No es lo mismo levantarse para sobrevivir que levantarse para vivir

Esta frase “No es lo mismo levantarse para sobrevivir que levantarse para vivir” se la escuchaba a Antonio Orozco en un programa hablando de un tema musical de él, que habla de las personas con enfermedades graves. Y como con su lucha, son su héroes.

Pero si lo piensas, es una frase que dice tanto en un puñado de palabras, que se puede aplicar a muchos. Hay tanta gente que se levanta de la cama solo para “sobrevivir” al día a día que tiene que enfrentar. Mucha que solo “sobrevive”.

Cual es la diferencia entre “vivir” y “sobrevivir“? te lo has planteado alguna vez?. Y no hablo de la gente que está pasando por una situación extrema, como se refirió Orozco, sino cualquiera de nosotros con una vida estándar por decir algo.

Para mi, que me considero más que estándar, o sea del montón como la mayoría de seres humanos según la teoría generacional de los mil, que no viene al caso ahora. Posiblemente la mayor diferencia en estos dos conceptos extremos se centra en que “vivires aprovechar la vida y las oportunidades que nos da, y “sobrevivires hacer lo que se puede con lo que se tiene o lo que la vida te ofrece en un determinado momento, sea lo que sea.

Es una fina línea la que separa los dos extremos, y muchas veces la saltamos sin darnos cuentas si estamos en un lado u otro. Porque no nos detenemos a ver si aprovechamos lo que tenemos alrededor, o hacemos lo que podemos.

Lamentablemente, la mayoría del tiempo y las circunstancias, el ser humano hace “lo que puede”, porque la vida es lo suficientemente  compleja y exigente, que por más que se quiera aprovechar lo que nos da, casi siempre es imposible llegar a ello.

Yo lo he comprobado.

Cada vez que he intentado organizar algo para conseguir eso que la “vida” me está brindando o yo creo, ella misma se ocupa de retirarme la idea a fuerza de shock. Lo mejor es dejarse llevar como diría alguien. La planificación para ese “vivir“, con el mundo actual es muy pero que muy difícil de llevar a cabo.

Me pregunto entonces… el dejarse llevar essobrevivir“?

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Imposible gustar a todo el mundo

El título de este post, es una de las verdades absolutas del ser humano. No se puede gustar a todo el mundo.
La única manera de sobrevivir a la sociedad que a veces nos asfixia, es tener este término claro y presente a diario. Se debe aprender a neutralizar los efectos de los juicios continuos del entorno, ya sean negativos o positivos. Ambos dos, afectan de distinta manera.

El filósofo Arthur Schopenhauer, ya hablaba de “la triste esclavitud de estar sometidos a la opinión ajena”.
Según este estudioso, una persona inteligente debe encontrar el equilibrio de la adulación constante como de la crítica negativa, sobre la opinión de los demás sobre nosotros.
Si aceptamos la adulación continua, que dice lo maravilloso que somos, hace que perdamos perspectiva de la realidad. Nadie puede ser perfecto y maravilloso, continuamente. El ser humano no es así, tiene claroscuros como el ying y el yang.
En contrapartida tampoco podemos aceptar la crítica continua, porque socava nuestra auto estima. No porque no la podamos escuchar, sino porque una cosa es escucharla y otra tomarla como la verdad absoluta.

Cerca de nosotros siempre existen estos dos tipos de personas, o la que nos adula o la que nos critica, constantemente.
Yo personalmente, tengo más de las segundas. Hecho en falta de vez en cuando, lo que yo llamo “una palmadita en su momento justo”. A qué llamo palmadita? Cuando alguien se acerca y dándote una palmadita cariñosa en la espalda, te dice “esta bien, lo has hecho bien”.

Ya lo dice, Schopenhauer, para neutralizar los efectos negativos de la crítica constante porque según sus palabras “un juicio nos hiere aunque conocemos su incompetencia, una ofensa nos enfurece, aunque somos conscientes de su bajeza”.

La mejor receta para neutralizar esto, es rodearnos de gente positiva, que nos quiera, que nos acepten como somos y sobre todo que nosotros cultivemos una buena autoestima y tener una idea justa de nuestro valor personal. Ni más ni menos, sino conocernos y saber verdaderamente cómo somos.
Así minimizamos las críticas y a su vez, aceptaremos las alabanzas en su justo valor.

A mi particularmente, cuando alguien hace algo para mi, ya sea servirme un café en una cafetería, como traerme un vaso de agua, siempre digo gracias y de buen modo. Pero a su vez, cuando hago yo un favor a alguien muy cercano como un amigo, vale me gusta que me lo agradezcan, por supuesto, pero solo una vez, no siempre.

Ayer alguien que me solicitó ayuda para un trámite por mi condición profesional y a la que por supuesto no cobre, me llamó para avisarme que al final se había aprobado a su favor la solicitud, luego de varios fallos. Me sorprendió, favorablemente, porque no estoy acostumbrada a esto. Yo me lo había tomado como un banco de tiempo, porque yo la ayude con eso sin costo, y ella no me cobró más las clases en su centro de pilates. Era un intercambio justo para ambas. Por eso me sorprendió que me llamara para contarme esto y sobre todo para decirme, que yo tenía mucho que ver con el resultado favorable del trámite. Haberse tomado la molestia de llamarme para decírmelo, en vez de esperar a verme, me pareció todo un detalle de su parte.

Según el psicólogo Wayne W. Dyer, sostiene que un 50% de la gente con la que nos topamos en la edad de mayores, es susceptible de no estar de acuerdo con nuestra manera de ser y pensar. Por eso, cuando alguien nos critica o no está de acuerdo con nosotros, debemos pensar que nos hemos topado con ese 50% que piensa de manera diferente.

Yo ahora me doy cuenta, que hasta el mes de mayo, yo vivía con casi el 50% de esa gente que nunca le voy a gustar, pero ahora estoy empezando a estar con el otro 50%. Posiblemente porque como dice la teoría del vació, he vaciado para permitir que se llene nuevamente con sangre nueva.

Según los budistas, intentar gustar a todo el mundo nos hará infelices, y si bien sufrir es inherente al ser humano, también hay caminos para minimizarlo. Ya lo digo yo siempre, “no estoy en este mundo para sufrir. Sor María de Calcuta hubo solo una”.
La mejor receta es entender que la persona que critica una decisión o una opinión nuestra, no lo hacen como crítica directa a nosotros como personas. Hay que saber encajarlas y aceptar que el que critica está tirando sobre otro su propia frustración sobre el tema en cuestión.

En fin, al final, todo reside en cómo nos sentimos y qué lugar tenemos en el mundo. Ya lo decía una amiga “no hay peor desprecio que no hacer aprecio”. Es difícil pero ejercitando esto diariamente, quizás se consiga. Dejemos la susceptibilidad para otras cosas.

Hoy a la tarde he comprobado que aun me queda gente en ese 50% que no gustare nunca. Pero la solución fue, levantarme, sonreir, decir hasta mañana y venirme a casa a escribir este post. Tonterías las justas.

pd: Che Pedrín, sabes de la teoría del vacío? para otro día.

 Referencia  artículo de mismo nombre de El País. Imagen vía Pinterest 
Rewind del 2009 de este blog.
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De uso y disfrute, sin propiedad

Esto es una expresión que se usa mucho en arquitectura o en leyes, para definir que algo es “de tu uso y disfrute pero no de tu propiedad“. Como puede ser una terraza o un patio en un edificio.

LLevado al plano humano, “de uso y disfrute, sin propiedad” tiene un montón de aplicaciones, que muchos se olvidan.

Algunos usan y disfrutan, pensando que son su propiedad, su derecho a hacerlo y cuando la otra parte de la ecuación ya no se presta a ello, el título de “propiedad” que no tiene pero creen tener, crea el conflicto. La vida de nadie es propiedad de otros. La vida es nuestra solamente.

Otros, usan y disfrutan, a cambio de una prestación, sea la que fuera. Estos no me gustan. Para “usar y disfrutar”, lo mejor es solo las ganas de pasarlo bien. Sea lo que sea, sin tener que dar contribución o prestación por ejercer ese uso y disfrute.

A qué venía todo este divague?, porque lo és.


Que el mejor “uso y disfrute”, es el de la libertad. El que te da en vivir “sin apegos”. El de vivir sin esperar nada a cambio.

@lucreziarrias

Que cada uno defina “uso y disfrute, sin propiedad” como quiera. Que yo seguiré haciéndolo como siempre, con libertad y sin apegos. Creo que es el más hermoso y sano para el alma. Y el que siempre sorprende.

Ya sabes, ama, vive, usa y disfruta, sin propiedad, de la vida, de los amigos, de los cariños y de todo lo que se te dé la gana, que para eso estamos en este mundo, para vivir, para amar, para seguir las reglas o no, lo que tu quieras, no lo que los demás te quieran imponer.

Eres un ser libre, autónomo, y el use y disfrute de tu vida, es corta, más de lo que nos gustaría. Porque no es tu propiedad, sino que ha sido un regalo para que la disfrutes.

Para que la vivas, cosa que a veces o muchas, nos olvidamos de hacer.

Feliz viernes.

 Imagen, collage by  alexandra ethell  
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Morir

Morir es lo único que nos iguala a todos los seres humanos. Seas quien seas, tengas lo que tengas, bien no mal, antes o después, todos vamos a morir. Quizás la única diferencia sea la forma de hacerlo, con dolor o sin dolor, con alguien que te recuerde cuando no estés o nadie.

En México, creo saber que existe la creencia que cuando mueres hay dos lugares para ir. El “reino de los recordados”, donde aun existe alguien en la tierra que te recuerda, y el “reino de los olvidados“, donde ya nadie te recuerda. No soy una entendida de esto, pero alguien me contó esta historia hace mucho, y me pareció fascinante.

Que después de morir alguien te recuerde o no, y que eso determine tu destino. Cuando uno es solo, sin familia cercana, siempre piensa en estas cosas. No porque tenga miedo a morir, que es inevitable, sino por hacerlo solo y que nadie se entere hasta pasado unos días o no.

Cada tanto salen estas historias en la prensa. Gente encontrada muerta luego de meses o años, sin que nadie se enterara que lo estaba. A esto si que le tengo miedo. Miedo a que te pase algo, y nadie se preocupe sino te ve por días o semanas. Que decir años.

Seria como vivir en vida en ese “reino de los olvidados” en vida.

Lamentablemente, mucha más gente de lo que se piensa, viven en es “reino de los olvidados”. Porque nos olvidamos de hablar seguido con la gente que queremos, porque siempre estamos ocupados, porque siempre tenemos otras cosas que hacer. Y nos olvidamos hasta de que vivimos en una sociedad con más gente, no solos en el mundo, aunque nos sintamos así, solos.

Dicen que la soledad es el mal del siglo XXI, y es verdad. Pero la soledad con individualismo. El individualismo es el mal de este siglo.  Nos aislamos, nos desconectamos, en definitiva nos olvidamos de vivir.

Ya sabes, vive, ama, siente, y no te aísles. Aprende a vivir en el “reino de los recordados”. Qué vivir solo, es morir en vida.

imagen via Jennifer Robin ha guardado en What I Paint (Pinteres)
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Saber envejecer

Una cosa que estos tiempos no aceptan es la vejez. Para mucha gente, parece ser que tener más de 40 ya es un sacrilegio. Porque no se dan cuenta que ojalá se tuviera la madurez y la visión que los años dan.

Conozco a muchos de mi quinta, que siempre dicen “ojalá a los 20 hubiera visto la vida como ahora“. Porque puede ser que uno ahora sea de “edad madura”, pero si ha llegado hasta aquí es porque ha vivido experiencias, amores, días y colores. Y os puedo asegurar, que han sido buenos y muchos. Ahora veo la vida desde la tranquilidad de saber envejecer pausadamente y sin pausa, total llega a todos.

Las arrugas incipientes y las canas, son símbolo de que estamos vivos no? Has pensado ¿de que vale criticar maliciosamente por ser mayores si total todos llegaran a eso los años? Y al mismo momento, ni antes ni sobre todo después. 365 días por año, ni uno menos ni uno más. Los mismos que viví yo para llegar aquí.

Con lo lindo que es recordar los años vividos. Y sobre todo, porque si tengo la piel ajada, tengo arrugas y canas, significa que sigo viva. Otros tantos no han tenido tanta suerte no?

Me encanta envejecer, porque significa que sigo en la brecha. 

pd: Che Pedrín, tú sigues envejeciendo también por suerte no?

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Semana Santa

Sigue la semana santa. Algunos se van de procesiones, otros nos relajamos y si el tiempo nos deja, regalándonos un poco de sol, vemos el mundo y la vida pasar desde la ventana. ¿Para que estresarnos donde haya mucha gente? Mejor tomar fuerzas para lo que viene, que luego de estos días de frío tardío, vendrán días de calor y mucho sol, donde tendremos muchas ganas de disfrutar de la vida fuera de nuestra ventana. Porque el sol y su luz, nos dan la energía para simplemente “vivir”, y si es como un perro, mejor. Si que saben disfrutar de la vida, no?
#pensarenelatasco #reflexion #pensar #lavidaes #vivir

imagen@Chris (Midland05) en flickr
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Se puede vivir en 20 metros

Luego del verano pasado, como muchos saben, mi vida dio un vuelco. Algo pasó, que me obligó a tener que dar un giro radical a todo. Viví varios meses en la estela de un tsunami emocional, pero ya pasó. Dentro de unas semanas, ya habré dado carpetazo definitivo a esa etapa, y comenzaré una nueva en otro lado.  Con muchas ganas e ilusión. Pero estos días estoy reflexiva, y he estado analizando los porque, los como y los resultados.

Es bueno comenzar otra etapa, teniendo claro lo anterior, para no cometer errores nuevamente. Y de toda esa reflexión he sacado lo siguiente.

Se puede vivir en 20 m2. Pues si. Llevo 4 meses haciéndolo, y no me he muerto, ni me he enfermado, ni nada por el estilo. Evidentemente, si tuviera más metros tendría la vida diaria más expandida, pero no es lo fundamental.

No se necesita mucho para vivir bien: Como vivo en dos habitaciones unidas, tengo un armario, una cama, una cómoda, un escritorio para el ordenador, un sofá pequeño, una biblioteca pequeña, un mueble para la tele y una pequeña butaca.  

El armario, tiene ropa de verano e invierno, porque como viajé a Argentina en noviembre, la tengo. Así que en menos de 1 m lineal tengo la ropa que estoy usando ahora en invierno, de colgar,  y en los cajones de la cómoda a medias con lo de verano. Se puede tener poca ropa? pues si. Acumulamos sin motivo. Si bien en las rebajas compre cosas para actualizar, aun ni siquiera me las he estrenado. A ver si me acuerdo cuando veo algo, porque seguro no lo necesito.

Compartir en mi caso no me ayuda a organizarme.: Estos meses comparto baño y cocina, donde estoy. Ha sido una experiencia inédita en mi vida, que me ha pillado un poco mayor, pero que he estado bien.  Aunque con el tema de la cocina no me he acostumbrado. Sobre todo porque mis costumbres, o propósitos de comer por ejemplo, más verduras, me ha costado hacerlo. Y fruta, ni os cuento. Así que estoy ansiosa para llegar a mi espacio nuevo, y poder al fin, organizarme con mis propósitos.

Por todo los demás, ha sido una experiencia buena. La que mejor se lo ha pasado es Pampa, está con otros dos perros, se la pasa en la calle porque o la sacan con ellos o los saco yo, aunque mis paseos no son tan largos como los otros. De esto ya, estoy convencida de que tendré otro perro, porque cuando volvamos a la realidad de nuestras vidas, ella lo va a pasar mal sola. 

En conclusión, mi postura de que “las cosas pasan porque tienen que pasar”, lo he comprobado. Todo el cambio se dio tan rápido porque tenía que ser así, y posiblemente yo con mi comodidad lo estaba retrasando. Alguien me dijo durante esto, “todo cambio es para mejor”. Y así está siendo.

Una de las cosas que he decidido con esto es que “tendré o intentaré, más vida social, y viajaré más“. Total no necesito nada más material, aunque me tengo que plantear cambiar el coche, porque es diésel, contamina mucho y tiene ya casi 15 años. Pero por ahora, va perfecto.

No, si al final, al que ocasionó este cataclismo le voy a tener que dar, hasta las gracias.

via@s-media-cache-ak0.pinimg.com

 

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Cartas y tequila

Cada edad tiene la actividad que mejor le viene, en mi caso, he encontrado la que me divierte, y sobre todo me hacen reír, y mucho, para estos tiempos que corren. Bueno, una de las.. No porque lo haga todos los días, pero hemos formado un grupo que cuando nos encontramos a jugar, nos la pasamos muy bien.

Y no crean que es por dinero, ni es el poker, ni la canasta, que va, jugamos al Continental. Formar tríos y escaleras.

Yo no se muy bien lo que tiene, pero es adictivo. Cada partida tiene diez tandas que hay que formar distintas combinaciones. Cuando empiezas, no paras.

Si te juntas a jugar, te haces unas risas que más que risas es un jolgorio, te tomas unos tequilas y disfrutas, que más se puede pedir?

A veces vivimos buscando respuestas o lo que los gurus del buen rollito dicen “la  búsqueda de la felicidad“. Yo, hace mucho que se, que la felicidad como la quieren vender, no existe. La vida esta hecho de pequeños momentos que se llaman felicidad. Que posiblemente el hombre moderno no los ve tan fácil, pero un rato jugando a las cartas, riéndote y tomando tequila, es uno de esos momentos de “felicidad”.

Hace mucho en este blog, hable del efecto del tequila en mi. (post 1 y post 2, por si lo quieres volver a leer y entenderme mejor) Es la bebida que mejor me sienta, y la única que sino la mezclo con otras en ese rato que la tomo, no me produce resaca.

Junto a mi casa, han abierto, un bar de tequila.  Es como una coctelería a base de bebidas mexicanas. Ayer, que empezamos la noche ahí, nos dieron a probar el mezcal.  Nunca lo había probado, y al principio me pareció similar al texila, pero no, al ratito era como si me quemara la garganta, tiene 6 grados más de graduación. Me recordó al efecto del vodka polaco, que me traen desde allí, y que dicen que en Polonia solo lo toman las mujeres. Un vodka de cerezas ideal para el invierno, que siempre tengo en la nevera, y que cuando lo tomas te parece que te “quema” la garganta. Siempre me pregunto, si esto toman las mujeres en Polonia, wow, que tomaran los tíos…

Este vodka, bautizado en mi casa, por mis amigos “chicos” que son matrimonio como el “vodka mariquita“. Cuando vienen a casa por ejemplo a comer, siempre con el café me dicen, “lu, tienes de ese vodka mariquita?” Es más, en algún viaje a Argentina, en la plaza Dorrego, me compre unas copitas altas como de licor, de principio del siglo XX, para tomar el “vodka mariquita”. Son pequeñas, y la medida justa,  más glamurosas que tomarlo en vasos de chupitos.

lmorenaVolviendo a la cockteleria mexicana junto a casa, que se llama La Morena.  Os la recomiendo, conoces cosas nuevas. Ayer por ejemplo, nos tomamos un margarita que tenia algo que se llamaba mango picante, y le daba un toque, eso … picante, que quedaba muy bien. Como siempre digo, no hace falta saber de todo, sino recurrir a los especialistas de cada tema.

Pero con el texila, la noche recién empezó. Luego nos pasamos a cenar una pizza, había que meter comida al cuerpo sino mal asunto, que para mi es la mejor del barrio, hecha por un napolitano que se ha instalado donde antes era el bar Navaluenga, o algo así. Un bar cutre de barrio, que el propietario se jubilo, y abrieron con poca reforma, tanto que aun esta el cartel original,  que se llaman “al settimo cielo“.

Pizzeria-Italiana-Madrid Como su nombre indica, te lleva al cielo con sus pizzas, como si estuvieras en ItaliaTengo que decir que son espectaculares.  La con chorizo picante y la de 4 quesos, wow. La lista es grande. Aunque había mucha gente y ruido, así que nos pillamos las pizzas y nos vinimos a casa a empezar la noche de cartas, que terminó a eso de las 3 AM, con una botella de cava, como terminan los buenos ratos de “felicidad”.

Sin resaca, habiendo dormido como angelitos, y escribiendo este post, diciéndome “lu, estos son los momentos importantes de la vida, los que uno se siente bien, y feliz compartiendo con los amigos unas risas, las cartas y el texila, of course.

Alguien se apunta para la próxima?

Coctelería La Morena
 c/Humilladero, 28 Madrid, 28005
 Pizzeria Al Settimo cielo
 Calle del Humilladero, nº3, Madrid
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Salir de la zona de confort

A veces en la vida nos tenemos que arriesgar. Una expresión que me  escucho mucho  es “no estoy en mi zona de confort”. Muy anglosajona ella, pero es verdad.

Nos apoltronamos en nuestra zona de confort y esperamos que la vida nos resuelva los problemas, y eso no puede ser. Hay que arriesgar, tirarse y si te estrellas, que se le va a hacer, cet`s la vie, pero lo intentaste.

Mucha gente a mi alrededor, no tienen intención de salir de esa zona de confort. Es más fácil aceptar la rutina y las dádivas que te da la vida, que salir por el premio gordo.

Yo estos últimos meses, luego de encontrarme en el dique seco 10 meses, he salido a buscar cosas nuevas, me he esforzado mucho y tengo mucho estrés de lo que paso a diario. No he encontrado apoyos, solo trabas y zancadillas. La gente, como si nada, se ha ido de vacaciones con un par, y nos ha dejado como se dice “con el culo al aire”·

Yo estoy decidida que igual seguiré adelante, cosa que estoy haciendo, sola.

Es increíble como los años te dan la serenidad para sentirte con fuerza con todo. Soy mas dura? pues si. A mi nadie me regala nada, Me he topado con gente que me ha ayudado, si. Pero todo ha tenido un costo que de a poco he ido pagando o lo intento, cerrando tanto deudas materiales como emocionales. Regalar, nadie. Solo mi madre, y porque es mi madre, que es mucha madre.

Yo nunca he estado en mi zona de confort. Porque estar en ella seria tener alguien que te mantenga, dedicarme a las tareas creativas sin preocuparme por trabajar, etc. Esa si seria mi zona real de confort.

Pero no. Me he tenido que ganar o perder en la vida, sola.

Últimamente, siento que solo expresando lo que siento en este blog, que con 10 años casi, como dicen por ahí ya no es un blog sino una vida,  puedo decir mis sentimientos. Porque fuera no existe nadie que me escuche. No porque no haya gente, sino que hay gente que ni les interesa lo que digo, ni estar por la labor de escucharme. Los que han llegado a mi vida estos últimos años, porque son relaciones intrascendentes y los que están de siempre, porque yo no formo parte de sus vidas diarias, estoy muy lejos y no tenemos contacto.

No lo digo con tristeza, lo digo como realidad. Y aunque use una frase que a mi madre, mucha madre que tengo no le guste, “es lo que hay”.

En realidad tampoco tengo muchas ganas de hablar de lo que siento. El otro día esbocé un comentario que salio y la respuesta fue “eso es depresión”. Increíble. Por una frase ya te dicen que estas deprimido. Imposible hablar de nada mas.

Esa costumbre argentina de hablar de todo, que aquí en España no se da, si extraño algo de esas tierras, es eso. Lo tenemos en los genes. Aunque deberé hacer caso de mi sobrino F, que dice que hay que ser más reservado.

Yo no se cual es la mejor solución. Pero yo soy así. Expreso lo que siento porque sino exploto. Y lo seguiré haciendo. Yo lo digo y los demás están en su derecho de escucharlo o no. Pero da igual. He aprendido a no esperar respuesta.

Tendría tantos misterios que resolver por el  comportamiento que he despertado en la gente cercana estos últimos años, que debería contratar a un detective o psicólogo para la labor. Porque sinceramente  con la mano en el corazón, no tengo ni idea que despierto en la gente para que un día me hablen y al otro ya no.

Dejándote totalmente en un ostracismo silencioso inentendible. con lo que conlleva emocionalmente para mí.  Duele y mucho, os lo puedo asegurar. Pero parece que no importa, porque te destierran emocionalmente de sus vidas, en un pis pas. Aun hoy cuando me pasa esto, pienso, jope como pueden? Yo no podría hacerlo si fuera al revés. Yo hablaría e intentaría arreglar lo que haya pasado. Pero bueno, no todos somos iguales. Unos preguntan porque y otros se esconden o desaparecen.

Unos por una cosa y otros por otra, han reaccionado así conmigo. Y aunque no se muy bien porque, si bien  he preguntado y mucho, nunca obtuve respuesta, por lo que optado por retirarme y aceptar estoicamente ese ostracismo emocional que me han impuesto.

Igual  sigo intentando salir de esa zona de confort y arriesgarme. Social y emocionalmente, sin miedo conociendo gente nueva y abriendo mí corazón. Laboralmente no teniendo miedo a nuevos retos aunque sienta que son un poco grandes para mi. Así soy yo, y  no pretendo cambiar, a estas alturas de mi vida, me puedo adaptar pero cambiar no se puede. Las cosas han sido duras, pero no me puedo quejar.

A veces la vida es como esta viñeta. Uno se tira del bloque de hielo, que se convierte tu entorno,  por intentar una cosa nueva que crees que no puede hacerla. Y ya veremos si se puede o no. Lo importante es tirarse. Eso es para mi vivir.

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