Esta frase “es lo que hay”, a mi madre por ejemplo, no le gusta y cada vez que la escucha, se enfada. Y tiene razón.

Una cosa es aceptar la realidad, sin vivir entre sueños y otra muy distinta es resignarse a todo lo que hay. Porque esas cuatro palabras, son lapidarias.

Con lo que esta pasando, y los medios de comunicación apostando por la negativo y no por lo bueno, superar esa resignación es bastante complicado.

A mi me cuesta. Me he propuesto hace mucho intentar ver lo bueno de las cosas, y superar lo malo que todo lo tiene, pero hay gente cercana que con solo escucharles decir “hola” ya sabes que escucharas un rosario de negatividades y problemas.

Todos tenemos problemas que enfrentar día a día, pero no por eso tenemos que andar desparramandolos a todo ser que nos topamos en las actividades diarias.

Pero lo peor que llevo de todo esto, es la desesperanza que he encontrado últimamente en mucha gente, pero sin reales motivos. Me explico.

Personas que están sanas, que no han perdido su casa, que no están boyantes pero pagan aun sus facturas, que no tiene problemas serios aparentemente. Porque quiero pensar que si están tan negativos ante todo y lo único que pretenden es su “depre” contagiarla al prójimo, algo serio tienen. No creo que si no lo tuvieran estarían así, porque sinceramente entonces no lo entiendo.

Todos aplicamos fórmulas distintas ante la vida, pero no nos debemos dejar abatir. Y no digo que algún día uno no tenga un bajón, es normal y se necesita,  no siempre se puede estar “a tope”. Pero hacer de la desesperanza el leitmotiv, no puedo con ello.

El uso de esa frase “es lo que hay” nos ha llevado a eso. A resignarnos de todo, y me niego.

Puedo tener épocas malas pero  seguiré para adelante, como pueda, sino significara que me he dejado morir despacito. Y no será así.

Los males del mundo no son mi culpa, y no me resignare a pensar que las cosas pasan porque tienen que pasar (las casualidades no existen). Las cosas pasan o porque yo las generé o porque yo metí la pata. Nada más.

No “es lo que hay” sino “hay lo que es”.

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Cuando lo normal es estar siempre deprimido o algo parecido

Hay muchos tipos de gente, pero una que me pone bastante de mala leche, es esos que cuando hablas con ellos parece que le piden permiso a un pensamiento para decir algo del siguiente pensamiento. Esa gente que parece que esta siempre deprimida, lánguida, como si les faltara energía, o como digo yo un hervor.

La vida es dura, ya lo sabemos todos, pero no se puede ir así por ella y sin motivo. Pongo un ejemplo.

Una señora muy bien situada, con un marido económicamente pudiente, la casa que quería tener, y todo lo que ello conlleva. Un hijo fantástico, algo trasto pero un en encanto. Su madre se enferma de cáncer de pecho. La operan varias veces, con cada operación la señora de más de 80 años se pone peor no del cáncer, sino del Alzheimer que le diagnosticaron hace unos años. Pero bueno, la señora está en una residencia que la cuida muy bien, y que está cerca de la casa de sus hijos. Que más se puede pedir?

Yo se que las enfermedades son horribles, pero en mi caso le tengo más miedo al Alzheimer que al cáncer. Pero es una señora querida, cuidada por todos sus hijos y nietos. En la última operación, la más jodida de todas, hubo complicaciones, pero salió adelante. Llamo el otro día para ver que tal todo y me dicen “bien, estable, mucho mejor”. Yo me alegro, como haría cualquier persona normal, y me agregan en un tono lánguido y victimario, “pero ya sabes, estará peor”. No te jode, pues claro, se morirá como yo y como ella. No puede ver el lado positivo, que está estable, mejor y que lo complicado ya paso aunque sea por ahora?

A este tipo de gente me refiero. A los que van por la vida así, lánguidamente como víctima, sin serlo. Y que pasa con los que tienen cáncer y no tienen a nadie que les cuiden? Que no es el caso, por suerte para ella. Y que pasa con los que no tienen ni para llegar a fin de mes? Que no es el caso, por suerte para ella. Y que pasa con los que verdaderamente sufren? Que no es el caso, por suerte para ella. Esa falta de empatía hacia la especie humana no la soporto. Es como escupir al cielo.

Es increíble la gente que va por la vida así. Suele ser gente muy acomodada, que no les falta de nada. Posiblemente al que tenga que luchar contra la corriente con lo que sea, o le falte de todo, no ira así. Sino que pondrá toda su fuerza por salir del problema o de su situación.

Yo se que lo que le pasa a esta señora es jodido, y no se lo deseo a nadie. Pero un poco más energía, por favor. Que si tengo que “tener lástima” por alguien, no será por ella. Que hay gente que está mucho, pero que mucho peor.

Che pedrín, necesito vacaciones.

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¿Quien tiene la culpa? nadie

Hoy quería esforzarme por escribir un post divertido, o simpático, pero no va a ser así. Demasiadas cosas raras y negativas al rededor. Que sumado a lo baja de moral que me encuentro, no suman dos.. 1+1. Las Duracell se me han acabado.
En fin.
Quizás todo venga del sábado noche, que fui a una cena de cumple, y si bien esto estuvo bien, había uno de los invitados, que ha pasado por una experiencia no muy allá con su padre con el alzheimer, y si bien ya esta algo solucionado, pues ha encontrado sitio en una residencia especializada para ello, y así su madre que esta sana, podría vivir más tranquilamente, no lo ha asimilado aun. Es tal lo que ha pasado hasta encontrar esta solución, que aun hoy en vez de ver el lado positivo que ha tenido la situación, si bien es una putada que tu padre tenga semejante enfermedad, destila tal negatividad, que terminó enfermándome.

Es más, en la misma mesa, estaba mi amiga A, la castiza, que ha pedido a su padre hace un año de otra de esas enfermedades puñeteras que deterioran a las personas que más queremos, y que uno ve ese deterioro causando mucho dolor. No se como no le dijo nada, y la escucho. Cuando le replicaba algo, la otra se debe haber empezado a dar cuenta de las barbaridades que decía, como si todos los que estábamos en la mesa fuéramos culpables de lo que le pasa a su padre como representantes de esta sociedad. Era como si ella fuera el culo del mundo y los demás la mierda. Era tal la vehemencia de como hablaba, que yo terminé agotada.
Aun hoy no me he repuesto del todo.

Comprendo lo que ha pasado. Quien no ha pasado o pasa por algo similar. Pero en fin. Algunos lo llevan con mayor dignidad quizás. El mundo no tiene la culpa, nadie la tiene.

Así que anduve buscando algo que diera un poco de luz a la oscuridad que se cierne desde el fin de semana sobre mi cabeza y mira por donde, mi amiga P, la de lola, me manda esta foto….


La primavera ya está aqui. Y me trae la luz que necesito en estos momentos. Así estaba el parque donde llevo a mis chicos a pasear. Una pasada.

Gracias P, la de lola.

Pd: che maaa, hemos regado anoche las plantas?

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Seguimos celebrando que estamos vivos pero…

no olvidamos a los que no
Repitiendo post….

Celebrar que estamos vivos (sábado 10 de marzo de 2007)
Ya han pasado 4 años casi, y yo sigo emocionándome cuando leo sobre el 11-M.
No cuando escucho las reverendas idioteces de la conspiración, ni cuando veo a los hijos de p… detrás del cristal en el juicio por la tele, diciendo yo no fui, y me solidarizo. Malditos hijos de puta ellos y toda su prole. Pero escribir sobre eso se lo dejo a los que escriben blogs sobre esas cosas, cosa que yo nunca haré.

A lo que iba.

Me sigo emocionando.
Me sigo emocionando hasta no poder controlar las lágrimas cuando leo la historia contada por alguien que estuvo ahí y de cómo salio de todo ese día o los posteriores en el hospital.
Recuerdo que los días posteriores al 11-M el País, sacaba una par de páginas con los obituarios de los muertos. Media página para cada uno. Mostraba la foto y contaba algo de su vida.
Las leí todas, y siempre llorando. Era mi manera de hacer duelo por esa gente. Era algo que no podía controlar.
Yo por suerte no tuve a nadie cercano afectado por ese día, pero me daba lo mismo. Era como si en ese tren fueran alguien cercano a mí.

Yo he sobrevivido a un atentado.
Hace muchos años y en Argentina, en un lugar donde exploto una bomba en el momento de entrar nosotros. Era un cine. Nos salvó la distancia, estábamos al final, pero nuestros oídos, sobre todo el de mi hermano pequeño que iba conmigo, fue el más afectado, estuvo sordo 15 días. En ese atentado hubo dos muertos y muchos heridos. Pero podría haber sido peor. A mi más que un tremendo susto no me paso nada.
Pero me he dado cuenta que nunca lo he superado del todo. Cuando algún mal nacido sea quien sea pone una bomba (o mata a alguien con 5 tiros por el parabrisa (2008)) , siento que me la puso a mí. (o me los tiro a mi)
Por eso cuando hoy leía a una señora, que estaba embarazada de 7 meses y en el anden donde exploto la bomba de El Pozo, y que se salvó aunque con quemaduras. Hoy con su niña ya de casi 3 años en sus brazos y diciendo… “yo los 11-M festejo que estoy viva, no enciendo la tele, me voy con mi marido y mi niña a comer fuera, a pasear, a vivir”.
Aunque me he vuelto a emocionar, he tenido una sensación más positiva de otras veces, y he pensado… “pues yo también festejaré que estoy viva” y lo demás que se vayan a la mierda.


Recuerda que en el tren, en la T4, en Mondragón, ibamos o estabamos todos.

pd: che maaaa, como me jode este tema, aun hoy. (suspiro)

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La bomba

He pasado un fin de semana horroroso, de súper mal humor, con ganas de no hacer nada y ligando los que no tenían que ligar.
No me siento orgullosa de esos porque todo es por como me siento yo. Nadie ni nada tiene la culpa. No tengo porque saltar como salto a la mínia.
Yo solita soy la que no encuentro solución para muchas cosas que tengo que solucionar, lo que me produce una muy grande frustración.

Pero ayer por un llamado al medio día, un paseo que termino en unas cañas con esa persona, una charla con mi sobrina por la tarde y con mi madre por la noche, me despache a gusto y me quede mas relajada. Hasta que mi mama me tiro la bomba…va y me dice

“has pensado en volver a vivir en la Argentina ¿??? Quizás tu solución es esa..”

Me ha descolocado y sin respuesta firme.
Antes le hubiera dicho, tas loca. Ahora no se que decirle. Mi cabeza va a explotar.

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Más de lo mismo. Que cruz, que cruz

Ayer mi amiga la Francesita me preguntaba que tal estaba y mi contestación fue “mal, de mal humor, fastidiada, que me lleva el viento, pero sobreviviré”.
Estoy como el tiempo de otoño, revuelta.

En realidad esto no es nuevo, y llevo muchos meses así. Si releo el blog, posiblemente llevo en esas condiciones hace varios años. En algunas épocas he estado mejor, pero en conjunto no.
Yo se lo que me pasa. Lo tengo clarísimo y se podría decir que para síntesis seria “no me gusta mi vida actual”.

A si, a simple lectura, lo que se desprende de este comentario es “siempre lo mismo“. Puede ser que algo de eso hay.
Haga lo que haga no veo cambios, y cada vez con más frecuencia me acuerdo de un cuadro que había en la casa de mi abuela que decía…
“lo que no hagas a los 20, no tengas a los 30 y no puedas a los 40, no harás a los 50, no tendrás a los 60 y no podrás a los 70”.

No me consuela pensar “hay mucha gente que le pasa lo mismo“. Nunca me ha consolado que me comparen con otros.
Lo peor de todo es que llevo desde el viernes con dolor de cabeza. No es muy intenso pero lo suficiente para ponerme de más mal humor. Tomo paracetamol de mañana a y de tarde, sino no lo soporto.
He pensado que eran las gafas y me las volví a graduar. Me han subido algo en un ojo para compensarlo con el otro. Pero no creo que sea eso solamente.
Es el agobio que siento. Lo se.

Tengo la sensación que tampoco es que haga mucho por cambiar de vida. En el fondo no se para que lado correr. Todo lo que pienso por hacer o intento, o se me jode, o no le veo viabilidad.
Estoy triste y melancólica.
Eso no ayuda mucho. No, señor. Yo diría que no.

Aun espero que algo me sorprenda, asi de repente y ponga un poco de color en mi vida..
(Suspiro)

Mi cerebro está como esta viñeta de Gaturro.

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