La diversidad de Madrid

Hace unas semanas hablaba de un chico chino que llevaba una camiseta de la selección española de fútbol, y lo que opinaban otros, que lo veían. No sé qué pensarán esos que hablaban tan mal del pobre chico, si hubieran estado ayer en la verbena de la Paloma.

Mucho se dice de Madrid, pero tengo que reconocer que tiene tal diversidad de gente, incluida yo misma, que es increíble. Basta un festejo como el mundial, donde se veía a chicos sudamericanos o africanos, gritar y festejar junto a otros españoles como uno más, o una verbena en pleno corazón de Madrid castizo, para ver que esta ciudad está formada por un popurrí de nacionalidades.

No es que viva gente de muchos países, sino que adoptan las costumbres, y eso es lo mejor. Se integran. Ahí reside el verdadero valor de la gente que les acoge. Para una muestra un botón. Todas las siguientes fotos fueron tomadas en un radio de 25 mts, en la calle de Calatrava y La Paloma, el mismo día y a la misma hora.





Aunque también había madrileños de pura cepa.

Aquí la homenajeada, La Paloma con los cachas de los bomberos que la llevan. Aunque nada es como antes, mucho paripé y la arrastran con un carromato a ruedas. Que será difícil, pero tiene ruedas….

En fin, ya saben el dicho, sino puedes con ellos, únete. Eso he hecho..luego de tres “limonadas”. Ya saben lo que dicen… de Madrid al cielo.

Che Pedrin: y si se las mandamos a Sarkozy para que aprenda que significa diversidad y tolerancia? Quizás lo sabe, aunque con lo que está cayendo en Francia, creo que lo ha olvidado.

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¿Yo quiero trabajar y tu?

Que hay paro en España todo el mundo lo sabe. Es más no sé que es más preocupante, si no tener trabajo y el consabido estrés que te produce, o tenerlo y tener miedo a que te echen. Este fin de semana leí algo sobre el tema, de la cantidad de gente que tiene miedo de perder su trabajo.

Pues hace unas semanas, tuve que buscar fontaneros y electricistas para una obra y recurrí al aviso en Segunda Mano buscando autónomos. Se me presentó de todo tipo de gente, desde gente que buscaba trabajo pero contratado, autónomos que estaban en el paro y querían trabajar nuevamente, pequeñas empresas que no consiguen trabajo ni a la una, etc. Solo decir que ya han pasado dos semanas y aun me siguen llamando.
De la primera tanda elegí 10 y 10, más o menos y tuve charlas telefónicas con ellos. Lo típico. 50% de contáme que has hecho y otro 50% de intuición.
Para lo que buscaba elegí unos para lo grande, y otros para lo que yo llamo plan B para chapucillas y ver cómo funcionaba y quien dice si después podían hacer algo más serio.

Con los electricistas, una empresa pequeña, que se habían quedado colgados dos veces con impagos y empezaban de nuevo. Me parecieron muy serios, desde el primer momento, cuando hablamos de presupuestos, de adicionales, de planos, de condiciones de pago, se pusieron a trabajar.

El fontanero, un autónomo que trabajaba para el mismo promotor, y que de repente en enero se fue al paro. Con este si bien me pareció serio, me la jugué porque pensé, “hay que echar una mano a la gente”.

Pues con los dos he tenido problemas que al día de hoy, luego de dos semanas de energía gastada, arreglando temas de obra, negociando adicionales, con ellos y con el cliente, cuando todo estaba para tirar para adelante, unos se plantaron y no siguen, el otro ni apareció ni contesta el teléfono.

Los electricistas, se han encontrado con un conocido que parece ser que hace unos años trabajo para nuestra empresa, yo ni me acuerdo, y que tuvieron un lio en una obra y que no cobraron todo lo que tenían que cobrar. A ellos lo entiendo y como les dije, tenían dos opciones con el mismo porcentaje 50% cada una. Una creer a esa persona sin analizar lo que paso, o creerme a mí que tengo todo firmado y atado. Creyeron al primero y abandonaron la obra con el consabido mal rollo para mí, más retrasos.
Por un lado lo entiendo y si no están seguros, vale. Aunque sea en estas dos semanas habían hecho mucho trabajo que por supuesto me han dicho que me regalan y yo se los voy a pagar.

Pero al que le tire un cable para que saliera del paro, no solo no ha aparecido, sino que me ha estado dando largas. El viernes hable con él, quede hoy a las 9 y le dije que si no empezaba tendría que contratar a otro. No solo me dejo esperándolo 1 hora, sino que nunca más me contestó el teléfono.

Al final he tenido que tirar de los del plan B. Con los electricistas, creo que no tendré problemas, mañana siguen. Ya no me fio. Pero con los fontaneros, a ver qué me dicen. Quieren trabajar pero no saben. Yo flipo. Independientemente esta historia que demuestra la falta de profesionalidad que tiene España y sobre todo la construcción últimamente, y que solo me afecta a mí, la conclusión es:

Que cada día entiendo más a los empresarios, de porque a veces son como son. No podes tener contemplación, ni sentimentalismos, o pena por la gente. Ya que pagas tenés que exigir. A veces cometo el error de poner sentimientos en las cosas de trabajo, no se puede. En un mes que he vuelto a las obras, me he peleado con unos que pretendían cobrar trabajos que aun no estaban terminados y se ofendían porque les hacia cambiar la factura. Les he colgado el teléfono y mandado a tomar por culo a otros que insultaban y luego de un primer aviso, corte. Al que he intentado ayudar tirándole un cable, me ha salido rana. A los que he contratado me han abandonado el trabajo por miedo.

Cuanto más ayudas, colaboraciones, contemplaciones tenés, mas te joden. Hay que ser un hijo de puta con todos, por eso tienen lo que tienen.
AL final de repente me doy cuenta porque había abandonado este campo de trabajo, cambiando de área. Porque es una mierda lo que se cuece en la construcción. No sé si otros trabajos serán igual, llevo muchos años en esto, pero ahora recuerdo porque lo odiaba.

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