El día después

Hay muchos días después en la vida de una persona. Los que indican, que comienza una nueva etapa, los que indican que el día antes ha marcado un hito, ya sea de dolor o alegría. Muchos, igual que personas.

Evidentemente, los buenos son los “días después” de un día grande, alegre y fantástico. Pero si no puede ser, como hoy, el día después de un recuerdo doloroso y de vacío, cambiemos el chip, y convirtamoslo en un día positivo y lleno de esperanza.

Un día, el día después, que nos apacigue el dolor por la pérdida, o el recuerdo de ella, y lo convierta en luz y armonía.

Nosotros debemos esforzarnos por borrar ese sentimiento de tristeza y convertirlo en otra cosa. Está en nosotros hacelo. Nadie lo va a hacer por nosotros. Nadie te hace ni regala nada, por la cara.

Ya sabes, mi mejor consejo es...
Vive, ama y sacude tu tristeza para que la luz y esperanza que el futuro y la vida te dará cosas buenas, vuelva a tu vida. El dolor se tiene que sentir, pero no hay que vivir regodeándose siempre en él. La vida es demasiado corta y cuando nos queremos dar cuenta, se ha ido.

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Encontrar nuestro propósito en la vida

Algo que ha sucedido en la pandemia, es que los planes y propósito en la vida, se han parado en seco. Ya no es viable muchas cosas que pensábamos o queríamos hacer.

De esto hemos hablado bastante en este blog, pero acabo de leer un excelente artículo de Frances Miralles, que habla sobre esto. Lo que me ha llevado a pensar que no soy la única que se plantea las dudas al futuro, evidentemente.

Miralles habla del “Ikagai”, que es el término japonés para dar sentido a la vida. Término que como siempre en el idioma japonés nos encanta, por lo que encierra y como suena, que proviene de los vocablos ikiru (vivir) y kai (lo que uno espera).

Ikagai = Lo que nos espera en la vida. Sencillo y que encierra mucho.

Con los años, ese propósito de vida se va esfumando en una gran mayoría. Ya sea porque los hijos se van de casa y aparece el “síndrome del nido vacío”, o porque la jubilación está cerca, o cualquier otro motivo. Qué evidentemente si algo quedaba, la pandemia se ha encargado de hacer desaparecer del todo.

Recuperar ese propósito que es el motor en nuestra vida, es una tarea que cuanto antes comencemos antes lo tendremos más claro.

Pero lo que más me ha hecho pensar en el artículo es que cuenta un par de casos de gente que encontró ese propósito de vida con bastante edad, lo que los americanos llaman “late bloomers”. Que seria las personas que “florecen tarde”.

He recordado que la diseñadora Carolina Herrera, comenzó en la moda a edad tardía dirán algunos, con 42 años, en la madurez de su vida. Y me pregunto.. ¿porque no empezar, no importa la edad que uno tenga?.

Dicen que las crisis son un hervidero de posibles cambios. La provocada por la pandemia y la personal, en mi caso con mi última pérdida, posiblemente me brinde la posibilidad de cambios. Tengo que reconocer que mi cabeza es un hervidero de ellos. Pero también, me da cosa, o como dirían “me da miedo” ver que esos cambios son posibles y viables.

Pero tiempos de cambios se acercan, señores.

Elegir el nuevo rumbo que tomar en la vida es el trabajo para los próximos meses. Os puedo asegurar que se que no será fácil, pero también sé que no será imposible. Podría terminar con frases cliché, pero no, terminaré con una frase de George Sand, que también he leído en el artículo de Millares….

Nunca es tarde para ser lo que podrías haber sido

G. Sand

Más claro agua… y pensar lo que podría haber sido, para otro post.

Imagen = Slovakian photographer Maria Švarbová's carefully composed "Swimming Pools"
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Ser nosotros mismos sin agredir al vecino

Tenemos distintos tipos de personalidades, no somos iguale por suerte, sino este mundo sería aún más uniforme y eso no me gusta, aburre. Algunos los puede la timidez, a otros la extroversión, cada ser humano es un mundo.

En esta época, para no variar porque me ha pasado varias veces en mi vida, me he metido en un fregado del que no tenía nada que ver, y por supuesto salí media escaldada, porque la persona que generó el lío, me ha retirado el saludo , y los otros que estaban callaron a los insultos de esta persona.

Días después “del lío”, volvimos a encontrarnos muchos de los que estábamos ese día, y terminaron recriminandome , que yo había saltado, que mejor no hubiera dicho nada, como ellos.

Posiblemente tengan razón, y ya les avisé que no se preocuparan, que no volvería a decir nada, que después de todo esa persona solo era un vecino y ni sabía su apellido, que no me era cercano para volver a compartir algo.

“un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. @lucreziaarrias Clic para tuitear

Aunque también les recordé, que se dejaron insultar y nadie dijo nada, siquiera para defenderme a mí. Sinceramente, a mi no me gusta que me insulten y creo que a nadie en su sano juicio. Si ellos si, era su problema no el mío. Eso dice mucho del grupo, pero me reservo para mí, la conclusión.

Pues esta persona, intentó hace lo contrario al título del post, autoafirmarse agrediendo a los que tenía junto a él. Por eso salté. Ya lo decía alguien, “un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. No tengo porque soportar que si necesita hacerse notar, me insulte a mí o a la gente que había. 

Leía un artículo el otro día sobre esto, y en él se decía que se publicó en el año 1978, un libro “sus perfectos derechos: guía de la conducta asertiva”.
Lo primero que hice fue buscar que es ser asertivo, no tenía ni idea. Y la wiki dice “Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.”

Evidentemente cosa que yo hice a medias, hasta que di por terminado el tema, cosa que le molestó aún más a este individuo. Evidentemente. Mi paciencia últimamente “las justitas”, con las tonterías.

Parece ser que este manual expone 7 claves para ser uno mismo sin agredir al vecino. A saber:

1- Puedes hacerte respetar por los demás
2- Reclama tus derechos
3- Es imposible que todo el mundo te quiera
4- Piensa en ti positivamente
5- No te deprimas, actúa.
6- No te escondas de los demás
7- Qué importancia tiene que salgas mal, si te has autofirmado.

La 1, 3, 4, 5,6 las tengo claro y estoy de acuerdo. Pero por ej, la 2, reclamar nuestros derechos tiene un límite y es la cabezonería que tienen algunos de reclamar pero sin evaluar el porqué, de que a veces nuestros derechos no se pueden respetar en un 100%.

Pongo de ejemplo, alguien a quien conocía, en un viaje, me dice “yo pagué por este servicio y me lo van a dar”. Pero no vio, que fuera había una tormenta de arena que hacía imposible que el servicio se lo dieran. Eso es para mi, reclamar sus derechos como cabezonería, pero no sensatamente.

Y la 7, que es lo que me pasó a mí esta semana, vale me autoafirme pero salí mal. En el grupo al final soy la histérica que le contesté o soy la que defiendo mi dignidad ante el insulto? Buena pregunta.

Pretender quedar bien con todo el mundo es agotador, y conlleva mucho desgaste, ya lo decía el otro día, pero no puedo cerrar la boca ante la gente que va por la vida diciendo, yo tengo todos los derechos y ninguna obligación, los que van pisoteando a todo el mundo porque piensan que así van a lograr lo que creen que el mundo les debe.

Antes de llegar a la pelea con este señor, intente hacer lo que también recomendaba el artículo, del que sabe, con sarcasmo e ironía sacarle hierro al asunto, pero fue peor. Lo encendí más.

En fin, ya lo dije “cuando el grupo me “recriminó” por decir algo o meterme… “no se preocupen, si los vuelven a insultar yo no diré nada, porque en el fondo este señor no tengo ni idea quien es, y lo que sí tengo claro es que no es de mi familia ni nunca será mi amigo”. Lo de siempre, el individualismo llevado al extremo en el grupo, que cada uno se defiende solito.

Pero recuerden ese texto que dice….

  • “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
  • Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
  • Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
  • Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
  • Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”
  • Martin Niemöller”
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Demasiado personal

El otro día vi una película, y de repente me sentí tan identificada con la protagonista, que fue como abrir la caja de pandora y sacar un montón de recuerdos que ya estaban olvidados. Cómo habrá sido!, que terminé llorando y todo. Evidentemente la peli, tiene un final que aun en mi vida no se ha dado, pero bueno, le sentí un poco ficticio. Yo hubiera terminado el film más realistamente, pero ya saben, made in Hollywood.

No viene al caso ni la peli, ni mis recuerdos, porque como dice el título del post, es demasiado personal. Pero si me he quedado pensando, en las cosas que de repente sin quererlo destapan historias no cerradas de nuestras vidas, que aunque han pasado años, no se han cerrados.

El mecanismo que tiene la mente para ocultar con el tiempo lo que nos ha hecho daño es increíble, y se agradece. Si no estaríamos todos locos. O más locos, si cabe. Pero de repente, algo ves o algo te recuerda una canción, un olor, una película como en mi caso, y todo vuelve a salir como si el tiempo no hubiera pasado. Lo mío el otro día, fue como ir a una sesión con un psicólogo, cuando hablando sacas lo que tienes enquistado en tu alma.

Superar “traumas” por llamarlos de alguna manera, o mejor dicho, etapas oscuras de nuestra vida provocadas por nuestra propia incapacidad para afrontarla y por la maldad de otros que nos han machacado psicológicamente, es jodido y duro. Uno piensa que ya pasó, y de repente, zas ahí está ahy de nuevo.

Es como si, cada vez que aparece, uno va restándole cosas y el “trauma” se va achicando, pero no termina de desaparecer. Uno va aplicando el crecimiento personal, su madurez, en ir vaciando esa etapa de su vida de lo superfluo pero, en mi caso, aun no he llegado a hacer desaparecer el meollo del problema. No sé cómo hacer.

Todo lo que hace unos años rodeaba al verdadero problema, ya no es importante, como una cebolla, cuando aparece ese recuerdo lo voy decapando, pero me he dado cuenta que el fondo sigue ahí. Posiblemente porque la raíz de todo sea causada no por la situación ni otros, sino por mí misma, y como me he visto ante el mundo. Viendo la película del otro día, he visto que aun me siento así. En el fondo, pero me siento así.

No puedo volver al pasado y cambiar mi apreciación de mí en el mundo, pero si puedo ver o analizar cómo me siento ahora. Cuando uno tiene temas por resolver, que se repiten, es porque tenés que aprender algo. Eso dicen los budistas. Yo no repito temas porque mi vida actual es muy distinta a la del pasado, pero debo dejar de recordar esas cosas para que ahora no me afecte. Porque cada tanto tiempo pasa lo que ha pasado esta semana, que los recuerdos vuelven y repiten las situaciones.

Posiblemente lo que tenga que aprender es a valorar más lo que soy ahora, y lo que he logrado en la vida, para que cuando aparezcan esos recuerdos, me ría de ellos. Sé que lo que para mí es algo normal en mi vida y que yo no valoro mucho porque siempre lo he hecho, para otros es como si hubiera logrado algo fantástico.

Esto es algo que siempre he notado. Gente que a veces “admira“ (por decirlo de alguna manera) lo que hago, o lo que digo o como soy en algún aspecto de mi vida no en todos por su puesto, y no digo mi madre que para ella soy lo mejor del mundo mundial, sino gente que aparece en tu vida de repente.

También soy realista, que esto mismo genera a veces o muchas veces la reacción contraria, en gente que aparece en tu vida, y que les molesta lo que hagas, digas o seas como seas en algún aspecto de tu vida. Lamentablemente en todos estos años, he sentido más de lo otro que de lo primero, y pesa más eso.

Por eso, cada vez estoy más convencida, como decía antes que el tema está en mí y como yo me veo en el mundo. Yo siempre digo, “el peor enemigo eres tú mismo”. Lo que no podamos arreglar en nuestra cabeza y sentimientos nosotros mismo, los demás no lo harán. La culpa de cómo nos sentimos, no la tienen los demás, la tenemos nosotros.

Creo que ya estoy llegando al corazón de la cebolla. Y gratis.

imagen via@e-learning-teleformacion.blogspot.com
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Vivir sin miedo o casi

Existe tanta gente que te dice esto, “vive sin miedo”, que muchas veces pienso…” qué fácil es decir una cosa y que difícil es ponerla en práctica”.

Vivir es un esfuerzo diario. Poner mucho empeño en cumplir las expectativas que nos ponen los demás, pero también las que nos ponemos nosotros mismo, es un esfuerzo donde colocamos mucha de nuestra energía vital. Ese devenir diario de subidas y bajadas desde el cielo al infierno, porque un día en nuestra vida, si lo piensas, ya tiene bastante de lo que en general es la vida misma, está lleno de miedo oculto o no tanto.

Miedo al querer y no puedo. Miedo al qué dirán. Miedo a como me ven o como estoy. Miedo a la inseguridad de hoy estar y mañana no, etc. Etc.

Nos pasamos la vida, sintiendo miedo a todo, y la mayoría de las veces nos queremos convencer de que no lo tenemos. Si que lo hacemos, aunque lo llamamos de otra manera… Es agotador.

No, nos cansamos de ponerles adjetivos. Pero simplemente es miedo.

¿Y cómo se puede vivir sin miedo? Pues muy poca gente puede. Porque el resto de los mortales, donde nos encontramos tú y yo, para que nos vamos a engañar, no podemos.

Quizás, el secreto y lo importante de vivir,  no sea sentir miedo, sino sentirlo y hacer de él, la fortaleza que algunos llaman “poder con todo”.

Total, aunque pongamos empeño en no tenerlo, ya habrá alguien junto a nosotros, que se encargue en hacérnoslo sentir. Te lo aseguro.

Así que, mi consejo de hoy es…

Vive, ama y, sobre todo, intenta que el miedo no te paralice. Esfuérzate por superarlo, y así poder cumplir con el objetivo principal de la vida que tenemos, vivirla lo más plenamente que se pueda. Vivir en un hoy, donde el ayer ya pasó, y el mañana no existe. Para que te vas a preocupar. No te pases el tiempo pensando … “y si hago” esto o aquello… simplemente hazlo. Y si, al final, no puedes, pues no pasa nada. Ya se te ocurrirá otra idea, para simplemente seguir viviendo.

Así de simple.

Quizás, el secreto y lo importante de vivir,  no sea sentir miedo, sino sentirlo y hacer de él, la fortaleza que algunos llaman “poder con todo …"if you can't do a great things, do a small things in a great way." @lucreziarrias Clic para tuitear

La vida que lleves no muchas veces depende de ti mismo, sino de las circunstancias. Así que habrá que aprender a vivir con ella, para superar ese miedo.

A veces me pregunto… “porque no nos enseñan de pequeños a no tener miedo” sino vértigo, que vaya si es otra cosa.

Imagen vía @ Redbull
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La tiranía del tiempo en relación con la vida humana

La frase occidental, “el tiempo, ese tirano”, la tenemos incorporada todos en nuestro cerebro. Es más, en este blog siempre,  me quejo mucho de la falta de tiempo. Leyendo un artículo antiguo en El País, leo que “no nos damos cuenta de que somos tiempo, y cada vez que decimos que no tenemos tiempo es como decir que no existimos”. Qué verdad, pero qué difícil es hacer lo contrario, llevando al extremo el dicho “un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo.

De esa lectura sacó la siguiente clasificación, sobre el tiempo que según donde has nacido, según tu cultura es tu percepción del tiempo.

Existe el tiempo llamado “lineal”, que contempla la cultura occidental, donde existe una línea que tiene un principio y un fin, todo empieza y todo acaba. Es como vivir sobre una línea (el tiempo) donde transcurre todo lo que tiene una duración. Las cosas se superponen sobre esta línea, pero todo tiene tres partes, un inicio, un desarrollo y un final.

Luego se encuentra la idea del tiempo “circular” propio de las culturas orientales. Donde la creencia es que el tiempo de todo es circular, que gira en círculos. De ahí la creencia de venir a esta vida a cumplir con nuestro karma, de las reencarnaciones, repitiendo las cosas una y otra vez hasta que se aprenden y se pasa al siguiente nivel.

Por último, está el llamado tiempo “simultáneo”. Es el tiempo que transcurre según los acontecimientos, las estaciones, según lo que ocurre al grupo. Esta percepción del tiempo es típica de las sociedades tribales africanas, donde se vive en clanes o familias. Se hace hincapié en la hora solar y lo que esto implica para la vida familiar.

Aunque la mayoría de la sociedad aplica, sin saberlos, la simultaneidad de estos tres tiempos. El tiempo lineal lo da el trabajo y la perspectiva de futuro, mirando siempre para adelante, linealmente. Pero nos detenemos en festejar cumpleaños o aniversarios, acontecimientos que marcan el calendario anual cíclicamente año tras año. Y además tenemos una existencia simultánea cuando nos alejamos para vivir un acto íntimo o especial, que queremos que dure eternamente. Así de complejos somos los seres humanos.

De todo esto, reflexiono sobre si “sabemos la dependencia del tiempo que tenemos”. Yo siempre he dicho que el tiempo es según la percepción que tengamos de lo que se está viviendo. Nos damos cuenta que muchas veces en vez de disfrutar del tiempo libre, lo llenamos de otras cosas, por ej el ocio.

Somos conscientes que el tiempo no se pierde si nos sentamos en la hierba y solamente disfrutamos lo que vemos en el horizonte. Como dice alguien que practique el Tao, “no hacer nada, pero sin dejar nada por hacer”. Cambiar simplemente dejando de ser quienes somos para ser solo tiempo.

Esto me recuerda la experiencia vivida por varios cercanos que se han jubilado. Algunos dicen “me sobra el tiempo”, no saben qué hacer con él y caen en una depresión, porque relacionan el tiempo con la existencia. Otros, siempre dicen “no tengo tiempo para nada”, este grupo son los que llenan el vacío dejado por su nueva condición con otras cosas. A estos, a veces les pregunto “como puede ser que no tengas tiempo de nada, sin estar jubilado, no tienes más obligaciones” y sinceramente no tienen ni idea que decirme, porque ni ellos lo saben. Lo que digo, el tiempo es una cuestión de percepción personal y como se administra.

También con los años, esa percepción parece como si se fuera acelerando. Lo que para un niño es eterno, para un persona de más de 40, los días vuelan. Y los días para ambas franjas son iguales, duran 24 horas. La diferencia es cómo se percibe. Un niño, lo hará como si tuviera todo el tiempo del mundo, una persona de mediana edad, ya vivió la mitad de su vida, ya no tiene todo el tiempo del mundo. Por ej, ya estamos en abril, y parece que la navidad fue ayer.

Básicamente toda esta reflexión luego de leer el artículo, viene porque los días pasan y pienso, “soy consciente que estoy perdiendo el tiempo y que no lo recuperaré jamás, cuando me voy a movilizar. O es lo que quiero, perder el tiempo y dejar que la vida fluya?.” Sinceramente no tengo ni idea.

Con la cuarentena o aislamiento social, impuesto por obligación, ese tiempo que ahora tenemos y antes no, lo estamos aprovechando o lo seguimos perdiendo? Esa será la pregunta existencial a contestar cuando esto pase o una de ellas.

Ya lo decía Borges “el tiempo es la materia de la que hemos sido creados. Dios sabe en qué dimensiones existimos cuando habitamos en el paraíso, pero al materializarnos, al venir a este mundo, entramos forzosamente en dos grandes dimensiones que no abandonaremos hasta morir, el tiempo y el espacio

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Sentido común, la actitud positiva y saber estar, eso que es?

La actitud es importante. Esto es lo que digo siempre en el blog, y voy a volver a decirlo hoy.

Llevo 10 días ayudando a una amiga con un tema personal de salud, que gracias a Dios ya está mejor, y le digo todos los días esto. Que ponga un poco de su parte, que su actitud es importante. Anoche se lo repetía, porque a la tarde cuando me fui de su casa, me fui estresada de su actitud. Estaba fastidiado o mejor dicho algo insoportable. Me lo reconoció, pero no hacemos nada con eso. Yo me fui con mucho estrés que anulo mis siguientes horas del día y a derivado en este post. Ojo, yo la quiero un montón y sé que lo está pasando mal, pero cada día está mejor. Igual, sino pone algo de ella, el avance será más lento.

No me quiero poner en guru del buen rollito, pero es verdad. La actitud ante lo que sea es lo importante. Yo siempre digo que nosotros somos nuestros peores enemigos, y es verdad. Ayer lo he vuelto a comprobar.

Según como nos comportemos ante las situaciones serán los resultados. Clic para tuitear

De que me vale, ponerme a gritar a todo el mundo, o contestar mal, porque estoy de mal humor, si los demás pasaran y me dejarán con el mal rollo a mí. De nada. Esa negatividad repercutirá en nosotros, no solo en los que va dirigida.

No existe libertad total para hacer o comportarnos como nos dé la gana. Vivimos en una sociedad con más gente a nuestro alrededor. La libertad como individuos termina cuando nos topamos con la de los demás. Esa gente que te dice, yo hago y digo lo que quiero. Vale es verdad, pero con respeto y educación hacia los otros. Una cosa es libertad de comportamiento y otra es libertinaje.

Lamentablemente mucha gente no tiene actitudes correctas ante la vida. Yo no soy nadie en juzgarlas, pero las comparo con lo que yo haría para saber que no las comparto. Y si tengo que compara mi semana con la de esta amiga, el lunes por ej. a la mañana tuve 3 discusiones con distinta gente, todos de trabajo por suerte, donde tuve que ponerme firme y terminar diciendo “yo soy el jefe y las decisiones las tomo yo, es mi responsabilidad”.

En el momento de ellas, lo pase fatal, porque yo hace mucho que prefiero el dialogo a la imposición, pero a veces la gente confunde “dejar hacer” con “hago lo que se me dé la gana”.

Pues no,  se puede hacer lo que se te la gana y otras no. Posiblemente el meollo de tema está en ver cuándo si y cuando no. Poner límites a las actitudes.

Evidentemente para poner límites, hay que tener sentido común y una buena actitud hacia las cosas y sobre todo saber estar ubicado en el mundo. Pero todos sabemos que esas tres cosas, el sentido común, la actitud positiva y estar ubicado, son las tres que casi si han perdido. O estoy equivocada?

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Búscate un amante (recomendación del psicólogo de enfrente)

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.
Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los mas diversos dolores.
Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre.
En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro:
Depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están los que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:
Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.

Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”..

En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.

Sobrevivir es durar y en el fondo esta gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana

Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.
Se vos mismo el amante de alguien o de algo. Se un protagonista… de tu vida.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante..
Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir.
La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental.
Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo.
A ese motivo lo llamo hoy un amante..
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Búscate pues HOY…. un amante

Fdo: el psicólogo de la otra acera.

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Las circunstancias, a veces, nos protegen del futuro?

Llevo una temporada haciendo revisión del pasado y las cosas que han pasado en mi vida. Normal cuando pasa tu cumpleaños, aunque sea en mi caso.

Sobre todo, dándome cuenta de que si algo que quería que pasara mucho, y si hubiera pasado en el momento que lo quería, mi vida al día de hoy, sería más caos aun de lo que posiblemente sea ahora.

Mi madre diría, “nena, tenes mucho tiempo libre, pensas demasiado.” Puede que tenga razón, pero en mi caso sucedió algo que me ha llevado a hacer de esto un ejercicio de comedura de coco semanal o casi.

Hace 10 años, o quizás más, ya he perdido la cuenta, tuve la oportunidad de presentarme a una oferta de empleo que básicamente consistía en hacer lo que hago, pero en Castellón. Debía mudarme de ciudad, y no solo era mucho más dinero que el que cobraba sino porque me tenía que mudar junto al mar. Cosa que sigo pensando y haré algún día. ¿Pero qué mejor que hacerlo con un trabajo no?

Tuve un montón de entrevistas, y estuve entre las últimas. Al final, no me contrataron. Recuerdo lo frustrante que fue y como me sentí.

Cuando estalló la crisis en el 2008 con la construcción y las promotoras, me di cuenta un día que, si al final ese trabajo me hubiera salido, seguro hubiera ido al paro. Teniendo en cuenta que las promotoras inmobiliarias son las empresas que más cerraron en este país.

Desde ese momento, de vez en cuando o cuando me asalta un recuerdo de algo en especial que yo quería mucho pero que no salió, y lo frustrante que fue, pero que ahora ya no existe más, pienso que a veces las circunstancias nos protegen sin saberlo.

Algunos dirán que el universo nos muestra el camino correcto. Como lo quieras llamar, universo, circunstancias, etc. Algo no protegió, aunque en su momento no lo vimos o quisimos ver.

Me he dado cuenta de que de estas en mi vida tengo varias.  Al final lo que menos ilusión me ha hecho, es lo que mejor me ha salido.

Aunque yo he aprendido a hacer, lo mismo que ha contado en una entrevista Miguel Bose, cuando dijo “que él se dejó llevar por la vida”. Yo diría, “yo me he dejado llevar por las circunstancias”.

Aunque molesta y bastante casi siempre, porque no es lo que en el fondo uno quiere, aunque no es para quejarse. Pero bueno, el que no se quiere convencer es porque no quiere.

Así que ya sabes mi consejo de hoy…

Vive, ama y no te frustres porque algo de lo que tu deseas en tu vida, no salga, seguro habrá algo mejor esperándote. Deja que llegado a este punto en tu vida, la vida fluya, que se convierta en una grata sorpresa donde te lleve.

Y si esto no te consuela de tu frustración, porque lo que querías no sale, piensa que siempre se puede estar peor.

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Quiero que me rescaten

Dicen que el universo “no te da lo que quieres sino lo que necesitas”, y llegados a este punto de mi vida “necesito que me rescaten”.

Que me rescaten de mi propia inoperancia.

Que me rescaten de la falta de visión en mis propios objetivos, que hace mucho he olvidado cuales eran.

Que me rescaten de esa sensación de “me da lo mismo”, que llueva, nieve o haga sol.

Que me rescaten, dándome la mano y sacándome del pozo que yo misma me he tirado.

Porque en estos tiempos de hastío, mediocridad y violencia generalizada, porque miren que no hay sitio en el mundo donde no haya un conflicto por algo, necesito y quiero que me rescaten. Que me ayuden a curar esa sensación de agobio que todo me da.

Que alguien me de algo de esperanza, que me de algo en que centrarme positivamente. Que me recuerden que se puede, que uno tenia objetivos, y que la vida es así, que va y viene,  pero que las metas o sueños, se tiene que tener. Que no importa que tu hayas cumplido los tuyos, que me ayude a buscar otros nuevos. Que la rutina no es mala si se llena de sueños, cosas  que a uno le guste crear o hacer. Porque para crear, se necesita rutina, repetición, esfuerzo y sobre todo constancia. Eso que yo he perdido por el camino.

Se puede con mucho pero no con todo, por eso quiero un rescate. @lucreziarrias Clic para tuitear

Es normal, uno llega a lo que llaman “la edad madura”, y su energía ya no es la misma que hace 20 años. Por eso, necesito que me rescaten. Que me den algo que yo hoy por hoy no tengo, nuevos sueños. Me den o me ayuden a encontrarlos. Un rescate en toda regla.

Por eso hoy mi consejo es….

Vive, ama y pide que te rescaten. Si lo hace el sistema, ¿porqué no lo haras tu? Que todos lo necesitamos de vez en cuando. Que no vivimos solos, necesitamos a los demás, por más que tu vivas en soledad consentida o impuesta, no estamos hechos para vivir solos. Pide un “rescate” al universo, que por pedir no quede. Que te rescaten. Y si ese rescate nunca llega, al final no pasa nada,pídele fuerza, sabiduría, resistencia y rescátate a ti mismo. Porque se puede. Pon toda tu energía en “rescatarte”, aunque si alguien te tira una cuerda y así te sujetas bien, mejor.

Nunca había pedido “un rescate”. Porque yo podía con todo. Pero ahora me doy cuenta que no, no se puede con todo. Y cuanto antes nos demos cuenta mejor. Se puede con mucho, pero no con todo.

 

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