Coherencia

Aplicar la coherencia en nuestras vidas, se está perdiendo. Es impresionante la cantidad de gente que dice una cosa y hace otra. O dijo hace una mes algo, y lo defendió, y ahora que la situación ha cambiado, esta en lo contrario a lo que pensaba y hacia.

Cuando pienso en la incoherencia de esta sociedad en que vivimos me acuerdo de una entrevista a ex presidente argentino Menen, que cuando gano su ultima elección, dijo al hacer todo lo contrario que había prometido, “si hubiera dicho lo que pensaba hacer nadie me hubiera votado”. Os juro que siempre caigo en el mismo recuerdo. 

Y es así. Ser coherente en la vida con lo que se piensa, dice y hace, puede ser bastante difícil. Porque denotaría un alto nivel humano, de sensibilidad y empatia hacia nosotros y los demás. Y lo tenemos? o solo lo intentamos? No estoy tan convencida.

Porque son tantos los ejemplos que vemos a diario de falta de coherencia en la gente de la calle, como en los que llevan la dirección del grupo. Un día se dice una cosa y el otro otra. Es agotador. 

Que decir en la personal. Ser incoherente con lo que se dice y hace es ser un hipócrita con todas las letras. Si piensas algo, defiéndelo, llévalo hasta el final y asume las consecuencias de tu manera de pensar. Es la única manera que se puede vivir. Sea lo que sea. 

Ser coherente es ser maduro en su forma de vivir.

Ya sabes siempre mi consejo, vive, ama, disfruta de tu tiempo, y sobre todo no te dejes manipular, piensa por ti mismo, se coherente. Y si te equivocas o cambias de parecer, no pasa nada, la flexibilidad ante la vida y las situaciones también es parte del juego. La falta de coherencia, nunca.

 

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El “sino” de ser soltera

En la actualidad ser “soltera”, y ojo, me refiero solamente a la soltería femenina, se diría que esta de moda o eso nos hacen creer.

No hablo de la soltería masculina, porque para la sociedad que vivimos ser hombre, soltero y de cierto éxito, está bien visto. Dependiendo  la edad del soltero, pero eso para otro post.

Volvamos al tema de la soltería femenina.

Yo soy soltera. Tengo ciertas edades que ni me planteo dejar de serlo, y donde serlo, es solo un tema legal, porque ser soltera solo significa que nos has pasado por la vicaria o el juzgado con otra persona.  Y listo.

Lamentablemente para esta sociedad donde a las solteras se las llamaba “solteronas”, “para vestir santos”, etc, etc, no es tan simple como haber pasado o no por el altar. Es un “menosprecio” como que por ser soltera por elección o no, es ser menos que otras personas.

Porque os puedo asegurar con conocimiento de causa que dentro del canon social antiguo o actual, ser soltera es menos que ser divorciada o viuda. Lo tengo comprobado. Haber tenido compromisos de pareja, aunque ahora estés sola, te da cierto cache que una  simple soltera no tiene.

A que viene todo esto? Ayer hablaba con una amiga de este tema. Recordábamos cuando uno era más joven, si había una boda, y no tenías pareja para ir a la misma, te sentaban o con matrimonios mayores o adolescentes. No diré niños, porque tanta cara por vergüenza no tienen, pero casi. A mí me paso varias veces. Recuerdo una de un amigo que cuando terminó la cena, me levanté, pedí un coche y me fui al hotel, porque una es soltera, independiente y resolutiva. El aburrimiento era tal que no se me antojaba seguir por ahí. Lo mejor es que cuando me preguntaban los siguientes días porque me había ido tan pronto, les sorprendía mis  explicaciones.

Con mi amiga nos reíamos de esto, pero me he quedado pensando en todas las veces que los demás no saben que hacer con una “soltera” en eventos sociales, como si uno por serlo fuera una “tontita” que no sabe comportarse. Cuantas veces nos vemos obligadas socialmente a tirar de “algún amigo” para que nos acompañe al evento, para no parecer una “soltera”.

Menuda estupidez. Sigue pasando, y la que diga que no lo ha hecho, que no mienta. Nos ha pasado a todas, aunque lo neguéis. Lamentablemente vivimos en una sociedad con prejuicios.

Por ser soltera yo he tenido que aguantar… y sintetizo a tres casos reales.

Comentarios como “pobrecita, aun no se casó, algo tendrá”.

-Preguntas a tu madre como “es lesbiana?”. Que no pasaría nada si lo fuera, pero lo especulan solo porque uno no se casó. Eso sin, no tiene H.. de preguntártelo a vos misma.

-Opinar que eres una “golfa” porque vives sola y no te has casado, como si por estar sola vives en un libertinaje constante.

Estos ejemplos por decir algo, así que explicaré porque estoy soltera para que quede claro ya que no me lo preguntan abiertamente.

Estoy soltera, porque las circunstancias se dieron así. Por suerte no he tenido que necesitar un hombre, ya sea padre, hermano o marido,  para que me mantuviera económicamente, porque lo he hecho yo solita con mi esfuerzo y profesión.  Porque nunca ha aparecido en mi camino alguien que pudiera ser un compañero de vida. Y si lo ha hecho, por lo que sea no ha llegado a terminar en compromiso duradero. Listo.

No hay más razones.

Y a esta edad porque ni me lo planteo, ya he perdido las ganas de tener que empezar algo con alguien. Me da pereza de solo pensarlo. Porque soy libre de hacer, pensar, decir y estar con quien quiera, sin ataduras, ni compromisos. Porque no los necesito.

Me gusta ser soltera? Quizás no, si lo relaciono con estar soltera = estar sola. Pero como la soledad y la soltería en estos tiempos para mi no es lo mismo, No. Se puede estar casada y con mucha gente y sentirse sola, y viceversa.

Ser soltera solo es una etiqueta o un tema legal, como decía,  que se nota al hacer la declaración de la renta te puede ser adversa, porque seguro pagas más que hacerla conjunta con alguien. Pero nada más. Eso sí, esto último a los hombres también les pasa. En eso si tenemos igualdad, digo en que la declaración de la rente le salga por ser soltero a pagar más.

Pongámonos la mano en el corazón y pensemos… vemos igual a una soltera o a un soltero de igual edad????? No. Preguntémonos a nosotros mismos porque sigue pasando esto en estos tiempos. La respuesta esta en nosotros mismos y como nos comportamos como sociedad. Los cambios también.

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Aprender a vivir el vacío

Ayer hice algo que no suelo hacer. Estuve en un taller de terapia a través del arte para mujeres sin hijos. Nos anotamos con una amiga para conocer un sitio nuevo que tenemos en el barrio, sin saber muy bien que era o mejor dicho, sin tener ni idea que era. Este sitio se ha abierto este mes, y han hecho diversas actividades gratuitas para que se los conociera y como primer contacto.

Nosotras nos interesamos por esta. Porque el arte terapia es interesante, y como no tenemos niños, entrabamos en el target del evento. A ver que salía de eso. Por curiosidad.

Ha sido una experiencia como poco enriquecedora y distinta, que me ha dejado pensando en varias cosas. Que es lo bueno cuando uno hace algo distinto a lo que está acostumbrado, como poco que te sorprenda y te haga pensar.

En la presentación de cada una de las asistentes, me di cuenta que los motivos de estar ahí eran variados, pero en todos los casos sean por el tema que sea, la mayoría teníamos un bloqueo emocional o personal. Es verdad, que a través del arte o el compartirlo, uno lo cuenta y las cosas a veces se clarifican algo.

En mi caso me hizo pensar en dos cosas. 

La primera en “cuando es el momento preciso para ir a obtener lo que uno quiere.” Esto es algo que llevo muchos años hablando en este blog, y que ayer volví a comprobar. Las generaciones más jóvenes, le dan muchas vueltas a las cosas y racionalizan tanto los temas buscando el momento preciso, que produce ansiedad, frustración y desasosiego como poco. En mi caso no estoy acostumbrada a planificar mi vida a futuro. He ido viviendo lo que venía. Porque cuando lo he hecho y he intentado focalizarme por conseguir lo que quería sea lo que sea, ha aparecido lo contrario que posiblemente ha sido mejor, y me ha convencido que mejor no planificar. Que la vida ya se encargará de dar lo que sea, y que seguro no era lo pensado. Para lo bueno y lo malo.

La segunda, es como afrontamos la soledad o el vacío como lo llamaron. Pues si. El mal del siglo XXI.

La soledad es puñetera y con los años se acrecienta. Si has formado tu propia familia con hijos, estos crecen y se van a hacer su vida, dejándote sola. Si no la has formado, con los años, pasa algo parecido con los amigos y familia. En ambos casos, la edad es la que te hace vivir más en soledad.

A mí no me gusta la soledad pero es lo que toca, y luego del confinamiento se ha acrecentado. Porque si uno ya vive solo, pasar encerrados esos meses, la ha incrementado. Cuesta recuperarse porque uno se ha hecho más ermitaño.

Pero el verdadero problema  es que no sabemos cómo vivir esa soledad con nosotros mismos. Alguna vez escuche “siempre estoy con mucha gente pero me siento solo“. Pues sí.

Lo primero que tendríamos que hacer es aprender a vivir en soledad, con nosotros mismos. A ocupar nuestro tiempo, en escucharnos, en sentirnos bien con un libro y con el silencio. Que esto no nos cause ansiedad. Sino a disfrutar de esos momentos. A disfrutar de nuestra vida.

Como todo, empieza por nosotros. Una vez que lo logremos, podemos expandir esa sensación, y aunque estemos solos por las circunstancias, nos acompañaremos a nosotros mismos en esas soledad.

Yo sé que es difícil, y la muchas personas entienden que no estar con otros, es estar solos. Pero cuando encuentras serenidad y tranquilidad en tu propio espacio, ya sea escuchando música, leyendo un libro, o simplemente disfrutando sin hacer nada, es cuando aprendes a vivir el vacío, como decían ayer.

Como todo en la vida, sino estamos bien con nosotros mismos no podemos estar bien con nadie. Sino “aprendemos a vivir en el vacío”, nos  sentiremos mal siempre.

Cuesta pero se puede. Yo lo intento día a día.

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Centrarnos en lo que se nos da bien

Esta semana escuchaba en una entrevista un consejo de una madre a un hijo “No te centres en ser bueno en lo que se te da mal, céntrate en ser bueno en lo que se te da bien“. Y me pareció un buen consejo.

Porque es verdad. A veces no nos damos cuenta que nos centramos en querer hacer cosas bien que de entrada no se nos dan bien, porque no tenemos habilidades para ellas, y en contrapartida no hacemos caso a lo que si se nos da bien. Creo que muchas a lo largo de la vida.

En mi caso por ejemplo me gusta dibujar. Tengo mi estilo propio, ni mejor ni peor que otros, el mío. A veces me gusta y otras no. Como decía una profesora de primero de facultad “el trabajo creativo es subjetivo, te gusta o no“. Eso me pasa a mi, a veces me sorprendo gratamente de lo que he hecho y otras no, porque veo los fallos. Pero algo que me ha traído de cabeza todo la vida, es que se que no soy buena en hacer retratos.

Al escuchar el consejo de esa madre, me acordé de ellos. Porque me he centrado mucho tiempo en intentar de hacer un retrato bueno, pero no se me da bien. Llegando de nuevo a tener un estilo propio que algunos le ha gustado mucho y me han pedido uno. Nunca he sabido si con humor negro lo han pedido o porque les gusta de verdad. Pero lo han pedido y los he hecho. Porque al día de hoy lo sigo intentando.

Lo que me lleva a pensar, porque no me he centrado en lo que verdaderamente se me da bien? pero se lo que es? Porque hay recae la verdadera reflexión, se a conciencia lo que se me da bien en la vida? A esta altura creo que no.

No tengo 20 años, y he hecho muchas cosas, la mayoría con mucho entusiasmo, pero han quedado en eso, en entusiasmo. De eso si estoy sobrada, de ganas de hacer.

Hace muchos años me regalaron un libro que se llamaba “el elemento”. Que nunca terminé de leer como otros tantos, pero planteaba las pautas de saber cómo encontrar ese “elemento o pasión” en tu vida que te hacia único o especial. Que lo cambiaria todo.  Aunque creo que todos somos únicos y especiales, es verdad que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué es lo que lo apasiona de verdad de hacer.

Admiro a esa gente joven que desde chicos saben lo que les apasiona y van a por ello. Posiblemente la sociedad o la época que me tocó vivir de joven no me dio los medios para que pensara en ello. Una mujer se le exigía casarse, tener hijos y ser sumisa al patriarcado, como se dice ahora. Eso sí, me dio los medios para ganarme la vida con una profesión que aun desarrollo pero que no me apasionaba, ni antes ni ahora como debería haber sido. Simplemente ha sido me medio de vida, y gracias por ello.

Será tarde para con la edad que tengo seguir buscando ese elemento o esa pasión? (suspiro) No tengo ni idea. Cuando uno ya ve que está en unas edades que parece que todo se está acabando, no sé si quedan ganas de seguir buscando.

Quizás habría que plantearse que todo en la vida ha sido y es “ese elemento especial” que tenemos todos. Una idea conformista posiblemente, pero el que no se conforma y acepta lo que es y lo que tiene es porque no quiere o no puede.

Somos muchas cosas como individuos y tenemos que estar orgullosos de la vida que hemos desarrollado. Podría haber sido mejor o peor posiblemente, pero es la que hemos tenido. Con sus claros y oscuros.

Ahí reside todo, en la aceptación. En echar la vista atrás y no arrepentirnos. De las cosas buenas y los errores hemos aprendido a vivir. Siempre podríamos haber hecho las cosas mejor y también peor, pero llegados al día de hoy, somos lo que somos, ni mejores ni peores que los demás, simplemente somos nosotros mismos.

Ese es el verdadero valor de centrarnos en desarrollar lo que se nos da bien, que es vivir tal como somos.

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Un pasito pa delante Maria, un pasito pa atras

Eso dice la canción de Ricky Martin, y no se muy bien porque, llevo semanas con la estrofa en la cabeza. Es más, hasta veo al cantante menearse cantándola. En fin, podría tener mejores imágenes en  mi cerebro, pero es lo que me emite.

Posiblemente, porque mi vida se ha convertido en eso, un pasito para adelante, y uno para atrás. Ahora estamos en el de atrás. Porque como los navegantes, he tenido que plegar velas para volver  puerto, y abandonar la aventura que duro un año.

Dice el libro.. Arte de la guerra de Sūn Zǐ,  que retroceder en la batalla es signo de sabiduría, para  pillar fuerzas, rever la estrategia y así volver al ataque.

Si la vida es una batalla como lo es, este pensamiento se puede aplicar a mi vuelta a puerto. A veces uno lo intenta una y otra vez, pero la meta no llega. Lo mejor es replegarse, y no querer abrir una puerta con la cabeza donde hay una pared, como decía Coco.

Muchas citas, muchas referencia, para la misma mierda, que he tirado la toalla y me he replegado, como tengo que decir. Aunque esta vez se que ha sido una decisión sabia no deja de molestar que las cosas no salgan cuando uno ha puesto tanta ilusión.

Reflexionando sobre el paso atrás, siempre me queda la sensación de preguntarme que he hecho mal para que no saliera, que factores han influido, porque he repetido los errores tópicos, si los hubiera, o simplemente porque no tuve ese factor suerte que tienen otros, y que en mi, parece que siempre esta ausente.

Por ganas y empeño, no ha sido. Solo me queda una pregunta que largo al universo, ..Porque otros pueden y yo no?

Siguiendo también los consejos “tópicos”, que uno escucha por ahí,… intentaré no hacer lo mismo para no caer en el mismo error. Pero entonces que?

El otro día, en mi afán infinito de tener una respuesta donde posiblemente no la hay, y si la hay, la conozco pero no la quiero reconocer, alguien me dijo “conseguirás lo que quieres pero no por los caminos que pisas y  que piensas“. Me lo tendré que creer, porque el día a día me lo confirma. Si conseguiré algo, no tengo ni idea, pero estoy intentando focalizar para ver si me entero que quiero conseguir, porque hasta eso he perdido, de saber que quiero hacer.

Lo he perdido o no lo tenia? 

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A cinco metros de la vida o la muerte

Ayer leía en el periódico y escribo textual “No olvidaré a unas familias que se quedaron a cinco metros de entrar”. Refiriéndose a la evacuación de familias de Afganistán de los últimos días. Desde que las leí,  y los testimonios de los que ya están a salvo en España,  no dejo de pensar en ello.

Pensar en la suerte que tenemos de vivir donde vivimos, de comer todos los días, de trabajar, y de tener salud. Nos quejaremos mucho de todo, seguro, es una costumbre de esta sociedad, pero vivimos  sin restricciones, en libertad, sin violencia extrema, pudiendo hacer los que nos apetezca, cuando y donde. Menuda suerte. Otros se quedan a 5m de vivir o morir.

Creo que luego de lo que hemos pasado  en el 2020, cuando aún no ha pasado. Cuando ya nos “hemos acostumbrado malamente” a ver cifras de más de 100 muertos al día. Cuando vemos esos incendios que devoran la vida del entorno no perdonando nada. Cuando vemos esas lluvias torrenciales que arrasan con todo. Y aun muchos dirigentes del mundo niegan el cambio climáticoLlega lo de Afganistán.

La frustración de 20 años de guerras que no han servido para nada. Como siempre, pues las guerras no sirven nunca. Algún día el ser humano aprenderá que las guerras no sirven.

Lo peor, la desesperación de la gente como vos o como yo, queriendo salir de la que era su tierra y sus raíces hasta ese momento en pos de una mejor vida, sobre todo de más libertad. Para que sus vidas sean lo más parecidas a la que tenían, y como poco mejor.

Evidentemente soy consciente que los desplazados por violencia extrema, no es el primer caso Afganistán y lamentablemente no será el último. Pero estos dos últimos años ha habido tantas cosas, que creo que en mi caso esto es la gota que colma el vaso.

Todo esto me recuerda una reflexión de hace unos años, en el 2016 donde pensaba en quien tenia en el mundo el monopolio del dolor. Como si los occidentales sufriéramos y los demás no, de la misma manera.

Ya no podré soportar mucho más cosas. Cuando alguien me venga con quejas tontas, lo mandare a paseo. No te digo nada de los políticos. En cuanto comience el curso de nuevo, y empiecen con las discusiones sin sentido, si ya no les hacía caso, en el futuro menos.

Cada día confirmo aún más las cosas que son importante en la vida. Esa frase “la vida es muy corta”, que todos sabemos pero que se dice tanto hasta parecer un chiste. Pero es verdad. Lo importante es los que queremos, los que están cerca de nosotros, la familia, los amigos y la salud. Lo demás, es como el dinero, va y viene. 

Así que si hoy tengo que dar gracias por todo, las doy. Gracias!!!

Y cuando me sienta triste o mal porque las cosas no me salen como yo quería, pensaré “aunque sea has tenido los medios para intentarlo”. Otros no han tenido ni tienen tanta suerte.

Lo demás son estupideces como poco.

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Constancia

El ser humano tiene muchos valores morales, y uno es la constancia. Aunque como todo en este mundo raro que nos ha tocado vivir, se va perdiendo. Una de las causas es que vivimos tan rápido, que nos olvidamos de aplicarlos.

Ser constante, hoy es un reto. Nos llenamos de cosas que ocupan nuestro día a día sin darnos cuenta. Para toda persona que tiene una afición o realiza una actividad concreta creativa, tener constancia es una necesidad. La creatividad está ligada totalmente  la constancia.

Cuando lees alguna entrevista o biografía de algún creativo, independientemente de su campo, siempre comentan que tienen una rutina de vida que aplican sin parangón. Eso es en parte ser constante. 

Hay que luchar con el ruido que se nos presenta alrededor para hacer algo creativo. Tener un horario para trabajar o unas normas a cumplir. Sin constancia no se puede hacer nada. Ese golpe de suerte que puede tener un artista en un campo, es uno entre miles. No se puede solo esperar eso. 

Como decía alguien “hay que besar muchos sapos para que aparezca el príncipe“. Pues eso, mucho trabajo para lograr un objetivo.

No es solo en trabajos creativos. Pasa en muchos ámbitos de la vida. Se necesita constancia para ser emprendedor, para estudiar una carrera, para llevar un proyecto adelante.

¿Por qué todo esto? Porque sigo en el reto de escribir algo 30 días seguidos, y os aseguro que aunque piensen que sea una chorrada, el rito de hacerlo a diario es agotador. De repente te das cuenta, como ayer que ya se acababa el día, que no has cumplido, y por no volver a empezar, porque si me olvido tengo que volver a empezar, pones tres líneas y listo.

Así no vale  Es sobre todo aprender a ser constante con algo. Yo, que en muchos aspectos no lo soy. Aun teniendo mi edad, lo intento. Escribir por escribir, no debería ser una opción. Cumplir con lo que me he propuesto, si que vale.

Pero eso con todo. Llevo años planificando que voy a hacer algo, lo monto pero no lo hago. Como los cursos de Domestika. Los compro y no los termino. Tengo varios aun por hacer. El consuelo, si lo puedo tener, es que  cuando se lo comenté a varios en una charla de café, me reconocieron que a ellos les pasa lo mismo, menos mal.

Soy un desastre. Menos mal que con el trabajo no me pasa esto, sino viviría en la calle. Cuando se cruza mi obligación con la inconstancia, gana la obligación. Pero solo se da en un tema en mi vida, que es el laboral. En todos los demás soy lo que soy, inconstante.

Mejor reconocer o ser consciente de como somos. Así no nos engañamos mucho.

En síntesis, ser constante en mi vida, cuando no lo soy, cuando me aburro rápido de las cosas, etc, etc, es verdaderamente un reto para mi, aunque parezca una chorrada. Qué no lo es. Os lo puedo asegurar.

 

Imagen @Blog: Milk Does A Sketchbook Good - Doodlers Anonymous

 

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Pararse, mirar y respirar

Llevamos mucho tiempos oscuros con tanto confinamiento y pandemia. Algunos dice que hay que sentar las bases de una nueva vida, cuando esto pase. Eso los más optimistas. Todos los demás, siguen tan negativos y cansantes como siempre.

No pretendo quejarme, es solo una reflexión, pero hoy lunes me he parado, y mirado a mi a todos lados, intento respirar profundamente, porque estoy saturada. Como todos, me imagino.

Ver algo positivo cerca es como encontrar una aguja en un pajar. Y la comunicación y noticias que  nos llega en cantidades infames diariamente, no ayuda para nada.

Se han dado cuenta que si uno lee los titulares de los periódicos, ninguno es positivo? Si hay alguno, entras a leer, y el que ha escrito la noticia se encarga que a la mitad, empiece lo negativo.

Es como las esquelas que salen de la gente conocida que fallece. Lamentablemente en estos tiempo de Covid, bastantes. Hablan de sus logros al principio, de sus recuerdos, y a la mitad  sacan lo negativo, o si tenía problemas con alguien, o con la justicia o lo que sea. Ni los muertos se salvan de la negatividad reinante en estos momentos en el mundo.

Qué decir si alguien ha ganado un premio, o un logro deportivo, o cualquier cosa que haya que celebrar. Lo mismo. Hablan bien, las primeras líneas y luego el zasca.

No se puede vivir siempre así. En lo negativo constantemente. No tengo ni idea si antes era así también, pero en estos tiempos, esta tendencia ha tomado tintes bíblicos.

No sé si es para meternos miedo, o para meternos en vereda y que no protestemos, o lo que sea. Pero no lo veo normal. Y si antes lo aceptaba, ahora ya no.

Por eso el pararse, ver donde uno está mirando para todos lados, y respirar profundamente pensando.. venga yo sigo que les den.

Ya no leo casi la prensa. Solo algunos artículos interesantes pero nada más. Como el de ayer, en EL País, sección cultural de Margaret Atwood, sobre las utopías. Muy recomendable.

No escucho programas de la tv, donde tertulianos, muchas veces desconocidos y sin base para hablar de lo que hablan, intentan dar cátedra sobre lo que sea. Y la radio tampoco, hace mucho que no me engancha.

No leo más prensa del corazón,  donde intentan mostrar vidas que muchas veces no son reales, como si no les olieran también los pies o no se tiraran pedetes. Y mira que antes me encantaba leer el Hola, pero ahora me aburre, son todos los artículos iguales. Los veo desfasados de la realidad 2021.

Y por supuesto, nada de informativos. Con solo pasar vista rápida a los titulares de un periódico online me basta para saber lo que pasa en el mundo. Porque están constantemente con lo mismo siempre. Jodido, bien jodido. Y sin miras de cambiar.

Lamentablemente, esto nos encierra más en nosotros mismos. Y si para colmo, la vida social se ha visto diezmada por la pandemia, que nos queda? Ver muchas series o películas. Pero esto es para otro tema, porque la calidad de las misma últimamente va en barrena como nuestra vida en el mundo. Si, hay muchas, pero que te enganchen??? pocas.

No sé si a ustedes le pasa lo mismo, pero los guiones en estos tiempos son predecibles. Antiguamente estaba el chiste que decía “el asesino es… ” antes de empezar la película. Ahora no se si es por ver tantas o que, ya sé lo que va a pasar antes que pase, y muy pocas veces me equivoco. Así que otro aburrimiento.

Soy consciente que en los tiempos que vivimos, hay que llenar la vida digital con tantas cosas e información, que se pierde calidad por esta acción. Está en nosotros hacer el filtro, porque el sistema no lo hará. 

Por eso muchos lunes, es importante pararse, mirar y respirar profundamente para dejar la mente en blanco y volver a empezar otra semana de rutina, de negatividad y de pandemia. Y aguantar.

Y sino que nos queda? la pregunta del millón.

 

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Reciclarse, el antes y el después del vivir

Cuando uno va sumando años, las cosas el día a día, ya sea trabajo, aficiones, hasta el amor, entra en una rutina que produce hartazgo. No es raro encontrar gente que te comenta que su relación ya no funciona, o su trabajo le aburre, o que no le motiva su afición.

Es más común de lo que uno imagina, y con la pandemia aún más.

Llegados a este punto de nuestras vidas, que pasamos todos, y digo todos, porque es algo natural, y siempre hay un punto de inflexión en la existencia de cada uno que esto se plantea, hay dos caminos.

Uno, aceptar lo que pasa, conformarse, bajar la cabeza, y seguir con el aburrimiento diario, lo que hace la mayoría de la gente. Dos, decir hasta aquí hemos llegado, sacudirse y reciclarse, lo que hacen los valientes.

Porque para reciclarse de la vida, hay que ser  muy pero que muy valiente. No será fácil, llevará mucho tiempo y dedicación, pero se puede lograr.

Que no te gusta tu aspecto? recíclalo. Que no te gusta tu trabajo? pues cámbialo, aunque esto puede ser difícil en la situación actual, pero no imposible. Que no te gusta tu pareja? pues déjala.

La vida no es solo plan A, siempre hay que tener un plan B. Un plan para poder reciclarla y adaptarla a el nosotros que somos en ese momento.

Porque conformarse, nunca es un plan de vida. Es hundirla.

Si algo he aprendido con los años, es que lo rutinario enferma el alma y el cuerpo. Y de eso con la pandemia este último año hemos tenido mucho.

Yo lo estoy intentando y por eso lo digo. Muchas veces pienso “menudo fregado me he metido” o “esto no es para mí”. Y a la vez me digo “porque no”. La vida es muy corta y tiene los límites que vos quieras ponerle.

Así que, si el otro día el psicólogo de enfrente, nos aconsejaba que nos buscáramos un amante, yo que soy una simple mortal del montón, os aconsejo poneros manos a la obra, y hacer pequeños gestos que nos vayan reciclando la vida.

Siempre lo más sencillo es empezar por uno mismo. Como dejar de fumar, si fumas, o bajar esos kilos del invierno o cambiarnos a un look que nos sintamos bien, o comenzar a leer ese libro que nos espera, o lo que sea. Pequeños gestos, que hagan que nos sintamos bien y que comencemos el gran cambio del antes y después del vivir.

Quizás no logremos reciclarnos en un cien por cien, pero por intentarlo que no quede. Sino lo intentas nunca sabrás lo que es sentirte pleno o casi.

Lo intentamos?

Foto by @desingcollector on Twitter

 

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Dar vuelta página

Los puntos de inflexión en la vida deben marcarse en la memoria. Porque son  hitos, que nos anclan a la vida y nuestra propia historia. Pero no son  importantes solo los clásicos, por ejemplos, cuando terminamos una carrera que cambia nuestra forma de movernos por el mundo, o cuando nos casamos, o cuando nace un hijo, o lo que sea que marque algo importante en el calendario de vivir.

Sino también muchas otras cosas que posiblemente no le damos importancia como punto de inflexión porque es el día a día, pero nos marcan y nos cambian. Eso son las decisiones que tomamos casi a diario.

Estas son diarias e interminables, en el ser humano. Con algunas ni nos damos cuenta, cómo decidir qué cocinar, pero otras pueden convertirse en un punto de inflexión. 

En mi caso, no tengo a nadie que tome decisiones por mí, así que todo lo que hago, pienso y digo, son las mías propias. Algunas acertadas, otras no, pero son mías y la “culpa” sobre ellas sólo recae en mí.

Mirando la vista atrás, veo que muchas de esas que he tomado me han llevado a esos puntos de inflexión de los que hablaba. Por eso, al día de hoy, necesito dar vuelta página, para que aparezca una hoja en blanco para poder volver a llenarla de vivencias y otras tantas decisiones.

Estos últimos tiempos han sido difíciles para todos. Estamos viviendo días oscuros como yo siempre digo. Entre tantas horas perdidas por la pandemia, tantas personas que se han quedado atrás o ya no están. Tantas locuras que escuchamos, vemos y oímos a diario. Es necesario ver para adelante e intentar dar vuelta esa página de este último año, y ponernos en modo positivo. 

Muchas personas y circunstancias intentan que no lo hagamos y sigamos anclados en el dolor, la desesperanza, la duda, y el miedo sobre todo. Pero hay que levantarse un día y decir “hasta aquí hemos llegado”. Marcando un hito en esa memoria de nuestra existencia, para que la página se de vuelta  y vuelva a estar en blanco.

Esto solo depende de nosotros, de nadie más. 

Hasta aquí hemos llegado, de permitir que nos hagan “vacío”. De que no alcemos la voz contra los que nos “exigen” sin tener derecho sobre ello. De decir basta a los que no valoran nuestro trabajo diario, nuestras acciones, o lo que decimos. En definitiva, a los que nos impiden ser nosotros mismos totalmente.

Siempre me ha gustado esas frases de las películas que dicen “me quiere tal como soy”. Pero en la vida del día a día, esos pasa? Pocas veces. Vivimos en un mundo que solo juzga, solo critica o solo intenta “sentirse grande” minimizando a los que tiene al lado.

Ante esto hay que rebelarse. Marcando un hito importante, tomando la decisión de dar vuelta la página de la vida, y dejarla en blanco de gente tóxica que no nos aporta nada. Es doloroso y duro, porque corremos el riesgo de quedarnos más solos aún de lo que ya estamos. Pero hay que hacerlo. Hay que ser valiente y afrontar el futuro en blanco para llenarlo de nuevos recuerdos.

Así que te invito a que pilles papel y lápiz, marqués el día de hoy en el calendario de tu memoria, y hagas una lista de lo que no quieres más en tu vida, y lo que sí. Y te pongas a ello. Desecha lo que no aporta y abraza lo que sí. Es la única manera de volver a ver el futuro con alegría y esperanza.

Yo lo he hecho. Me da “miedo” lo que pasará, o el resultado de mis decisiones, pero debo afrontarlo como otras tantas cosas. No será la primera, ni espero a corto plazo que sea la “última” tampoco. Porque eso significa que sigo en la brecha, posiblemente más sabia o más vieja, pero que seguimos. Lamentablemente otro muchos no tienen “la misma suerte”.

Cuando empiezas tú?

Te animas a dar vuelta la página de tu vida? a por ello. Qué puede pasar? Lo máximo es que tengas que parar, cerrar la página de tu libro de existencia y volver a abrirlo por otra. Pensando en que otra vez tomaste la decisión equivocada o no?

Resetea tu existencia, así te sentirás más vivo. Olvida lo que te hace daño y recuerda lo que te hace sentir bien. Es la única forma de poder afrontar el futuro. Es la única manera de sentirnos vivos.

Dale al botón de reset y vive.

 

 

 

 

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