Decepcionar

Hace unos años,  tuve que suplantar a alguien de mi trabajo en sus obras en visita con la propiedad y el arquitecto. Evidentemente todo lo que se comentó no iba conmigo, ni era nada personal, y lo tenía claro. Pero el arquitecto o mejor dicho la arquitecta, cabreada, cogió un tono “maternalista” como si le hubiera estado hablando a un niño, regañándolo.

Esto a mi particularmente, me pareció bastante poco profesional. Una cosa que he aprendido trabajando  o he hecho un esfuerzo por aprender, es que es trabajo, que no hay amigos y sobre todo que los clientes no tienen una relación afectiva con nosotros, solo es el trabajo una prestación, un contrato por hacer algo que como contraprestación tiene un pago. Nada más.

Si en vez de decirte, “estas pasando de la obra, no me gusta como habéis hecho esto, que no se cumplen los plazos, o lo que sea que no te guste”, dices “me siento decepcionada”, estas poniendo sentimientos en una relación laboral.

Yo particularmente creo que “decepcionar” solo se puede a un ser querido cercano, lo demás no es decepción, es otra cosa. Pero a los clientes, les puede gustar o no lo que yo haga, pero “decepcionar”? no creo.

Leyendo por ahí encontré una reflexión de Mariano Arnal, que es profesor de latín, y se dedica a explicar el castellano y dice…

“Me has decepcionado”, “me siento decepcionado”, esto es decepcionante”, son las expresiones en que solemos usar este lexema tan culto, tan elegante, que apenas se entiende, o no se entiende como debiera. Y solemos añadir algo así como: “Has frustrado las esperanzas que tenía puestas en ti”. En efecto, al usar el verbo decepcionar solemos cargar el peso de la culpa en el decepcionado, no en el decepcionador. Pero si hay un decepcionado, tiene que haber un decepcionador. Si hablásemos en lenguaje transparente, hablaríamos de engañar, que se entiende más claro; aunque probablemente volveríamos a suavizar la expresión diciendo “me siento engañado” en vez de “me has engañado”; en efecto, usamos el término decepción cuando se trata de expectativas, de promesas insinuadas, no de promesas hechas.”

Sobran más palabras. Que rico es nuestro idioma. En un trabajo se puede “engañar” o lo que sea, pero no decepcionar, que no te toquen la fibra sensibles solo es trabajo.

Cuando se mezclan los afectos en un trabajo con el cliente, es un error. Es como decir que un compañero de trabajo es tu amigo. Puede que con el tiempo alguna relación nacida en el trabajo sea amistad, pero mucho tiene que pasar. Sino mira para atrás y reconoce cuantos amigos tienes de trabajos que ya no los tienes?

Mi padre tenia un amigo cuando yo era pequeña que decía “los amigo y familia no se mezclan con el negocio” o algo por el estilo. Tenia razón. Una cosa son los afectos y otra es el trabajo. Trabajo es trabajo.

Si fuéramos consientes cien por cien de esto, nos evitaríamos muchos problemas. Os lo aseguro.

Imagen “©Rodney Smith”
Etiquetado: / /

La felicidad es un asunto del espíritu…

debido a la plasticidad de la mente.

¿Qué es la plasticidad de la mente?

Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos tener.” Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos.

A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. En otras palabras: más infelicidad autogenerada.
Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad.

Se debe trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad.

Esto lo leí el otro día, que confirma lo que yo digo siempre… Nosotros somos nuestro peores enemigos.

Pero como yo no puedo ni quiero irme al Tibet como hizo la persona que dijo estas palabras, intento hacerlo a diario. Algunas veces lo consigo pero la mayoría no. Pero por intentarlo que no quede.

Una buena manera de intentarlo, es pillar el petate e irse unos días a descansar. Cosa que he hecho estos días, y debo reconocer, que luego de casi dos años de no salir por la pandemia, esta vez me he atrevido.

No se si con el cambio de sitio, de la ciudad al mar, el cambio de horarios y hábitos, mi cerebro plástico que no blandito, cambio algo pero hoy, luego de volver ayer, me siento descolocada, y vaya como.

Puede ser por eso, o como se dice, verdaderamente esos días de descanso fuera de mi entorno habitual ha sido tan intenso que he verdaderamente desconectado de todo.

Hacía mucho pero que mucho tiempo que al volver de un viaje no me sentia asi, que me ha llamado la atención. Todo me parece nuevo, hasta la casa. Es una sensación rara, os lo aseguro. Será que verdaderamente he descansado y sobre todo mi cerebro ha hecho click y se ha desconectado.

Hermosa sensación. La necesitaba luego de tanto encierro y crispación.

Pero bueno, ya estamos de nuevo por aqui, afrontando el verano de calor y ciudad, sin nuevos planes a futuro, salvo cumplir con las obligaciones, e intentando hacer que esa “plasticidad mental” me autoconvenza que la vida que tenemos es la que verdaderamente queremos tener. 

Porque pueda que sea más feliz con los pensamientos positivos, pero estos mismos no me conformarán en pensar o sentir, que muchas cosas deberían cambiar. Pero eso para otro post.

Etiquetado: / / / / /

El arte de dar consuelo, divino tesoro

¿Qué es el consuelo? ya me lo preguntaba hace unos años, más precisamente en el 2012. En ese entonces, solo encontré una respuesta lógica en el diccionario, donde decía “Alivio que siente una persona de una pena, dolor o disgusto”La acción de consolar es “aliviar  la pena o aflicción de una persona!”Sus sinónimos son: confortar, calmar, tranquilizar, alentar, aliviar, animar, desahogarse, serenarse Sus Antónimos: desanimar, angustiar

Que bonitas palabras ¿no? pero actualmente ¿somos capaces de poder dar consuelo? no me refiero a consolar a alguien que esté enfermo o que haya sufrido una gran perdida, eso es lo más fácil de hacer por todos, como si las leyes sociales obligan. Siempre se escucha, “no te preocupes, todo saldrá bien”, pero ¿es verdad? No porque salga bien lo que sea, que eso es un deseo de superación del problema, sino del “no te preocupes”. Cuando he escuchado esto, siempre pienso en la falta de sinceridad de la frase.

En los tiempos que corren, he notado, un alarmante aumento de falta de interés por los de alrededor. Como dicen los expertos “Tenemos un cerebro social, y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros”. Yo me pregunto, “para que nuestro cerebro social funcione correctamente, tenemos que escuchar frases hechas y condescendientes, con la sensación de vació?”.

Tenemos un cerebro social, y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros Clic para tuitear

De continuar este desequilibrio social, asegura un especialista en el tema, el cerebro humano puede ver reducido su número de neuronas espejo (según los neurocientíficos, estas neuronas están íntimamente ligadas a las capacidades cognitivas relacionadas con la vida social, como la empatía)”. “Compartiendo los estados emocionales de otras personas nos sentimos directamente concernidos y se despiertan en nosotros la simpatía y la compasión, que nos mueven a la acción“.

Nadie nace sabiendo consolar, pero si se puede aprender. Aprender a escuchar al otro como primer paso. Quizás lo segundo es obviar esas frases hechas, sin sentido, como “no llores” o “no estés triste”, como si eso se puede controlar. O como dicen los expertos “como te va?” como frase muletilla, que no va a ningún lado. Primero porque si bien parece que el otro se preocupa por la persona al preguntarlo, la mayoría de las veces recibirá un claro, “bien y vos?” y ahí se largó el reguero de individualismo contando lo suyo.

He comprobado en carne propia y lo escucho a diario que cada día se soporta menos la gente que se queja. Me incluyo. Hay gente que lo usa como medio de que los demás sienta empatía por ellos, como si a ellos no les pasara nada, pero se equivocan. Aburren y solo logran que los demás miren para otro lado.

Encontrar el equilibrio, entre contar lo que sentimos o lo que nos pasa, y que nos escuche sin juzgar o con una actitud de acompañarnos en nuestra vida, mostrando un interés sincero, es complicado, pero eso es amistad. Y tiene que tener la contrapartida de nosotros, “hoy escuchados”, a “mañana los que escuchan”.

Cada día que pasa, me doy cuenta que es una virtud, el saber decir la palabra justa en el momento preciso, que provea consuelo a alguien que lo necesita. Lo que antiguamente se llamaba “la palmadita en la espalda”. Cosa que cada día se evita más.

Pero como todo tiene dos partes, los que saben también dicen = “Hay momentos en la vida que desafortunadamente hemos de atravesar solos. ¿Qué hacer cuando estamos huérfanos de apoyo? El tópico de “quererse a uno mismo” cobra aquí el mayor de los sentidos. Se puede aprender a ser amigo de uno mismo. “Un filósofo muy antiguo decía: primero bañarse, después llorar y luego rezar: el agua es muy agradable y refleja el contacto con otro; llorar es la expresión de los sentimientos, es la desinfección del alma y del cuerpo, y rezar es el sustituto del contacto humano“. La lectura, la naturaleza, la música, la creación artística, los animales domésticos…, todo vale para masajear la propia alma, son medios para activar el puente roto con los otros. El consuelo no es algo transitorio, sino una herramienta para toda la vida. “Si se tiene la capacidad de consolarse es una persona muy rica“.

Para concluir, diré que siempre me queda la sensación que difícil es transcurrir por esta, la llamada vida, aunque ella a su vez sea simple y clara. Llegados a este punto, cada día aparecen tantas cosas nuevas en cuanto al comportamiento de nuestro cerebro, de nuestra psique, de cómo nos enfrentamos a los retos, que da por tierra todo lo aprendido hasta ahora. Quizás lo mejor es la máxima de los anglosajones “take it easy”. No existe mejor consejo.

Pero qué bien sienta de vez en cuando recibir sin esperar el otro contrapartida, de esa tan ansiada “palmadita en la espalda” o de esas palabras que dicen “lo estás haciendo bien”.

Etiquetado:

El sentido común es revolucionario

La frase del título la escuche hace unos años, en una tertulia política cuando las veía, porque ahora es imposible. Nunca lo he olvidado. No recuerdo de qué iba la tertulia ni quien la dijo, pero al día de hoy no es solo “revolucionario” solo porque cuando se usa es una revolución, sino porque verlo usar es una excepción. 

Estamos inmersos en miles de problemas de todas las índoles, y he optado por hacer como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. No los puedo solucionar, es más de lo que hago actualmente que ya bastante me saca el sueño. Si para colmo los problemas son generados por personas que han perdido el sentido común, estamos fritos. ¿Así que para que me voy a preocupar?

Como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. Clic para tuitear

Dicen los psicólogos que el sentido común es lo que “describe las creencias o proposiciones que parecen, para la mayoría de la gente, como prudentes, siendo esta prudencia dependiente de unos valores de conciencia compartidos que, permiten dar forma a una familia, clan, pueblo y/o nación.

¿Dónde ha quedado esa prudencia? Esos valores de conciencia que definen el sentido común? En ninguna parte. Tenerlos ahora en los tiempos que corren es verdaderamente ser revolucionario. Donde ha quedado la ética, las buenas costumbres, la amabilidad, el “sovoir faire” que dicen los franceses, o decían, porque ellos también han perdido ese sentido común.

Bueno en realidad la sociedad actual lo ha perdido. Por ej, apliquemos el sentido común a la amabilidad. Otra cualidad perdida en esta sociedad.

Ya todos sabemos lo que es ser una persona amable, empática. ¿Cuál aplicas tú? Dicen los psicólogos que la verdadera amabilidad o empatía, no es compatible con la falta de confianza en uno mismo o el miedo a los otros, estos dos aspectos engendran una forma de defensa que puede manifestarse en forma de egocentrismo o frialdad.

Pongo como ejemplo la actitud de la joven Luna Reyes, voluntaria de la Cruz Roja esta semana abrazando a un Senegalés, exhausto por haber llegado a España. Un ejemplo de empatía, amabilidad y sobre todo sentido común hacia el trato a una persona desesperada sin importar porque estaba donde estaba, sino solo la persona y las circunstancias.

A esta joven se la ha acosado en Twitter hasta que borró su cuenta, gratuitamente y sin sentido alguno desde mi perspectiva. Solo por su gesto hacia un desfavorecido.

En nuestro día a día, se nos quiere hacer enseñar que ser amable o tener sentido común, y mostrarlo es ser débil. O que estamos equivocados ante nuestra actitud hacia la vida y la gente. Se quiere hacer creer, a través de la crítica feroz en este caso,  que los fuertes son los que más alzan la voz o los que se comportan con más agresividad. No es así, estos comportamientos ahora se sabe que encierran inseguridad y sobre todo baja autoestima.

Un jefe que grita a su personal o tiene malos modos, no tiene sentido común sobre todo porque se quiere imponer con el grito o los malos modos. Las buenas palabras, amabilidad y trato cordial, logra más que todo lo que no han querido meter en la cabeza que tiene que ser una persona para lograr el éxito. Por eso estamos donde estamos con la bendita crisis, corrupción política, inmoralidad, etc. Porque han perdido el sentido común, la amabilidad y sobre todo los buenos modales. Hemos perdido la empatía hacia otros.

¿Porque no iniciamos otra revolución? Retomando el uso del sentido común para tomar decisiones en la vida. Y si mandamos a nuestros políticos y dirigentes, a un máster en sentido común, no estaríamos todos mejor? Como esto es utópico, porque no empezamos por casa? Por nosotros mismos?

Ya lo decía mi abuelo, “la caridad empieza por casa” yo agregaría “y si el sentido común, la amabilidad empiezas a imponer contigo mismo, verás como por empatía la trasmites a los demás, seguro te sientes mejor. Se moderno, ser revolucionario, usa el sentido común.

Le doy las gracias a Luna, porque a sus 20 años le ha dado a muchos una lección de humanidad impresionante con un simple abrazo. Y espero que no se deje amedrentar por esos “inadaptados” de la vida que la quieren convencer que estaba equivocada. Para nada.

Lamentablemente en la vida se encontrará con ese tipo de gente muchas veces, pero que no pierda esa capacidad de usar su “sentido común como revolución”. Así se empieza a cambiar el mundo, con gestos como el suyo.

Etiquetado: / /

Decepción

La decepción para mi es uno de los peores sentimientos que se puede tener. Tengo que decir, lamentablemente, que estos años lo he sentido muchas veces. Más de las que me hubiera gustado.

Las cosas o situaciones nos decepcionan, las personas también. No sé qué es peor, si la decepción de una situación en la cual has puesto todo tu empeño y ganas, o de la de una persona que vos queres y es importante para tu vida.

Ambas situaciones, yo las he sufrido estos últimos años. En mayor o menor medida, me han marcado y he visto cómo las cosas, situaciones o personas desaparecían de mi espacio  vital.

Uno nunca se inmuniza de esto. Cuando vuelve a suceder, así de repente, como quien no quiere la cosa, te quedas con una cara de gil que para qué. Es como si nunca te pasó antes, porque duele tanto como la primera vez.

Cuando te recompones y lo aceptas, te das cuenta que posiblemente no tienes la culpa o no lo has motivado, simplemente ha sucedido por las propias limitaciones de lo que lo ocasionó, ya sea una situación o persona.

Pero no por ello hace menos daño. (Suspiro)

Llegados a este punto, tengo que decir, que nuevamente me ha pasado y de quien menos lo esperaba o no? Si bien, es lo que hay y sabia en el fondo que sería así, me lo olía venir, duele y mucho.

Yo no puedo influir en las situaciones que no solo dependen de mí, ni en la forma actuar o sentir de las personas que me rodean. Puedo solo ver como afronto yo esas situaciones y el empeño que pongo en ellas, y mi propio comportamiento como persona.

Puede que muchas veces me equivoque, que no cubra las expectativas de lo que se espera de mí, pero si yo acepto a los demás como son, tanto cuesta aceptarme a mí, con mis claros y oscuros? Sinceramente llegados a los años que voy a cumplir, ya es hora no?

Ni soy la más linda, ni la más encantadora, ni la mujer perfecta, ni me siento menos o más que nadie. Solamente soy como soy, unos días así y otros no. Como la media. Pero lo que tengo muy claro es que para lo bueno y para lo malo siempre he estado y estoy ahí. El que no quiera verlo es su problema, no el mío.

Me encantaría que se me acepta asi, “tal como soy” como decía Briget Jones en sus pelis. Pero lamentablemente no me he sentido así muchas veces, y posiblemente por eso soy un poco “ermitaña” como soy ahora.

Que alguien que quieres te “decepcione” no se borra. Yo llevo un tiempo largo, quizás más de lo que me gustaría,  con esto y aun hoy me sigo acordando de los que lo han hecho. Me gustaría borrarlos de mi vida, pero me han hecho una marca intangible pero sensible que creo que llevaré siempre.

Como dicen “perdono pero no olvido”. Lamentablemente para mi, siempre me acuerdo de ello. No lo he podido borrar de mi existencia. Me despierta resquemor hacia las cosas, situaciones o personas que lo han provocado. Mucho.

Me he dado cuenta con el pasar de los años, muchas veces he sido “juzgada” libremente y sin motivo aparente, salvo el resentimiento hacia mi. Sentimientos que no son míos, sino de cierta gente cercana. Se me ha juzgado, sentenciado y lapidado, se podría decir. En cuanto a mí, en esas situaciones, me he topado con “decepciones” mayúsculas.

Algunos me dirán en esta reflexión... “tienes la autoestima por lo suelos”. Y no es así. Se mis logros, mis triunfos pero también mis derrotas. Todo lo acepto con la realidad pasmosa que nos muestra el vivir.

Sentirse decepcionado por algo o por alguien, no tiene nada que ver con la autoestima. Es algo que nos pasa a todos, en mayor o menor medida. Y el que diga lo contrario miente. En este mundo actual que se critica y juzga tanto al prójimo, es muy común sentirlo.

Porque el que no lo hace, el aceptar los bueno y lo malo, vive en una irrealidad. Lo que sí estoy segura, que por voluntad propia no intento “decepcionar” como si lo han hecho muchos que quiero.

Lo importante es darse cuenta de ello, y evitar provocar decepción. El tiempo y el transcurso de la vida nos mostrará quién tenía razón, y seguir nuestro camino mirando para adelante… sin darnos vuelta.

Etiquetado: / /

Búscate un amante (recomendación del psicólogo de enfrente)

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
También están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.

Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: Depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.

Lamentablemente, lo primero que piensan en mi consejo, es “como le voy a ser infiel a mi pareja? Y ahí está la cuestión, nadie habla de infidelidad, con nadie, sino contigo mismo. Con la vida gris, con la rutina. Se infiel con lo que te paraliza, y te hace un ser uno más del montón. Cruza la línea.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición: Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.

Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. “Nuestro amante” es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

Un “amante” puede ser algo o alguien que nos haga ver que la vida es pasión, estímulo, que nos motiva a seguir.

También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”..

En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de solo vivir para sobrevivir.

Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.

Seguir en la rutina, donde los días son iguales unos a otros,  es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana

Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.

Se vos mismo el amante de alguien o de algo. Se un protagonista… de tu vida.

La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante.

Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir.

La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental. Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo, al que llamaremos “amante”.

Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.

Búscate pues HOY…. un amante.

Fdo: el psicólogo de la otra acera.

Etiquetado: / / / /

Esperanza o pensamiento mágico

Unos lo llaman “tener esperanzas”, yo lo llamo “hacer uso de nuestro pensamiento mágico”. Tener esperanzas, sabes que es… ser esperanzador, esperar que las cosas mejoren, o que algo suceda por nuestro esfuerzo y trabajo en la solución de algo.

Y sabes que es el “pensamiento mágico”?. Pues es simple, lo mismo pero también cuando las personas viven o creen vivir bajo unos parámetros, que tienen algo de irrealidad, que tienen algo de esperanza mezclada con inocencia. Algo de la definición dice “Básicamente consiste en atribuir un efecto a un suceso determinado, sin existir una relación de causa-efecto comprobable entre ellos.”

Pues así estoy yo, aplicando “pensamiento mágico” a todo tren, teniendo la sensación o la esperanza que algo sucederá, venido de arriba o de donde sea, pero que me solucionará todo. Que ilusa. Pero que lindo es tener esa sensación que aparecerá la solución sin tener mucho que ver nuestras acciones. Sería como sacarse la lotería, sin esfuerzo y sin jugar, más o menos.

Cuando todos los caminos o posibilidades de solucionar algo racionalmente desaparecen, nos queda eso, aplicar nuestro pensamiento mágico de la vida. Todos lo tenemos implícito de fábrica. Porque ya las cosas no dependen de nosotros sino de las circunstancias, del universo o de quien sea. Pero qué difícil es ¿no?

Tener la sensación que no controlamos la circunstancias que pueden dar un vuelco a tu vida, crea bastante inseguridad. Pero hay que pensar… es lo que hay. Ya hemos intentado todo, pero nada a cambiado. Todo nos lleva a la misma puerta, que es la que no queremos abrir, pero visto lo visto, se abrirá ella solita para nosotros.

Llegados a este punto, suspiramos. Respiramos hondo, y nos tiramos al vacío sin saber muy bien que nos vamos a encontrar al final.

Así que mi consejo de hoy es…

Vive, ama y no te preocupes. Porque si tienes que solucionar algo, y tú quieres hacerlo de una manera, aunque las circunstancias te harán ver cuál es el único camino. Puede que no te guste a ti, pero deberás transitar por ello. Y hasta que no llegues al final, no sabrás quién tenía razón, si tú o el universo.

No intentes ir para un lado cuando tus zapatos te llevan para el otro. Clic para tuitear

Muchas veces nos obcecamos con una solución a un problema, y no queremos ver que la tenemos delante de nosotros, aunque no sea la que queremos. Si es así, que no la queremos, piensa… y ¿si lo intento por ese camino? Quizás no tengas tú “esperanzas” que por ahí va la solución, pero la vida te la está indicando. Y por algo será.

Amplia tu mente e intenta ver todo globalmente. Ahí están las soluciones siempre, aunque para llegar a ella pongas algo de pensamiento mágico.

Un poco de pensamiento mágico con esperanza puede ser una buena mezcla para encontrar la solución a un problema. No intentes ir para un lado cuando tus zapatos te llevan para el otro.

Imagen @choisart.com
Etiquetado: / /

Las 5 formas que NO debes aplicar, para aprovechar el tiempo

Muchos analizan las formas de aprovechar el tiempo, y en la cultura de los libros de autoayuda con todo, se afirman en darnos consejos de cómo aprovechar el tiempo. Como si fuera fácil. Yo analizaré aquí, 5 formas que puede que sean para pensar, pero que no sirven de mucho en el mundo de hoy.

Escuchando a gente mayor cercana, que aunque estemos en pandemia, nunca encuentran tiempo para nada, según dicen. Pienso si esos libros tienen razón o no.  Analicemos…

1- Aprovecha al 100% los rincones del día. Esto ¿qué significa? Según el supuesto gurú del tiempo,  son los “ratos muertos”. La siesta, por ejemplo,  ¿será un “rato muerto”? porque como aconseja, estar atento para detectarlos, simplemente con eso, es perder otros ratos en el estrés que te genera el estar atento.

2-“Reduce y comprime tareas periódicas”: o sea, saca tiempo reduciendo la periodicidad de los paseos del perro.. por ej. Esto tampoco funciona mucho.

3- “Aplica la regla del minuto de oro”. Me pregunto… irónicamente… “minuto de oro”?? venga ya. Y el gurú del tiempo aclara “Al cabo del día hacemos montones de minúsculas tareas que literalmente mordisquean, no ya tu tiempo, sino tu creatividad, tu concentración, tu atención, tu energía… Saber despachar bien esas micro tareas es fundamental, aunque no lo parezca. En el momento en el que se te presente una tarea que puedes hacer y (¡ojo!) terminar en uno o dos minutos, hazlo en ese instante. Sin demora quítatela de encima.

Vale, es un buen consejo para practicar la constancia en una tarea, pero para aprovechar el tiempo, es generar más ansiedad por perderlo. Porque una tarea dura lo que tenga que durar, pues no es lo mismo levantar un muro con 40 a la sombra que con 10. Evidentemente los factores externos sobre esa tarea, también influyen en el tiempo que aplicamos en ella.

4- “Cortar el parloteo 1.0 y 2.0” o  que también dejes de comunicarte con las personas y así ya eres una máquina antisocial que lo único que hace es producir para un sistema, sin la parte social. Fantástico. Ahora a esto lo aplican al teletrabajo.

5- “Revisa y elimina compromisos”. Más de lo mismo de la anterior. Porque no dice que para tener más tiempo para las aficiones, los amigos o los hobbies, se trabaje su horario sin tener que hacer horas extras para contentar al jefe y así ascender.

El supuesto gurú del tiempo remata “Y no olvides que el tiempo NO es oro. Lo que es oro es lo que puedes hacer con él, tu trabajo y tu propia vida. Hacerlo bien, vivirla bien. Mejorar implica decidir. Mejorar implica cambiar. Tú eliges por dónde empezar.”

Bravo, y yo aclararía… no es oro todo lo que reluce. Estos consejos tampoco.

Con todo mi respeto, al gurú del tiempo. A quién deberíamos pedir consejo para no perder el tiempo, es a esos padres que teletrabajan y cuidan de sus hijos. Que cumplen con todo o casi. Hacen lo que pueden, evidentemente, el día tiene solo 24 horas.

La frase “el tiempo es oro” no es arbitraria. La vida se va rápido y la gastamos en trabajar productivamente por unos sueldos mileuristas. Eso quiere decir. No es culpa de la gente que se nos exija o se nos culpe de no saber aprovechar el tiempo, es del sistema.

Donde se nos “exige” ser eficientes en el trabajo, socialmente, etc. El día que el hombre se sienta libre de estas ataduras impuestas, ahí va a empezar a valorar el tiempo y saber aprovecharlo.

Me divierte ver que gente tiene tiempo para aconsejar a los otros como aprovechar el tiempo. Este gurú del tiempo, lleva un curso por el cual cobra, y enseña a ser más productivo con el trabajo. Pero al cual yo aconsejaría que se ponga en la piel de los demás, y haga él mismo un curso de humanidad y valoración personal y a lo de a los que ejercen de jefes. Cuando esto suceda, la gente sola y motivada va a ser más productiva y seguro emplearán mejor su tiempo. Te lo puedo asegurar.

Yo tenía el pensamiento mágico de enseñar algo a esas personas mayores que me rodean,  cómo aprovechar su tiempo por ejemplo, pero visto lo visto, ellos como siempre nos enseñan a nosotros. Porque aprovechan el tiempo sobre todo en vivir, en disfrutar de las actividades sociales, en leer un libro, en tener una charla. 

Los más jóvenes se quejan que el tiempo no les alcanza, pero para qué? para trabajar y cumplir, con esas exigencias que se les imponen o para vivir?

Yo diría para terminar una frase hecha pero real “trabaja para vivir, y no vivas para trabajar”. Eso si es emplear bien el tiempo.

Etiquetado: / / / /

La poesía y yo

Me gusta la poesía, lo he expresado en este blog desde sus inicios. Es una afición que adquirí con los años, pero he llegado a comprar libros de poesía, haciendo una pequeña colección, que ocupa varias baldas de mi biblioteca.

Con la mudanza hace unos años a una nueva casa, como tengo menos paredes disponibles, porque abrí el espacio al máximo, tuve que reducir libros, que done a una biblioteca social. Pero los de poesía y los de viajes, los guardé, algunos me han acompañado siempre. Ahora leo en libro electrónico, aunque debo reconocer que me encanta el tacto del papel de un libro. Pero es un tema de espacio.

Como todo, ya no compro libros de poesías, pero sigo leyendo o releyendo los que tenía.

Es más, junto a mi cama siempre tengo un libro de poesía, en la actualidad, una antología de la generación del 27 que me encanta. Puede ser un recurso, acostarte y leer un  par de poemas de esos que gustan, te hacen reflexionar o simplemente aquietan el alma. Cada tanto, estiro el brazo, ojeo sus páginas y me leo un par.

Prefiero leer un poema que tener en mi dormitorio una televisión. Prohibidas en esos espacios desde siempre en mi vida. O desde que me di cuenta un fin de semana, que me había pasado los dos días tirada en la cama viendo la tele. Desde ese finde las he prohibido. Las televisiones deben estar donde deben estar, pero no en los dormitorios.

No podría hablar de un poeta preferido, que va, me gustan muchos y variados. Entre mis preferidos pondría nombrar a Benedetti,  Salinas, Cernuda, Machado entre los de habla hispana, pero qué decir de Kavafi, o Whitman. En realidad no puedo elegir uno.

Es un género literario que admiro, porque con simplicidad se puede decir muchas cosas. No hablo de la poesía romántica, sino de todo tipo de poesía. Creo que hubiera sido una buena profesora de poesía.

Yo pase por esa etapa adolescente de escribir poesía. Tengo mi cuaderno por ahí, el cual muy poca gente ha visto y lamentablemente he intentado buscar pero que creo que he perdido al mudarme, nunca lo he encontrado. Aunque no pierdo la esperanza que ande por ahí.

Nunca he creído ser buena en eso, pero lo he intentado. Algunos aún les recuerdo y quizás no eran tan malos, creo recordar. Obvio por la edad y las hormonas, eran poemas sobre el amor, el desconsuelo y todo eso. Pero es una época que por suerte la deje atrás, aunque recuerdo con cariño.

Al escribir esto, me viene a la cabeza la anécdota de un amigo de uno de mis hermanos, que los leyó y le encantaron. Hugo. Siempre me los recordaba hasta que lamentablemente falleció. El decía que a través de ellos había conocido a otra persona. Que pensaba que yo era “la hermanita”, como mi hermano mayor  me hacía ver, y al contrario ya era una mujer hecha y derecha. Qué época..my God.

Casualmente, el otro día leía un artículo que decía que los estudiantes españoles secundarios independientemente de la poca afición a la lectura que tenían, no comprendían que leían si lo hacían. Y menos la poesía.

Cuando yo iba al secundario, tenía una materia que se llamaba “comprensión de textos” y que me ha ayudado mucho en mi vida. Me enseñó básicamente a interpretar y entender lo que leía. Ahora no se enseña.

Coincidí con una profesora de secundario que es la mujer de un conocido hace poco, y le plantee el tema. Me comentaba que es verdad, pero el problema no era solo eso, sino que cuando terminaran y pasarán a la facultad, tendrían el problema de la comprensión pues estudiaban de memoria.

Cuantas materias habré aprobado yo leyendo, comprendiendo, razonando más que haciéndole caso a mi memoria. La memoria si te pones nervioso te puede jugar una mala pasada, pero si aprendes a comprender lo que lees, puedes usar muchas palabras para decir lo mismo y al final logras el objetivo que es la respuesta positiva. La poesía ha sido un medio para aprender a comprender.

Ahora pienso, cuánto se perderá de la poesía si las nuevas generaciones no comprenden lo que leen porque no tienen interés, y no digamos porque no saben entender lo que les cae en las manos. También es verdad, que ahora la poesía está retornando a ponerse de moda. Y hay un montón de gente joven que la escribe y la comparte por las redes sociales. No todo está perdido.

¿Porque, si piensan que leer un libro es un fastidio, que harán con un poema?
No me extraña que para el nuevo índice para medir la inflación hayan incluido la cirugía estética, si vivimos en un mundo cada vez más frívolo, donde vale más lo físico que lo espiritual.

Porque leer cada vez está más pasado de moda. Y qué decir de leer poesía. Lo curioso del tema es que cada vez se publican más libros.
Paradojas del ser humano.

NO RECHACES LOS SUEÑOS POR SER SUEÑOS…

No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
«Yo soy el sol, los cielos, el amor.»
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra
(Pedro Salinas) ”

Mi consejo de hoy, no dejes de leer poesía. Si nunca lo has hecho, intentalo quizas prende en ti, y vuelas por el horizonte leyendo un buen poema.

Etiquetado: / /

No me cuentes más milongas, por favor…

Desde pequeña siempre me han comido el coco con decirme, siempre se consigue lo que uno desea. Los sueños, las metas, si te esfuerzas, siempre las consigues.

Ya hace mucho tiempo que me he dado cuenta que eso no es verdad. Ni con esfuerzo, ni con libros de autoayuda, ni con nada. Si consigues algo en la vida de lo que sueñas, será porque el que controla el cotarro o tu sueño o anhelo, le da la gana de dejarte que lo consigas.

Pero no será por tu esfuerzo, será por las circunstancias del entorno y por los que mandan y según como se levanten ese día.

Por ahí tenes suerte, y te lo conceden en un acto magnánimo hacia ti, que para ellos no eres nada. Pero si la suerte te es esquiva, y los que deciden se han levantado torcidos, no lo conseguirás te esfuerces lo que te esfuerces, hagas lo que hagas.

Cuanto más te esfuerces, más intentes hacer las cosas bien, siempre habrá alguien que te joda tu camino. Es deporte nacional.

Recuerdo ese año que se puso de moda, la frase de un concursante de Gran Hermano, que decía “quien me puso la pierna encima”. Pues eso.

Cuantos factores negativos para seguir esforzándote por las cosas. Qué si ya tienes 50 años y de repente te conviertes invisible para esta sociedad. Qué eres mujer y cobras un 30% menos que un hombre por igual trabajo o quizás por más. Qué te meten miedo en el cuerpo que con esas edades no vas a conseguir otra cosa, y te vas a ir al paro. Y tú te preguntas, qué paro? Si para poder cobrar más, me he tenido que hacer autónoma sin derecho a paro en un mercado laboral de mileuristas. Que nunca lograras nada, porque trabajas en un tema netamente masculino y que siempre y durante 36 años te has tenido que dar codazos para que te dejen pasar, y siempre te han cerrado el paso.

Ya me lo decía mi madre, que era una señora muy señorona, “estudia para maestra, cásate y ten hijos”. Hace 40 años era el consejo que se le daba a las niñas, y que por supuesto yo no hice ni caso. Estudie una carrera masculina, he peleado por salir del fondo de la salida,  durante más de la edad que tienes tú, seguro, he tenido que trabajar al filo de lo peligroso en cuanto a quedarte sin nada, para poder tener un mejor pasar y a día de hoy, no lo he logrado nada de lo que me he propuesto, o casi. Aunque no me quejo, porque mi trabajo y profesión, me han dado los medios para salir adelante sin depender de nadie.

Y aun me siguen diciendo que me esfuerce más? Para qué? Qué las cosas que uno se propone se consigue? Por favor, déjenme en paz, y no me cuenten más milongas. Tonterías las justa, ya no tengo más ganas de ser la tonta del grupo, más.

A ti chica menor de 30, te aconsejo que estudies y tengas independencia económica,  para tu vida. Que te busques un marido, si te apetece, que te mantengan, y te dediques a jugar al tenis mientras los niños van al colegio. Sino que persigas tus sueños, sola, sin complejos,  pero sabiendo o mejor dicho, siendo consciente, que al ser mujer, se te hará cuesta arriba. No es imposible, pero sí difícil de llegar.

Sino mira la cantidad de artículos, exposiciones que en la actualidad hablan de las mujeres “olvidadas” en el arte, la literatura. Porque lamentablemente en el pasado nunca se valoró el trabajo femenino en el campo que sea. Pero algo es algo, aunque sea ahora se les da visibilidad a sus esfuerzos. 

Teniendo claro que será difícil, complicado, intentalo igual. Siendo consciente de eso, sabes a qué atenerte. Y si se te da bien, y lo logras, aleluya. 

Es el mejor consejo que te puedo dar.  Mirame a mi, no tengo todo lo que me propuse, aunque debo reconocer, que también mucho de cosas que  no me había propuesto, pero por mi esfuerzo y trabajo me dieron la oportunidad de desarrollarme como persona. Lo importante es parar, mirar para atrás, nunca conformarse pero valorar lo conseguido.

Lo dicho, como yo ya pase a ser “invisible”, pronto me iré a las Salomón a pintar como Gauguin.

Recordando el 2009.
Etiquetado: / /