La felicidad es un asunto del espíritu…

debido a la plasticidad de la mente.

¿Qué es la plasticidad de la mente?

Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos tener.” Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos.

A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. En otras palabras: más infelicidad autogenerada.
Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad.

Se debe trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad.

Esto lo leí el otro día, que confirma lo que yo digo siempre… Nosotros somos nuestro peores enemigos.

Pero como yo no puedo ni quiero irme al Tibet como hizo la persona que dijo estas palabras, intento hacerlo a diario. Algunas veces lo consigo pero la mayoría no. Pero por intentarlo que no quede.

Una buena manera de intentarlo, es pillar el petate e irse unos días a descansar. Cosa que he hecho estos días, y debo reconocer, que luego de casi dos años de no salir por la pandemia, esta vez me he atrevido.

No se si con el cambio de sitio, de la ciudad al mar, el cambio de horarios y hábitos, mi cerebro plástico que no blandito, cambio algo pero hoy, luego de volver ayer, me siento descolocada, y vaya como.

Puede ser por eso, o como se dice, verdaderamente esos días de descanso fuera de mi entorno habitual ha sido tan intenso que he verdaderamente desconectado de todo.

Hacía mucho pero que mucho tiempo que al volver de un viaje no me sentia asi, que me ha llamado la atención. Todo me parece nuevo, hasta la casa. Es una sensación rara, os lo aseguro. Será que verdaderamente he descansado y sobre todo mi cerebro ha hecho click y se ha desconectado.

Hermosa sensación. La necesitaba luego de tanto encierro y crispación.

Pero bueno, ya estamos de nuevo por aqui, afrontando el verano de calor y ciudad, sin nuevos planes a futuro, salvo cumplir con las obligaciones, e intentando hacer que esa “plasticidad mental” me autoconvenza que la vida que tenemos es la que verdaderamente queremos tener. 

Porque pueda que sea más feliz con los pensamientos positivos, pero estos mismos no me conformarán en pensar o sentir, que muchas cosas deberían cambiar. Pero eso para otro post.

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El sentido común es revolucionario

La frase del título la escuche hace unos años, en una tertulia política cuando las veía, porque ahora es imposible. Nunca lo he olvidado. No recuerdo de qué iba la tertulia ni quien la dijo, pero al día de hoy no es solo “revolucionario” solo porque cuando se usa es una revolución, sino porque verlo usar es una excepción. 

Estamos inmersos en miles de problemas de todas las índoles, y he optado por hacer como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. No los puedo solucionar, es más de lo que hago actualmente que ya bastante me saca el sueño. Si para colmo los problemas son generados por personas que han perdido el sentido común, estamos fritos. ¿Así que para que me voy a preocupar?

Como hacen los perros, sino te lo puedes comer o follar, meate en ellos y pasa. Clic para tuitear

Dicen los psicólogos que el sentido común es lo que “describe las creencias o proposiciones que parecen, para la mayoría de la gente, como prudentes, siendo esta prudencia dependiente de unos valores de conciencia compartidos que, permiten dar forma a una familia, clan, pueblo y/o nación.

¿Dónde ha quedado esa prudencia? Esos valores de conciencia que definen el sentido común? En ninguna parte. Tenerlos ahora en los tiempos que corren es verdaderamente ser revolucionario. Donde ha quedado la ética, las buenas costumbres, la amabilidad, el “sovoir faire” que dicen los franceses, o decían, porque ellos también han perdido ese sentido común.

Bueno en realidad la sociedad actual lo ha perdido. Por ej, apliquemos el sentido común a la amabilidad. Otra cualidad perdida en esta sociedad.

Ya todos sabemos lo que es ser una persona amable, empática. ¿Cuál aplicas tú? Dicen los psicólogos que la verdadera amabilidad o empatía, no es compatible con la falta de confianza en uno mismo o el miedo a los otros, estos dos aspectos engendran una forma de defensa que puede manifestarse en forma de egocentrismo o frialdad.

Pongo como ejemplo la actitud de la joven Luna Reyes, voluntaria de la Cruz Roja esta semana abrazando a un Senegalés, exhausto por haber llegado a España. Un ejemplo de empatía, amabilidad y sobre todo sentido común hacia el trato a una persona desesperada sin importar porque estaba donde estaba, sino solo la persona y las circunstancias.

A esta joven se la ha acosado en Twitter hasta que borró su cuenta, gratuitamente y sin sentido alguno desde mi perspectiva. Solo por su gesto hacia un desfavorecido.

En nuestro día a día, se nos quiere hacer enseñar que ser amable o tener sentido común, y mostrarlo es ser débil. O que estamos equivocados ante nuestra actitud hacia la vida y la gente. Se quiere hacer creer, a través de la crítica feroz en este caso,  que los fuertes son los que más alzan la voz o los que se comportan con más agresividad. No es así, estos comportamientos ahora se sabe que encierran inseguridad y sobre todo baja autoestima.

Un jefe que grita a su personal o tiene malos modos, no tiene sentido común sobre todo porque se quiere imponer con el grito o los malos modos. Las buenas palabras, amabilidad y trato cordial, logra más que todo lo que no han querido meter en la cabeza que tiene que ser una persona para lograr el éxito. Por eso estamos donde estamos con la bendita crisis, corrupción política, inmoralidad, etc. Porque han perdido el sentido común, la amabilidad y sobre todo los buenos modales. Hemos perdido la empatía hacia otros.

¿Porque no iniciamos otra revolución? Retomando el uso del sentido común para tomar decisiones en la vida. Y si mandamos a nuestros políticos y dirigentes, a un máster en sentido común, no estaríamos todos mejor? Como esto es utópico, porque no empezamos por casa? Por nosotros mismos?

Ya lo decía mi abuelo, “la caridad empieza por casa” yo agregaría “y si el sentido común, la amabilidad empiezas a imponer contigo mismo, verás como por empatía la trasmites a los demás, seguro te sientes mejor. Se moderno, ser revolucionario, usa el sentido común.

Le doy las gracias a Luna, porque a sus 20 años le ha dado a muchos una lección de humanidad impresionante con un simple abrazo. Y espero que no se deje amedrentar por esos “inadaptados” de la vida que la quieren convencer que estaba equivocada. Para nada.

Lamentablemente en la vida se encontrará con ese tipo de gente muchas veces, pero que no pierda esa capacidad de usar su “sentido común como revolución”. Así se empieza a cambiar el mundo, con gestos como el suyo.

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Decepción

La decepción para mi es uno de los peores sentimientos que se puede tener. Tengo que decir, lamentablemente, que estos años lo he sentido muchas veces. Más de las que me hubiera gustado.

Las cosas o situaciones nos decepcionan, las personas también. No sé qué es peor, si la decepción de una situación en la cual has puesto todo tu empeño y ganas, o de la de una persona que vos queres y es importante para tu vida.

Ambas situaciones, yo las he sufrido estos últimos años. En mayor o menor medida, me han marcado y he visto cómo las cosas, situaciones o personas desaparecían de mi espacio  vital.

Uno nunca se inmuniza de esto. Cuando vuelve a suceder, así de repente, como quien no quiere la cosa, te quedas con una cara de gil que para qué. Es como si nunca te pasó antes, porque duele tanto como la primera vez.

Cuando te recompones y lo aceptas, te das cuenta que posiblemente no tienes la culpa o no lo has motivado, simplemente ha sucedido por las propias limitaciones de lo que lo ocasionó, ya sea una situación o persona.

Pero no por ello hace menos daño. (Suspiro)

Llegados a este punto, tengo que decir, que nuevamente me ha pasado y de quien menos lo esperaba o no? Si bien, es lo que hay y sabia en el fondo que sería así, me lo olía venir, duele y mucho.

Yo no puedo influir en las situaciones que no solo dependen de mí, ni en la forma actuar o sentir de las personas que me rodean. Puedo solo ver como afronto yo esas situaciones y el empeño que pongo en ellas, y mi propio comportamiento como persona.

Puede que muchas veces me equivoque, que no cubra las expectativas de lo que se espera de mí, pero si yo acepto a los demás como son, tanto cuesta aceptarme a mí, con mis claros y oscuros? Sinceramente llegados a los años que voy a cumplir, ya es hora no?

Ni soy la más linda, ni la más encantadora, ni la mujer perfecta, ni me siento menos o más que nadie. Solamente soy como soy, unos días así y otros no. Como la media. Pero lo que tengo muy claro es que para lo bueno y para lo malo siempre he estado y estoy ahí. El que no quiera verlo es su problema, no el mío.

Me encantaría que se me acepta asi, “tal como soy” como decía Briget Jones en sus pelis. Pero lamentablemente no me he sentido así muchas veces, y posiblemente por eso soy un poco “ermitaña” como soy ahora.

Que alguien que quieres te “decepcione” no se borra. Yo llevo un tiempo largo, quizás más de lo que me gustaría,  con esto y aun hoy me sigo acordando de los que lo han hecho. Me gustaría borrarlos de mi vida, pero me han hecho una marca intangible pero sensible que creo que llevaré siempre.

Como dicen “perdono pero no olvido”. Lamentablemente para mi, siempre me acuerdo de ello. No lo he podido borrar de mi existencia. Me despierta resquemor hacia las cosas, situaciones o personas que lo han provocado. Mucho.

Me he dado cuenta con el pasar de los años, muchas veces he sido “juzgada” libremente y sin motivo aparente, salvo el resentimiento hacia mi. Sentimientos que no son míos, sino de cierta gente cercana. Se me ha juzgado, sentenciado y lapidado, se podría decir. En cuanto a mí, en esas situaciones, me he topado con “decepciones” mayúsculas.

Algunos me dirán en esta reflexión... “tienes la autoestima por lo suelos”. Y no es así. Se mis logros, mis triunfos pero también mis derrotas. Todo lo acepto con la realidad pasmosa que nos muestra el vivir.

Sentirse decepcionado por algo o por alguien, no tiene nada que ver con la autoestima. Es algo que nos pasa a todos, en mayor o menor medida. Y el que diga lo contrario miente. En este mundo actual que se critica y juzga tanto al prójimo, es muy común sentirlo.

Porque el que no lo hace, el aceptar los bueno y lo malo, vive en una irrealidad. Lo que sí estoy segura, que por voluntad propia no intento “decepcionar” como si lo han hecho muchos que quiero.

Lo importante es darse cuenta de ello, y evitar provocar decepción. El tiempo y el transcurso de la vida nos mostrará quién tenía razón, y seguir nuestro camino mirando para adelante… sin darnos vuelta.

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Búscate un amante (recomendación del psicólogo de enfrente)

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
También están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.

Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: Depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.

Lamentablemente, lo primero que piensan en mi consejo, es “como le voy a ser infiel a mi pareja? Y ahí está la cuestión, nadie habla de infidelidad, con nadie, sino contigo mismo. Con la vida gris, con la rutina. Se infiel con lo que te paraliza, y te hace un ser uno más del montón. Cruza la línea.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición: Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.

Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. “Nuestro amante” es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

Un “amante” puede ser algo o alguien que nos haga ver que la vida es pasión, estímulo, que nos motiva a seguir.

También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”..

En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de solo vivir para sobrevivir.

Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.

Seguir en la rutina, donde los días son iguales unos a otros,  es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana

Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.

Se vos mismo el amante de alguien o de algo. Se un protagonista… de tu vida.

La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante.

Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir.

La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental. Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo, al que llamaremos “amante”.

Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.

Búscate pues HOY…. un amante.

Fdo: el psicólogo de la otra acera.

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Las 5 formas que NO debes aplicar, para aprovechar el tiempo

Muchos analizan las formas de aprovechar el tiempo, y en la cultura de los libros de autoayuda con todo, se afirman en darnos consejos de cómo aprovechar el tiempo. Como si fuera fácil. Yo analizaré aquí, 5 formas que puede que sean para pensar, pero que no sirven de mucho en el mundo de hoy.

Escuchando a gente mayor cercana, que aunque estemos en pandemia, nunca encuentran tiempo para nada, según dicen. Pienso si esos libros tienen razón o no.  Analicemos…

1- Aprovecha al 100% los rincones del día. Esto ¿qué significa? Según el supuesto gurú del tiempo,  son los “ratos muertos”. La siesta, por ejemplo,  ¿será un “rato muerto”? porque como aconseja, estar atento para detectarlos, simplemente con eso, es perder otros ratos en el estrés que te genera el estar atento.

2-“Reduce y comprime tareas periódicas”: o sea, saca tiempo reduciendo la periodicidad de los paseos del perro.. por ej. Esto tampoco funciona mucho.

3- “Aplica la regla del minuto de oro”. Me pregunto… irónicamente… “minuto de oro”?? venga ya. Y el gurú del tiempo aclara “Al cabo del día hacemos montones de minúsculas tareas que literalmente mordisquean, no ya tu tiempo, sino tu creatividad, tu concentración, tu atención, tu energía… Saber despachar bien esas micro tareas es fundamental, aunque no lo parezca. En el momento en el que se te presente una tarea que puedes hacer y (¡ojo!) terminar en uno o dos minutos, hazlo en ese instante. Sin demora quítatela de encima.

Vale, es un buen consejo para practicar la constancia en una tarea, pero para aprovechar el tiempo, es generar más ansiedad por perderlo. Porque una tarea dura lo que tenga que durar, pues no es lo mismo levantar un muro con 40 a la sombra que con 10. Evidentemente los factores externos sobre esa tarea, también influyen en el tiempo que aplicamos en ella.

4- “Cortar el parloteo 1.0 y 2.0” o  que también dejes de comunicarte con las personas y así ya eres una máquina antisocial que lo único que hace es producir para un sistema, sin la parte social. Fantástico. Ahora a esto lo aplican al teletrabajo.

5- “Revisa y elimina compromisos”. Más de lo mismo de la anterior. Porque no dice que para tener más tiempo para las aficiones, los amigos o los hobbies, se trabaje su horario sin tener que hacer horas extras para contentar al jefe y así ascender.

El supuesto gurú del tiempo remata “Y no olvides que el tiempo NO es oro. Lo que es oro es lo que puedes hacer con él, tu trabajo y tu propia vida. Hacerlo bien, vivirla bien. Mejorar implica decidir. Mejorar implica cambiar. Tú eliges por dónde empezar.”

Bravo, y yo aclararía… no es oro todo lo que reluce. Estos consejos tampoco.

Con todo mi respeto, al gurú del tiempo. A quién deberíamos pedir consejo para no perder el tiempo, es a esos padres que teletrabajan y cuidan de sus hijos. Que cumplen con todo o casi. Hacen lo que pueden, evidentemente, el día tiene solo 24 horas.

La frase “el tiempo es oro” no es arbitraria. La vida se va rápido y la gastamos en trabajar productivamente por unos sueldos mileuristas. Eso quiere decir. No es culpa de la gente que se nos exija o se nos culpe de no saber aprovechar el tiempo, es del sistema.

Donde se nos “exige” ser eficientes en el trabajo, socialmente, etc. El día que el hombre se sienta libre de estas ataduras impuestas, ahí va a empezar a valorar el tiempo y saber aprovecharlo.

Me divierte ver que gente tiene tiempo para aconsejar a los otros como aprovechar el tiempo. Este gurú del tiempo, lleva un curso por el cual cobra, y enseña a ser más productivo con el trabajo. Pero al cual yo aconsejaría que se ponga en la piel de los demás, y haga él mismo un curso de humanidad y valoración personal y a lo de a los que ejercen de jefes. Cuando esto suceda, la gente sola y motivada va a ser más productiva y seguro emplearán mejor su tiempo. Te lo puedo asegurar.

Yo tenía el pensamiento mágico de enseñar algo a esas personas mayores que me rodean,  cómo aprovechar su tiempo por ejemplo, pero visto lo visto, ellos como siempre nos enseñan a nosotros. Porque aprovechan el tiempo sobre todo en vivir, en disfrutar de las actividades sociales, en leer un libro, en tener una charla. 

Los más jóvenes se quejan que el tiempo no les alcanza, pero para qué? para trabajar y cumplir, con esas exigencias que se les imponen o para vivir?

Yo diría para terminar una frase hecha pero real “trabaja para vivir, y no vivas para trabajar”. Eso si es emplear bien el tiempo.

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No me cuentes más milongas, por favor…

Desde pequeña siempre me han comido el coco con decirme, siempre se consigue lo que uno desea. Los sueños, las metas, si te esfuerzas, siempre las consigues.

Ya hace mucho tiempo que me he dado cuenta que eso no es verdad. Ni con esfuerzo, ni con libros de autoayuda, ni con nada. Si consigues algo en la vida de lo que sueñas, será porque el que controla el cotarro o tu sueño o anhelo, le da la gana de dejarte que lo consigas.

Pero no será por tu esfuerzo, será por las circunstancias del entorno y por los que mandan y según como se levanten ese día.

Por ahí tenes suerte, y te lo conceden en un acto magnánimo hacia ti, que para ellos no eres nada. Pero si la suerte te es esquiva, y los que deciden se han levantado torcidos, no lo conseguirás te esfuerces lo que te esfuerces, hagas lo que hagas.

Cuanto más te esfuerces, más intentes hacer las cosas bien, siempre habrá alguien que te joda tu camino. Es deporte nacional.

Recuerdo ese año que se puso de moda, la frase de un concursante de Gran Hermano, que decía “quien me puso la pierna encima”. Pues eso.

Cuantos factores negativos para seguir esforzándote por las cosas. Qué si ya tienes 50 años y de repente te conviertes invisible para esta sociedad. Qué eres mujer y cobras un 30% menos que un hombre por igual trabajo o quizás por más. Qué te meten miedo en el cuerpo que con esas edades no vas a conseguir otra cosa, y te vas a ir al paro. Y tú te preguntas, qué paro? Si para poder cobrar más, me he tenido que hacer autónoma sin derecho a paro en un mercado laboral de mileuristas. Que nunca lograras nada, porque trabajas en un tema netamente masculino y que siempre y durante 36 años te has tenido que dar codazos para que te dejen pasar, y siempre te han cerrado el paso.

Ya me lo decía mi madre, que era una señora muy señorona, “estudia para maestra, cásate y ten hijos”. Hace 40 años era el consejo que se le daba a las niñas, y que por supuesto yo no hice ni caso. Estudie una carrera masculina, he peleado por salir del fondo de la salida,  durante más de la edad que tienes tú, seguro, he tenido que trabajar al filo de lo peligroso en cuanto a quedarte sin nada, para poder tener un mejor pasar y a día de hoy, no lo he logrado nada de lo que me he propuesto, o casi. Aunque no me quejo, porque mi trabajo y profesión, me han dado los medios para salir adelante sin depender de nadie.

Y aun me siguen diciendo que me esfuerce más? Para qué? Qué las cosas que uno se propone se consigue? Por favor, déjenme en paz, y no me cuenten más milongas. Tonterías las justa, ya no tengo más ganas de ser la tonta del grupo, más.

A ti chica menor de 30, te aconsejo que estudies y tengas independencia económica,  para tu vida. Que te busques un marido, si te apetece, que te mantengan, y te dediques a jugar al tenis mientras los niños van al colegio. Sino que persigas tus sueños, sola, sin complejos,  pero sabiendo o mejor dicho, siendo consciente, que al ser mujer, se te hará cuesta arriba. No es imposible, pero sí difícil de llegar.

Sino mira la cantidad de artículos, exposiciones que en la actualidad hablan de las mujeres “olvidadas” en el arte, la literatura. Porque lamentablemente en el pasado nunca se valoró el trabajo femenino en el campo que sea. Pero algo es algo, aunque sea ahora se les da visibilidad a sus esfuerzos. 

Teniendo claro que será difícil, complicado, intentalo igual. Siendo consciente de eso, sabes a qué atenerte. Y si se te da bien, y lo logras, aleluya. 

Es el mejor consejo que te puedo dar.  Mirame a mi, no tengo todo lo que me propuse, aunque debo reconocer, que también mucho de cosas que  no me había propuesto, pero por mi esfuerzo y trabajo me dieron la oportunidad de desarrollarme como persona. Lo importante es parar, mirar para atrás, nunca conformarse pero valorar lo conseguido.

Lo dicho, como yo ya pase a ser “invisible”, pronto me iré a las Salomón a pintar como Gauguin.

Recordando el 2009.
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Para leer cuando piensas que todo va mal!!

Hace mucho tiempo, cuando se enviaban las cosas por mail, recibí estas reflexiones que ahora he encontrado. Y en estos tiempos oscuros que estamos viviendo, en esta época de pandemia porque no leerlos.

Cuando te quejes que….

*El hijo que muchas veces no limpia su cuarto y se la pasa viendo televisión, significa que…Está en casa!

*El desorden que tengo que limpiar después de una fiesta,
Significa que…
Estuvimos rodeados de familiares o amigos!

*Las ropas que están apretadas,
Significa que…
Tengo más que suficiente para comer!

*El trabajo que tengo en limpiar la casa,
Significa que…
Tengo una casa!

*Las quejas que escucho acerca del gobierno,
Significa que…
Tengo libertad de expresión!

*No encuentro estacionamiento,
Significa que…
Tengo auto!

*Los ruidos de la ciudad,
Significa que…
Puedo oír!

*El cansancio al final del día,
Significa que…
Puedo trabajar!

*El despertador que me despierta todas las mañanas,
Significa que…
Estoy vivo!

Como diría mi mamá que era una señora muy señorona, el que no se conforma es porque no quiere. Pero es verdad. En estos tiempos debemos reconocer los pequeños detalles que hacen que sigamos vivos y valorarlos.

Cuánta gente se ha quedado en el camino este año, y no me refiero solo a los que hemos perdido por la pandemia, sino a los que por una cosa o la otra, producido también por el cambio de vida radical que estamos soportando, han dejado algo o perdido algo de sus vidas.

Mejor pensar en lo que uno tiene y no en lo que ha perdido. Ya sea algo espiritual, material o emocional. Pensar y valorar lo que tenemos y sobre todo que todos los días nos despertamos a un nuevo día. Y eso ya es mucha suerte, os lo puedo asegurar.

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R.I.P. Sentido Común

Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, ‘Sentido Común’, que ha estado entre nosotros durante muchos años.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la burocracia.

Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como ‘la vida no siempre es justa’ y ‘tal vez haya sido yo el culpable’.

Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños)

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto a un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase;  adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.

Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.

Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una tirita a un alumno.

Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.

Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas iglesias en negocios, y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.

Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil. Y así, muchísimos casos más de nuestra vida terrenal.

La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza;  la de su esposa, Discreción;  la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio .

Le sobreviven sus tres hermanastros: ‘Conozco Mis Derechos’, ‘Otro Tiene la Culpa’, y ‘Soy Una Víctima de la Sociedad’.

No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.

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Ser nosotros mismos sin agredir al vecino

Tenemos distintos tipos de personalidades, no somos iguale por suerte, sino este mundo sería aún más uniforme y eso no me gusta, aburre. Algunos los puede la timidez, a otros la extroversión, cada ser humano es un mundo.

En esta época, para no variar porque me ha pasado varias veces en mi vida, me he metido en un fregado del que no tenía nada que ver, y por supuesto salí media escaldada, porque la persona que generó el lío, me ha retirado el saludo , y los otros que estaban callaron a los insultos de esta persona.

Días después “del lío”, volvimos a encontrarnos muchos de los que estábamos ese día, y terminaron recriminandome , que yo había saltado, que mejor no hubiera dicho nada, como ellos.

Posiblemente tengan razón, y ya les avisé que no se preocuparan, que no volvería a decir nada, que después de todo esa persona solo era un vecino y ni sabía su apellido, que no me era cercano para volver a compartir algo.

“un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. @lucreziaarrias Clic para tuitear

Aunque también les recordé, que se dejaron insultar y nadie dijo nada, siquiera para defenderme a mí. Sinceramente, a mi no me gusta que me insulten y creo que a nadie en su sano juicio. Si ellos si, era su problema no el mío. Eso dice mucho del grupo, pero me reservo para mí, la conclusión.

Pues esta persona, intentó hace lo contrario al título del post, autoafirmarse agrediendo a los que tenía junto a él. Por eso salté. Ya lo decía alguien, “un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo”. No tengo porque soportar que si necesita hacerse notar, me insulte a mí o a la gente que había. 

Leía un artículo el otro día sobre esto, y en él se decía que se publicó en el año 1978, un libro “sus perfectos derechos: guía de la conducta asertiva”.
Lo primero que hice fue buscar que es ser asertivo, no tenía ni idea. Y la wiki dice “Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.”

Evidentemente cosa que yo hice a medias, hasta que di por terminado el tema, cosa que le molestó aún más a este individuo. Evidentemente. Mi paciencia últimamente “las justitas”, con las tonterías.

Parece ser que este manual expone 7 claves para ser uno mismo sin agredir al vecino. A saber:

1- Puedes hacerte respetar por los demás
2- Reclama tus derechos
3- Es imposible que todo el mundo te quiera
4- Piensa en ti positivamente
5- No te deprimas, actúa.
6- No te escondas de los demás
7- Qué importancia tiene que salgas mal, si te has autofirmado.

La 1, 3, 4, 5,6 las tengo claro y estoy de acuerdo. Pero por ej, la 2, reclamar nuestros derechos tiene un límite y es la cabezonería que tienen algunos de reclamar pero sin evaluar el porqué, de que a veces nuestros derechos no se pueden respetar en un 100%.

Pongo de ejemplo, alguien a quien conocía, en un viaje, me dice “yo pagué por este servicio y me lo van a dar”. Pero no vio, que fuera había una tormenta de arena que hacía imposible que el servicio se lo dieran. Eso es para mi, reclamar sus derechos como cabezonería, pero no sensatamente.

Y la 7, que es lo que me pasó a mí esta semana, vale me autoafirme pero salí mal. En el grupo al final soy la histérica que le contesté o soy la que defiendo mi dignidad ante el insulto? Buena pregunta.

Pretender quedar bien con todo el mundo es agotador, y conlleva mucho desgaste, ya lo decía el otro día, pero no puedo cerrar la boca ante la gente que va por la vida diciendo, yo tengo todos los derechos y ninguna obligación, los que van pisoteando a todo el mundo porque piensan que así van a lograr lo que creen que el mundo les debe.

Antes de llegar a la pelea con este señor, intente hacer lo que también recomendaba el artículo, del que sabe, con sarcasmo e ironía sacarle hierro al asunto, pero fue peor. Lo encendí más.

En fin, ya lo dije “cuando el grupo me “recriminó” por decir algo o meterme… “no se preocupen, si los vuelven a insultar yo no diré nada, porque en el fondo este señor no tengo ni idea quien es, y lo que sí tengo claro es que no es de mi familia ni nunca será mi amigo”. Lo de siempre, el individualismo llevado al extremo en el grupo, que cada uno se defiende solito.

Pero recuerden ese texto que dice….

  • “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
  • Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
  • Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
  • Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
  • Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”
  • Martin Niemöller”
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La invisibilidad como estado de existencia

Hace muchos años, salió un libro que hablaba como las mujeres a más edad, más invisibles de hacían. Quizás hace 50 años, la invisibilidad como estado de existencia, empezaba a los 40, cuando a esa edad ya se era viejo.

Pero ahora que existe el culto al cuerpo, nos cuidamos mucho más y la mayoría no queremos envejecer, aunque diga que hacerlo es digno. A quien le gustan las arrugas, las canas, que te salgan michelines porque la grasa se cambia de posición en tu cuerpo y se va al abdomen seas flaco o no? A nadie, y el que diga que si, al psiquiátrico ya mismo.

Siempre me ha parecido curioso como lo popular crea palabras nuevas. “Michelines” deriva de la marca de neumáticos Michelin, obviamente. Me pregunto cuando se empezó a usar como ejemplo de los flotadores abdominales?

Volviendo a la invisibilidad como estado de existencia, cuando nos convertimos invisibles?. Pero no para la sociedad solamente, sino para la familia.
Porque he comprobado o mejor dicho, cada día me convenzo más, que no solo la sociedad te hace volverte invisible cada año que cumples un año más, sino también la familia cuando ellos cumplen un año más.

Pues sí. A quien le interesa una persona que sobrepasa los 50, cuando la sociedad se basa en la juventud. Donde mucha gente a los 25 se siente frustrada porque “no ha triunfado en la vida”. Como si eso fuera la panacea. Si en el colegio les enseñan que la teoría generacional, que para el que no la sepa digo..

“de cada 1000 personas que nacen en una generación, 1 es genio y las otras 999 no. De esas 999, un 50 por ciento pondrán toda la carne en el asador y a través del esfuerzo, estudio o lo que sea, logran hacer lo que quieran o destacar en lo que se propongan. Del otro 50 por ciento se tendrán que conformar con lo que la vida les dé, o permitan las circunstancias” No los 999 pueden triunfar en la vida, porque no se puede.

Si aprendiéramos esto, no con más de 40, sino con 15, viviríamos más felices y posiblemente podríamos nuestros objetivos en algo sensato y lógico, no en “triunfar”. Pero alguien ha pensado que significa “triunfar”. Mejor para otro post, porque me estoy desviando.

La invisibilidad como estado de existencia, llega luego de los 40 y no se va más. La gente deja de mirarte por la calle porque seguro cerca de tuyo va una joven y la mirarán a ella. La familia, digamos sobrinos y quizás hijos, ya te dicen “mamá o tía (según el caso) no me abraces que van a pensar” o dejan de ir al cine contigo porque salen con sus amigos. Etc.

En fin, cada día compruebo que yo ya vivo en la invisibilidad como existencia, y que difícil se hace, mi Dios!!!

Aunque a veces tiene sus ventajas. Si no vas a la pelu a teñirte las canas, no pasa nada, total te pones un sombrero y listo. Podes salir sin maquillarte, que tampoco pasa nada, las arrugas son bonitas, no dicen eso en las revistas? Podes no estar a la última porque te da igual.

El meollo es, que si no pasas esa línea que existe entre la dejadez y la comodidad que esa invisibilidad como existencia que te da con la edad, todo está bien. Si la pasas, ese es el problema y da para otro post.

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