Centrarnos en lo que se nos da bien

Esta semana escuchaba en una entrevista un consejo de una madre a un hijo “No te centres en ser bueno en lo que se te da mal, céntrate en ser bueno en lo que se te da bien“. Y me pareció un buen consejo.

Porque es verdad. A veces no nos damos cuenta que nos centramos en querer hacer cosas bien que de entrada no se nos dan bien, porque no tenemos habilidades para ellas, y en contrapartida no hacemos caso a lo que si se nos da bien. Creo que muchas a lo largo de la vida.

En mi caso por ejemplo me gusta dibujar. Tengo mi estilo propio, ni mejor ni peor que otros, el mío. A veces me gusta y otras no. Como decía una profesora de primero de facultad “el trabajo creativo es subjetivo, te gusta o no“. Eso me pasa a mi, a veces me sorprendo gratamente de lo que he hecho y otras no, porque veo los fallos. Pero algo que me ha traído de cabeza todo la vida, es que se que no soy buena en hacer retratos.

Al escuchar el consejo de esa madre, me acordé de ellos. Porque me he centrado mucho tiempo en intentar de hacer un retrato bueno, pero no se me da bien. Llegando de nuevo a tener un estilo propio que algunos le ha gustado mucho y me han pedido uno. Nunca he sabido si con humor negro lo han pedido o porque les gusta de verdad. Pero lo han pedido y los he hecho. Porque al día de hoy lo sigo intentando.

Lo que me lleva a pensar, porque no me he centrado en lo que verdaderamente se me da bien? pero se lo que es? Porque hay recae la verdadera reflexión, se a conciencia lo que se me da bien en la vida? A esta altura creo que no.

No tengo 20 años, y he hecho muchas cosas, la mayoría con mucho entusiasmo, pero han quedado en eso, en entusiasmo. De eso si estoy sobrada, de ganas de hacer.

Hace muchos años me regalaron un libro que se llamaba “el elemento”. Que nunca terminé de leer como otros tantos, pero planteaba las pautas de saber cómo encontrar ese “elemento o pasión” en tu vida que te hacia único o especial. Que lo cambiaria todo.  Aunque creo que todos somos únicos y especiales, es verdad que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué es lo que lo apasiona de verdad de hacer.

Admiro a esa gente joven que desde chicos saben lo que les apasiona y van a por ello. Posiblemente la sociedad o la época que me tocó vivir de joven no me dio los medios para que pensara en ello. Una mujer se le exigía casarse, tener hijos y ser sumisa al patriarcado, como se dice ahora. Eso sí, me dio los medios para ganarme la vida con una profesión que aun desarrollo pero que no me apasionaba, ni antes ni ahora como debería haber sido. Simplemente ha sido me medio de vida, y gracias por ello.

Será tarde para con la edad que tengo seguir buscando ese elemento o esa pasión? (suspiro) No tengo ni idea. Cuando uno ya ve que está en unas edades que parece que todo se está acabando, no sé si quedan ganas de seguir buscando.

Quizás habría que plantearse que todo en la vida ha sido y es “ese elemento especial” que tenemos todos. Una idea conformista posiblemente, pero el que no se conforma y acepta lo que es y lo que tiene es porque no quiere o no puede.

Somos muchas cosas como individuos y tenemos que estar orgullosos de la vida que hemos desarrollado. Podría haber sido mejor o peor posiblemente, pero es la que hemos tenido. Con sus claros y oscuros.

Ahí reside todo, en la aceptación. En echar la vista atrás y no arrepentirnos. De las cosas buenas y los errores hemos aprendido a vivir. Siempre podríamos haber hecho las cosas mejor y también peor, pero llegados al día de hoy, somos lo que somos, ni mejores ni peores que los demás, simplemente somos nosotros mismos.

Ese es el verdadero valor de centrarnos en desarrollar lo que se nos da bien, que es vivir tal como somos.

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Un pasito pa delante Maria, un pasito pa atras

Eso dice la canción de Ricky Martin, y no se muy bien porque, llevo semanas con la estrofa en la cabeza. Es más, hasta veo al cantante menearse cantándola. En fin, podría tener mejores imágenes en  mi cerebro, pero es lo que me emite.

Posiblemente, porque mi vida se ha convertido en eso, un pasito para adelante, y uno para atrás. Ahora estamos en el de atrás. Porque como los navegantes, he tenido que plegar velas para volver  puerto, y abandonar la aventura que duro un año.

Dice el libro.. Arte de la guerra de Sūn Zǐ,  que retroceder en la batalla es signo de sabiduría, para  pillar fuerzas, rever la estrategia y así volver al ataque.

Si la vida es una batalla como lo es, este pensamiento se puede aplicar a mi vuelta a puerto. A veces uno lo intenta una y otra vez, pero la meta no llega. Lo mejor es replegarse, y no querer abrir una puerta con la cabeza donde hay una pared, como decía Coco.

Muchas citas, muchas referencia, para la misma mierda, que he tirado la toalla y me he replegado, como tengo que decir. Aunque esta vez se que ha sido una decisión sabia no deja de molestar que las cosas no salgan cuando uno ha puesto tanta ilusión.

Reflexionando sobre el paso atrás, siempre me queda la sensación de preguntarme que he hecho mal para que no saliera, que factores han influido, porque he repetido los errores tópicos, si los hubiera, o simplemente porque no tuve ese factor suerte que tienen otros, y que en mi, parece que siempre esta ausente.

Por ganas y empeño, no ha sido. Solo me queda una pregunta que largo al universo, ..Porque otros pueden y yo no?

Siguiendo también los consejos “tópicos”, que uno escucha por ahí,… intentaré no hacer lo mismo para no caer en el mismo error. Pero entonces que?

El otro día, en mi afán infinito de tener una respuesta donde posiblemente no la hay, y si la hay, la conozco pero no la quiero reconocer, alguien me dijo “conseguirás lo que quieres pero no por los caminos que pisas y  que piensas“. Me lo tendré que creer, porque el día a día me lo confirma. Si conseguiré algo, no tengo ni idea, pero estoy intentando focalizar para ver si me entero que quiero conseguir, porque hasta eso he perdido, de saber que quiero hacer.

Lo he perdido o no lo tenia? 

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A cinco metros de la vida o la muerte

Ayer leía en el periódico y escribo textual “No olvidaré a unas familias que se quedaron a cinco metros de entrar”. Refiriéndose a la evacuación de familias de Afganistán de los últimos días. Desde que las leí,  y los testimonios de los que ya están a salvo en España,  no dejo de pensar en ello.

Pensar en la suerte que tenemos de vivir donde vivimos, de comer todos los días, de trabajar, y de tener salud. Nos quejaremos mucho de todo, seguro, es una costumbre de esta sociedad, pero vivimos  sin restricciones, en libertad, sin violencia extrema, pudiendo hacer los que nos apetezca, cuando y donde. Menuda suerte. Otros se quedan a 5m de vivir o morir.

Creo que luego de lo que hemos pasado  en el 2020, cuando aún no ha pasado. Cuando ya nos “hemos acostumbrado malamente” a ver cifras de más de 100 muertos al día. Cuando vemos esos incendios que devoran la vida del entorno no perdonando nada. Cuando vemos esas lluvias torrenciales que arrasan con todo. Y aun muchos dirigentes del mundo niegan el cambio climáticoLlega lo de Afganistán.

La frustración de 20 años de guerras que no han servido para nada. Como siempre, pues las guerras no sirven nunca. Algún día el ser humano aprenderá que las guerras no sirven.

Lo peor, la desesperación de la gente como vos o como yo, queriendo salir de la que era su tierra y sus raíces hasta ese momento en pos de una mejor vida, sobre todo de más libertad. Para que sus vidas sean lo más parecidas a la que tenían, y como poco mejor.

Evidentemente soy consciente que los desplazados por violencia extrema, no es el primer caso Afganistán y lamentablemente no será el último. Pero estos dos últimos años ha habido tantas cosas, que creo que en mi caso esto es la gota que colma el vaso.

Todo esto me recuerda una reflexión de hace unos años, en el 2016 donde pensaba en quien tenia en el mundo el monopolio del dolor. Como si los occidentales sufriéramos y los demás no, de la misma manera.

Ya no podré soportar mucho más cosas. Cuando alguien me venga con quejas tontas, lo mandare a paseo. No te digo nada de los políticos. En cuanto comience el curso de nuevo, y empiecen con las discusiones sin sentido, si ya no les hacía caso, en el futuro menos.

Cada día confirmo aún más las cosas que son importante en la vida. Esa frase “la vida es muy corta”, que todos sabemos pero que se dice tanto hasta parecer un chiste. Pero es verdad. Lo importante es los que queremos, los que están cerca de nosotros, la familia, los amigos y la salud. Lo demás, es como el dinero, va y viene. 

Así que si hoy tengo que dar gracias por todo, las doy. Gracias!!!

Y cuando me sienta triste o mal porque las cosas no me salen como yo quería, pensaré “aunque sea has tenido los medios para intentarlo”. Otros no han tenido ni tienen tanta suerte.

Lo demás son estupideces como poco.

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Constancia

El ser humano tiene muchos valores morales, y uno es la constancia. Aunque como todo en este mundo raro que nos ha tocado vivir, se va perdiendo. Una de las causas es que vivimos tan rápido, que nos olvidamos de aplicarlos.

Ser constante, hoy es un reto. Nos llenamos de cosas que ocupan nuestro día a día sin darnos cuenta. Para toda persona que tiene una afición o realiza una actividad concreta creativa, tener constancia es una necesidad. La creatividad está ligada totalmente  la constancia.

Cuando lees alguna entrevista o biografía de algún creativo, independientemente de su campo, siempre comentan que tienen una rutina de vida que aplican sin parangón. Eso es en parte ser constante. 

Hay que luchar con el ruido que se nos presenta alrededor para hacer algo creativo. Tener un horario para trabajar o unas normas a cumplir. Sin constancia no se puede hacer nada. Ese golpe de suerte que puede tener un artista en un campo, es uno entre miles. No se puede solo esperar eso. 

Como decía alguien “hay que besar muchos sapos para que aparezca el príncipe“. Pues eso, mucho trabajo para lograr un objetivo.

No es solo en trabajos creativos. Pasa en muchos ámbitos de la vida. Se necesita constancia para ser emprendedor, para estudiar una carrera, para llevar un proyecto adelante.

¿Por qué todo esto? Porque sigo en el reto de escribir algo 30 días seguidos, y os aseguro que aunque piensen que sea una chorrada, el rito de hacerlo a diario es agotador. De repente te das cuenta, como ayer que ya se acababa el día, que no has cumplido, y por no volver a empezar, porque si me olvido tengo que volver a empezar, pones tres líneas y listo.

Así no vale  Es sobre todo aprender a ser constante con algo. Yo, que en muchos aspectos no lo soy. Aun teniendo mi edad, lo intento. Escribir por escribir, no debería ser una opción. Cumplir con lo que me he propuesto, si que vale.

Pero eso con todo. Llevo años planificando que voy a hacer algo, lo monto pero no lo hago. Como los cursos de Domestika. Los compro y no los termino. Tengo varios aun por hacer. El consuelo, si lo puedo tener, es que  cuando se lo comenté a varios en una charla de café, me reconocieron que a ellos les pasa lo mismo, menos mal.

Soy un desastre. Menos mal que con el trabajo no me pasa esto, sino viviría en la calle. Cuando se cruza mi obligación con la inconstancia, gana la obligación. Pero solo se da en un tema en mi vida, que es el laboral. En todos los demás soy lo que soy, inconstante.

Mejor reconocer o ser consciente de como somos. Así no nos engañamos mucho.

En síntesis, ser constante en mi vida, cuando no lo soy, cuando me aburro rápido de las cosas, etc, etc, es verdaderamente un reto para mi, aunque parezca una chorrada. Qué no lo es. Os lo puedo asegurar.

 

Imagen @Blog: Milk Does A Sketchbook Good - Doodlers Anonymous

 

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Pararse, mirar y respirar

Llevamos mucho tiempos oscuros con tanto confinamiento y pandemia. Algunos dice que hay que sentar las bases de una nueva vida, cuando esto pase. Eso los más optimistas. Todos los demás, siguen tan negativos y cansantes como siempre.

No pretendo quejarme, es solo una reflexión, pero hoy lunes me he parado, y mirado a mi a todos lados, intento respirar profundamente, porque estoy saturada. Como todos, me imagino.

Ver algo positivo cerca es como encontrar una aguja en un pajar. Y la comunicación y noticias que  nos llega en cantidades infames diariamente, no ayuda para nada.

Se han dado cuenta que si uno lee los titulares de los periódicos, ninguno es positivo? Si hay alguno, entras a leer, y el que ha escrito la noticia se encarga que a la mitad, empiece lo negativo.

Es como las esquelas que salen de la gente conocida que fallece. Lamentablemente en estos tiempo de Covid, bastantes. Hablan de sus logros al principio, de sus recuerdos, y a la mitad  sacan lo negativo, o si tenía problemas con alguien, o con la justicia o lo que sea. Ni los muertos se salvan de la negatividad reinante en estos momentos en el mundo.

Qué decir si alguien ha ganado un premio, o un logro deportivo, o cualquier cosa que haya que celebrar. Lo mismo. Hablan bien, las primeras líneas y luego el zasca.

No se puede vivir siempre así. En lo negativo constantemente. No tengo ni idea si antes era así también, pero en estos tiempos, esta tendencia ha tomado tintes bíblicos.

No sé si es para meternos miedo, o para meternos en vereda y que no protestemos, o lo que sea. Pero no lo veo normal. Y si antes lo aceptaba, ahora ya no.

Por eso el pararse, ver donde uno está mirando para todos lados, y respirar profundamente pensando.. venga yo sigo que les den.

Ya no leo casi la prensa. Solo algunos artículos interesantes pero nada más. Como el de ayer, en EL País, sección cultural de Margaret Atwood, sobre las utopías. Muy recomendable.

No escucho programas de la tv, donde tertulianos, muchas veces desconocidos y sin base para hablar de lo que hablan, intentan dar cátedra sobre lo que sea. Y la radio tampoco, hace mucho que no me engancha.

No leo más prensa del corazón,  donde intentan mostrar vidas que muchas veces no son reales, como si no les olieran también los pies o no se tiraran pedetes. Y mira que antes me encantaba leer el Hola, pero ahora me aburre, son todos los artículos iguales. Los veo desfasados de la realidad 2021.

Y por supuesto, nada de informativos. Con solo pasar vista rápida a los titulares de un periódico online me basta para saber lo que pasa en el mundo. Porque están constantemente con lo mismo siempre. Jodido, bien jodido. Y sin miras de cambiar.

Lamentablemente, esto nos encierra más en nosotros mismos. Y si para colmo, la vida social se ha visto diezmada por la pandemia, que nos queda? Ver muchas series o películas. Pero esto es para otro tema, porque la calidad de las misma últimamente va en barrena como nuestra vida en el mundo. Si, hay muchas, pero que te enganchen??? pocas.

No sé si a ustedes le pasa lo mismo, pero los guiones en estos tiempos son predecibles. Antiguamente estaba el chiste que decía “el asesino es… ” antes de empezar la película. Ahora no se si es por ver tantas o que, ya sé lo que va a pasar antes que pase, y muy pocas veces me equivoco. Así que otro aburrimiento.

Soy consciente que en los tiempos que vivimos, hay que llenar la vida digital con tantas cosas e información, que se pierde calidad por esta acción. Está en nosotros hacer el filtro, porque el sistema no lo hará. 

Por eso muchos lunes, es importante pararse, mirar y respirar profundamente para dejar la mente en blanco y volver a empezar otra semana de rutina, de negatividad y de pandemia. Y aguantar.

Y sino que nos queda? la pregunta del millón.

 

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Reciclarse, el antes y el después del vivir

Cuando uno va sumando años, las cosas el día a día, ya sea trabajo, aficiones, hasta el amor, entra en una rutina que produce hartazgo. No es raro encontrar gente que te comenta que su relación ya no funciona, o su trabajo le aburre, o que no le motiva su afición.

Es más común de lo que uno imagina, y con la pandemia aún más.

Llegados a este punto de nuestras vidas, que pasamos todos, y digo todos, porque es algo natural, y siempre hay un punto de inflexión en la existencia de cada uno que esto se plantea, hay dos caminos.

Uno, aceptar lo que pasa, conformarse, bajar la cabeza, y seguir con el aburrimiento diario, lo que hace la mayoría de la gente. Dos, decir hasta aquí hemos llegado, sacudirse y reciclarse, lo que hacen los valientes.

Porque para reciclarse de la vida, hay que ser  muy pero que muy valiente. No será fácil, llevará mucho tiempo y dedicación, pero se puede lograr.

Que no te gusta tu aspecto? recíclalo. Que no te gusta tu trabajo? pues cámbialo, aunque esto puede ser difícil en la situación actual, pero no imposible. Que no te gusta tu pareja? pues déjala.

La vida no es solo plan A, siempre hay que tener un plan B. Un plan para poder reciclarla y adaptarla a el nosotros que somos en ese momento.

Porque conformarse, nunca es un plan de vida. Es hundirla.

Si algo he aprendido con los años, es que lo rutinario enferma el alma y el cuerpo. Y de eso con la pandemia este último año hemos tenido mucho.

Yo lo estoy intentando y por eso lo digo. Muchas veces pienso “menudo fregado me he metido” o “esto no es para mí”. Y a la vez me digo “porque no”. La vida es muy corta y tiene los límites que vos quieras ponerle.

Así que, si el otro día el psicólogo de enfrente, nos aconsejaba que nos buscáramos un amante, yo que soy una simple mortal del montón, os aconsejo poneros manos a la obra, y hacer pequeños gestos que nos vayan reciclando la vida.

Siempre lo más sencillo es empezar por uno mismo. Como dejar de fumar, si fumas, o bajar esos kilos del invierno o cambiarnos a un look que nos sintamos bien, o comenzar a leer ese libro que nos espera, o lo que sea. Pequeños gestos, que hagan que nos sintamos bien y que comencemos el gran cambio del antes y después del vivir.

Quizás no logremos reciclarnos en un cien por cien, pero por intentarlo que no quede. Sino lo intentas nunca sabrás lo que es sentirte pleno o casi.

Lo intentamos?

Foto by @desingcollector on Twitter

 

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Dar vuelta página

Los puntos de inflexión en la vida deben marcarse en la memoria. Porque son  hitos, que nos anclan a la vida y nuestra propia historia. Pero no son  importantes solo los clásicos, por ejemplos, cuando terminamos una carrera que cambia nuestra forma de movernos por el mundo, o cuando nos casamos, o cuando nace un hijo, o lo que sea que marque algo importante en el calendario de vivir.

Sino también muchas otras cosas que posiblemente no le damos importancia como punto de inflexión porque es el día a día, pero nos marcan y nos cambian. Eso son las decisiones que tomamos casi a diario.

Estas son diarias e interminables, en el ser humano. Con algunas ni nos damos cuenta, cómo decidir qué cocinar, pero otras pueden convertirse en un punto de inflexión. 

En mi caso, no tengo a nadie que tome decisiones por mí, así que todo lo que hago, pienso y digo, son las mías propias. Algunas acertadas, otras no, pero son mías y la “culpa” sobre ellas sólo recae en mí.

Mirando la vista atrás, veo que muchas de esas que he tomado me han llevado a esos puntos de inflexión de los que hablaba. Por eso, al día de hoy, necesito dar vuelta página, para que aparezca una hoja en blanco para poder volver a llenarla de vivencias y otras tantas decisiones.

Estos últimos tiempos han sido difíciles para todos. Estamos viviendo días oscuros como yo siempre digo. Entre tantas horas perdidas por la pandemia, tantas personas que se han quedado atrás o ya no están. Tantas locuras que escuchamos, vemos y oímos a diario. Es necesario ver para adelante e intentar dar vuelta esa página de este último año, y ponernos en modo positivo. 

Muchas personas y circunstancias intentan que no lo hagamos y sigamos anclados en el dolor, la desesperanza, la duda, y el miedo sobre todo. Pero hay que levantarse un día y decir “hasta aquí hemos llegado”. Marcando un hito en esa memoria de nuestra existencia, para que la página se de vuelta  y vuelva a estar en blanco.

Esto solo depende de nosotros, de nadie más. 

Hasta aquí hemos llegado, de permitir que nos hagan “vacío”. De que no alcemos la voz contra los que nos “exigen” sin tener derecho sobre ello. De decir basta a los que no valoran nuestro trabajo diario, nuestras acciones, o lo que decimos. En definitiva, a los que nos impiden ser nosotros mismos totalmente.

Siempre me ha gustado esas frases de las películas que dicen “me quiere tal como soy”. Pero en la vida del día a día, esos pasa? Pocas veces. Vivimos en un mundo que solo juzga, solo critica o solo intenta “sentirse grande” minimizando a los que tiene al lado.

Ante esto hay que rebelarse. Marcando un hito importante, tomando la decisión de dar vuelta la página de la vida, y dejarla en blanco de gente tóxica que no nos aporta nada. Es doloroso y duro, porque corremos el riesgo de quedarnos más solos aún de lo que ya estamos. Pero hay que hacerlo. Hay que ser valiente y afrontar el futuro en blanco para llenarlo de nuevos recuerdos.

Así que te invito a que pilles papel y lápiz, marqués el día de hoy en el calendario de tu memoria, y hagas una lista de lo que no quieres más en tu vida, y lo que sí. Y te pongas a ello. Desecha lo que no aporta y abraza lo que sí. Es la única manera de volver a ver el futuro con alegría y esperanza.

Yo lo he hecho. Me da “miedo” lo que pasará, o el resultado de mis decisiones, pero debo afrontarlo como otras tantas cosas. No será la primera, ni espero a corto plazo que sea la “última” tampoco. Porque eso significa que sigo en la brecha, posiblemente más sabia o más vieja, pero que seguimos. Lamentablemente otro muchos no tienen “la misma suerte”.

Cuando empiezas tú?

Te animas a dar vuelta la página de tu vida? a por ello. Qué puede pasar? Lo máximo es que tengas que parar, cerrar la página de tu libro de existencia y volver a abrirlo por otra. Pensando en que otra vez tomaste la decisión equivocada o no?

Resetea tu existencia, así te sentirás más vivo. Olvida lo que te hace daño y recuerda lo que te hace sentir bien. Es la única forma de poder afrontar el futuro. Es la única manera de sentirnos vivos.

Dale al botón de reset y vive.

 

 

 

 

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Crónica dominguera: son bonitas mis antenas verdes?

Hola a todos. Otro domingo por aquí. Con la rutina de la vida, viéndola pasar sin muchas estridencias, pero con muchos líos, no solo externos, sino propios. Llevo muchos años en mi profesión. En mi época de estudiante, eran las entregas, en mi época de currante en estudios eran los concursos y lo límites para presentarlos, y ahora que soy mi propia jefa, iniciar una obra. Ser independiente tiene muchas ventajas, te organizas como quieras. Pero también tiene el inconveniente que todo recae en una sola persona, tu misma. El trato con los clientes, la organización, los trámites, los planos, todo, y el día tiene 24 horas solamente. Mi teléfono esta semana ha acabado con su batería a media tarde, os podéis imaginar. No por hablar con los amigos, sino apagando fuegos de todos lados. He tenido que tomar la decisión que de 16 a 17 lo apago. Así aunque sea puedo estar en silencio una hora. Por lo tanto me machaca la cabeza esa pregunta “vives para trabajar? o trabajas para vivir?”.

Hace más de 10 años que intento lo segundo, trabajar para vivir, hasta que empiezo uno nuevo. Pero bueno son unas semanas, y pronto volveré a lo estándar, hacer con mi tiempo, lo que se me dé la gana. Y dejar que los que trabajan para mí, hagan lo que les corresponde, hacer lo que cada uno sabe. Para eso los contrató, y lo mío será de vez en cuando ir a ver qué tal va todo.

El martes tengo mi cita para vacunarme, e iré. Así que quizás la próxima vez que escriba por aquí, tenga una maravillosas antenas verdes como efecto secundario. Porque es tal la “campaña de miedo” que hay instaurada, que intento tomármelo con humor. El miedo no podrá conmigo. Mucho ha pasado y he dejado de hacer y vivir, para que les haga caso a los agoreros. Si tengo un efecto adverso, habrá que apechugar, pero son más los beneficios que sé que podré tener que el miedo a ponerla. Porque si de algo si he tenido miedo todo este tiempo, es de pillarme el virus y terminar en una UCI. No al virus, sino a las consecuencias de terminar en un hospital que los odio, y se lo que puede significar para el tipo de vida que tengo. Mejor me vacuno. Eso sí, sí de aquí al martes, no vuelven a cambiar de franja de edad para ponerla, como han hecho esta semana tres veces. Todo esto es muy loco, todo. Corramos un tupido velo.

Para los que me ha preguntado, el pequeñín ya se siente curado y quiere hacer el indio. No me extraña teniendo 3 años, pero aún le quedan 4 semanas de vida tranquila. Ni siquiera le han sacado los puntos. Todo marcha bien, pero como controlas a un perro con una vitalidad desbordante dada por su corta edad? Estando con él todo tiempo que se pueda y controlando que no se mueva mucho. Así que aún me quedan 4 semanas de vida contemplativa en casa. Porque Sr. Spock está así, y yo con él. Y ni siquiera hemos llegado a la mitad del tiempo prescrito. En fin, santa paciencia.

La vida, constantemente me está mostrando que son todas piedras a saltar constantemente. O era Ley de Murphy? “Nada es nunca tan malo que no pueda empeorar”. Por poner un ejemplo, esta semana estuvo mi edificio sin ascensor, y vivo en un 5. La primera vez, intenté subir al perrito en brazos para que no suba las escaleras y solo pude hasta el tercero. Así que me encomendé al universo, y dije “que sea lo que Dios quiera”, y subió despacito. Pero subió. No hay que olvidar que está operado de la columna vertebral. Llegué a pensar que si seguir averiado, se lo dejaría a alguien cercano para que él no subiera solo. Pero por suerte, se solucionó. Ahora cada vez que salgo, cruzo los dedos para que funcione. Y en el trabajo, todo yendo como la seda, y se desprende una bajante que vamos a cambiar el martes. Pasando el piso y mojando el de abajo. Un accidente solucionable, pero no dejan de ser esas piedras que digo yo. La vida nunca es tranquila, nunca. Antes me daba lo mismo y uno lo solucionaba sin problema. Ahora todo es un mundo. Todo abruma, hasta lo mínio. Eso sí es un efecto secundario de la pandemia. Saltar esas pequeñas piedras que la vida nos impone, es un esfuerzo descomunal que nos deja agotados. Pero bueno, es lo que toca. (suspiro)

Pues nada, aquí los dejo, esperando que todos sigan bien. Cuídense muchos. Y la semana que viene, si me crecen antenas verdes después de vacunarme, os lo mostraré a ver si me quedan bien o no.

Y recordando que “esto también pasará”. Ahora más pronto que nunca en mi caso, vacunándome.

Os dejo otras Leyes de Murphy que son como la vida misma… mejor tomarla con ironía y humor.

  • Todo funcionará hasta que trates de probar que funciona.
  • El autobús llegará apenas enciendas tu cigarrillo.
  • Lo que más crece es lo que menos deseas.
  • Los sistemas nuevos generan problemas nuevos.
  • Los que viven cerca llegan siempre tarde.
  • No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad. (esta está relacionada con la vacunación)

Y si tiene ganas de leer, un artículo sobre la base científica de alguna de estas leyes….

 

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Crónica dominguera: la vacuna pa cuando

Hola a todos. Antes que nada… daros por felicitados … Felices Pascuas!!!. Este año este será mi único medio de felicitación. Al que le guste bien, y sino, también. Que no estoy para mucha bulla.

Esta semana han recibido el mensaje para vacunarse todos los colegas de mi entorno inmediato, menos yo. Dicen que van por el año 57,  puede ser, yo soy del 59, pero tengo que reconocer que me da cierto vértigo ver que yo no recibo nada. Y soy del grupo que están vacunando. Cuando lo pienso, me acuerdo de la canción de Jennifer López, “el anillo pa cuando”???? pues eso…” la vacuna pa cuando”. Se que me tocara con AstraZeneca, aunque por su mala prensa, ahora le han cambiado el nombre a Vaxzevria,  para ver si las reticencias de la gente cambia. Porque no tiene sentido otro motivo el cambio. Ya me he hecho a la idea. No puedo justificar médicamente, porque estoy sana, como algunos amigos que tienen patologías incompatibles con esta vacuna. Yo no puedo. Así que como siempre, últimamente tengo que pensar en los pro y los contras. Y son más los pro que los contras, el estar vacunado. Tendré que no asustarme mucho y dejar que las circunstancias como hasta ahora decidan por mi.

Porque si algo me ha dejado la pandemia, es la sensación que yo no decido nada de nada. Que las cosas de mi vida en estos meses, las deciden los otros o las circunstancias. Es una sensación rara, pero es así.

Sino miren con el perrito. Por las circunstancias de la pandemia y para que hiciera más ejercicio, lo hice acostumbrarse a la pelota, siendo una raza que no es pelotera. Y a dónde nos ha llevado? Una cirugía de columna, que si bien está bien y creo que se recuperará totalmente, porque es joven y tiene buena salud, tenemos que hacer “reposo casi absoluto” 6 semanas. Los paseos son de una vuelta manzana, 3 veces al día, y nada más. Para él y para mí. Porque tengo que vigilar que no se mueva mucho en casa, así que estoy también en algo parecido a “otro confinamiento” inducido no deseado. Llevo toda la semana santa, casi sin salir y bastante estresada de estar en casa, recordando al encierro obligatorio del año pasado. De más está decir, que no está el horno para bollos, para nada.

Cambiando de tema, hoy leía una crónica sobre un italiano que ya venido a Madrid a comprobar si esta “libertad” que tenemos era verdad. Debo decir que algunos cercanos me preguntaba desde California y París, en charlas telefónicas,  si eso pasaba. Madrid con la incidencia por contagio más alta de España, se está convirtiendo en “la cuna de la libertad contra la opresión por la dictadura de las restricciones impuestas”. Como decía la “presidenta” que no es santo de mi devoción “libertad o comunismo”, como asociando todo lo que nos pasa de limitar nuestras libertades como individuos por restricciones sanitarias para evitar contagios, a las ideas progresistas de una parte de la sociedad. Una locura, pero muy loco todo. Eso no es estar politizando todo?? sino es así, que caiga un rayo en mi ventana. Que cruz por Dios. Y lo que nos espera. Porque en esta “cuna de libertad” o era libertinaje mejor, tenemos elecciones el 4 de mayo, día laborable. Otra insensatez.

Una cosa si he pesado, cuando dentro de años esto haya pasado del todo, tendremos que ver para atrás, y ver quién tenía razón.  Porque es sencillo, son dos bandos, ellos o nosotros, y listo. Las conclusiones serán muy claras, y la cantidad de muertos y contagiados dirán que estilo de vida era el que se debería haber impuesto, si el de la “supuesta libertad”, manejando la pandemia con la vida económica o el de las restricciones. Parece ser que Madrid se ha convertido en el líder de la libertad y los demás en el mundo, están equivocados. El tiempo lo dirá.

Mi contestación a lo que me preguntaban de tan lejos, es que mi vida es bastante, por no decir casi normal. Porque dicen que estamos confinados en cada comunidad, que no puedo por ejemplo ir a Toledo a visitar unos amigos, pero os aseguro que toda esta semana santa, en  mi barrio había lugar para aparcar. Lo que me lleva a pensar que por más que estamos confinados perimetralmente, muchos que les da lo mismo, se han ido. Es más, un amigo está esquiando en Sierra Nevada y ha puesto sus fotos por todos lados. Pero como yo cumplo con lo que me imponen, no voy a Toledo porque seguro si me animo a ir, me para los controles y me ponen una multa. Seguro, con la suerte que llevo, seguro me pillan.

En fin, corriendo un tupido velo, os dejo. A por otra semana. En mi parte con dos “chiches” nuevos, un teléfono que no es un teléfono sino como una tableta con lápiz y todo, y un block panorámico de papel hecho a mano que acabo de recibir, y que encontré de casualidad y super bien de precio, que me dan ganas de irme ya a dibujar a alguna terraza el skyline de Madrid, cosa que haré en cuanto pueda para usarlo. Menudas panorámicas voy a dibujar. Eso sí, cuando tenga ganas, porque se me han ido con tanta falta de perspectiva del futuro.

Y recordando que “esto también pasará“.

Nota: lo que ilustra esta crónica es una de mis panorámicas de Madrid desde la terraza del RIU, donde ya pronto volveré.

 

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26 años en internet

Hoy recordaba cuando comencé a usar Internet y fue por el año 95 o sea que llevo casi metida en esto 26 años, año arriba año abajo. Antes eran las páginas web con Html, los IRC, donde la gente chateaba y se conocían, yo aun tengo amigas de esa época, había algo de romanticismo en esos tiempos por aqui. Luego todo como siempre que se masifica creciendo o quizás la expresión seria “se democratizó” y se ha ido al garete.

Con la aparición de las redes sociales, wordpress, el avance de la tecnología, esto cada día es más imposible por una cosa o la otra.

Lo que sí he comprobado,  por más que han pasado tantos años de uso, que nunca he perdido la oportunidad de encontrar a gente que se toma internet como la vida misma, o si les fuera la vida en ello. Aún hoy. Qué cruz!!!

En  mi caso siempre, independientemente de usarlo para la información o el trabajo, ha sido una cosa lúdica. Ya bastante tenemos con la vida fuera de esto, como para tomarse el uso de internet como la vida. Me divierto en Instagram, o Facebook, o pillo ideas de Pinterest, o leo a gente interesante en Twitter, o me rio con Tik Tok. Pero nunca le he dado la importancia como a otras cosas. Es un pasatiempo y nada más.

Aunque siga existiendo gente al día de hoy, que lo que debería ser lúdico, se empeñan en imponer reglas y leyes a cumplir. Siempre el mismo error, tomarse esto como la vida misma.

Por eso, me hace pensar mucho, seguir encontrando gente después de 26 años, que creen que todo lo que pasa y se dice en Internet es real. O se lo toman tan en serio, que terminan aburriendo. Y como.

Hay cosas interesantes, siempre se puede aprender algo, pero hay que rebuscar porque hay mucha que mucha mierda también. Me da cierta congoja, darme cuenta que mucha gente joven se toma lo que lee o ve, como ley. Y no creo que sea así. 

La vida está fuera, al aire, esto no es la vida, es solo tecnología. 

 

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