Las cosas pasan cuando tienen que pasar

Una cosa que al ser occidental le cuesta aceptar, es que “las cosas pasan cuando tienen que pasar“.  Pensamiento orientalista que en muchos aspectos choca con ansiedad de que las cosas sucedan cuando nosotros queremos y no en su debido tiempo.

Se que es difícil de aceptar. Mi cabeza me lo repite hasta la saciedad como recuerdo que haga lo que haga, sino es su momento, lo que quiero que pase no pasará. Me imagino porque me quiero convencer a mi misma que eso que nos quieren meter en la cabeza, que si te esfuerzas lo lograras, porque todo se puede.

Os garantizo que no es así. Te puedes esforzar lo que quieras. Evidentemente si no lo haces, ni lo intentas, tampoco lo lograrás. Pero si el entorno, el tiempo y las circunstancias no son positivas para lo que quieres hacer o lograr, dará igual lo que te esfuerces.

Ahora aparecen los que te dicen que de las derrotas se aprende, es más alguno cercano me ha regalado un cuaderno donde la tapa dice “para anotar tus derrotas”, como sino se grabarán a fuego en tu cabeza.  Cuando lo recibí, recuerdo que dije “que cabro…” por su regalo. Mucha mala leche en el regalo.

Leía en un libro que “el tiempo que maneja el universo no es el mismo que nosotros“.  Por eso las cosas sucederán cuando tengan que suceder.

¿Por qué pienso todo esto? Ni idea. Quizás porque  es una tarde de primavera, y aquí estoy junto a mi balcón, escribiendo o como se llamaba antes este blog, “divagando”, sobre la nada y el todo.

pd: Che Pedrín, creo que te acepto ese chupito de vodka de cerezas, necesito un poco de energía contra la astenia primaveral, que me deja empanada.

imagen vía @“Collages espaciales”. Un proyecto de lacabezaenlasnubes

 

 

 

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El universo decidió por mi

Hace ya muchos años, que intento hacer caso a las señales. Muchas veces el ser humano se obceca con las cosas, y luego resulta lo contrario, como si todo se confabulara para llevar la contraria. Muchas veces he hablado de esto en este blog. Mi experiencia, me ha enseñado que lo mejor es no planificar nada a futuro en muchos años. Porque la vida y el universo te demuestran que tenían algo distinto para ti. A veces es bueno y otras no tanto.

Por eso, cuando he aprendido esta lección, he intentado pensar, “bueno si esto no sale o no va, es porque habrá algo mejor para mi”. Mejor ser positivo que otra cosa. Es la mejor manera de conformarse con lo que a uno le llega  y no partirse siempre la cabeza contra la misma pared.

Os contaré una historia, que corrobora lo que estoy contando. Dolorosa quizás, pero es lo que me ha tocado.

Yo tenia dos perritos, Gaucho y Pampa. Un shit zhu y una teckel. Gaucho, mi perrito faldero, lo perdí por un tumor en la cabeza con metástasis en el cuello que no le dejaba respirar. 48 horas después del diagnóstico, le tuve que dormir. Un palo. De eso hace un año y dos meses. Pampa y yo, nos quedamos muy solas, y yo divagaba con tener otro perrito pequeño.

En marzo, apareció en un pueblo de Cuenca, una perra perdida, con la cola cortada por lo que se supone la querían para cazar. Pero sin chip, y de ocho meses más o menos. Yo me ofrezco, inconscientemente como mucho en mi vida, a ir a buscarla y hacerme cargo de ella hasta que aparezca un adoptante, lo que se llama “acogida”. La vamos a buscar, paseando por Cuenca que no conocía, y la traemos. Desde ese momento todos se enamoran de ella incluida su veterinaria, menos yo y Pampa. Así llego Mirtha, por Mirtha Legrand que es muy rubia, ella también.

Dicen que tiene 8 meses, de energía que ni yo ni Pampa, soportamos, vuelvo a aclarar. Pero bueno, ahí esta. Han sidos meses muy duros para mí. Una cachorra, con esa energía, tamaño y vitalidad. Con el tiempo, la voy educando, y aparece alguien que se “enamora” de ella y la quiere, pero por circunstancias, en varios meses. Yo, cándida de mi, le digo que vale, yo me la quedo en casa hasta que la puede llevar. Cuando llega el día, luego de todo el verano conmigo, me dice que no la quiere, con lo que me ha hecho perder meses cruciales para buscar otro dueño. No voy a valorar el porque, porque paso.

Llegados a este punto, ya Mirtha lleva 5 meses con nosotros, y era mi sombra. Está pendiente de mi y de Pampa. Ya es difícil que empiece el proceso de nuevo en buscar a alguien. Y me pongo a pensar porque el universo me esta diciendo.. quédatela.

Lo asocio, primero en que me dice “mira, tu que siempre piensas en volver a Argentina con tu madre de 90 años, con dos perros no podes, y menos con Mirtha y su vitalidad, la llega a empujar cariñosamente y la rompe“.

Pasan los días, y charlando con alguien le digo “alguna vez de repente entenderé porque Mirtha se tiene que quedar con nosotros. Ya lo sabre.”

Pues ha pasado eso… Ya lo sé.

He descubierto, que mi perrita Pampa, tiene un tumor en la pata de lo más malo que pueda tener, con metástasis en el pulmón. Con una esperanza de vida limitada, a los 6 meses posiblemente con suerte. Ayer le pusimos, quimio para probar si le hace algo, y luego tomaré una decisión. La quimio solo permitiría que tuviera calidad de vida, porque cura no tiene.

De repente, y dolorosamente, me he dado cuenta porque Mirtha ha aparecido en mi vida. De que me valió cabrearme de que el que la quería dijera que no, o sentirme frustrada de que todo lo que intentaba para que alguien la quisiera, no funcionaba. O de preguntarme día si y día también, de porqué me metí en semejante berenjenal. De nada.

Así que, como siempre en mi vida, debo aprender algo con dolor. El día que tenga que tomar la decisión de dormir a Pampa, para que no sufra,  que será pronto lamentablemente, confirmaré 100% que el universo me llevo a involucrarme con Mirtha sin quererla, para que no me quedara sola cuando mi peque Pampi no esté más con nosotros.

Si tengo que sacar una lección de todo esto, quizás seria de aceptar a veces las cosas sin sentido que hacemos y nos preguntamos porque. Todo tienen sentido tarde o temprano.

Como decía el poeta “Nunca es triste, la verdad lo que no tiene es remedio”.

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