No me cuentes más milongas, por favor…

Desde pequeña siempre me han comido el coco con decirme, siempre se consigue lo que uno desea. Los sueños, las metas, si te esfuerzas, siempre las consigues.

Ya hace mucho tiempo que me he dado cuenta que eso no es verdad. Ni con esfuerzo, ni con libros de autoayuda, ni con nada. Si consigues algo en la vida de lo que sueñas, será porque el que controla el cotarro o tu sueño o anhelo, le da la gana de dejarte que lo consigas.

Pero no será por tu esfuerzo, será por las circunstancias del entorno y por los que mandan y según como se levanten ese día.

Por ahí tenes suerte, y te lo conceden en un acto magnánimo hacia ti, que para ellos no eres nada. Pero si la suerte te es esquiva, y los que deciden se han levantado torcidos, no lo conseguirás te esfuerces lo que te esfuerces, hagas lo que hagas.

Cuanto más te esfuerces, más intentes hacer las cosas bien, siempre habrá alguien que te joda tu camino. Es deporte nacional.

Recuerdo ese año que se puso de moda, la frase de un concursante de Gran Hermano, que decía “quien me puso la pierna encima”. Pues eso.

Cuantos factores negativos para seguir esforzándote por las cosas. Qué si ya tienes 50 años y de repente te conviertes invisible para esta sociedad. Qué eres mujer y cobras un 30% menos que un hombre por igual trabajo o quizás por más. Qué te meten miedo en el cuerpo que con esas edades no vas a conseguir otra cosa, y te vas a ir al paro. Y tú te preguntas, qué paro? Si para poder cobrar más, me he tenido que hacer autónoma sin derecho a paro en un mercado laboral de mileuristas. Que nunca lograras nada, porque trabajas en un tema netamente masculino y que siempre y durante 36 años te has tenido que dar codazos para que te dejen pasar, y siempre te han cerrado el paso.

Ya me lo decía mi madre, que era una señora muy señorona, “estudia para maestra, cásate y ten hijos”. Hace 40 años era el consejo que se le daba a las niñas, y que por supuesto yo no hice ni caso. Estudie una carrera masculina, he peleado por salir del fondo de la salida,  durante más de la edad que tienes tú, seguro, he tenido que trabajar al filo de lo peligroso en cuanto a quedarte sin nada, para poder tener un mejor pasar y a día de hoy, no lo he logrado nada de lo que me he propuesto, o casi. Aunque no me quejo, porque mi trabajo y profesión, me han dado los medios para salir adelante sin depender de nadie.

Y aun me siguen diciendo que me esfuerce más? Para qué? Qué las cosas que uno se propone se consigue? Por favor, déjenme en paz, y no me cuenten más milongas. Tonterías las justa, ya no tengo más ganas de ser la tonta del grupo, más.

A ti chica menor de 30, te aconsejo que estudies y tengas independencia económica,  para tu vida. Que te busques un marido, si te apetece, que te mantengan, y te dediques a jugar al tenis mientras los niños van al colegio. Sino que persigas tus sueños, sola, sin complejos,  pero sabiendo o mejor dicho, siendo consciente, que al ser mujer, se te hará cuesta arriba. No es imposible, pero sí difícil de llegar.

Sino mira la cantidad de artículos, exposiciones que en la actualidad hablan de las mujeres “olvidadas” en el arte, la literatura. Porque lamentablemente en el pasado nunca se valoró el trabajo femenino en el campo que sea. Pero algo es algo, aunque sea ahora se les da visibilidad a sus esfuerzos. 

Teniendo claro que será difícil, complicado, intentalo igual. Siendo consciente de eso, sabes a qué atenerte. Y si se te da bien, y lo logras, aleluya. 

Es el mejor consejo que te puedo dar.  Mirame a mi, no tengo todo lo que me propuse, aunque debo reconocer, que también mucho de cosas que  no me había propuesto, pero por mi esfuerzo y trabajo me dieron la oportunidad de desarrollarme como persona. Lo importante es parar, mirar para atrás, nunca conformarse pero valorar lo conseguido.

Lo dicho, como yo ya pase a ser “invisible”, pronto me iré a las Salomón a pintar como Gauguin.

Recordando el 2009.
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Para leer cuando piensas que todo va mal!!

Hace mucho tiempo, cuando se enviaban las cosas por mail, recibí estas reflexiones que ahora he encontrado. Y en estos tiempos oscuros que estamos viviendo, en esta época de pandemia porque no leerlos.

Cuando te quejes que….

*El hijo que muchas veces no limpia su cuarto y se la pasa viendo televisión, significa que…Está en casa!

*El desorden que tengo que limpiar después de una fiesta,
Significa que…
Estuvimos rodeados de familiares o amigos!

*Las ropas que están apretadas,
Significa que…
Tengo más que suficiente para comer!

*El trabajo que tengo en limpiar la casa,
Significa que…
Tengo una casa!

*Las quejas que escucho acerca del gobierno,
Significa que…
Tengo libertad de expresión!

*No encuentro estacionamiento,
Significa que…
Tengo auto!

*Los ruidos de la ciudad,
Significa que…
Puedo oír!

*El cansancio al final del día,
Significa que…
Puedo trabajar!

*El despertador que me despierta todas las mañanas,
Significa que…
Estoy vivo!

Como diría mi mamá que era una señora muy señorona, el que no se conforma es porque no quiere. Pero es verdad. En estos tiempos debemos reconocer los pequeños detalles que hacen que sigamos vivos y valorarlos.

Cuánta gente se ha quedado en el camino este año, y no me refiero solo a los que hemos perdido por la pandemia, sino a los que por una cosa o la otra, producido también por el cambio de vida radical que estamos soportando, han dejado algo o perdido algo de sus vidas.

Mejor pensar en lo que uno tiene y no en lo que ha perdido. Ya sea algo espiritual, material o emocional. Pensar y valorar lo que tenemos y sobre todo que todos los días nos despertamos a un nuevo día. Y eso ya es mucha suerte, os lo puedo asegurar.

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R.I.P. Sentido Común

Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, ‘Sentido Común’, que ha estado entre nosotros durante muchos años.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la burocracia.

Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como ‘la vida no siempre es justa’ y ‘tal vez haya sido yo el culpable’.

Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños)

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto a un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase;  adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.

Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.

Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una tirita a un alumno.

Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.

Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas iglesias en negocios, y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.

Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil. Y así, muchísimos casos más de nuestra vida terrenal.

La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza;  la de su esposa, Discreción;  la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio .

Le sobreviven sus tres hermanastros: ‘Conozco Mis Derechos’, ‘Otro Tiene la Culpa’, y ‘Soy Una Víctima de la Sociedad’.

No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.

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Ser nosotros mismos sin agredir al vecino

Tenemos distintos tipos de personalidades, no somos iguale por suerte, sino este mundo sería aún más uniforme y eso no me gusta, aburre. Algunos los puede la timidez, a otros la extroversión, cada ser humano es un mundo.

En esta época, para no variar porque me ha pasado varias veces en mi vida, me he metido en un fregado del que no tenía nada que ver, y por supuesto salí media escaldada, porque la persona que generó el lío, me ha retirado el saludo , y los otros que estaban callaron a los insultos de esta persona.

Días después “del lío”, volvimos a encontrarnos muchos de los que estábamos ese día, y terminaron recriminandome , que yo había saltado, que mejor no hubiera dicho nada, como ellos.

Posiblemente tengan razón, y ya les avisé que no se preocuparan, que no volvería a decir nada, que después de todo esa persona solo era un vecino y ni sabía su apellido, que no me era cercano para volver a compartir algo.

“un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. @lucreziaarrias Clic para tuitear

Aunque también les recordé, que se dejaron insultar y nadie dijo nada, siquiera para defenderme a mí. Sinceramente, a mi no me gusta que me insulten y creo que a nadie en su sano juicio. Si ellos si, era su problema no el mío. Eso dice mucho del grupo, pero me reservo para mí, la conclusión.

Pues esta persona, intentó hace lo contrario al título del post, autoafirmarse agrediendo a los que tenía junto a él. Por eso salté. Ya lo decía alguien, “un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. No tengo porque soportar que si necesita hacerse notar, me insulte a mí o a la gente que había. 

Leía un artículo el otro día sobre esto, y en él se decía que se publicó en el año 1978, un libro “sus perfectos derechos: guía de la conducta asertiva”.
Lo primero que hice fue buscar que es ser asertivo, no tenía ni idea. Y la wiki dice “Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.”

Evidentemente cosa que yo hice a medias, hasta que di por terminado el tema, cosa que le molestó aún más a este individuo. Evidentemente. Mi paciencia últimamente “las justitas”, con las tonterías.

Parece ser que este manual expone 7 claves para ser uno mismo sin agredir al vecino. A saber:

1- Puedes hacerte respetar por los demás
2- Reclama tus derechos
3- Es imposible que todo el mundo te quiera
4- Piensa en ti positivamente
5- No te deprimas, actúa.
6- No te escondas de los demás
7- Qué importancia tiene que salgas mal, si te has autofirmado.

La 1, 3, 4, 5,6 las tengo claro y estoy de acuerdo. Pero por ej, la 2, reclamar nuestros derechos tiene un límite y es la cabezonería que tienen algunos de reclamar pero sin evaluar el porqué, de que a veces nuestros derechos no se pueden respetar en un 100%.

Pongo de ejemplo, alguien a quien conocía, en un viaje, me dice “yo pagué por este servicio y me lo van a dar”. Pero no vio, que fuera había una tormenta de arena que hacía imposible que el servicio se lo dieran. Eso es para mi, reclamar sus derechos como cabezonería, pero no sensatamente.

Y la 7, que es lo que me pasó a mí esta semana, vale me autoafirme pero salí mal. En el grupo al final soy la histérica que le contesté o soy la que defiendo mi dignidad ante el insulto? Buena pregunta.

Pretender quedar bien con todo el mundo es agotador, y conlleva mucho desgaste, ya lo decía el otro día, pero no puedo cerrar la boca ante la gente que va por la vida diciendo, yo tengo todos los derechos y ninguna obligación, los que van pisoteando a todo el mundo porque piensan que así van a lograr lo que creen que el mundo les debe.

Antes de llegar a la pelea con este señor, intente hacer lo que también recomendaba el artículo, del que sabe, con sarcasmo e ironía sacarle hierro al asunto, pero fue peor. Lo encendí más.

En fin, ya lo dije “cuando el grupo me “recriminó” por decir algo o meterme… “no se preocupen, si los vuelven a insultar yo no diré nada, porque en el fondo este señor no tengo ni idea quien es, y lo que sí tengo claro es que no es de mi familia ni nunca será mi amigo”. Lo de siempre, el individualismo llevado al extremo en el grupo, que cada uno se defiende solito.

Pero recuerden ese texto que dice….

  • “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
  • Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
  • Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
  • Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
  • Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”
  • Martin Niemöller”
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La invisibilidad como estado de existencia

Hace muchos años, salió un libro que hablaba como las mujeres a más edad, más invisibles de hacían. Quizás hace 50 años, la invisibilidad como estado de existencia, empezaba a los 40, cuando a esa edad ya se era viejo.

Pero ahora que existe el culto al cuerpo, nos cuidamos mucho más y la mayoría no queremos envejecer, aunque diga que hacerlo es digno. A quien le gustan las arrugas, las canas, que te salgan michelines porque la grasa se cambia de posición en tu cuerpo y se va al abdomen seas flaco o no? A nadie, y el que diga que si, al psiquiátrico ya mismo.

Siempre me ha parecido curioso como lo popular crea palabras nuevas. “Michelines” deriva de la marca de neumáticos Michelin, obviamente. Me pregunto cuando se empezó a usar como ejemplo de los flotadores abdominales?

Volviendo a la invisibilidad como estado de existencia, cuando nos convertimos invisibles?. Pero no para la sociedad solamente, sino para la familia.
Porque he comprobado o mejor dicho, cada día me convenzo más, que no solo la sociedad te hace volverte invisible cada año que cumples un año más, sino también la familia cuando ellos cumplen un año más.

Pues sí. A quien le interesa una persona que sobrepasa los 50, cuando la sociedad se basa en la juventud. Donde mucha gente a los 25 se siente frustrada porque “no ha triunfado en la vida”. Como si eso fuera la panacea. Si en el colegio les enseñan que la teoría generacional, que para el que no la sepa digo..

“de cada 1000 personas que nacen en una generación, 1 es genio y las otras 999 no. De esas 999, un 50 por ciento pondrán toda la carne en el asador y a través del esfuerzo, estudio o lo que sea, logran hacer lo que quieran o destacar en lo que se propongan. Del otro 50 por ciento se tendrán que conformar con lo que la vida les dé, o permitan las circunstancias” No los 999 pueden triunfar en la vida, porque no se puede.

Si aprendiéramos esto, no con más de 40, sino con 15, viviríamos más felices y posiblemente podríamos nuestros objetivos en algo sensato y lógico, no en “triunfar”. Pero alguien ha pensado que significa “triunfar”. Mejor para otro post, porque me estoy desviando.

La invisibilidad como estado de existencia, llega luego de los 40 y no se va más. La gente deja de mirarte por la calle porque seguro cerca de tuyo va una joven y la mirarán a ella. La familia, digamos sobrinos y quizás hijos, ya te dicen “mamá o tía (según el caso) no me abraces que van a pensar” o dejan de ir al cine contigo porque salen con sus amigos. Etc.

En fin, cada día compruebo que yo ya vivo en la invisibilidad como existencia, y que difícil se hace, mi Dios!!!

Aunque a veces tiene sus ventajas. Si no vas a la pelu a teñirte las canas, no pasa nada, total te pones un sombrero y listo. Podes salir sin maquillarte, que tampoco pasa nada, las arrugas son bonitas, no dicen eso en las revistas? Podes no estar a la última porque te da igual.

El meollo es, que si no pasas esa línea que existe entre la dejadez y la comodidad que esa invisibilidad como existencia que te da con la edad, todo está bien. Si la pasas, ese es el problema y da para otro post.

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…lo que soy, lo que iba a ser, lo que pude ser…

Lo que soy, lo que iba a ser, lo que pude ser. ..son tres cosas que muchas veces pienso…y me pregunto “¿En qué momento se dio vuelta mi camino en la vida que yo quería tener de pequeña?

En la actualidad, tengo una vida que me gusta pero que no tiene nada que ver con lo que planifique en la juventud. Por eso siempre me río, cuando escucho por ejemplo a la gente joven, contarme que este año harán tal cosa o el que viene la otra. O ver como planifican sus trabajos o lo que quieren buscar. Planifican su vida y sus años futuros, como si eso se pudiera.

He aprendido que no se puede planificar casi nada en la vida. Que ya ella se encarga de sacarte los planes de la cabeza. En mi caso, la vida actual, no tiene casi nada de lo que planifique. Como alguien dijo en una entrevista “de pequeño no quería se lo que soy, pero simplemente me deje llevar por la vida

Eso he hecho yo. Me he dejado llevar. Cuanto más he planificado, menos se ha cumplido. Cuanto más he intentado, más torcido todo. Las cosas que no planifico, que llegan y me sorprenden son las que mejor se me dan.
Pero, aunque me deje llevar, a veces me salta un sentimiento de pensar “¿cómo llegué hasta aquí, si no era lo que yo quería?” “porque cada vez que quiero hacer algo especial, ya se encargan las circunstancias de mandarme guiños para que no lo haga“. “¿tenemos un camino marcado?“.

Yo no creo que lo tengamos, pero a veces lo pienso. El camino que ha tomado mi vida no tiene nada que ver con la persona que yo creo ser. Es como si fuera por momentos, una vida para la antítesis de mí. Pero como se dice ahora, es lo que hay… ¿O no? Porque no es que sea mejor o peor, de lo que yo pensaba que seria, sino simplemente distinta.
He aprendido a aceptar las cosas y ver la parte buena, pero no era el camino que yo creía querer, o que la vida me tenía preparado. Muchas cosas me plantean una simple frase.

Por eso, desde ahora cuando me pregunte quien soy, me dirésoy lo que soy, lo que iba a ser y lo que pude ser. aunque agregaré. o lo que me dejaron…

Porque en muchos aspectos, no es lo que yo quería o podía, sino lo que me dejaron. Mejor pensar así, que planificar cosas imposibles o querer cruzar barreras que sabes que no te dejarán pasar, o no te lo podrán nada fácil. Ya no quiero esas peleas en mi vida.

“Si soy lo que soy, lo que iba a ser y lo que pude ser”, también tengo super claro lo que no quiero más en mi vida. ¿Se puede pedir algo más? no creo.

Y para más inri, quien puede planificar su vida, si aparece un virus y te deja encerrado. Para pensar.

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Aterrizar a destiempo

“Tú eres la que ha aterrizado por ahí a destiempo”. Eso me decía mi madre hace un tiempo,  hablando de los amigos y las cosas que pasan.
Es verdad.

No sé muy bien porqué, pero esos lazos de amistades que hacen que estas sean profundas, desinteresadas y fantásticas, llevan tiempo. Mucho tiempo.

Ya también hace mucho años, una señora, hoy septuagenaria, me decía “los amigos son los que se han comido contigo un saco de sal“. Mucho tiene que pasar para que eso suceda. Y sobre todo, tiempo. Eso es lo que se necesita para tener una buena amistad con alguien. Tiempo.

Pero no creo que solo, como estas dos buenas “ancianitas” me lo dicen (si leen esto me matan, ambas), que el tiempo hace la amistad. Estoy convencida, que también puedes desarrollar una amistad profunda con alguien en corto tiempo, pero posiblemente dependa del momento, de lo vivido o de la calidad del tiempo que se dé, aunque sea corto. Aunque posiblemente sean las menos.

Quizás el verdadero punto, es que llamamos “amistad” a todo tipo de relaciones sociales. Ese creo es el verdadero cuestionamiento. Si algo he aprendido, aunque no comparto para nada, que mucha gente tiene “amigos parcelados”. O lo que es lo mismo, para una actividad y no para otra. Porque lo llaman “amigos”, pero para mí seria “conocidos que comparten algo“, y listo.

A qué viene todo esto? Pues es simple. Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano, y mucha gente, hasta una sola mano le sobra.

Mi consejo es…

Vive, ama y si tenes amigos a los que quieres, no los abandones. Cultiva con cariño la relación. Llámalos, preocúpate por ellos, decirles que los quieres aunque sea con un gesto. Que en estos tiempos que corren, la amistad es un tesoro. Posiblemente para muchos, en decadencia, pero no, no es así. Es un tesoro en alza.

Ya lo decía el proverbio, “el ser humano no está hecho para vivir solo”. Y si esta sociedad cada día hace que estemos más solos, no lo permitamos. Todo cambio importante empieza por nosotros  mismos.

No permitas que la vorágine te lleve. Marca la diferencia. Que todos estos meses de encierro, te sirvan para ver que la vida es más que consumo y apuro. Es también parar, mirar alrededor, sonreír y sobre todo respirar hondo y decir “te quiero” a los amigos, para seguir adelante todos juntos. 

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Demasiado personal

El otro día vi una película, y de repente me sentí tan identificada con la protagonista, que fue como abrir la caja de pandora y sacar un montón de recuerdos que ya estaban olvidados. Cómo habrá sido!, que terminé llorando y todo. Evidentemente la peli, tiene un final que aun en mi vida no se ha dado, pero bueno, le sentí un poco ficticio. Yo hubiera terminado el film más realistamente, pero ya saben, made in Hollywood.

No viene al caso ni la peli, ni mis recuerdos, porque como dice el título del post, es demasiado personal. Pero si me he quedado pensando, en las cosas que de repente sin quererlo destapan historias no cerradas de nuestras vidas, que aunque han pasado años, no se han cerrados.

El mecanismo que tiene la mente para ocultar con el tiempo lo que nos ha hecho daño es increíble, y se agradece. Si no estaríamos todos locos. O más locos, si cabe. Pero de repente, algo ves o algo te recuerda una canción, un olor, una película como en mi caso, y todo vuelve a salir como si el tiempo no hubiera pasado. Lo mío el otro día, fue como ir a una sesión con un psicólogo, cuando hablando sacas lo que tienes enquistado en tu alma.

Superar “traumas” por llamarlos de alguna manera, o mejor dicho, etapas oscuras de nuestra vida provocadas por nuestra propia incapacidad para afrontarla y por la maldad de otros que nos han machacado psicológicamente, es jodido y duro. Uno piensa que ya pasó, y de repente, zas ahí está ahy de nuevo.

Es como si, cada vez que aparece, uno va restándole cosas y el “trauma” se va achicando, pero no termina de desaparecer. Uno va aplicando el crecimiento personal, su madurez, en ir vaciando esa etapa de su vida de lo superfluo pero, en mi caso, aun no he llegado a hacer desaparecer el meollo del problema. No sé cómo hacer.

Todo lo que hace unos años rodeaba al verdadero problema, ya no es importante, como una cebolla, cuando aparece ese recuerdo lo voy decapando, pero me he dado cuenta que el fondo sigue ahí. Posiblemente porque la raíz de todo sea causada no por la situación ni otros, sino por mí misma, y como me he visto ante el mundo. Viendo la película del otro día, he visto que aun me siento así. En el fondo, pero me siento así.

No puedo volver al pasado y cambiar mi apreciación de mí en el mundo, pero si puedo ver o analizar cómo me siento ahora. Cuando uno tiene temas por resolver, que se repiten, es porque tenés que aprender algo. Eso dicen los budistas. Yo no repito temas porque mi vida actual es muy distinta a la del pasado, pero debo dejar de recordar esas cosas para que ahora no me afecte. Porque cada tanto tiempo pasa lo que ha pasado esta semana, que los recuerdos vuelven y repiten las situaciones.

Posiblemente lo que tenga que aprender es a valorar más lo que soy ahora, y lo que he logrado en la vida, para que cuando aparezcan esos recuerdos, me ría de ellos. Sé que lo que para mí es algo normal en mi vida y que yo no valoro mucho porque siempre lo he hecho, para otros es como si hubiera logrado algo fantástico.

Esto es algo que siempre he notado. Gente que a veces “admira“ (por decirlo de alguna manera) lo que hago, o lo que digo o como soy en algún aspecto de mi vida no en todos por su puesto, y no digo mi madre que para ella soy lo mejor del mundo mundial, sino gente que aparece en tu vida de repente.

También soy realista, que esto mismo genera a veces o muchas veces la reacción contraria, en gente que aparece en tu vida, y que les molesta lo que hagas, digas o seas como seas en algún aspecto de tu vida. Lamentablemente en todos estos años, he sentido más de lo otro que de lo primero, y pesa más eso.

Por eso, cada vez estoy más convencida, como decía antes que el tema está en mí y como yo me veo en el mundo. Yo siempre digo, “el peor enemigo eres tú mismo”. Lo que no podamos arreglar en nuestra cabeza y sentimientos nosotros mismo, los demás no lo harán. La culpa de cómo nos sentimos, no la tienen los demás, la tenemos nosotros.

Creo que ya estoy llegando al corazón de la cebolla. Y gratis.

imagen via@e-learning-teleformacion.blogspot.com
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La isla de la buena memoria

La isla de la buena memoria, es el título de una canción de Alejandro Lerner. Muy bonita y significativa para muchos de nosotros, pero además me gusto del título eso de “BUENA  MEMORIA”.

La memoria colectiva es importante para el hombre y su sociedad y tener “buena memoria, es fundamental. Con los tiempo que corren, esa memoria no siempre es buena, o la tergiversan con mentiras.

Tener “buena memoria” es fundamental. No solo para recordar la verdad de un situación sino para que con el tiempo se pueda transmitir a las siguientes generaciones.

En este mundo moderno, ya “la verdad de las cosas” no está valorada. Vale más mentir que decir la verdad. Porque la mentira complace y no hace preguntas más allá de las respuestas, y la verdad es dolorosa y conlleva la responsabilidad de afrontarla.

La gente no tiene ganas de responsabilidad. Por eso es importante la “buena memoria”. @pensarenelatasco Clic para tuitear

El que posee “buena memoria” de las cosas de la vida y la sociedad, no se  equivoca, o lo hace menos, porque tiene la herramienta que le enseña el buen camino que es esa “buena memoria”.

Vivir, amar y no dejar de tener “buena memoria” para acertar en la vida, es parte de lo que nos mantiene cuerdos y bien, en este flujo de circunstancias que es vivir.

Y cuando pase esta pandemia, y tengas que votar, espero que ejerzas tu “buena memoria”.

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La tiranía del tiempo en relación con la vida humana

La frase occidental, “el tiempo, ese tirano”, la tenemos incorporada todos en nuestro cerebro. Es más, en este blog siempre,  me quejo mucho de la falta de tiempo. Leyendo un artículo antiguo en El País, leo que “no nos damos cuenta de que somos tiempo, y cada vez que decimos que no tenemos tiempo es como decir que no existimos”. Qué verdad, pero qué difícil es hacer lo contrario, llevando al extremo el dicho “un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo.

De esa lectura sacó la siguiente clasificación, sobre el tiempo que según donde has nacido, según tu cultura es tu percepción del tiempo.

Existe el tiempo llamado “lineal”, que contempla la cultura occidental, donde existe una línea que tiene un principio y un fin, todo empieza y todo acaba. Es como vivir sobre una línea (el tiempo) donde transcurre todo lo que tiene una duración. Las cosas se superponen sobre esta línea, pero todo tiene tres partes, un inicio, un desarrollo y un final.

Luego se encuentra la idea del tiempo “circular” propio de las culturas orientales. Donde la creencia es que el tiempo de todo es circular, que gira en círculos. De ahí la creencia de venir a esta vida a cumplir con nuestro karma, de las reencarnaciones, repitiendo las cosas una y otra vez hasta que se aprenden y se pasa al siguiente nivel.

Por último, está el llamado tiempo “simultáneo”. Es el tiempo que transcurre según los acontecimientos, las estaciones, según lo que ocurre al grupo. Esta percepción del tiempo es típica de las sociedades tribales africanas, donde se vive en clanes o familias. Se hace hincapié en la hora solar y lo que esto implica para la vida familiar.

Aunque la mayoría de la sociedad aplica, sin saberlos, la simultaneidad de estos tres tiempos. El tiempo lineal lo da el trabajo y la perspectiva de futuro, mirando siempre para adelante, linealmente. Pero nos detenemos en festejar cumpleaños o aniversarios, acontecimientos que marcan el calendario anual cíclicamente año tras año. Y además tenemos una existencia simultánea cuando nos alejamos para vivir un acto íntimo o especial, que queremos que dure eternamente. Así de complejos somos los seres humanos.

De todo esto, reflexiono sobre si “sabemos la dependencia del tiempo que tenemos”. Yo siempre he dicho que el tiempo es según la percepción que tengamos de lo que se está viviendo. Nos damos cuenta que muchas veces en vez de disfrutar del tiempo libre, lo llenamos de otras cosas, por ej el ocio.

Somos conscientes que el tiempo no se pierde si nos sentamos en la hierba y solamente disfrutamos lo que vemos en el horizonte. Como dice alguien que practique el Tao, “no hacer nada, pero sin dejar nada por hacer”. Cambiar simplemente dejando de ser quienes somos para ser solo tiempo.

Esto me recuerda la experiencia vivida por varios cercanos que se han jubilado. Algunos dicen “me sobra el tiempo”, no saben qué hacer con él y caen en una depresión, porque relacionan el tiempo con la existencia. Otros, siempre dicen “no tengo tiempo para nada”, este grupo son los que llenan el vacío dejado por su nueva condición con otras cosas. A estos, a veces les pregunto “como puede ser que no tengas tiempo de nada, sin estar jubilado, no tienes más obligaciones” y sinceramente no tienen ni idea que decirme, porque ni ellos lo saben. Lo que digo, el tiempo es una cuestión de percepción personal y como se administra.

También con los años, esa percepción parece como si se fuera acelerando. Lo que para un niño es eterno, para un persona de más de 40, los días vuelan. Y los días para ambas franjas son iguales, duran 24 horas. La diferencia es cómo se percibe. Un niño, lo hará como si tuviera todo el tiempo del mundo, una persona de mediana edad, ya vivió la mitad de su vida, ya no tiene todo el tiempo del mundo. Por ej, ya estamos en abril, y parece que la navidad fue ayer.

Básicamente toda esta reflexión luego de leer el artículo, viene porque los días pasan y pienso, “soy consciente que estoy perdiendo el tiempo y que no lo recuperaré jamás, cuando me voy a movilizar. O es lo que quiero, perder el tiempo y dejar que la vida fluya?.” Sinceramente no tengo ni idea.

Con la cuarentena o aislamiento social, impuesto por obligación, ese tiempo que ahora tenemos y antes no, lo estamos aprovechando o lo seguimos perdiendo? Esa será la pregunta existencial a contestar cuando esto pase o una de ellas.

Ya lo decía Borges “el tiempo es la materia de la que hemos sido creados. Dios sabe en qué dimensiones existimos cuando habitamos en el paraíso, pero al materializarnos, al venir a este mundo, entramos forzosamente en dos grandes dimensiones que no abandonaremos hasta morir, el tiempo y el espacio

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