De cambios en gustos musicales va la cosa

Al ver un vídeo de Sandro cantando Rosa Rosa, he tenido un flash de memoria. Y os lo voy a contar.

Corría el año setenta y tantos, mi hermano Roberto estudiaba ingeniería nuclear en  el Instituto Balseiro en Bariloche, Argentina. Uno de esos años yo fui en mis vacaciones de invierno a su casa para esquiar. En ese viaje me pasaron dos cosas que aun hoy las recuerdo.

Primero, con su amigo de piso, me pase uno de esos días esquiando todo el día en el Catedral con él, y en cada subida en la telesilla me enseñaba un párrafo de la única canción que aun hoy recuerdo de memoria y era su preferida.. Father and Son de Cats Stevens. (lo puedes escuchar vía este link) Empezamos en la primera subida, y en la última ya me la sabia de memoria. Fue un día maravilloso. Han pasado,… qué más de 40 años? Posible, y aun la canto de corrido. El que me lo enseñó ni se que ha sido de él. Recuerdo el día, la canción pero nada más.

En ese viaje también fue la prima de ese amigo de mi hermano, y hablando con ella una noche me dice que estaba enamorada de Sandro. Me acuerdo de mi sorpresa, porque para una chica como yo “de buena familia y colegio de monjas”, Sandro no entraba en los cánones de gustos musicales admitidos. Porque como el tango en el principio del siglo XX que las señoritas no lo bailaban porque era de arrabal, a Sandro en esa época “una señorita” como se suponía que era yo, no lo escuchaba por casi similares razones.

Tengo que decir, que el gusto de esta chica en ese momento me escandalizó, pero no solo porque le gustara, a mí me parecía algo vulgar, sino por el nivel de fan que haría cualquier cosa por su ídolo, cosas que yo no he tenido nunca por nadie. Ella estaba convencida que se casaría con él. Cosa evidentemente que nunca sucedió, porque no creo que lo haya conocido en persona. Era pura fantasía de “Cholula”, como se decía en mi época. (Si ves el link del inicio del post, ves el vídeo de la canción y el público, y me entenderás lo que cuento.)

Las cosas de la vida, ahora me gusta Sandro, como Tom Jones que era la misma situación. Era un escándalo que le gustara a una joven de 20 años en la sociedad que me tocó vivir. Ahora tengo los grandes éxitos de Sandro, en casa que compré cuando falleció y me encantaría ver un concierto en directo de Tom Jones.  Los gustos cambian, menos mal sino me los hubiera perdido de conocer sus músicas.

Lo que me pasa, es que sigo sonriendo escribiendo esto, porque pienso… como cambiamos en la vida, no solo los gustos sino como personas. Por suerte, evolucionamos de las tonterías enconcertadas que nos querían imponer hace años. Que en mi caso fueron muchas.

Que tenía que hacer esto, hacer lo otro, vestirme así, maquillarme o vestirme asa. Cuantas imposiciones sociales tenía que cumplir. No he soportado las normas y por suerte ahora tampoco. Será por eso que en cuanto pude me salí corriendo y haciendo lo que me diera la gana.

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365 días

365 días o un año como quieras decirlo sin ella. Hoy hace ese tiempo que estando yo dibujando en la Cuesta de Moyano, con los urbans luego de un largo confinamiento por el Covid, recibí esa llamada que uno nunca quiere recibir, pero que es ley de vida. Porque lo contrario es más duro aún para el que se queda.

Una llamada que me avisaba que mi madre, María Rosa, se había ido. En paz y sin enterarse. Tres días antes se quedó dormida y nunca más se despertó. Tres días que fue el tiempo que su cuerpo de 93 años resistió a la partida, porque ella no se dio cuenta. Algo que me da consuelo, porque no se enteró y no sufrio, pero no por eso deja de ser muy duro.

Por supuesto, como para miles de personas que han tenido una pérdida esa época, no pude despedirme, ni acompañarla en sus últimos días. Porque no se podía viajar por la pandemia. Otro motivo más para decir que el año 2020 fue una mierda, como poco.

Estos 12 meses han sido para mi una montaña rusa de emociones. Me ha costado mucho y aún lo hace acostumbrarme a no estar ella. Ella era mi referente en muchos aspectos. Y el vacío que me dejó, aún hoy no le llene.

Muchos dicen que los que se van, vienen a despedirse. A mi me pasó con una gran amiga Ceci cuando partió, creo que ya lo conté por aqui. Pero en el caso de mi mamá, no. Se que se fue porque me lo dijeron, pero mi corazón no lo constató. Si me tengo que poner mística, diría que nunca vino porque donde se fuera, era donde ella quería estar. (suspiro) que se yo.

María Rosa, era una gran madre, que siempre estuvo para mi ahí. Con un caracter difícil para otros, pero no para mi. Me da igual lo que digan o no, los otros afectados por la pérdida, he escuchado de todo. Yo me quedo lo que su partida significó para mi.

Lo único que me hace aún daño, es que algunos de los cercanos, se pudieron despedir de ella por teléfono, pero cuando pedí yo hablar con ella, me dijeron mañana y fue la noche que se durmió y no despertó más.

Han pasado muchas cosas este último año, a nivel familiar que me lo guardo para mi, pero solo decir que alguno me ha borrado mi historia y mi existencia. O lo ha intentado. Pero no pasa nada. Yo por mi salud mental en algún momento hice click,  y di por zanjado el tema. Sin resentimiento, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. En la vida he aprendido en ver para adelante y no para atrás. Que cada uno apechugue con sus mochilas.

Solo contaré una anécdota. A principio de ése mes de julio yo me fui unos días a Galicia porque me prestaron un piso. Era para dos semanas, y tuve que volverme 3 días después de llegar porque cerraron la zona donde estaba por Covid.  Cuando supe que me volvía llamé a mamá para contarle, siempre lo hacia de donde estaba. Cosas de la tecnología que siempre hablaba con ella y le contaba dónde estaba y lo que estaba viendo, como en Atenas junto a la Acrópolis, que la llamé y le conté lo que estaba disfrutando. A ella eso le gustaba mucho. Muchos viajes y siempre compartidos con ella por el teléfono.

Esa llamada desde Galicia fue la última vez que hable con ella, y nada me hacía presagiar su desenlace 15 días después, pero paso algo. Algo que me di cuenta cuando partió, no antes. Cuanto se despidió de mí, me dijo un montón de cosas bonitas, que me quería mucho, que me extrañaba, que era su niña, etc etc. Fueron tantas las cosas lindas que me dijo, que yo que no soy muy buena para aceptar muchas muestras de cariño o de amor, aunque me encanta, le dije “mamá te estas poniendo muy moña”. Y nos despedimos con un “te quiero mucho” mutuo.

Eso fue lo último que escuche de ella. Me quedo con eso ante la pérdida. Unos días después de llegar el desenlace entendí lo que había pasado. No se si era conciente o no de que se iba, pero fue un momento muy especial madre-hija. ¿Quizás lo sentía? No tengo ni idea, ya no se lo puedo preguntar.

Solo sé que ya no está. Esta semana le hice una misa in memoriam porque es lo que hacen los hijos cuando sus padres se van. Lo hago con mi padre y ahora con ella en su primer aniversario. Ella está en paz, estoy seguro, y yo con el tiempo también. Me quedo con los buenos recuerdos que han sido un montón.

Mamá, estes donde estes, te recuerdo, te quiero un montón y te extraño aun más.

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El mundo necesita un abrazo, ya

Dice el diccionario de la Real Academia Española: Abrazo: Acción y efecto de abrazar (ceñir con los brazos, Comprender, contener, incluir).  O sea en jerga popular, achuchar, estrujar con los brazos a alguien.

Que importante es dar un abrazo. ¿Lo has pensado alguna vez? A mi me encanta abrazar y sobre todo que me abracen. Los abrazos curan muchas cosas y sobre todo demuestran otras más. A veces son más importantes que una palabra de consuelo o de alegría.

Creo que se puede lograr mucho más con un abrazo ante una situación que muchas horas de terapia. Y no importa a quien abracemos, lo importante es cómo se da.

Pero el hombre moderno con la vida que llevamos todos ya no abraza. ¿Por vergüenza? ¿Por el que dirán? No tengo ni idea, pero es una costumbre que se ha dejado de tener y que yo reivindico como una necesidad como el comer o el dormir.

Y durante este año 2020, que con la pandemia se prohíbe abrazar, nos damos cuenta que es más necesario que nunca.

Recibir un buen abrazo es cuestión para muchos de vida o muerte o simplemente de calidad de vida. Te has puesto a pensar que feliz haría un abrazo a una persona mayor que estuviera sola, o a ese amigo que está triste o con depre. O al que tiene una buena noticia, es como si un abrazo les acercará a nuestro corazón. Les transmitimos nuestra energía sea para lo que sea, y eso hace mucho.

A veces nos invade un pudor mal entendido con respecto al contacto físico con la gente que nos rodea. Y eso se nota muchas veces en como damos la mano al saludar.

Hace muchos años me regalaron un libro que acabo de encontrar luego de arreglar la biblioteca, de una psicóloga americana llamado “Abrázame de Kathleen Keating”, te hablo de hace más de 30 años, aunque se sigue editando, y lo puedes encontrar gratis por ahí. Una maravilla, donde con dibujos con osos explicaba los distintos tipos de abrazos, el de osos (fuerte y estrujante), el grupal (entre varios), el de costado (pasando el brazos por la espalda), etc, etc.

Y al ojearlo nuevamente luego de tanto tiempo, me doy cuenta que es algo que deberían enseñar en la escuelas. Todos deberíamos crecer con la educación en el arte de abrazo.Sería fantástico.

Un resumen del libro sobre este tema dice:

“EL ABRAZO
Es agradable. Ahuyenta la soledad. Aquieta los miedos. Abre la puerta de los sentimientos. Fortalece la autoestima. ( ” ¡Caray! ¡Quiere abrazarme… a mi! “) Fomenta el altruismo. (” Me cuesta creerlo, pero tengo ganas de abrazar a este grandísimo bandido.”) Demora el envejecimiento; (los abrazantes se mantienen jóvenes por más
tiempo.) Ayuda a dominar el apetito; (comemos menos cuando nos alimentamos con abrazos…. y cuando tenemos los brazos ocupados al abrazar a los demás).

ADEMÁS, EL ABRAZO
Es un ejercicio de flexión para los altos. Ofrece una saludable alternativa frente a la promiscuidad. Representa una alternativa saludable y sin riesgo ante el alcohol y otras adicciones. ( ¡Mas valen abrazos que vino y pinchazos!). Afirma el ser físico.
Es democrático; cualquiera es candidato a un abrazo.

TAMBIÉN
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente. Ahorra energía al economizar calor.  Es portátil. Es gratis. No requiere equipos especiales. No necesita de un sitio especial; (cualquiera, desde un umbral hasta una sala de conferencias para ejecutivos, desde el atrio de una iglesia, hasta un estadio de fútbol, es un buen lugar para un abrazo). Hace más felices los días felices. Hace más soportables los días insoportables. Imparte sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de la vida.”

ABRACEMOS MAS PORFAAAAAAAAAA!!!!! El mundo entero necesita un abrazo en los tiempos que corren. Y si ahora no se puede, pensar que cuando volvamos a la tan ansiada normalidad practicarlo más.

Os aseguro que en estos meses tan largos y complicados de este año, muchos días de ellos, he necesitado un abrazo, y no lo he tenido. Y si algo deseo de corazón de que esta crisis pase, es para poder dar y recibir más abrazos. Seguro que a todos nos pasa lo mismo.

No olvidemos el arte de abrazar, que ya volverán los tiempos de achucharnos, de eso estoy segura.

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El vacío del día después, aún

Hace 5 años escribía…

Ayer se cumplieron 10 años del atentado en Madrid. Y no es que me olvide de ello, siempre me acuerdo, sino que he sentido lo mismo que todos estos años, el vacío que se sientes el día después del recuerdo.

Ayer hubo muchos homenajes, muchos recuerdos, mucha contención emocional para todos, pero siempre pienso, “y el día después que”.

Lo que yo más recuerdo de aquello, no es solos las 191 víctimas, sino una historia que leí los años sucesivos de una chica que está en coma desde ese momento. Se podría decir la víctima 192, porque no creo que despierte nunca.  De ella me acuerdo muy a menudo, y según me enteré ayer, sigue en coma. Se llama Laura Vega.

Ella si que esta en ese vacío del día después. Su vacío lleva 10 años.  Y si alguna vez se despertará, se acordaría de algo, retomaría sus recuerdos al 10 de marzo de 2004, a las 7.35am. O tendría un gran vacío, como el que esta barbarie nos dejó a todos?

Los demás descansan en paz, o los que sobrevivieron, siguieron adelante, de mejor o menor manera, pero la de ella, se paró ese día, en un instante, y está llena de ese vacío del día después.”

 5 años después….

Aún, cinco años después de este blog, cada 11 de marzo, la recuerdo. Y me sigo preguntando ¿Qué será de su vida? seguirá en coma. Sigo sintiendo su vacío. Nunca la he olvidado y no creo que lo pueda hacer.

Nunca me olvidaré de este 11 de marzo. Nunca. Ni de ella.

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Nuevamente pasando revista a casi década

Dicen que el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. En mi casa es así. Ha pasado otra década, o casi, y yo este 2019 redondeo las seis en mi vida. Wow, mejor no pensarlo, pero para seguir con la costumbre de recordar o pensar en el atasco, veamos desde el 2010, que fue el último, que paso en mi vida.

El recuerdo anterior lo puedes leer aquí, así tienes el compendio completo.

2011 – El año del testamento vital. Pues si, tomé conciencia de que si uno vive solo, tiene que tomar decisiones cuanto esta bien. Me costó, pero lo hice. Firmé el testamento vital. Para que seguir si uno queda vegetal? Ojalá la ley de la eutanasia se haga pronto. Yo no me quiero morir, pero uno no tiene la vida comprada. Hay que pensar en el día de despumes que dejemos a los demás cuando ya no estemos aqui, cuando estamos. Organizar es fundamental. Este año, fue en parte de viajes, fui a New York y a Malaga. En ambos me lo pase muy bien, como no podía ser de otra manera no? Por suerte, si me pongo a pensar, todos los viajes que he hecho en mi vida, han sido buenos.

2012 – Se iba a acabar el mundo, y aquí seguimos. No escribí mucho el blog este año. Estuve algo dispersa, pero había que recuperarse del susto del fin del mundo no?

2013 –Otro año que escribí poco el blog. Solo una decenas de post en el año. Curioso. Fue una crisis de escritura. Ahora tengo ganas de escribir todos los días, no lo hago por no agobiar. Pero ese año, no. Lo mejor de este año fueron mis dos semanas de vacaciones con mis perritos en Galicia. Me lo pasé en grande, tengo que volver.

2014- Este año el blog, cumplió 10 años. Y ya era como una vida. Comencé con la buena costumbre de escribir más. Más reflexiva. Alguno de los mejores post de este blog, los escribí ese año.

2015- Año prolifero de reflexiones. Ya encontrando mi rubo, pero no a Ruben. Aun hoy, que escribo estos recuerdos, sigo pensando en el misterio del tal Ruben. Creo que a esta altura me acompañará toda la vida que me queda su misterioso recuerdo.

2016 – Tuve que resolver un tema familiar, que no esperaba y me lancé a la aventura con algo de inconsciencia, tengo que reconocerlo, vendiendo mi casa soñada, que pensaba que era la definitiva, para comprar otra con un estilo totalmente distinto, incluido el barrio. Me costó mucho el cambio. 4 meses de obra, para mudarme a otra vida. La adaptación fue dura el prime mes. Ahora a la distancia, veo que todo lo que paso, era porque era lo que tenia que ser. Muchas veces una se obceca con una idea, y la distancia del tiempo le demuestra que el cambio era para mejor. En un primer momento se me cayo el mundo. Pero todo encajo por si solo, sin caso darme cuenta, y una tras otra se soluciono todo. Sin darme cuenta muy bien como. El universo me lo tenia reservado. El cambio era para mi. Ahora vivo en una casa con sol todo el año, por su disposición. Ningún día sin sol, ni siquiera en invierno. Y sobre todo calefacción central. Todo un lujo.

2017 – Un año donde lo viejo y lo nuevo, se trató de perros. Mi Gaucho se me fue en pleno cambio el año anterior, si bien fue repentino, el peque ya tenia 10 años. Pero este año perdí en un mes a Pampa, mi perrita. De golpe por un tumor agresivo pero con solo 6 años. La perdida de ambos dos tan solo con un año ha sido muy duro para mi. También tuve un rapto de solidaridad, y me traje a casa a Mirtha una perrita para buscarle una casa, que apareció en Cuenca abandonada. Me ha costado año y medio de peleas, entrenamientos, disgustos, para educarla. Porque su energía era contraria a la mía, ha sido una lucha de poder. Pero ahora esta con la familia ideal para ella, con niños que la adoran. Es al reina de la casa. Lo que hice, de tenerla hasta buscarle una casa, no lo hago más. Nadie ayudo en nada, ni en apoyo moral. No estoy capacitada para esto. Eso lo tengo claro.

2018 – Fue el año de los reencuentros. He reconectado con gente que no se muy bien porque nos dejamos de ver. Gente que conocí hace más de 20 años, que eramos amigos, pero por circunstancias nos alejamos. Me ha alegrado mucho hacerlo. Ahora seguimos o nos volvimos a ver y hablar como si nada. Salvo uno, que si conectamos pero ha puesto distancia él, que es mi deuda pendiente para el 2019, poder quedar para tomarnos un champangcito y brindar por la vida. Yo para dar gracias y él sobre todo, por seguir vivo, porque estuvo a punto de no contarlo.

También entro en mi vida el Sr. Spock, otro Shith zu. El gordo que en noviembre cumplió un año, es mi perrito. Ahora somos él y yo. Y estamos bien.

2019- Dios proveerá, o será lo que el universo decida que hacer. Porque como sabéis, soy una convencida que no hacemos lo que queremos, sino lo que nos dejan.

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Siempre es bueno recordar

Una cosa que me proporciona este blog, y sus casi dos mil post o entradas, como quieras decir, y 13 años en activo, son recuerdos.

Existe una aplicación, que hacer que todos los días me aparezca un post, que ni yo misma recuerdo haber escrito. Pero sí era mío. O cuando la gente se pone a visitar el post a través de los múltiples accesos que da Google, a este sitio.

Ellos leen y yo recuerdo.

Me encanta ver los 10 post más leídos del día, y así descubro escritos míos de hace mucho, o errores de formato, que poco a poco voy arreglando.

Generan sorpresa, por re descubrir recuerdos de una época determinada o vivencia olvidada. Dicen que el cerebro borra recuerdos para hacer lugar a otros nuevos. Yo estoy en esa edad, que me debe estar pasando, porque no hay ni un día que no descubra en este blog algo del pasado que me haga pensar.

Ahora estoy pasando por una etapa poco habladora o mejor dicho, poco escritora. Antes era una necesidad casi a diario, pero como muchos temas en mi vida, paso. Soy de esas personas que pone mucho empeño en una cosa una temporada, pero que de repente esas ganas y necesidad desaparece, para hacer sitio a otra cosa nueva.

Eso me ha pasado con el escribir. Antes escribía cuentos, historias, tenía ideas. Ahora nada. Más que nada, ninguna ganas de hacerlo.

Escribir hoy este post, es una obligación. Porque sigo esforzándome por hacerlo como ejercicio de superación personal. Me obligo a hacerlo, sino quedaría reducido a nada. Se que las ganas o los temas volverán. Pero por ahora, es más lo que me aportan estos recuerdos que aparecen desde los post de este blog, que hacerlo desaparecer.

Y la lluvia sigue. Y ya van dos semanas.

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Nuevo año, nueva etapa, nuevo blog

Si algo tengo, es que me encanta terminar un año y empezar otro con nuevos proyectos . En este caso, el blog ha cambiado de dirección. Me ha costado, pero sin ser informática y usando mi método de prueba y error, lo he conseguido.

Si ves la dirección, ahora el sitio tiene el nombre del blog. Creo que luego de 13 años se merecía este cambio. Ahora veremos, si papá Google, me acepta el cambio, y no me hace desaparecer 13 años de page ranking, y Seo.

Pero bueno, ya está. En estas cosas soy cabezota, y no he parado hasta lograrlo. Mucho me han ayudado los incontables blog de tecnología, que sin ellos no sabría nada. Cuando uno se dedica a construir sueños para otros en donde vivir, saber de informática alguien que estudio con un rotring, es difícil. Pero si uno sabe buscar, y prestar atención a los consejos de los expertos, o saca adelante.

El 2017, no fue un mal año, y si algo pido a este nuevo que comienza hoy, 2018, es que como mínimo se quede igual al anterior. Si mejora, mejor.

Hace muchos años que solo pido una cosa al inicio de año, que “algo me sorprenda”. Que cuando llegue al último día piense..  “wow, vaya sorpresa he tenido este año”.

Hasta ahora, hace mucho que no me pasa. Evidentemente, pido una super sorpresa grata, que de las otras en la vida hay un montón.

Espero que en este año, siga compartiendo mis pensamientos, en el atasco o donde sea, con todos vosotros. Que tenga temas que escribir, y muchos si pudiera ser. Porque como digo “ si un blog tiene más de 10 años, ya no es un blog, es una vida“. Y este que ha comenzado a recorrer su año 14, ya es mi vida. 

Así que querido lector, te deseo que este 2018 sea feliz, hermoso y sobre todo bueno, y que yo lo vea, con tu compañía leyéndome. Vienes conmigo???

Feliz año!!!!  a todos.

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Contra el dolor, dar vuelta página

Hace hoy una semana, que hemos pasado por el mal rato de tener que decir adiós a nuestro “perrito” Gaucho. Estamos tristes, nos falta algo, la casa esta vacía, pero era lo que tenia que hacer.

Ver sufrir a un ser que depende solamente de ti, es inmoral. Desde el día que tienes una mascota en casa, son tu responsabilidad. Y no hay más nada que decir. Evitar su sufrimiento, es el mejor regalo que le pude hacer, a los más de 10 años que fue mi perrito. 

De esta experiencia, que lamentablemente no es la primera que tengo que pasar en mi vida, me queda la reflexión de porque no se puede también aplicar la “eutanasia” a los humanos.

Seria una prueba de amor infinito hacia los que sufren y no tienen cura. Se que para esto hay métodos, como el “testamento vital”, donde uno dice que no quiere que se ensañe la medicina en sacar adelante algo que no tiene solución. Yo lo hice, pero también se que mucha gente no lo hace, porque o no lo sabe o negando lo que puede pasar no pasará. Cazo error.

Cuando uno tiene una experiencia dolorosa, es importante dar vuelta la página pronto, por un tema de salud mental. No se puede arrastrar el dolor siempre, no es sano ni para uno ni para los demás.

Por experiencia, se que el tiempo cura todo dolor de una pérdida, y lo transforma en buenos recuerdos. Nos quedamos con lo bueno y lo demás desaparece. Pero evidentemente esto depende de cada persona.  Igual, tenemos que esforzarnos por pensar en otra cosa, sino los recuerdos dolorosos ensombrecen nuestra existencia.

No se puede vivir siempre con el dolor del recuerdo. Por eso, a veces me cabrea mucho, ver grupos de gente, que en vez de recordar para no olvidar, recuerdan para odiar, destilando odio infinito luego de muchos años. Me dan pena. Porque vivir así, es vivir con resentimiento, y eso no ayuda a nadie y que decir de ellos mismos.

Cada uno tiene sus tiempos. Cada uno sabe como gestionar su dolor. Lo mejor es, no volverse loco, y si perdimos a alguien que queríamos mucho, ya sea una persona o una mascota porque se les quiere por igual, intentar pensar los buenos momentos que pasamos con ellos y no la pérdida, para poder dar vuelta página pronto. Sino, nos hundiremos en el dolor, y eso no ayuda, para nada.

pd: Gracias Gauchito, por todos los años de felicidad, compañía y vida que nos has dado. Siempre estarás con Pampa y conmigo. La casa esta vacía sin tu presencia, pero pronto la llenaremos nuevamente de tus recuerdos.

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La culpa es del Autocad

22 de marzo de 1991: hace hoy exactamente 25 años, que aterrice aquí para tomarme un año sabático. Con una maleta, un bolso, dos mil quinientos dólares y una American Express. Mi casa en Buenos Aires, la cubrí con  sábanas, con la intención que en un año no se llenara mucho de polvo.

Volví recién a los tres.

Mucho he pensado en porque hice eso, el venirme para acá. Demostrándome a mi misma, que nunca he sido una persona que piense mucho las cosas. Un mal de amores o amor a destiempo, un cansancio de siempre tener inestabilidad de trabajo y un hermano que ya vivía por aquí, ocasionaron  que quisiera pasarme 6 meses en Madrid, y luego 6 en París.

Y como leí una vez en una entrevista de Miguel Bosé, “me deje estar“. Siempre surgía algo que prolongaba mi estancia en Madrid, hasta que ya decidí quedarme. Aunque tengo que reconocer, que nunca en estos 25 años ha sido definitivo. Siempre tengo en la cabeza el volver. Pero ha pasado tanto tiempo, todo ha cambiado tanto, que si no tuve vértigo por venirme aquí, porque no era un deseo, simplemente surgió, tengo mucho, cada vez que pienso en volver.

25 años, wow, parece mentira. Mucho he logrado y salido adelante con mi esfuerzo, trabajo y hacer. Pero también el costo emocional de ese cambio ha sido muy grande. Si se pudiera volver atrás, no lo haría posiblemente, o si?

Dicen los hindúes, que de las 4 leyes espirituales que rigen nuestra existencia, la segunda dice “lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. (puedes leer más sobre ellas aquí).

En mi caso, me lo tendré que creer. He conocido mucha gente estos años, que su meta era vivir aquí, haciendo uso de su doble nacionalidad, que no es mi caso. Me reía el otro día, porque comí con dos argentinos, uno de los cuales era sociólogo, y me preguntó en que año había venido. Cuando se lo dije, me contesta “vaya, en ni en la época de Menem, ni en la del corralito“, a lo cual yo agregue “ni me vine por temas políticos, ni económicos, ni nada.. simplemente me vine“.

Siempre aquí, que catalogan a todos por de donde eres, siempre te llaman “la argentina”,  te quieren presentar a sus amigos argentinos, quieren ir a comer carne contigo,  los tópicos pasan y mucho, os lo aseguro. Lo vieron como algo “raro”, que una argentina viviera aquí, sin un motivo concreto, salvo el dejarse llevar.

[Tweet “El cerebro, con el tiempo te cambia las historias que recuerdas”] os lo puedo asegurar. Con este tema, sigo con la misma historia pero hoy en día, no se si lo que yo considero real, sucedió o no, en el mismo período de tiempo, o simplemente, son temas que yo he agrupado para dar sentido a todo.

Al final, sino sé a ciencia cierta porque me vine, tengo que decir que la culpa de que me quedara la tiene el “Autocad”. Porque si ese domingo yo no hubiera leído el País, y hubiera visto el aviso de un curso de Autocad, y mi hermano no me hubiera ofrecido la matricula, no me hubieran ofrecido un trabajo en un ascensor, y no me hubiera quedado.

O si?

Cuantas vueltas tiene la vida. Y para seguir con el hilo de lo anterior, otra ley de la espiritualidad hindú es “cuando algo termina, termina“.

Esto ha terminado? ahora es mi pregunta del millón.

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A veces es bueno no olvidar

Como todo 26 de diciembre me he levantado recordando a esos miles de personas que murieron por el tsunami. Un recuerdo sentido y una oración.

Muchos puntos de inflexión en la vida de una persona suceden. Algunos son por suerte ajenos a nuestra vida cercana, porque no nos toco directamente, pero no por eso son menos impresionantes o dolorosos. Dejan marca igual, porque ya sea de la madre naturaleza o del hombre, son shockeantes.

Del tsunami no me olvidare nunca,  pero tampoco del 11M y esa victima numero 191, que no murió pero que quedo en coma, siendo aun hoy una victima silenciosa. Siempre me acuerdo de ella, no de los que murieron que también, sino de alguien que no se quien es, pero que yo centralice mi dolor por ese día, simpatizando y colocando una marca, con su silencio en mi vida también para siempre.

Quizás hoy me he levantado reflexiva, pero cuantas cosas en la vida dejan marca en nuestro cerebro, convirtiéndose en recuerdos recurrentes como los de hoy. Seria bonito que solo fueran recuerdos de luz, de risas, pero la vida es como es.

Por negar lo pasado no lo vamos a borrar de la memoria.

Lo que tenemos que recordar es que en un instante todo puede dar un vuelco y marcar un antes o después, para bien o para mal. Un instante que como dice el I Ching es un trueno, un terremoto, algo que deja huella para siempre.

Muchas veces no somos conscientes de esto, y pensamos o no, que nuestros actos no dejan huella, pero que equivocados que estamos. La dejan, como hechos ajenos a nosotros pero que pasan cerca.

Ayer le decía a alguien, porque te sientes culpable por alguien que se han ido hace muchos anos y no te ocupas de los que están aquí aun. Para sentirte también culpable cuando no estén?

Mirarse el ombligo, echándole la culpa siempre a los demás, es lo mas fácil. Pero, según mi humilde sabiduría, no creo que sea sano para nadie. Ni  para unos ni para otros. Para unos porque sufren un silencio doloroso y para los otros porque nunca tienen  paz.

Pero en fin, como muchos de mis post en este blog, de una reflexión o pensamiento, deriva en un mar de letras que posiblemente solo entienda yo, pero así funciona mi cerebro.

Retomando el inicio del post, una oración y recuerdo sentido por todos los que murieron ese 26 de diciembre de 2004.

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